Estados unidos se quiere quedar con el negocio de la droga
El Plan
Colombia está en marcha. Y si uno toma el desarrollo político de América latina
en el último mes, el elemento que une todos los hechos –desde los mayores hasta
los más pequeños–, es Colombia.
La burguesía trata de segmentar el
pensamiento y la opinión de la gente, segmentando la información. Nos quiere
hacer ver que una cosa es una cosa, y que esa cosa no tiene nada que ver con la
otra, y así sucesivamente.
Por ejemplo, Estados Unidos necesita
–y mucho– de la infantería peruana para intervenir en Colombia y en la
frontera. Entonces, no quiere tener un lío como el que habría si se mantuviera
Fujimori. Una política de intervención militar necesita del ejército peruano
porque es uno de los mejores con los que podría contar, ya que tiene
experiencia militar práctica en la selva, en la pelea contra Sendero Luminoso. Y
si para cohesionar a la burguesía peruana hace falta quitar todo apoyo a
Fujimori, se hace, y punto.
Ecuador también tiene que ver con
Colombia. Muchos decían que había habido una revolución en enero en Ecuador. Que
el golpe cívico-militar –de un sector del ejército y de dirigentes de los
indígenas– era una revolución_ Una revolución que duró tres horas y que se
resolvió por teléfono, con un llamado de Peter Romero, del gobierno
norteamericano, amenazando: “Si siguen, van a quedar más aislados que Cuba”. Y
se terminó la supuesta “revolución”. ¡Si una revolución se puede derrotar por
teléfono, conviene que nos dediquemos a otra cosa! Y ahora se dolarizó Ecuador,
como prueba piloto. La frontera ecuatoriana es muy importante, porque es la
frontera más frágil de las cinco fronteras que hay con Colombia.
Es la más frágil porque Ecuador es
un país que se viene cayendo a pedazos. Estados Unidos apoyó y aceptó la dolarización
de Ecuador y lo va a “bancar”, cosa que en realidad no le cuesta mucho porque
es un país muy pobre.
Respecto de Bolivia, hace menos de
un mes, Clinton dijo: “Estamos dispuestos a perdonarles la deuda externa”. ¡Es
un ataque de generosidad espectacular! El problema es que Bolivia venía siendo,
en los últimos 15 o 20 años, el principal productor de hoja de coca, con el 50%
de la producción. Y Banzer tiene la política de reventar a los cocaleros. Por
eso tantos enfrentamientos y tantos muertos. Porque uno de los objetivos
centrales de la política de Estados Unidos con respecto a Colombia, es quedarse
con el negocio de la cocaína en su conjunto, por lo cual tiene que reventar a
los plantadores de coca de Bolivia, de Perú y, naturalmente, de Colombia
(donde, en lo fundamental, están los laboratorios).
Todo tiene que ver, también la
Argentina. Hoy todo el país está pendiente de la renuncia de Alvarez. Pero nada
se dice de que en menos de dos meses hubo tres operativos militares conjuntos
donde intervino Estados Unidos. Primero fueron 300 marines yanquis y 300
argentinos en Zárate. El segundo fue en Córdoba y participaron 1.200 hombres:
400 norteamericanos y casi todos los ejércitos de América latina. Es la primera
acción militar en común –desde la época de San Martín y O’Higgins– entre el
ejército argentino y el ejército chileno. Durante 150 años la hipótesis de
conflicto de las fuerzas armadas de cada país, era el uno contra el otro, y
estuvieron con el dedo en el gatillo no sé cuántas veces. Y ahora, hay 1.200
efectivos en las estancias del Tercer Cuerpo del Ejército Argentino.
Pero ¿quién se enteró de eso? A lo
sumo se supo que se salió de pista un avión que traía de vuelta desde Córdoba a
López Murphy y a Brinzoni. Pero del operativo no dijeron nada o casi nada. Y
hace muy poco se realizó otro en Tierra del Fuego: un operativo naval.
Nadie hace operativos militares si
no piensa utilizar las fuerzas armadas. ¿Por qué los hacen? ¿Contra qué
sublevación popular se están armando estos operativos militares? ¿Es contra la
“narco-guerrilla marítima”?
Los operativos militares conjuntos
internacionales, expresan una política; hay un apriete. Al mismo tiempo, hay
una lucha dentro del gobierno argentino. Por ejemplo, Rodríguez Giavarini, el
canciller argentino, es hombre del Opus Dei, y el Opus Dei es parte del
imperialismo europeo. Y Rodríguez Giavarini está en contra de la política de
alinearse detrás de Estados Unidos. No porque sea un tipo progresista, sino
porque responde a intereses muy específicos.
La Nación titulaba hace unos meses
en tapa: “La Argentina, campo de batalla entre Europa y Estados Unidos”; La
Nación, no Crónica. Campo de batalla para ver quién se queda con la mayor
cantidad de negocios.
Cuando se hace la reunión en
Brasilia el 31/8-1º/9, Rodríguez Giavarini hace declaraciones absolutamente
proeuropeas. El 30 de agosto viajó Clinton a Cartagena para hacer una
“contramovida” previa, digamos. Y Rodríguez Giavarini, tiene el mismo discurso
que Brasil. Porque efectivamente es un tipo del Opus Dei, y el Opus Dei es
España.
Hay una lucha, incluso dentro del
delarruísmo, entre sectores proyanquis y sectores proeuropeos. ¿O no tendrían representación
política en el gobierno, el banco Bilbao-Vizcaya, Telefónica, Telecom, Repsol,
todas las grandes empresas europeas, que son las que se quedaron con las
privatizaciones?
Yo veo esa batalla, esa batalla
tiene importancia, no porque nosotros apostemos a que los europeos sean menos malos
que los yanquis, o viceversa. No, son iguales, son imperialistas los dos. Pero
cuando hay pelea, se pueden abrir fisuras por las cuales se pueda “colar” el
movimiento de masas.
Casi todas las piezas se juntan en
un punto. El punto es cómo organiza Estados Unidos, junto con un sector de la
burguesía colombiana, la intervención militar en Colombia. Estados Unidos trata
de zafar de tener que poner infantería, haciendo que la ponga América latina, o
un sector de ella. Porque no quieren que aparezcan las bolsas negras en su
territorio, como pasó en la guerra de Vietnam.
La Argentina es un país clave. Esta
pelea por el control del negocio de la droga y por el control geopolítico de
América latina que lleva adelante Estados Unidos, es la que lo lleva a meter
bases militares por todos lados, la de Mantua en Ecuador, la de Santa Lucía en
Perú, la de Aruba, la de Curaçao, la de Bolivia, la de Paraguay. No siempre
actuan, pero es pisar, marcar el terreno.
Porque lo que hay es una lucha de
Estados Unidos contra el imperialismo europeo por el control de América latina.
Hoy por hoy se equiparan las
inversiones y el comercio en América latina, entre Estados Unidos y Europa. Le
Monde Diplomatique del mes pasado titula en tapa “La hora de Sudamérica”. Y
sigue, “La militarización de la política”, y trae las cifras exactas de las
relaciones de Latinoamérica con Estados Unidos y Europa.
Es muy interesante ver todo lo que
publica Le Monde, los cuadros estadísticos. Yo creo que la política es economía
concentrada. Yo vengo apuntando hace tiempo que América latina es el principal
lugar de batalla entre Europa y Estados Unidos. Y Le Monde da las cifras: por
ejemplo, de la exportaciones de América latina: 30.119 millones van a Estados
Unidos y 30.413 a Europa, es decir, lo mismo. Las importaciones, 40.600
millones provienen de Estados Unidos; y 39.200 de Europa; están cabeza a
cabeza. Y con las inversiones pasa lo mismo. (En cambio, la deuda externa, con
el Plan Brady, se “desparramó”, está en muchas manos, fondos de pensión, etc.)
Uno lee Le Monde y ve que está en
guerra con Estados Unidos, y es uno de los principales diarios de Europa. Tiene
posiciones absolutamente “latinoamericanistas”, habla de “la hora de
Sudamérica”_ pero ¿por qué?
En América latina está todo un poco
al rojo vivo. Porque Brasil, con el apoyo de la socialdemocracia europea (y del
Partido Popular español) se resiste al avance de la penetración yanqui. Y
ningún imperialismo tiene “ideología”, lo que tiene son intereses.
Están tratando de aislar a Brasil. Uno
tiene que pensar de dónde saca la fuerza Brasil, ¿sólo de que es un gran país? Sí,
pero tiene a alguien atrás, hay grandes bloques imperialistas.
Brasil resiste, y hace un acuerdo
militar con Venezuela. Estados Unidos necesita un país importante de América
latina para contrabalancear a Brasil. Y ese país es la Argentina; no hay otro. No
puede apoyarse en el eje Asunción, Montevideo, La Paz, es muy obvio que no
puede ser, ni en un sentido geoestratégico, ni militar, ni nada.
Se está “cocinando” algo que puede
llegar a cambiar –para mejor o para peor– el conjunto de la situación política
latinoamericana: una guerra de intervención que involucre a buena parte de los
países de la región. Entre otras cosas porque cinco de ellos son limítrofes y
la guerra se va a derramar, no hay posibilidades de que eso no ocurra si hay
guerra. Puede ser que haya posibilidades de que las FARC se suiciden, y de que
el ELN (Ejército de Liberación Nacional) también se suicide; y ambos se
entreguen sabiendo que los van a matar. Pero yo no creo que eso sea lo más
probable_ no veo como lo más “normal” tendencias al suicidio colectivo al
estilo de la secta de Guyana.
Colombia es un gran país, tiene
1.200.000 kilómetros cuadrados, con una población como la de la Argentina. Intervenir
en Colombia no es equivalente a lo que se hizo en Panamá.
La población de Colombia tiene
varias generaciones peleando en la selva y en la montaña. En consecuencia, no
van a decir: “Bueno, ¡adelante, señor!, pase usted primero”. Esto es algo que
se va a resolver a balazos, en una guerra que no va a ser sencilla. Es una
guerra que casi seguro se va a desparramar en América latina. La política de
Estados Unidos es aportar la base logística, el armamento, los helicópteros,
bases por todos lados_ Incluso hay una lucha fronteriza entre Venezuela y la ex
Guyana inglesa por una zona en disputa –El Esequivo– donde los yanquis metieron
también una base misilística; aunque sea un territorio en disputa. La jugada de
ellos es que la infantería y los muertos los pongan los ejércitos
latinoamericanos. Porque esto no es lo mismo que bombardear Belgrado o Bagdag. Aquí
hay que ir a pelear a la selva y al monte. Entonces hay que meter infantería, y
ellos quieren meter “forros” ajenos.
No hay todavía intervención directa
masiva en Colombia, sólo 300/400 “asesores”, pero la va haber. Porque eso sólo
se resuelve con infantería, no se resuelve con discursos. Van a bombardear, van
a defoliar medio Amazonas, que es el pulmón del planeta. Por eso van a tratar
de preparar batallones, o cuerpos especializados, de casi todos los países que
puedan. Por eso salta Fujimori, porque el ejército peruano es de lo mejorcito;
porque tiene experiencia de pelear contra Sendero Luminoso en la selva. El
ejército argentino no viene muy bien, pero preparar dos, tres batallones como
cuerpo de elite lo pueden hacer; además es un país con cierto nivel cultural,
con buena comida. Y también tiene experiencia en Centroamérica: todo está armado
para eso. Por supuesto que hay contradicciones todavía.
Para mí se mezclan tres cuestiones:
la lucha por el control del negocio del narco, que los yanquis quieren para
ellos. La lucha por el control económico de la región, y también desde el punto
de vista diplomático y militar; esto último en forma preventiva. Por eso
proliferan las bases militares; no se hacen bases militares porque sí. El
estado mayor no está compuesto por locos y paranoicos: está compuesto por
asesinos profesionales, que planifican muy bien cómo realizar las cosas. ¿Por
qué no había bases militares en América latina salvo la de Panamá? Y en los
últimos 10 años hay en Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Aruba, Curaçao_
No me canso de repetir que la
relación militar de Estados Unidos con América latina, empieza a parecerse a la
de Africa con Francia y Gran Bretaña, que intervienen cuando quieren. Por
ejemplo ahora están en Sierra Leona, entran, salen, no necesitan autorización
de nadie, ni de la ONU, ni de nadie, es su patio trasero y listo. Algo que Estados
Unidos hizo muchas veces en América Central y el Caribe, pero que no hizo desde
1903, desde la división de Panamá de Colombia para construir el canal. Pero que
no lo hacía en América del Sur.
Y cuando hay una lucha por el
control económico de una región, eso se traslada a lo político y a lo militar. Por
ejemplo, el Mercosur está a punto de estallar, y es coherente que esté a punto
de estallar, porque no sólo esta el lío de las automotrices –supuestamente
había un acuerdo y ahora rebotó–, se están peleando por los vinos, por los
cueros. El Mercosur está colgado del pincel.
Hay dos grandes planes. Los canallas
europeos dicen “La hora de Sudamérica”, porque ellos se quieren quedar con
Sudamérica, con buena parte del negocio, e impedir el ALCA, que es el tratado
de Alaska a Tierra del Fuego, lanzado por Bush padre, para que Estados Unidos
pueda controlar de conjunto. El estallido del Mercosur es positivo para ellos,
para que avance el ALCA.
Se están jugando cosas muy grandes,
y hay intereses económicos de todo tipo. Hay una lucha interimperialista por
América latina y también por la Argentina.
El grueso de la banca, por ejemplo
en la Argentina, es europea, en particular española y es posible que recicle
parte de la plata de los alemanes. Las comunicaciones, lo que era Entel,
divididas entre españoles y franceses. ¿Y eso no tiene importancia en la
política? El grueso del petróleo, en manos de Repsol. Hace unos años decía
Grondona: las privatizaciones quedaron en manos de los europeos, que son las
avanzadas livianas, y ahora vienen los “peso pesado” norteamericanos. Y no, se
quedaron en manos de los “peso pesado” europeos.
El 5 de octubre fue el 25º
aniversario del intento de copamiento del regimiento de Monte, en Formosa, por
los Montoneros. Y el discurso de Brinzoni fue de reivindicación plena de la
acción del ejército, amparándose en –lo que obviamente es verdad– el decreto
del peronista Luder que daba la orden de “aniquilar a la subversión”. En todos
estos años, más bien venían con la línea de la autocrítica. Pero ahora
necesitan devolver “moral de combate” a una tropa a la cual van a mandar a
luchar y, eventualmente, a morir en Colombia. El gobierno no estuvo en la
ceremonia, pero no hubo nadie que diga algo en contra del discurso de Brinzoni.
Y esto salió sólo en los diarios y con muy bajo perfil.
Antes decíamos que la orientación de
la burguesía en todos los terrenos, es fragmentar las noticias, para fragmentar
el pensamiento: una cosa es lo que pasa con Fujimori en Perú; otra cosa es lo
que pasa con la dolarización en Ecuador; otra es lo que pasa con los cocaleros
en Bolivia. Y es un mismo paquete que incluye también lo que pasa en la
Argentina. Como mínimo, es parte importante de lo que pasa. No porque Chacho
Alvarez sea antimperialista, sino porque hay una lucha, y hay un gobierno con
crisis, empantanado, y un montón de problemas.
Se están peleando por el mundo. Y
desatan un genocidio en el Congo, superior al que hubo en Ruanda. Por supuesto
que de eso no se habla, es el negocio de ellos, y además son negros. Hay un
complot de silencio.
En América latina, Colombia va a
seguir dividiendo aguas, y las va a dividir cada vez más. Están tratando de
llevar adelante el Plan con toda la maldad, la perfidia, el engaño, de lo que
son capaces de hacerlo. Nadie habla, parece que no existiera el Plan Colombia,
que no tuviera que ver con nosotros. A cualquier estupidez que pase en el
mundo, le dan una importancia descomunal. Y de Colombia salen cuatro renglones,
nada más. Ellos hacen del engaño una política de estado. Y la “libertad de
prensa”, por supuesto, acompaña el engaño.
Extractos de la conferencia de Jorge Guidobono (6 de
octubre de 2000).