El pacto con los gobernadores del PJ

Los Corrieron con la Vaina 

 

            Si algo faltaba para demostrar el papel de meros capataces de la clase capitalista internacional de los dirigentes burgueses locales, se firmó el Pacto Fiscal Federal que congela los gastos por cinco años.

            Con él salta a la vista el carácter genuflexo del gobierno ante el FMI. Pero también se revela la montaña de polvo a la que quedó reducido uno de los más importantes movimientos latinoamericanos populistas (de origen nacionalista): el peronismo y sus dirigentes.

            Apenas amagaron con alguna reticencia a firmar, recibieron el llamado de Cavallo para “apretarlos” y transmitirles la opinión del gran capital (que también se las dio a conocer luego directamente). El gobierno apretó, a la vez que hizo algunas vagas promesas, y concedió 225 millones de dólares extras (algo así como una limosna del 1% de los 20.000 millones que va a pagar por la deuda sólo el año que viene).

            Está claro que ni Cavallo ni el gobierno tuvieron que esforzarse demasiado, porque los gobernadores del PJ son también agentes del gran capital, nacional e internacional, por lo que no tuvieron que violentar sus conciencias a la hora de acatar los dictados de sus patrones, contra quienes jamás osarían rebelarse.

            Esto es el peronismo hoy: un partido “feudalizado”, un rejunte de dirigentes conservadores, proimperialistas, asistencialistas y “chupacirios”; tan “nacional y popular” como Martínez de Hoz y Cavallo.

            Es que las razones históricas materiales que hicieron posible el surgimiento del PJ, han desaparecido por completo. Pero la inercia histórica y el atraso político de los explotados, a quienes educó en la conciliación de clases y la esperanza en un “salvador”, le permite al PJ mantenerse como una referencia (o varias). Juegan en su favor la comparación con la brutal continuidad del menemismo expresada por De la Rúa, y la falta de una alternativa en la izquierda socialista. A ésta, su falta de seriedad, su fragmentación y sectarismo, le impiden alcanzar una posición similar a la del FA uruguayo o del PT brasileño (al margen de las discrepancias abismales que tengamos con ellos).

            Por otro lado, la burguesía intentará inyectar sangre nueva al cadáver insepulto del PJ. Varios “donantes” pueden contribuir a ello: Moyano es uno; De Genaro, Farinelo y los curas, otro. Y puede haber más, ya que en la lista se anota, como siempre, el PCR-PTP y los múltiples partidos de la conciliación de clases, con la cobertura ideológica que convenga.

            Para salir al cruce de estas trampas que se preparan, es imprescindible, en primer lugar, estar atento a los movimientos del enemigo que, como clase dominante que es, piensa mil movidas y artimañas para engañar a los trabajadores y a sus sectores de vanguardia. Y no caer en el infantilismo (recurrente en la izquierda) de creer que son los revolucionarios quienes pueden engañarlos como a niños ingenuos, si logran conformar algún tipo de bloque político policlasista.

            En segundo lugar, no caer en el autoengaño de reclamar a Moyano o Santillán que formen un partido de independencia política de la burguesía, cuando explícitamente estos dirigentes defienden este sistema social.

            Y en tercer lugar, hay que agarrar la punta del ovillo y dar un primer paso para constituir –con el nombre que sea– un bloque o corriente anticapitalista, antimperialista, antiburocrática, socialista e internacionalista, que posibilite la acción en común de las organizaciones y la militancia independiente que así se definan.

            Si no somos capaces de dar pasos prácticos en ese sentido, el olor nauseabundo del cadáver insepulto del PJ, seguirá asfixiando a los explotados del país.

 

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