El
artículo anterior sobre la revolución cubana, como
parte del ciclo de revoluciones del siglo XX en
Estrategia Obrera, abordamos las condiciones que
posibilitaron el inicio de la primera revolución
socialista triunfante en América Latina, definiendo
las características principales del los sujetos
sociales actuantes (sobre todo el movimiento obrero)
hasta 1959. Presentamos ahora la segunda parte de esta
lectura alternativa donde explicamos la relación
existente entre la dirección Movimiento 26 de julio
-M26- y las fuerzas motrices de la revolución.
El
programa desarrollista del M26
Es importante analizar
brevemente el programa de la dirección pequeño
burguesa 1 de la revolución cubana de 1959 que buscaba
el desarrollo del capitalismo nacional en los marcos
democráticos y de justicia social. En la introducción
a las tesis del M26 puede observarse cómo el proyecto
político, apelaba al apoyo económico de los sectores
industriales y empresariales cubanos para las
transformaciones de la isla caribeña. Puede leerse lo
siguiente: «Lo primordial es el acento de la política
gubernamental: si distributivo o el productivo. El
gobierno democrático del M26 cuidara celosamente por
altos salarios para el obrero y altos ingresos para el
ciudadano. Junto a esa política distributiva, de
justicia social estará obligado a hacer crecer la
economía, desarrollarla, poner la técnica en la
producción nueva: los núcleos beneficiados de
trabajadores, campesinos, comerciantes e industriales,
buscamos como lo primero en la orden del día crecer»2
El M26 proponía un desarrollo nacionalista burgués
armónico en el que todas las clases estarían
empeñadas, una vez eliminada la dictadura, en realizar
el desarrollo del capitalismo cubano uniendo a las
clases explotadas y la burguesía nacional.
La
ofensiva imperialista y la respuesta obrera y
campesina.
Después de instaurado
el gobierno provisional en manos del M26 y de sectores
de la burguesía entreguista, en 1959 se siguió
estimulando a los industriales buscando el pago de
salarios altos. Sin embargo el empuje revolucionario
de las masas, obligó al gobierno a tomar medidas cada
vez más radicales contra la burguesía. Se confiscaron
bienes (por medio del Ministerio de Recuperación de
bienes Malversados), se implementó una reforma agraria
(al estilo del reparto agrario nacionalista burgués),
se construyeron viviendas, escuelas, hospitales, se
realizaron medidas de redistribución del ingreso, etc.
EL gobierno del M26 intentó mantener relaciones con el
gobierno de EUA: «El gobierno de Cuba esta en la mejor
disposición para discutir sin reservas y con absoluta
amplitud todas las diferencias y declara que no
existen imposiciones para la realización de
negociaciones, manteniendo las relaciones diplomáticas
y económicas profundizando la tradicional amistad
entre los pueblos cubano y norteamericano»3 Sin
embargo el imperialismo norteamericano, temeroso de
perder sus principales inversiones en la isla
caribeña, emprendió una campaña militar y de boicot
contra el nuevo gobierno. En 1959, la Habana es
bombardeada por aviones procedentes de EUA, la OEA
(Organizaciones de Estados Americanos) desconocen al
gobierno. Se la compra de azúcar cubano y la burguesía
nacional comienza el boicot empresarial (por ejemplo
en la industria petrolera como Texaco). Mientras el
imperialismo incrementaba su ataque militar, el
movimiento obrero organizado y el pueblo pobre
respondió con una ofensiva política y económica, que
presionó por izquierda al gobierno nacido de la
revolución. Se crearon milicias obreras contra la
reacción imperialista, cuando se realizaban los
boicots norteamericanos el Congreso Obrero Nacional,
luchaba más radicalmente contra el mujalismo4, e
impuso el control obrero en fábricas, que después el
Gobierno del M26 nacionalizaría. En tanto, el gobierno
propuso la indemnización por 20 años de las tierras
latifundistas, que según la ley agraria propuesta por
el M26 el campesinado las confiscaría. El M26 fue
rebasado rápidamente por los acontecimientos. Y se
inaugura la etapa de «la revolución a contragolpe»: a
cada medida contrarrevolucianaria propiciada por el
imperialismo el movimiento obrero y de masas empuja al
M26 a asumir medidas de carácter socialista. Debido a
la radicalización del movimiento obrero y el
campesinado pobre (así como la ofensiva imperialista)
el gobierno del M26 se vio obligado a la creación del
Ministerio de Comercio Exterior, la Junta Central de
Planificación, el Ministerio de Industria que
institucionalizaron las medidas socializantes que los
trabajadores ya habían tomado por la vía de los
hechos, radicalizando a una dirección pequeño burguesa
a tomar medidas .5 Para octubre de 1960 se decreta la
nacionalización de los bancos nacionales y
extranjeros, se nacionalizan 382 grandes empresas (105
azucareras, 50 fábricas textiles, 8 empresas de
ferrocarriles, etc) que estuvieron resguardadas por
las milicias revolucionarias contra el boicot.
Finalmente esta dinámica revolucionaria de
«contragolpe» culminó en 1961 (año en que el gobierno
norteamericano realiza un bombardeo en la área
conocida como bahía de cochinos en la batalla de Playa
Girón) tras la declaración socialista de la revolución
cubana, decretando la nacionalización de los
industriales capitalistas nacionales y extranjeros, el
monopolio del comercio exterior así como el respeto a
las tomas de tierras de los campesinos radicalizados.
Surge así el primer Estado Obrero latinoamericano, que
realizó importantes medidas de carácter social pero
surgió con la enorme contradicción de tener a su
cabeza una dirección no revolucionaria y profundamente
burocrática.
Características del Estado Obrero cubano.
Trotsky definió a los
Estados Obreros que habían realizado las tareas de la
revolución socialista, pero que sufrían el yugo de la
burocracia que había expropiado el poder político a
los trabajadores, como Estados Obreros burocratizados.
En el caso cubano, la ola revolucionaria puso en su
cresta al M26 que era un partido-ejército de
estrategia guerrillera con programa de reformas
políticas del capitalismo. Como dijimos antes, el
empuje de las masas obligó a esta dirección a ir mas
allá de sus propios intereses pero el problema del
gobierno se resolvió a favor de esta nueva burocracia,
ya que no fueron los obreros y campesinos cubanos y
sus organismos de autodeterminación los que tomaron el
poder político. A falta de un partido revolucionario,
las masas cubanas vieron en el M26, el instrumento
para llevar a cabo sus reivindicaciones. Se instauró
así un gobierno que avanzó en la transformación del
régimen de propiedad y el carácter del Estado y que, a
pesar de apoyarse en las clases explotadas estableció
sobre ellas un férreo control (que los marxistas
llamamos de tipo bonapartista 6) con métodos
burocráticos y paternalistas. El contenido social de
este gobierno estuvo flanqueado por múltiples
contradicciones: la presión imperialista y la
contrarrevolución interna por un lado, la presión de
las masas y el ala izquierda del propio M26 por el
otro, y la emergencia cada vez más decisiva de «un ala
centro» ligada a la burocracia de Moscú y el
estalinismo cubano. Estas características son las que
le dieron al Estado obrero cubano su carácter
deformado, que luego del aplacamiento de la dinámica
revolucionaria y el acercamiento con burocracia del
Kremlin, devino en la estalinización del régimen
político. La consecuencia de que no surgiera un
gobierno de los obreros y campesinos fue que el
régimen burocrático promovió la desigualdad social
(privilegios, jerarquías, etc.), así como el
mantenimiento de un régimen de partido único que
impedía la organización de obreros, campesinos y otras
fuerzas revolucionarias (como los trotskistas), en
tanto que la propia dirigencia cubana actuó
activamente para evitar que el auge revolucionario en
Centroamérica por ejemplo – inspirado en la propia
revolución cubana- no desemboque en nuevas
revoluciones, respetando la máxima castrista de «ni
una cuba más en América Latina»7. Para el marxismo
revolucionario, la tarea era y sigue siendo la defensa
irrestricta de las conquistas de la revolución frente
al ataque imperialista y la contrarrevolución interna,
que hoy son minadas por medidas que apuntan en un
sentido restauracionista. Esto va de la mano de la
lucha contra la burocracia cubana, y por una
revolución política que le otorgue el poder a los
organismos democráticos de la clase obrera y el resto
del pueblo, para que surja un gobierno de obreros y
campesinos que defienda las conquistas de la
revolución y sirva como avanzada de la revolución
latinoamericana.
NOTAS
1 La búsqueda de una
revolución democrática burguesa por parte del M26 es
evidente por al carácter de su programa económico
votados por la propia dirección del movimiento. Estos
fueron elaborados por Felipe Pazos y Regino Boti, este
ultimo funcionario de la CEPAL (Comisión Económica
Para América Latina) Organismo institucional creado
por La ONU en 1949 principalmente para el análisis y
desarrollo social «dinámico de la región». Su apuesta
política es el desarrollo capitalista nacional
autónomo, apelando a la dirección de las burguesías
nacionales a la industrialización, siendo el estado el
principal impulsor del desarrollo industrial.
2 «Pensamiento
Económico (Tesis del movimiento Revolucionario 26 de
julio») Pensamiento Político Económico y Social de
Fidel Castro, Edit, Lex, La Habana, 1959, P. 78.
3 Vania Bambirra, La
revolución cubana una reinterpretación» Nuevo Tiempo,
1987 P. 143.
4 El mujalismo es la
corriente burocrática que mantenía la dirección de los
sindicatos desde época de Batista.
5 Trotsky dice en el
Programa de Transición: «Es muy improbable, pero no
puede de antemano la posibilidad de que en
circunstancias excepcionales (guerra, derrota, quiebra
financiera, ofensiva revolucionaria de las masas,
etc.) los partidos pequeño burgueses , stalinistas
incluidos, puedan ser empujados mas allá de ,lo que
desearían por la vía de la ruptura con la burguesía»
6 De tipo específico o
sui generis. Llamamos bonapartismo sui generis, según
Trotsky define a ciertos gobiernos de la periferia
semicolonial que oscilan «entre el capital extranjero
y el nacional, entre la relativamente débil burguesía
nacional y el relativamente poderoso proletariado.
(...) Se eleva, por así decirlo, por encima de las
clases» . El caso cubano, específico porque al estar
ausente la burguesía del estado, el gobierno solo
descansa sobre las clases explotadas, impedidas de
conquistar instituciones de democracia directa que
expresen su autodeterminación.
7 La postura del Che
difería en esto diferente de Castro, proponía la
extensión de la revolución y definía a todas las
burguesías latinoamericanas como reaccionarias. Pero
partidario del «foco», era opuesto de la estrategia
marxista revolucionaria basada en la autoorganización
democrática de las masas y que ve en la insurrección
de masas el método para derrotar al capital e
instaurar un estado obrero.