En tan sólo 12 días,
más de 750 mil personas residentes en la Franja de
Gaza cruzaron la frontera con Egipto en busca de
abastecimiento básico, tras el bloqueo ordenado por
Israel hace unas semanas, que cortó definitivamente el
paso de medicinas, alimentos y combustibles a este
devastado territorio. El paso fronterizo en Rafah, que
funcionaba como única alternativa para los más de 1.5
millones de palestinos que habitan la Franja, fue
cerrado el 3 de febrero, en acuerdo entre Hamas, que
gobierna Gaza desde junio, y el gobierno de Egipto.
Esta medida, sometió nuevamente a la población
palestina a los peligros de salud y alimentarios
derivados del bloqueo. La falta de medicinas y vacunas
para prevenir enfermedades se agudizó. La paralización
por falta de combustible de la única planta de
tratamiento residual, provocó el derrame de los
desechos, lo que, unido a las lluvias, propició la
formación de un fango putrefacto en las calles,
aumentando la posibilidad de enfermedades infecciosas.
Los cortes de energía impiden la conservación de
alimentos y los hospitales no se dan abasto. Con el
cierre fronterizo con Egipto, los habitantes de Gaza
deben afrontar, además del asedio militar israelí, la
acción de fuerzas policíacas egipcias, que el 6/2
detuvieron a unos 2 mil palestinos, en respuesta al
enfrentamiento que un día antes tuvieron manifestantes
y la fuerza policial fronteriza. Mientras, la milicia
israelí no cesa sus operaciones contra los territorios
ocupados, lanzando incursiones terrestres con tanques
en los campos de refugiados. El mismo día realizaron
dos ataques aéreos sobre Gaza, en represalia por la
inmolación de un militante de Hamas en la ciudad
israelí de Dimona.
Abajo la fuerza de supervisión fronteriza
Pese a las
declaraciones hipócritas de la ONU o de la misma UE,
en el sentido de «evitar el castigo colectivo» a la
población y resolver pronto la crisis, es claro que lo
que se busca es acorralar y liquidar definitivamente
la férrea resistencia a la ocupación. Así lo señaló el
primer ministro israelí Ehud Olmert, «…se pretende
evitar que sus habitantes (de Gaza) puedan vivir bien
hasta que cesen los ataques contra Israel» (BBCMundo.com).
Este método de castigo colectivo es digno de los
regímenes totalitarios y los ejércitos de ocupación, y
ha sido utilizado por Israel desde su instauración,
propiciada por los imperialismos en 1948. En ese
sentido, destaca el rol criminal de Mahmud Abbas
dirigente de la Autoridad Nacional Palestina (servil a
los intereses de Israel y de EEUU) quien pese a las
atrocidades del bloqueo y sitio, busca retomar el
control de la franja de Gaza y entregar en charola de
plata a Israel el territorio que durante años defendió
el pueblo palestino a sangre y fuego. Bajo esa idea,
Abul Gheit, primer ministro egipcio negocia la
activación una fuerza de «supervisión» fronteriza
promovida por EEUU 1 y con el beneplácito de la UE y
la Liga Árabe. Dicha fuerza permitiría a la Guardia
Presidencial Palestina (de Abbas) vigilar Gaza en el
cruce con Rafah, mientras «observadores» de la Unión
Europea complementarían el control. Con ello buscan
quitar definitivamente el control de la Franja a
Hamas, pero sobre todo buscan ahogar la resistencia a
la ocupación y mantener a raya todo nuevo intento por
continuar con la lucha histórica que ha dado el pueblo
palestino por su autodeterminación. Frente a ello más
que nunca es necesaria la solidaridad de los
trabajadores y los oprimidos con el pueblo palestino
que una vez más está sometido al ataque bárbaro del
terrorista Estado de Israel. Impulsemos la
movilización por nuestros hermanos de clase, como ya
lo han hecho en otros países exigiendo el fin al
bloqueo y al sitio avalado por los imperialismos.
Notas
1 Condolezza Rice
señaló :»Apoyamos (...) el concepto de una presencia
de la Autoridad Palestina para comenzar a poner un
poco de orden en esta frontera…Habrá detalles que
solucionar y no puedo hacer comentarios sobre los
puntos específicos toda vez que se trata de una
operación compleja». La UE, que en un comunicado
emitido el 28/01 señalaron por unanimidad estudiar la
situación para hacer viable dicho «acuerdo».