Diego Levis
Tabla de contenidos
1. La tecnología que hace posible las realidades virtuales 2
1.1 Primeras nociones técnicas 4
1.2 Características básicas de la realidad virtual 5
1.3 Tipos de realidad virtual 6
2. Inducción electrónica de los sentidos 9
2.1 El papel de los dispositivos de salida 11
2.2 El papel de los dispositivos de entrada o motrices 12
3. Breve historia técnica 14
3.1 El Simulador Sensorama 14
3.2 El papel de la investigación militar 15
3.3 Los primeros pasos de la industria del simulacro virtual 18
4. La realidad virtual: herramienta de trabajo y medio de comunicación 23
4.1 Aplicaciones en ámbitos técnicos especializados. 25
4.2 Vida cotidiana y simulacros virtuales 26
5. Bibliografía citada 27
1. La tecnología que hace posible las realidades virtuales
La realidad virtual suele ser descrita de modos diferentes lo que provoca confusiones, incluso en la literatura técnica. El público no especializado suele asociar a esta sofisticada tecnología de simulación digital con sus aspectos más superficiales y espectaculares, especialmente con los cascos de visualización estereoscópica y los guantes de datos. Esta visión deformada tiene su origen, en gran medida, en algunas películas de ficción científica ("El Cortador de Césped" de B.Leonard -1992- es paradigmática en este sentido) y en reportajes periodísticos poco rigurosos. Reportajes que muchas veces se apoyan, curiosamente, en las manifestaciones mistificadoras de algunos de los investigadores y expertos de mayor renombre en este campo.
Las definiciones de la realidad virtual son numerosas, quizás tantas como el número de autores que se han acercado al tema. Si nos detuviéramos en algunas de ellas apreciaríamos que no siempre parecen estar hablándonos de lo mismo.
Desde la sencilla y parca definición de Aukstalkanis y Blatner (1993:7) quienes afirman simplemente que "la realidad virtual es una forma humana de visualizar, manipular e interactuar con ordenadores y datos complejos" hasta las dudas terminológicas del francés Claude Cadoz (1994) que prefiere hablar de realidades virtuales o mejor aún de "representaciones integrales" el recorrido nos muestra las dificultades que presenta sintetizar en pocas palabras una técnica que aún no ha terminado de configurarse. Esto ha dado paso a que en demasiadas ocasiones se considere realidad virtual a aplicaciones que sólo colateralmente están relacionadas con ella.
Lo que define a un sistema a un sistema de realidad virtual es , a nuestro juicio, su capacidad para estimular y engañar los sentidos a los que se dirige. Así, se puede considerar que un sistema de realidad virtual es :
Una base de datos interactivos capaz de crear una simulación que implique a todos los sentidos, generada por un ordenador, explorable, visualizable y manipulable en "tiempo real" bajo la forma de imágenes y sonidos digitales, dando la sensación de presencia en el entorno informático
Cuantos más sean los sentidos implicados en el engaño mayor será la intensidad de la experiencia simulada. ¿O deberíamos decir vivida? No faltan autores que así parecen sugerirlo, cuando advierten que la simulación digital multisensorial puede reforzar el riesgo de perdida de la noción de realidad, "dando un carácter seudoconcreto y seudopalpable a entidades imaginarias" (Quéau 1995:41). O cuando definen a un sistema de realidad virtual como un mundo que a pesar de no tener ninguna realidad física es capaz de darle al usuario, a través de una estimulación adecuada de su sistema sensorial, la impresión perfecta de estar en interacción con un mundo físico (Coiffet 1995:14). Así, para Biocca y Levy (1995:17) el objetivo de un interfaz de realidad virtual es conseguir "la inmersión completa de los canales sensomotores humanos en una experiencia vital generada por ordenador" . Pimentel y Texeira (1995:240 y sigs.) por su parte señalan que la realidad virtual es un nuevo camino para explorar la realidad. Una extensión de los sentidos mediante la cual podemos aprender o hacer algo con la realidad que no podíamos hacer antes. Una técnica que permite también percibir ideas abstractas y procesos para los cuales no existen modelos físicos o representaciones previas .
Estar allí donde no estamos, hacer aquello que no hacemos, objetivo mágico que nos obliga preguntarnos acerca de la naturaleza de lo real. A cuestionarnos una vez más cuales son referentes que determinan nuestra existencia. ¿Pero cuál es el camino que ha elegido la tecnología de la simulación digital multisensorial para llevarnos hacia la creación de estos mundos imaginarios capaces de superponerse al territorio físico que habitamos y que nos habita?
1.1 Primeras nociones técnicas
Un sistema para poder ser considerado de realidad virtual debe ser capaz de generar digitalmente un entorno tridimensional en que el usuario se sienta presente y en el cual pueda interactuar intuitivamente y en "tiempo real" con los objetos que encuentre dentro de él.
Los objetos virtuales deben ser tridimensionales, poseer propiedades propias, tales como fricción y gravedad y mantener una posición y orientación en el ambiente virtual independiente del punto de vista del usuario. El usuario deber tener libertad para moverse y actuar dentro del entorno sintético de un modo natural. De tal forma que la sensación de presencia será mayor cuanto más sean los canales sensoriales estimulados.
De todos atributos mencionados, la sensación de presencia y la interactividad son los más importantes y los que distinguen a las realidades inmateriales de otros sistemas de simulación y de diseño asistido por ordenador (Wilson y al.1996:4).
El realismo de un entorno virtual esta determinado por:
La sensación de presencia (o inmersión) se obtiene a través de la interactividad sensorial (visual, auditiva, táctil, muscular, etc). Cuanto más sentidos estén implicados mayor es la sensación experiencia vivida que se consigue. Para que la inmersión sea verdaderamente realista el sistema debe ser capaz de crear una simulación sensorial completa o lo más próximo posible a ella. Es importante, además, que el usuario pueda ver en la imagen virtual una representación morfológica de alguna parte de su cuerpo (una o dos manos, brazos, cabeza, etc) para que le sirva como guía espacial dentro del entorno digital.
El nivel actual de desarrollo de las tecnologías requeridas es todavía insuficiente para alcanzar resultados que satisfagan plenamente estas condiciones fundamentales. Los ordenadores no son lo suficientemente potentes para generar mundos virtuales análogos al mundo físico real. En las aplicaciones existentes en la actualidad el realismo de las imágenes es sacrificado en favor de la interactividad en "tiempo real", ya que en última instancia la operatividad del sistema viene dada por su ductibilidad de manejo y no por el realismo sensorial de la experiencia.. No obstante, estas limitaciones son irrelevantes a la hora de valorar la importancia y la utilidad que pueden llegar a tener estas nuevas tecnologías de simulación y comunicación digital en diversos campos de la actividad humana.
1.2 Características básicas de la realidad virtual
Se pueden distinguir tres fases o estadios de la realidad virtual.
A su vez dentro de un sistema de realidad virtual podemos distinguir diferentes niveles de interactividad. En un entorno inmaterial ideal el usuario puede interactuar con una, en apariencia, absoluta libertad (hemos de recordar que se trata siempre de una libertad restringida al marco de un programa informático) También es importante tener en cuenta las características de las interfaces de comunicación entre el usuario y el sistema. Cuanto menos intrusivos y más intuitivos sean los medios utilizados, mayores serán las posibilidades de acción del usuario dentro del entorno virtual.
1.3 Tipos de realidad virtual
Cuando hablamos de realidades virtuales o inmateriales nos referimos a una amalgama de técnicas diferentes que poseen una serie de elementos y rasgos en común. No se puede, por lo tanto, describir un modelo tipo de realidad virtual, pues estamos ante sistemas que adquieren diferentes formas, tienen características diferentes, utilizan equipos tecnológicos de distinta naturaleza y están diseñados para funciones distintas. Es muy habitual ver combinaciones de componentes y aplicaciones hechas a medida, cada una capaz de producir varios niveles de experiencia sensorial.
No obstante, podemos agrupar los diferentes sistemas existentes según sus principales características. Básicamente podemos distinguir entre tres tipos de realidad virtual:
Los simuladores de vuelo y otros simuladores de conducción utilizan sistemas proyectivos basados en conceptos similares a los descritos. Los vehículos suelen incluir plataformas móviles para simular el movimiento físico.
Existen sistemas menos complejos, que ofrecen imágenes tridimensionales no envolventes sobre una única pantalla. Muy utilizados en presentaciones de arte virtual, demostraciones comerciales y aplicaciones educativas, estas plataformas se sitúan a medio camino entre los sistemas proyectivos tipo CAVE y los equipos de sobremesa.
Ha de tenerse en cuenta además que, tal como subrayan Burdea y Coiffet (1996) en un sistema de realidad virtual la imaginación es un requisito tan importante como la interactividad y la inmersión. De modo tal que la eficacia de una aplicación depende en gran medida de la imaginación del operador En esto, precisamente se encuentra su mayor atractivo y su enorme potencial.
2. Inducción electrónica de los sentidos
Despojada de sus componentes proféticos, la realidad virtual puede entenderse como un intento por crear dispositivos de comunicación (interfaz) con el ordenador más simples y eficaces .
Un sistema informático de realidad virtual responde a un esquema básico cuyos tres ejes son:
Gracias a diferentes dispositivos (o interfaces) de entrada y de salida de datos el equipo de control sirve de puente en "tiempo real" (de manera instántanea) entre el usuario y el entorno virtual. Un espacio inmaterial detrás del cual, no hay que olvidarlo, hay siempre un diseñador (el creador del programa). El equipo de control actualiza la escena simulada de acuerdo a las instrucciones (generadas por las acciones y los movimientos del usuario) introducida a través de los dispositivos de entrada, mientras los interfaces de salida sirven para enviar continua e instantáneamente diferentes tipos de estímulos (o informaciones) hacia el aparato sensorial del operador. Se establece, de este modo, una relación dinámica entre el ser humano y la máquina, en la cual el usuario ejerce, o cree ejercer, el control.
Si nos atenemos a este esquema, poco parece diferenciar el funcionamiento básico de un sistema de realidad virtual de cualquier otro tipo de sistema informático. Salvo un detalle: el papel central que juega el aparato sensorial humano, lo cual obliga a diseñar dispositivos de entrada y salida adecuados para cada uno de los canales sensoriales y motrices implicados. A pesar de que en muchas ocasiones se trata de dispositivos bidireccionales, se puede establecer una división entre interfaces de salida -o sensoriales- e interfaces de entrada - motrices o gestuales-.
Detrás de todo mundo virtual digital hay siempre un programa informático encargado de modelar adecuadamente el espacio sensorial simulado, y un ordenador capaz de restituir la información sin que el usuario perciba ningún retraso en las respuestas del sistema. En tal sentido, la simplicidad de comunicación con la máquina es fundamental para el desarrollo de la tecnología de las realidades inamteriales, pues periféricos poco confortables pueden quebrar toda la magia del sistema, al recordar permanentemente que estamos conectados a un ordenador.
En la construcción de los modelos virtuales se deben considerar básicamente tres cuestiones:
El funcionamiento de un ordenador para realidad virtual debe contemplar mecanismos de entrada capaces de leer las órdenes del usuario y de hacer las mediciones del espacio físico necesarias para actualizar la escena. Tiene que localizar constantemente la posición del operador y determinar las acciones de cada uno de los objetos del mundo virtual según las instrucciones del usuario, las características materiales y funcionales de los propios objetos y el estado del sistema en cada instante. Con esta información el ordenador modifica la situación de la escena generando los correspondientes gráficos, sonidos y respuestas táctiles y propioceptivas. De acuerdo al nuevo estado del mundo virtual, controla los dispositivos de realimentación táctil, de visualización y de generación de sonido y los elementos electromecánicos que incorpore el sistema Todo el proceso debe realizarlo a una velocidad tal que el usuario sea incapaz de percibir ningún tipo de retraso entre sus movimientos y gestos y la actualización de la escena virtual.
Las prestaciones de las máquinas y dispositivos existentes están muy lejos de lo que la percepción y el sistema cognoscitivo humano exigen para considerar que algo forma parte de la realidad física. Pero los límites no son sólo tecnológicos, pues no todo es capacidad de cálculo. Así, como señalan Pimentel y Texeira (1995:205), la contrucción de mundos virtuales requiere la comprensión de las reglas y el comportamiento de la mente.
2.1 El papel de los dispositivos de salida
Los dispositivos sensoriales utilizados en la simulación digital son instrumentos capaces de transmitir a los sentidos del usuario, de un modo instantáneo, la situación general en la que se encuentra la escena generada por el sistema informático. Información que para ser eficaz debe llegar a los órganos sensoriales a los que está dirigida. Es lo que Coiffet (1995) denomina distribución primaria de los tipos de información (ver tabla 1).
El sentido vestibular, relacionado directamente con el oído interior, es complementario de los sentidos de la vista y del tacto. De hecho, en muchas de nuestras sensaciones se establece una correspondencia entre dos o más sentidos. Así, por ejemplo, en un entorno sintético tridimensional la impresión de desplazamiento físico se obtiene a través de dos tipos diferentes de estímulos sensoriales: el visual y la sensación de correlación muscular entre los movimientos del cuerpo y la modificación aparente en el espacio artificial.
Tabla 1
|
SENTIDO |
PERCEPCIÓN |
INTERFACES |
| vista
(provee 80% información) |
luz |
pantallas, sistemas de proyección y ópticas generadoras de imagen 3D, cascos visualización 3D, gafas de obturación rápida |
|
oído |
onda sonora |
tarjeta de sonido, audio 3D, altavoces, auriculares |
|
tacto |
percepción táctil y
propioceptiva
(autopercepción) |
dispositivos táctiles (guantes y trajes); sistemas de retorno de fuerzas |
|
olfato |
química aire |
sistemas odoríferos
(experimentales
- poco desarrollados -) |
|
gusto |
química solución |
no hay investigación en este campo |
|
vestibular |
equilibrio |
plataformas móviles
alfombras continuas sistemas de rastreo de
posición/orientación |
Diego Levis 1997
El principal fin de los dispositivos sensoriales es permitir que el usuario controle sus acciones en la escena virtual. Dado que ciertos sentidos permiten controlar la calidad de la información destinada a otro sentido, es posible aprovechar esta cualidad para generar o mejorar las interfaces de salida de un sistema de realidad virtual . Función que habitualmente recae en los sistemas de visualización, en muchos casos la única interfaz de salida disponible.
2.2 El papel de los dispositivos de entrada o motrices
Para completar la sensación de presencia es importante también que los dispositivos de entrada sean capaces de interpretar fielmente los gestos y las acciones del usuario de modo que el entorno virtual cambie instantáneamente de acuerdo a su deseo y voluntad, tal como lo haría en el caso de tratarse de un ambiente físico real. Deseo y voluntad que están sujetos a dos condicionantes básicos: las aplicaciones para las cuales el sistema está construido y los límites que determinan las técnicas disponibles para llevarlas a cabo .
La verosimilitud del mundo creado por el ordenador depende en gran medida de que los interfaces motrices permitan al usuario desarrollar las actividades para las que está diseñado de la manera más parecida posible a como lo haría en un entorno físico. A pesar de que existen algunas aplicaciones que se aproximan a este objetivo, Lajirani (1994:10) señala que en el mejor de los casos llevará muchos años desarrollar sistemas de aplicación general que permitan una interactividad espontánea.
Burdea y Coiffet (1996) remarcan que de hecho en el desarrollo de aplicaciones se establece un orden de preferencia. Primero se crean estímulos dirigidos a la vista, después al oído y por último a las sensaciones táctiles y de esfuerzo.
De tal modo que si la aplicación está dirigida a actividades en las cuales no es necesario reproducir estrictamente el mundo físico no es imprescindible que las restituciones visual y sonora sean rigurosamente naturales. Diferente es el caso de la simulación de sensaciones táctiles y de esfuerzo. Al estar implicados receptores nerviosos repartidos por todo el cuerpo el engaño es mucho más complejo, pues requiere que la restitución sensorial sea lo más fiel posible al estímulo buscado.
3. Breve historia técnica
3.1 El Simulador Sensorama
En contra de lo que pudiera creerse, el primer aparato moderno que buscaba crear experiencias sensoriales artificiales realistas no fue creado por un técnico en informática. Siguiendo una línea de investigación alejada completamente de la informática, en 1962, un inventor norteamericano, Morton Heilig, antiguo operador cinematográfico, patentó un aparato de simulación realista al que llamó Simulador Sensorama, el primer sistema de entretenimiento completamente inmersivo.
Exteriormente el Sensorama tenía un aspecto que recordaba al de juegos de conducción pre-informáticos que precedieron a los videojuegos en los salones recreativos. El prototipo del aparato de Heilig estaba preparado para simular un viaje en motocicleta a través de las calles de Nueva York. Utilizaba imágenes cinematográficas en tres dimensiones que el usuario recibía a través de un visor televisivo estereoscópico individual que el propio Heilig había patentado en 1960. Para conseguir un efecto sensorial realista el Simulador Sensorama poseía además dispositivos de estímulo de los sentidos del oído, del tacto y del olfato. El asiento vibraba y el usuario sentía el contacto del viento en su cara gracias a la ayuda de pequeños ventiladores colocados cerca de su cabeza. Todas estas características lo convierten al Sensorama en un curioso precursor pre-informático de la realidad virtual. Sin embargo, hay que remarcar que el sistema, aunque inmersivo, no permitía ningún tipo de interactividad. Tampoco se lo proponía.
Como tantos otros inventos, el Sensorama nunca consiguió traspasar las fronteras del laboratorio. Nadie, en su momento, pareció comprender el indudable progreso tecnológico que representaba.
3.2 El papel de la investigación militar.
Las técnicas de simulación digital que convergen hacia lo que hoy se conoce como realidad virtual se desarrollaron a partir de mediados de los años sesenta, a través de diversas investigaciones en el campo de la informática y otras tecnologías derivadas relacionadas de esta, como la inteligencia artificial, la generación de gráficos por ordenador, la robótica y la telemática.
Aunque no puede hablarse de un punto de partida concreto, suele atribuirse el papel de pionero al investigador norteamericano Ivan Sutherland. Sutherland, figura emblemática en la historia de la infografía, publicó en 1965 un artículo titulado El Dispositivo Definitivo (The Ultimate Display), en el que atribuía a un nuevo tipo de aparato periférico la capacidad de convertir al ordenador, mediante una programación adecuada, en el "País de las Maravillas que recorrió Alicia". La meta del investigador norteamericano queda claramente expresada en este corto párrafo extraído del citado artículo:
"La pantalla es una ventana a través de la cual cada uno ve un mundo virtual. El desafío es hacer que ese mundo se vea real, actúe de un modo real, suene de un modo real, se perciba como real" (SUTHERLAND 1965:507)
Tres años después, Sutherland concluyó la construcción de un casco de visualización de imágenes estéreoscopicas generadas por ordenador, dentro del marco de un programa de investigación financiado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA- Advanced Research Project Agency) del Departamento de Defensa del Gobierno estadounidense y la Oficina de Investigación Naval de la Marina norteamericana.
A partir de 1966 Sutherland y su equipo habían comenzado a experimentar con cascos de visualización de distinto tipo. En el dispositivo óptico propuesto en 1968 las imágenes en tres dimensiones (3D) eran emitidas a través de dos tubos de rayos catódicos (CRT-Cathode Ray Tubes) monocrómaticos, uno por ojo. El casco de Sutherland, conocido como Espada de Damocles (Sword of Damocles), permitía ver las imágenes tridimensionales generadas por el ordenador superpuestas ópticamente, a través de un prisma, al entorno real que rodeaba al usuario. El sistema estaba montado sobre un brazo mecánico suspendido del techo que también servía para detectar, mediante el uso de sensores, la posición y la orientación de la cabeza del usuario. De este modo, cuando el usuario se movía, los objetos creados por el ordenador daban la impresión de encontrarse en una posición estable dentro del entorno real y podían ser manipulados por medio de diferentes dispositivos de entrada.
Treinta años después, una gran parte de los cascos de visualización utilizados en los sistemas de simulacro virtual siguen basándose en una configuración técnica similar, con tubos de rayos catódicos miniaturizados o pequeñas pantallas de cristal líquido (LCD- Liquid Crystal Display) de color en lugar de los pesados monitores monocromáticos originales .
Los militares estodounidenses se mostraban especialmente interesados en la aplicación de este tipo de tecnologías en el desarrollo de simuladores de vuelo basados en sistemas informáticos que pudieran reemplazar a los costosos simuladores de origen analógico que se utilizaban en el entrenamiento de los pilotos de los aviones de combate. Además, la creciente complejidad de los mandos de los aviones de combate hacía necesario encontrar un modo práctico que facilitara el tratamiento del gran volumen de información que deben manejar los pilotos durante el vuelo. Los cascos de visualización ofrecían la posibilidad de suministrar simultáneamente los datos e instrucciones, incluidas imágenes, requeridas para llevar a cabo una misión .
A partir de las segunda mitad de la década de 1960 se pusieron en marcha diversos programas de investigación en el campo de la simulación digital destinados al desarrollo de simuladores de vuelo, sistemas de visualización de datos y a otras aplicaciones de carácter militar, además de otros proyectos enfocados hacia la industria aeroespacial, que fueron asentando las bases de lo que hoy se conoce como realidad virtual. Hacia finales de los setenta y principios de los ochenta estas investigaciones empezaron a dar sus primeros frutos. Sin embargo, el carácter estratégico de estos proyectos hizo que la mayor parte se mantuvieran en secreto hasta finales de los ochenta .
Los simuladores de vuelo y otros simuladores basados en las mismas tecnologías (simuladores de conducción de tanques, simuladores de navegación submarina, etc) han alcanzado en los últimos años un nivel alto de perfeccionamiento. Su uso se ha extendido al campo civil, especialmente para la formación de los pilotos de las líneas aéreas comerciales .
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos también participa desde la década de 1970 en programas avanzados de simulación digital multisensorial para aplicaciones de carácter no estrictamente militar, en especial en proyectos destinados al desarrollo de la medicina virtual (simuladores quirúrgicos y telemedicina) y el diseño industrial.
3.3 Los primeros pasos de la industria del simulacro virtual
A pesar de que el origen de la simulación digital es la investigación con fines militares, desde muy pronto las tecnologías que convergen en lo que hoy conocemos como realidad virtual también despertaron el interés en el campo de la investigación civil.
En el temprano 1967, en la Universidad de Carolina del Norte en Chapell Hill, uno de los principales centros de investigación en las tecnologías de simulación informática, se inició el desarrollo de un sistema de visualización tridimensional del modelo de un estructura molecular sintética que contemplaba por primera vez la inclusión de dispositivos para crear sensaciones táctiles y cinéticas combinadas con el estímulo visual. Como resultado de estos trabajos, en 1972 se consiguió poner en marcha el primer verdadero dispositivo de retorno de fuerza asociado a un ordenador. Se trataba de un brazo de telemanipulación como los utilizados para manipular sustancias radioactivas detrás de blindajes de plomo. El proyecto, denominado GROPE, estaba financiado por el Centro Nacional de Recursos de Investigación del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos.
A partir de los años ochenta el desarrollo de aceleradores gráficos cada vez más rápidos abre nuevas perspectivas para la creación de imágenes sintéticas cada vez más realistas. Por entonces la televisión empieza a utilizar la digitalización de imágenes para realizar efectos especiales. En esta misma época los avances en las prestaciones de los sistemas informáticos y en la industria electrónica, y el progresivo descenso de los costes, impulsan la experimentación de nuevos dispositivos destinados a la simulación digital multisensorial. En este contexto tecnológico, a partir de comienzos de los años ochenta, investigadores y científicos que se movían en los aledaños a los movimientos contraculturales y artísticos, empezaron a interesarse en estas técnicas, que hasta entonces habían permanecido dentro del restringido ámbito de la investigación militar y académica. Este interés, que se materializó en la creación de pequeñas empresas dedicadas a la creación de periféricos y aplicaciones destinadas al desarrollo de realidades inmateriales, dió lugar al surgimiento de un extraño fenómeno de encuentro de intereses entre la industria militar y sectores que se proclamaban pacifistas. Fenómeno similar al que hoy reúne alrededor de las redes telemáticas a grupos y personas con posiciones contestatarias con las grandes compañías de telecomunicaciones y de informática. Paradoja cuyo origen es posible rastrear en las construcciones teóricas que acompañaron a la informática desde su nacimiento .
Una de las características más remarcables de este período es que la investigación científica, aunque fundada sobre intereses comerciales, no buscaba resultados inmediatos. Circunstancia que otorgaba a los investigadores un gran margen de libertad.
En 1977, tres estudiantes de la Universidad de Illinois, Chicago, becados con una Dotación Nacional para las Artes, inventaron el primer guante sensitivo (un guante electrónico que permite comunicarse con el ordenador de un modo intuitivo mediante los movimientos de la mano). La búsqueda del dispositivo definitivo, "un blanco móvil" según la acertada definición de algunos autores, empezaba a no ser patrimonio exclusivo de la investigación militar y aeroespacial.
En 1985, dos antiguos investigadores de Atari (principal fabricante de videojuegos hasta su desplome en 1984), Jaron Lanier y Thomas Zimermann, fundaron VPL Research Inc, primera empresa dedicada al desarrollo, fabricación y comercialización de interfaces y programas destinados a las nuevas técnicas de simulación, a las que todavía no se conocía como realidad virtual. Para ello Zimermann cedió la patente del DataGlove, un electroguante de entrada de datos dotado de un sistema de localización electromagnético, para que el ordenador pudiera seguir la orientación y posición de la mano del usuario. Poco después VPL Research añadió a su oferta el EyePhone, un casco de visualización estereoscópica con pantallas de cristal líquido y en 1988 inició la comercialización de un sistema completo para la creación de entornos sintéticos inmersivos, el RB2 (Reality Built for Two -Realidad Construida para Dos-). Por último en 1989 presentó un traje de datos, el DataSuit, un dispositivo para todo el cuerpo basado en los mismos principios que el DataGlove.
Por primera vez era posible imaginar y desarrollar aplicaciones basadas en las técnicas de simulación digital multisensorial fuera de los grandes laboratorios de las universidades y de las instituciones militares. En poco tiempo, la mayor parte de los laboratorios que trabajaban en proyectos relacionados con la simulación integral adoptaron material fabricado por la empresa de Lanier y Zimmermann .
La imagen extravagante de Jaron Lanier y sus provocativas declaraciones, contribuyeron a crear una gran expectativa alrededor de los avances en las técnicas de simulación digital. Fue el propio Lanier quien propuso en 1987 el sugerente, aunque contradictorio, nombre de realidad virtual para referirse a los sistemas inmersivos de simulación. Denominación que a partir de 1989, adoptada por los medios de difusión, alcanzó una rápida popularidad.
Sin embargo, y a pesar de la imagen contestataria de Lanier y del contenido visionario y pretendidamente contracultural de sus ideas, es preciso remarcar que VPL Researchs mantuvo, a partir de 1987, una estrecha colaboración con el centro de investigación AMES de la NASA. Relación propiciada, posiblemente, por el hecho de que Scott Fisher, antiguo compañero de Lanier y Zimmermann en Atari, fuera el director del programa VIEW (Virtual Interface Environment Workstation - Estación de trabajo de interfaz para entorno virtual) del citado organismo.
Tras el final de la Guerra Fría, la reducción de los presupuestos de defensa de los Estados Unidos colocó en una situación financiera delicada a muchas empresas que trabajaban para la industria bélica al mismo tiempo que provocó una liberación de tecnología militar (y de científicos) hacia el sector civil. Coincidiendo con esto, hacia finales de la década de 1980 y a principios de los noventa se produjo una dinamización de la actividad en el campo de las tecnologías de simulación de origen informático. Los proyectos de investigación se multiplicaron y el número de empresas dedicadas a la realidad virtual y a otras tecnologías relacionadas, se incrementó notablemente.
En este contexto, muchas compañías provenientes de la industria bélica dirigieron su atención hacia el mercado de los juegos informáticos. Después de todo parecía más fácil encontrar miles de adolescentes dispuestos a comprar sofisticados juegos de simulación que científicos que necesiten estas nuevas herramientas en sus proyectos de investigación. Por otro lado la industria militar siempre había mantenido una relación cercana con el sector de los videojuegos. De este modo, el entretenimiento se ha convertido en la primera vía de acceso a la realidad inmaterial del público no especializado .
El resto de productos basados en estas tecnologías numéricas todavía apenas han llegado al mercado de consumo masivo y se enmarcan en aplicaciones muy específicas, especialmente en el campo de la simulación científica, la medicina, la telepresencia, el arte y la cultura.