El pasado sábado se presentaron a la
primera instancia de examen escrito unas 450 docentes para cubrir 14 cargos de
maestras de grado. Una semana antes habían hecho lo mismo casi 800 jardineras
para cubrir 52 cargos de maestra de sala y preceptora. Y, anteriormente, una
gran cantidad de profesores del área artística se presentaron al examen escrito
para cubrir la totalidad de 45 horas cátedra (o sea tres cargos) en todo el
sistema de educación municipal de Mar del Plata.
No bastaba saberse de memoria la
bibliografía obligatoria y optativa, alrededor de 45 libros, más toda la
legislación vigente (léase ley Federal de Educación). Como muchas maestras lo
manifestaban, aprobar era una cuestión de suerte.
Parece que el azar viene jugando con
los trabajadores de la educación y tiene la forma de ruleta rusa.
El examen se realizó al mejor estilo
tradicional. La vigilancia se manifestaba por doquier; muchas docentes
expresaron que fueron tratadas aun peor que los alumnos. A esto se sumó que,
previo a la instancia de examen escrito, corrieron todo tipo de versiones sobre
corrupción: temarios que se habían dado a conocer, listados preferenciales,
etcétera.
Dos elementos a destacar: el
sindicato mandó sus veedores, los cuales cumplieron su función casi a la par
que el Ejecutivo. Por ejemplo, lejos de impugnar situaciones como que varias
docentes no se pudiesen presentar porque no tenían DNI y sí cédula de la
policía, acompañó toda esta farsa de que el Municipio crea fuentes de trabajo. El otro elemento destacado fue la propaganda
que hizo el gobierno comunal sobre el concurso (como si realmente fuera
importante que haya 66 cargos para 2.200 docentes que se presentaron al mismo),
sin explicar que el mayor déficit lo constituye el hecho de que hace casi ocho
años que no se crea una sola escuela municipal.
El sistema
educativo municipal fue inaugurado hace más de 35 años, como “solución” a los
reclamos de los vecinos de los barrios periféricos de Mar del Plata, que iban
creciendo, y no contaban con escuelas para sus chicos.
Hoy, tiene
17 escuelas EGB, 33 jardines de infantes, ocho servicios de educación posprimaria,
dos escuelas técnicas (alimentación y administración) y una única escuela polimodal.
En ella, dicho sea de paso, de los docentes que ejercen en Dirección y Secretaría,
ninguno entró por concurso, como sí debe hacerlo el resto de los 1.500
educadores del sistema municipal.
La Secretaría de Educación de Gral. Pueyrredon
tiene una superestructura técnica administrativa política burocrática, donde
ahí sí crece la cantidad de puestos (y no son con el mísero sueldo docente);
tanto es así que, después de las ultimas elecciones, tuvieron que crear cargos
nuevos para los integrantes de la Alianza y para que nadie de los que ya
estaban –radicales– se sienta desplazado.
Después de
este panorama, es fácil llegar a la conclusión que este gobierno nada va a
hacer para solucionar los problemas de la educación: no tiene reparo en jugar
con la miseria de los docentes, rifando 66 cargos entre 2.200, y sólo mantiene
esta fachada concursal para su juego político. Es incapaz de sostener
ediliciamente a las escuelas, que cada vez están más deterioradas, manifiesta
su corrupción en cada asamblea para cubrir cargos suplentes e interinos y jamás
nos pregunta a los verdaderos protagonistas de la educación (maestros, alumnos,
padres) qué es lo que pensamos, queremos y necesitamos. Esto es así porque sus
políticas poco tienen que ver con las nuestras. Ellos responden a los planes de
otros organismos (BM, FMI, etc.) y de los grandes grupos capitalistas que nos
están aplicando lentamente la inyección letal.
Sé lo mal
que se sintieron muchas de mis compañeras ese sábado. Muchas dijeron que no
debíamos haber permitido esa situación; pero imperó la necesidad absurda y la
ilusión que tal vez “yo me pueda salvar” y ganar el cargo más allá de lo que le
pase a la de al lado.
Ese
sentimiento de bronca e impotencia debe transformarse en fuerza organizada,
para que definitivamente acabemos con los atropellos y la barbarie en la
educación municipal, que es la misma que la provincial y nacional. Organizarse,
comunicarse, solidarizarse y actuar en conjunto pueden ser inicios de algo
distinto.
Viviana