LIBERTAD INMEDIATA A CASTELLS Y ALI
A poco de cumplir dos años de prisión, el 27 de noviembre se inició el juicio oral y público contra Raúl Castells en el Tribunal de Lomas de Zamora. "Ustedes ya tienen la decisión tomada", acusó el acusado. Y denunció: "Este es un proceso burdo y ridículo, plagado de anomalías y barbaridades jurídicas que no puedo avalar". Tras esas palabras, Castells forzó a la interrupción del juicio, revocando a sus abogados defensores, "en señal de repudio a un proceso armado con el único objetivo de perseguirnos políticamente".
A las denuncias de Castells, con las cuales nos solidarizamos, hay que agregar que fue detenido por orden de Wal Mart, cuando reclamaba comida ante la sede de Avellaneda, al frente de una movilización de jubilados. Los únicos testimonios que se aceptaron en la causa fueron los de los policías que lo detuvieron y los de representantes de la empresa, mientras se rechazaron los de 300 jubilados que se ofrecieron a testimoniar en su favor.
La desocupación, el hambre, la flexibilización laboral, seguirán azotando a los trabajadores. Y junto a la represión abierta contra las protestas sociales, el Poder Judicial se muestra abiertamente como un empleado a sueldo de los grandes capitalistas. Por eso hay denunciados más de dos mil casos de persecución judicial y procesamientos contra luchadores sindicales y populares.
La causa de Castells es idéntica a la que también mantiene en prisión a Emilio Alí. Lo que cambia es el nombre del patrón (en su caso, se trató de un reclamo ante Casa Tía de Mar del Plata). Lo que no cambia es el hambre y la injusticia, ni tampoco la clase social que los padece: los trabajadores y el pueblo pobre.