¡Fuera el imperialismo del Kosovo!
El imperialismo yanqui, al frente de las huestes de la OTAN, amenaza con intervenir en el Kosovo ya sea como garante de la paz, es decir su paz, o en represalia si ésta no se logra en las negociaciones de Rambouillet. La política imperialista usa como pretexto los derechos democráticos del pueblo kosovar. La declamación sobre los derechos humanos y democráticos proveniente de estos verdaderos genocidas merece la misma credibilidad que una declaración anti-imperialista de Menem. Las fuerzas pretorianas de Washington y Europa consumaron múltiples genocidios en los cuatro puntos cardinales del globo a lo largo del siglo. Y hoy continúan, por ejemplo con sus socios europeos en la Africa sub-sahariana, masacrando a hutus y tutsis, empezando con un millón de muertos en Ruanda. En los Balcanes, las distintas fuerzas imperiales buscan la fragmentación del territorio, para poder colonizar pedazo a pedazo. En los últimos 10 años, su caballito de batalla para lograrlo, ha sido incentivar los conflictos étnicos, religiosos y culturales, partiendo de la falsa premisa de que toda nación se compone de una misma etnia, que habla una misma lengua y profesa una misma religión. Sin embargo, la propia nación norteamericana demuestra la falsedad de esa premisa; Estados Unidos no es más que un mosaico de etnias, nacionalidades, culturas, lenguas y religiones. ¡Ni que hablar de la India, que contiene 1.000 etnias y 300 lenguas escritas! Y en Europa casi todas las naciones (infinitamente más pequeñas) tienen una realidad similar. Las razones por las cuales el imperialismo tiene campo fértil para actuar y argumentar en la península balcánica y en especial en el territorio de la ex-Yugoslavia, son dos: la primera es la bancarrota económica y la segunda la opresión Gran-Serbia. Si Milosevich se atrinchera y resiste, no lo hace por socialista como dice ser, sino que se aferra a la barbarie del nacionalismo para fortalecer su posición. Kosovo está en Serbia y Serbia en los Balcanes. Pero los Balcanes son parte del territorio europeo. Las contradicciones interimperialistas que se despliegan dentro de la OTAN llevan a que la situación se empantane, empezando por el campo diplomático. Las negociaciones de paz fracasaron y se entró en un impasse. Quienes busquen soluciones nacionales, sólo tienen por delante tres alternativas: la pax americana, la autonomía serbia y la farsa de la independencia kosovar. Cualquiera de ellas, significa avanzar en la colonización de la región a manos de diferentes potencias imperiales, con sus respectivos agentes procapitalistas. La pelea de fondo que se desarrolla en el territorio de la ex Yugoslavia, sólo puede dirimirse en un sentido de progreso, delimitando una única frontera: la que divide a los explotadores de los explotados.
A. ATEN