CHAVEZ-BUSH: EL DOBLE DISCURSO

por Domingo Alberto Rangel

Artículo publicado en el semanario “Quinto Día”, del 19 al 26 de noviembre, Caracas.

¿Qué hará Hugo CHAVEZ Frías, perínclito Presidente de Venezuela, ante un George W. Bush reelecto jefe del Estado norteamericano que es como decir, para usar la conocida expresión criolla “guapo y apoyao”?. Lo mismo de siempre. Seguir apegado al doble discurso que desde 1998 viene deparándole triunfos, comodidades y ventajas de todo orden. El comandante Chávez ha superado al MAS(*) en las exquisitas artes del oportunismo, la desfachatez y el cinismo. El MAS de los primeros tiempos cuando descollaban en su comando los nombres de Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez, dos caballeros que sirven para todo, algo así como los comodines universales de nuestra política. El MAS ha elevado el oportunismo a las alturas de un arte excelso. Fouche y Taylerrand habrían ardido de envidia ante este partido venezolano que tenía un ala comunista y otra fascista, una tendencia surrealista y otra clásica, un círculo militarista y otro civilista. Y entre tanta discrepancia, contradicción o antagonismo no estallaba la polémica ni se oía el menor rezongo. Se creía que al MAS nadie le batiría el record. Pero “voila”, como dicen los franceses, que el comandante Chávez los ha empequeñecido tanto que sus líderes todos parecen hoy aprendices en el arte del descaro. El comandante Chávez ha hecho tales hazañas en ese campo de la duplicidad que basta citar una sola, es amigo al mismo tiempo de Fidel Castro y de Augusto Pinochet. Si la Academia Sueca creara un Nobel del Oportunismo, este modesto mestizo latinoamericano sería un candidato tan fuerte a ganarlo como mi paisano tovareño Johann Santana lo es al Premio Cy Young.

EL TRASFONDO DEL DISCURSO POLITICO

El doble discurso es como el doble fondo en los barcos, un truco fraudulento, una manera alevosa de engañar. A través del doble discurso se complace a la galería, con una bandeja de frases huecas y se sirve a los poderosos con una mesa llena de servicios imponderables. En la historia de Venezuela, desde 1900, es posible que Hugo Chávez haya sido el magistrado mas complaciente con el imperialismo. No estoy exagerando o tabulando por complacer o explayar torvos instintos de panfletista. Hugo Chávez inaugura su gobierno en febrero de 1999 presionando o acuciando al Congreso para precipitar el despacho del tratado contra la doble tributación. Ese tratado yacía desde tiempos atrás en el extinto Senado. Chávez acosó de tal manera a esos protagonistas de la complacencia que suelen ser los parlamentarios, que no tardó la ratificación. Tan preciso ha sido el instrumento que transnacionales americanas con agencias suramericanas traen a Venezuela sus ganancias netas obtenidas en tales países a fin de presentarlas como si fueran originarias de Venezuela y así gozar de unas suculentas exenciones en los Estados Unidos, donde el capital inicia y termina hoy su periplo. Esta preciosa concesión vale o se equipara en el capitalismo norteamericano a los permisos de explotación petrolera otorgados por J.V. Gómez.

EL GAS Y EL PETROLEO: BANQUETE BIEN HERVIDO

No se ha limitado Chávez al estupendo regalo del tratado contra la doble tributación. En el gas y el petróleo ha sido servicial como un “valetparking” y vigilante como un “guachimán”. Un periódico valiente, “El Libertario”, publicó en su número de noviembre-diciembre del corriente año la lista de concesiones, convenios, licencias, etc., otorgados por el gobierno de Chávez a empresas gringas o europeas y asiáticas en el área del petróleo y el gas. Pasan de 50. Comparen estas concesiones con las otorgadas por el Benemérito(**) hace ochenta o noventa años. Hasta Gómez parece patriota discreto, comparado con este Niágara de ventajas. Allí están entre las beneficiarias, aquellas siete hermanas a las cuales aludía Chávez cuando de candidato fue a embaucar al Aula Magna de la UCV al 80% de ingenuos y al 20% de bellacos que suelen reunirse en esa vasta sala. Pero en el interminable catálogo de tales ventajas concedidas al imperialismo petrolero, destaca la Chevron-Texaco, muy ligada a la familia Bush. Esa compañía está enraizada en California y Texas, los dos estados donde la familia Bush tiene sus inversiones petroleras. Atacar al imperialismo y favorecer al mismo tiempo sus intereses con desfachatez de gitano, es la esencia de esa bellaquería que tan bien pintó Gallegos en algunas de sus novelas. Otra empresa que empieza a aparecer en este registro de la hipocresía es la Conoco-Philips. Y como hoja de parra aparece Petrobras, que es allí como la bandera para el contrabando infame.

CHAVEZ CONVIVE CON BUSH

Chávez siempre tendrá un doble discurso, es el sello o la condición el doble discurso que en el fondo envuelve una estafa. Pero en todo doble discurso  hay gradaciones. Cuando la situación con el poderoso a quien no se quiera molestar tòrnase mas grave o comprometedora, el artífice del doble discurso extrema la galantería recóndita o la adulación clandestina. Hace año y medio ya largo, en febrero del 2003, acercándose ya la invasión de Irak, Chávez impetró con artes de eunuco varias veces una entrevista con Bush. El Presidente de los Estados Unidos ni contestó sus requiebros. Chávez temía en ese momento una represalia del Presidente americano, quien al parecer se lanzaría a una agresión también en América Latina. Como el miedo es libre, empero, Chávez presumía lo peor. Le volvió el alma cuando Ramonet y otros pillos internacionales le convencieron de que es ley de todo imperio mantener el “status quo” en su retaguardia hasta tanto logre terminar una acción en sus frentes de vanguardia. Para estar seguro, como buen llanero marrajo, Chávez procedió en ese mismo año 2003 a colmar de atenciones, ventajas y premios a las transnacionales del petróleo y del gas. Bush hubo de reír y aún ríe. Nada va a ocurrir. Bush seguirá riendo mientras Chávez lanza una diatriba convencional contra el imperialismo pero recibe en Miraflores(***) desecho en reverencias, al gerente de la Chevron-Texaco de la cual es accionista George W: Bush.

Notas de la edición:

(*) Movimiento al Socialismo, partido derivado del Partido Comunista de Venezuela a principios de los años 70, como reacción ante la subordinación de la vieja dirigencia al politburó soviético. Su principal líder fue Teodoro Petkoff, autor de varios libros críticos. Entre otros “Chekoeslovaquia: El socialismo como problema”, que le ganó haber sido proscrito del Kremlin por Breshnev e incluido en la lista de los “revisionistas”.  Petkoff se apartó del MAS cuando este partido apoyó a Chávez en 1998. El MAS se dividió hace poco, una facción se quedó apoyando al gobierno y otra pasó a la oposición.

(**) Se refiere al General Juan Vicente Gómez, cuya dictadura se extendió 27 años hasta que el dictador murió. Durante su dictadura fueron descubiertos los grandes yacimientos de petróleo en Venezuela, y otorgó cuantiosas concesiones a las transnacionales, dominadas por la Standard Oil y la Shell.

(***) Palacio presidencial, sede de la Presidencia de la República.

 

 

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