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CATEDRA LIBRE KARL MARX
LA LUCHA POR UN PARTIDO
REVOLUCIONARIO DE LA CLASE OBRERA
Autor: Jimena Mendoza
Fecha: 14 FEBRERO 2008
En el artículo anterior
de esta sección, abordamos las tareas de la revolución
en países semicoloniales como México y América Latina y
cómo éstas solo pueden hacerse efectivas en la
perspectiva de un gobierno obrero y campesino, y
motorizadas por la emergencia de organismos de
democracia directa de los explotados y oprimidos. A
continuación, intentaremos explicar porqué es imperioso
luchar por la construcción de un partido revolucionario,
para resolver estas tareas.
La
lucha de clases en México y el principal desafío de la
izquierda y los trabajadores
Desde mediados de 2006 en
México, se ha abierto una nueva etapa de la lucha de
clases, de carácter prerrevolucionario que esta signada
por la profundización de la crisis económica, mayor crisis
política en la clase dominante y nuevos y mas violentos
enfrentamientos entre las clases con la acción cada vez
mas generalizada de los trabajadores. Seguramente la clase
obrera y sus aliados seguirán dando importantes combates
contra la ofensiva burguesa y comenzarán a expresarse
fenómenos de mayor radicalidad política (como fue la
Comuna oaxaqueña y la rebelión obrera de Sicartsa), donde
estará planteado profundizar la unidad de las masas
obreras con el campesinado pobre, como se expresó en la
gran movilización obrero campesina del 31 de enero del
presente año. Sin embargo el marxismo revolucionario y el
programa socialista, son aún débiles para disputarle a
otras corrientes e ideologías la influencia sobre las
nuevas luchas. En el movimiento obrero y campesino prima
la influencia de direcciones reformistas, pequeñoburguesas
o directamente burguesas como AMLO y el PRD. Es decir que
esta pendiente la tarea de poner en pie una dirección
política, un partido revolucionario que pueda intervenir
decididamente en estos procesos, anclarse en el
proletariado y foguear a una nueva generación en la lucha
por el socialismo.
Una
situación cada vez mas convulsiva
Con la crisis financiera
internacional se vendrán nuevos golpes sobre las espaldas
de los trabajadores, que ya hoy reciben salarios de
miseria por jornadas extenuantes, sin derecho a la
sindicalización, mientras sus organizaciones tradicionales
intentan ser desmanteladas. El «antineoliberalismo» en
América Latina, que como Chávez o Evo Morales, intentó
encauzar el odio de masas contra la agotada ofensiva
neoliberal, no ha resuelto ninguna de sus reivindicaciones
elementales. La dirección de AMLO por ejemplo, a pesar de
contar con el apoyo de millones, mantuvo al movimiento
antifraude en el molde de la «legalidad» burguesa,
mientras su partido se posiciona como el ala izquierda del
régimen, administrando los negocios de la burguesía allí
donde es gobierno y reprime las luchas obreras como en
Michoacán. Por su parte, direcciones como el EZLN y La
otra campaña, no quisieron darle al descontento un norte
revolucionario, y le dieron la espalda a las luchas de la
clase obrera, negándose a pelear en la arena de la
movilización contra las direcciones charras. Esto en
momentos en que los trabajadores vienen de una sostenida
recomposición, con expresiones avanzadas de lucha como la
de Oaxaca o la defensa obrera en Sicartsa, la marcha
obrera y campesina del 31, los paros mineros o los
incipientes procesos antiburocráticos en sindicatos como
el STUNAM.
La
nueva etapa de la lucha de clases y la lucha imperiosa por
un partido revolucionario
Lamentablemente en esos
procesos siguen pesando la influencia del PRD, de la
burocracia sindical o del propio PRI. La tragedia de la
clase obrera en México es que siempre ha carecido de un
instrumento político propio, con independencia de clase de
las distintas variantes del régimen. Por ello es
imprescindible luchar para que surjan agrupamientos
clasistas, antiburocráticos y combativos, que luchen por
recuperar sus organizaciones y echar a la burocracia, a la
par de impulsar la unidad con los trabajadores
precarizados. Pero eso no es suficiente. Hoy la lucha por
el socialismo no es patrimonio de amplias franjas de los
trabajadores (como en los ´30 o en los ´70), y con la
bancarrota del estalinismo y su tergiversación del
marxismo, éste quedó a la defensiva. Por ello es
fundamental que la izquierda que se reivindica socialista,
la vanguardia de los trabajadores industriales y de
servicios, los estudiantes de izquierda que ven con
simpatía la lucha de los explotados, comencemos a discutir
como poner en pie esta organización revolucionaria, como
venimos proponiendo desde la LTS. Un partido capaz de
fusionar la teoría y el programa revolucionario con lo más
avanzado de la clase trabajadora, que surgirá a partir de
hacer su experiencia, en las luchas actuales y por venir,
enfrentando a la burocracia, el reformismo y los partidos
burgueses. Mientras que la burguesía tiene a sus
instituciones y a sus partidos, los trabajadores deben
luchar por su propio partido, que proponga a los
explotados un programa que luche por una salida a los
padecimientos de las masas obreras, campesinas y
populares, recuperando sus organizaciones y poniendo en
pie sus organismos de democracia directa. La lucha por un
partido revolucionario de la clase obrera, es fundamental
para romper la dinámica histórica de luchas que son
desviadas, contenidas o derrotadas, y que los trabajadores
puedan avanzar a constituir el primer paso de su
emancipación: la toma del poder y la instauración de un
gobierno de los explotados y oprimidos.
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