LA CLASE OBRERA MINERA
A la vanguardia de la lucha
contra el gobierno
Autor: Jimena Mendoza
Fecha: 14 FEBRERO 2008
A partir que el gobierno
de Fox se entrometió en la vida in terna del sindicato,
imponiendo a su «alfil» Elias Morales en la dirección,
se desarrolló la lucha de los trabajadores.
Esta tuvo su punto mas alto
en la rebelión obrera de Sicartsa, que levantó demandas
salariales, contractuales y contra la intromisión
gubernamental, que costó la vida a dos mineros y enfrentó
la acción policial del gobierno perredista de Cárdenas
Batel en complicidad con el federal. Luego vinieron el
paro general minero del 2006, los recurrentes paros ese
mismo año y huelgas en distintos sectores a finales de
2007 como la de la planta de zinc San Martín en
Sombrerete, la mina de plata Taxco y la mina de cobre en
Cananea, todas estalladas en defensa del contrato
colectivo y por medidas de seguridad elementales para los
trabajadores. Mientras los exmineros de Real del Monte,
luchan por sus derechos, recordemos los 65 trabajadores
sepultados bajo la mina producto de negligencia patronal y
del gobierno en el 2006 en Pasta de Conchos. Más reciente,
el 12 de enero de 2008, la huelga de los mineros del cobre
en Cananea fue violentamente reprimida por más de 800
policías estatales, federales y el ejército, luego que la
junta federal de conciliación y arbitraje la declarara
ilegal.
Las acciones de estos años
muestran el gran potencial de movilización y combatividad
del sector minero, que con paros y huelgas, ha generado
millonarias pérdidas a los patrones. Es una respuesta de
lucha frente al avasallamiento de las conquistas como el
contrato colectivo y en defensa de la autonomía sindical,
y se ponen así a la vanguardia de la resistencia obrera,
reactivando la lucha para que el gobierno, el régimen y el
estado saquen sus manos de las organizaciones de los
trabajadores.
La marcha del 22 de enero
en solidaridad con los mineros fue un primer paso para
defender a su organización y al conjunto de los
sindicatos. Es necesario fortalecer la unidad y
profundizar el camino de la movilización en defensa del
derecho de huelga, por el respecto al contrato colectivo y
por ¡Fuera el estado de las organizaciones de los
trabajadores!
Para
triunfar hay que acabar con la burocracia sindical
Los trabajadores mineros
han mostrado un instinto muy combativo al defender su
sindicato de la intromisión del gobierno, usando sus
métodos tradicionales de lucha como la el paro, la huelga
y la autodefensa. El proceso de recomposición de los
trabajadores en general y de los mineros en particular
abre la posibilidad de que resurja la tradición combativa
que demostraron algunos sindicatos en los años ´70,
incluyendo el minero, que realizó importantes huelgas que
no sólo enfrentaban a la patronal y al gobierno sino
también al control gansgsteril y propatronal de Napoleón
Gómez Sada, padre del actual secretario general.
La primera tarea para las
organizaciones obreras y de izquierda, es que nos
solidaricemos con la lucha por autonomía sindical de los
mineros, planteando que el Estado debe dejar de
entrometerse en su organización. Al mismo tiempo que
hacemos eso y apoyamos los paros, las movilizaciones y
acciones convocadas por el sindicato, planteamos que es
necesario luchar por la democratización del mismo y porque
la base sea la que elija en forma democrática a sus
representantes.
La democracia sindical es
condición indispensable para que los trabajadores
sindicalizados, en unidad con los no sindicalizados (y
luchando por el derecho de estos a integrarse al
sindicato), puedan luchar hasta el final por sus
reivindicaciones, superando a la burocracia, que por años
los ha mantenido con camisa de fuerza. Los trabajadores
mineros deben comenzar a organizar asambleas,
agrupamientos o corrientes que planteen la lucha por la
recuperación de su organización.
¡Arriba los mineros de Cananea!
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