El ministro de Consejos dio luz verde al Partido
Popular (PP) para reformar la Ley de Extranjería (LE) que fue aprobada el año
pasado por todos los grupos parlamentarios a excepción del PP. Durante este año
ocurrieron dos hechos importantes que permitieron al PP la modificación de
dicha ley.
Primero: en el mes de febrero,
trabajadores magrebíes organizaron una protesta y una huelga en El Ejido
(Andalucía), pueblo que ha incrementado sus ganancias con los cultivos
intensivos, sometiendo a los inmigrantes a trabajar en pésimas condiciones, con
bajos salarios, carentes de cobertura sanitaria y de vivienda.
Segundo: en el mes de marzo, el PP
obtuvo mayoría en las dos cámaras de representantes.
Esto último, le permitió aprobar la
ley en Diputados con 187 votos del PP, junto a la Coalición Canaria y Convergencia
Uno (catalanes). Hubo 117 votos en contra del PSOE, Izquierda Unida y el
Partido Nacionalista Vasco (PNV).
Con el argumento de impedir el
efecto “lamada”, el PP propuso modificar el 80% de los artículos, con lo que
los indocumentados serán los más afectados:
–Derechos y libertades: los derechos
de reunión, asociación, participación pública, sindicación o huelga, quedarán
restringidos a los “legales”;
–Regularización permanente: “podrán”
acceder a la residencia (se trata de una posibilidad, no es un derecho) quienes
puedan acreditar una permanencia continuada en España de, al menos, cinco años
(actualmente son sólo dos);
–Tutela judicial: sólo los que estén
en el estado español dispondrán de asistencia jurídica gratuita en los
procedimientos que puedan conducir a su expulsión; los detenidos en las
fronteras no se beneficiarán con este derecho.
Los días 7 y 8 de diciembre la
Cumbre Europea aprobará en Niza, la “Carta de los_”, que no tendrá fuerza
jurídica vinculante y será el embrión de una futura Constitución europea. La
creación de esta “Carta_” ha levantado fuertes rechazos de las centrales
sindicales europeas, las ONG, los partidos de izquierdas y otras fuerzas
sociales.
En lo fundamental, la “Carta_” es un
intento de dividir a la clase trabajadora europea en trabajadores comunitarios
–con todos los derechos– y trabajadores residentes de un estado, sin derechos
(por ejemplo, a la libre circulación o búsqueda de empleo en otros estados
miembros, y a beneficios sociales como salud, vivienda, etc.).
La participación del gobierno
español en la elaboración de esta “Carta_” fue muy importante, lo cual no es de
extrañar, ya que necesita contar con un marco legal para institucionalizar el
racismo en el estado español.
Los partidos “opositores” en el
congreso sólo repudiaron la reforma, limitándose a proponer algunas enmiendas.
Por otro lado, en Barcelona, la “Plataforma papeles para todos”, compuesta por
colectivos de inmigrantes, grupos de izquierdas radicales, CGT (una de las
centrales sindicales) y alguna que otra ONG, están organizando movilizaciones
para legalizar a los sin papeles y contra la ley. Esta semana, los estudiantes
de una facultad "tomaron" algunas aulas para darle asilo a los que viven
en la plaza Cataluña a la intemperie. El plan de lucha sigue y se están
realizando asambleas para ver cómo se pelea en las calles.
Y en todo el territorio del estado
español se están impulsando los viajes a Niza con los partidos de izquierdas,
las centrales sindicales (con distintas posiciones) y los grupos
anticapitalistas que fueron a Praga en septiembre, los cuales intentarán
repetir la experiencia anterior.
Por ahora, la CGT de Francia y otras
de Europa, van a presentar una “Carta de los derechos sociales”, una
alternativa a la que está en discusión. O sea que empezó a plantearse una
división con los sectores más radicales que llamaban a boicotear la Cumbre y se
oponen a los dos proyectos.
A la vez, aquí en España CC.OO. y
UGT van a marchar el día 6 –sí, un día antes– para regresar el 7, cuando está
prevista la gran marcha, a la que sí irá CGT de España y los grupos de
izquierdas radicales.
El desafío en estas jornadas de
lucha será lograr la unidad entre las organizaciones obreras, junto a los
movimientos anticapitalistas y, de esta manera, golpear como un solo puño al
sistema capitalista.
(Desde Barcelona) w. a.