LA PRORROGA DE LOMA DE LA LATA
En el
reciente viaje a España, De la Rúa acordó con Repsol-YPF la prórroga por la
explotación del yacimiento petrolífero de Loma de la Lata durante diez años
más, hasta el 2027, en 300 millones de dólares.
Es evidente
que sólo quedó como parte del “cotillón de campaña electoral” la crítica a las
privatizaciones del menemismo. Este gobierno sólo va a revisar los contratos de
las privatizaciones para perpetuarlos.
El carácter
colonialista del gobierno de la Alianza salta a la vista de cualquiera que
tenga deseos de ver. Todo convenio y/o contrato tiene un tiempo de duración. Para
decidir su renovación o no, se espera estar más o menos cerca de su
vencimiento. Pero este “sentido común” no existe en los “pensadores” de la
Alianza. La prórroga se discute ¡¡¡17 años antes de su vencimiento!!!,
extendiéndola por 10 años, con lo que compromete como mínimo a los seis
próximos gobiernos.
Pero no
sólo, ni principalmente, es esto lo que desnuda el carácter entreguista de De
la Rúa sino el monto exiguo que pagó Repsol-YPF por el negoción más importante
de los últimos años, casi equivalente a la propina del mozo.
No se pueden
considerar de otra manera los 300 millones que pagó Repsol-YPF, porque esta
empresa “ganó en limpio en el primer semestre de este año, 1.100 millones de
dólares” (Clarín 27/10/00 pág. 13). Es decir, que tomando las ganancias de la
empresa en la actualidad, con menos de dos meses paga diez años más de
ganancias, por el yacimiento del cual sale el 70% de toda su producción.
Pero si
tomamos los cálculos a futuro, se estima que la empresa obtendrá entre 30 y
40.000 millones de ganancias por el período de
extensión de diez años. Es decir que pagó menos del 1% de esas
ganancias. O, mejor dicho, promete pagar, porque se acordó, además, hacerlo en
tres cómodas cuotas.
Del negociado
gestionado a nivel nacional, también recibió parte el gobierno provincial, que
le adosó otra propina. Repsol-YPF desembolsó 30 millones al gobierno provincial
en forma de subsidio para financiar las mini-empresas armadas por 1.200
despedidos ¿de dónde?, _sí, de la ex YPF.
Este
subisidio se completa con un crédito por 300 millones del Banco Bilbao Vizcaya
–también de capitales españoles–, a quince años y contra la hipoteca de las
regalías petroleras, que ascienden hoy al 12% por ley, y que se encuentran en
manos del gobierno local.
Pero la
prórroga no vino sola. Una vez devorado este suculento primer plato, el
gobierno ofrece el postre para sus amigos: baja de regalías y reintegrarles el
IVA durante el proceso de exploración de nuevos pozos.
Estos
beneficios son otorgados con la promesa de la empresa de crear nuevos puestos
de trabajo, pero ya se sabe que esta promesa, repetida una y mil veces en todo
el proceso de privatizaciones, siempre se transformó en su contrario: miles de
despedidos que se encuentran hoy en las filas de la desesperación, que
arriesgan su vida y algunos hasta mueren bajo las balas de gendarmería, por
$120 de un Plan Trabajar.
“La fiesta
para pocos continúa”, y este gobierno se ofrece como garante de que continuará
hasta mucho después de que venza su mandato.
Las puertas
para continuar con el saqueo de Loma de la Lata se abrieron. Y, acomodándose el
parche y preparando los “ganchos”, el
resto de las empresas privatizadas esperan con ansiedad la repetición de ese
“ejemplo” cuando les llegue el turno para su propio asalto. Porque el acuerdo
con Repsol-YPF es el modelo para la extensión de prórrogas de las empresas “que
así lo soliciten”, según el secretario de Hacienda, Mario Vinces.
Unas
chirolas para el gobierno por un negocio redondo para sus amigos. Tan redondo
como las monedas de oro que robaban los viejos piratas; que siguen existiendo
por más que cambien sus trajes, y que hoy no viajen en barco sino en avión.