EL CAPITALISMO ES UNA MASA

por CARLOS MARTEL

Movido a pensar y sobre todo a escribir, por las provocaciones recibidas en estos días con relación a mi artículo sobre marxismo, deseo exponerles lo siguiente:

1) Intentando abundar sobre el tema abierto de lo que llamaría un esfuerzo de renovación de los fundamentos de las luchas de las mayorías latinoamericanas, debemos insistir en que las trampas ideológicas, aunque no son nuevas, son obstáculos continuos a una eficaz acción colectiva y unida.

2) Debe tenerse en cuenta que para el marxismo el motor fundamental de la Historia es efectivamente el hombre, pero no los hombres providenciales, sino las masas. Dejémosle esa consideración del hombre a quienes tienen pegado en el fondillo sus cursillos de cristiandad todavía. He aquí la substancia fundamental: El enfrentamiento de las posiciones históricas se dieron y siguen dando entre masas, agrupaciones que defienden intereses comunes y sostienen posiciones filosóficas o ideológicas similares. Cuando se pretende imputar a una raza, pueblo, o nación determinada, la responsabilidad de los efectos perversos de la globalización, es decir por ejemplo, el señalamiento de los EE.UU en particular, o los pueblos anglosajones como especie, o la raza blanca como género, se comete una estupidez, para decirlo como gustaba Lenin de atacar a sus adversarios ideológicos.

En efecto, el capitalismo actual no depende, no es acción, ni siquiera necesita en concreto, de un Estado determinado, ya que el sistema es capaz de producirlo en caso de requerirlo y no tenerlo. El capitalismo actual se configura si, con una masa determinada, no es un grupo de protohombres, aunque es una masa limitada compuesta por personas en primer lugar de diversas nacionalidades, figurando estadounidenses como ingleses, holandeses, israelíes, alemanes, franceses, italianos, españoles, rusos, árabes, chinos, y una buena parte de latinoamericanos, etc. Hay investigaciones que intentan atestiguar que los grandes capitales concentrados se encuentran bajo el dominio de un grupo que podría no exceder de unas tres mil personas en todo el mundo. A ello podría sumarse un entorno inmediato de altos funcionarios y empleados de digamos unas cien personas cada uno, que daría una cifra de trescientos mil, y un segundo entorno variable y residual de unos cien por cada uno de éstos, para una cifra convencional de treinta millones de personas.

Por debajo de esta masa existe la otra masa, de trabajadores manuales e intelectuales, del resto del mundo. Esa es la realidad lógica aproximada, del enfrentamiento entre la masa de los poseedores de los medios de producción, circulación mercantil y financiamiento del sistema capitalista, que incluye los aparatos estatales y paraestatales, y las clases trabajadoras en todo el mundo. Eso es la globalización: El comportamiento uniforme, económico, político, cultural, de esa masa. La globalización no es una manía, una maldad, de un Presidente llamado Bush o un ministro Blair, no es un plan anglosajón o una intencionalidad yanquee, no es una síntesis química de un laboratorio de una universidad norteamericana. Es una práctica históricamente determinada de una masa que sostiene y defiende sus intereses económicos a toda costa, donde el yanquee se sienta en la misma mesa que el argentino, el chino y el mexicano, cuando son socios del mismo negocio junto quien fabrica crucifijos, quien trafica drogas o lava dinero del secuestro y el terrorismo. Que implica la participación de las cúpulas o camarillas de los gobiernos regidos por políticos demócratas o los dictadorzuelos del mundo subdesarrollado de Africa, Asia y América Latina, no pocos que ejercen en nombre del pueblo y la revolución, asi como las camarillas de movimientos que se les oponen, y forman todos parte de esa masa no por su discurso ni sus intenciones sino por su posición objetiva. Que incluye a las cúpulas o cleros de las iglesias.

Eso es lo que revela el método del materialismo histórico: Que el enfrentamiento contra esa masa es global, y eso lo vio Marx por allá en 1848 cuando fue redactado el Manifiesto Comunista. El capitalismo no era Inglaterra, no era Alemania, no era España, sino un sistema que venia avanzando desde el fondo de la edad media en disolución, que se emancipaba y se emanciparía de las fronteras geográficas, políticas, raciales, éticas o culturales. 3) Por ello, la trampa que debemos desmontar en todo momento es la de abstraer el problema fundamental y encaminarse como el burro tras la zanahoria de consignas idealizadas, éstas sí, en los laboratorios mentales de los ideólogos al servicio de la masa capitalista, muchos de ellos fieles militantes de las causas indigenistas, ecologistas, antiglobalizadoras, nacionalistas, etc., etc.

Frente a ese mundo de consignas, mas bien "bolserías" (equivalente venezolano de las paparruchadas mexicanas) que buscan confundir a los incautos, el marxismo debe retomar las claves fundamentales e históricas del problema. En efecto debe concebirse una estrategia frente al ALCA, que no es el MERCOSUR ni parece tampoco serlo la indefinida propuesta de ALBA de Chávez, las que vendrían a ser unas "alquitas" quizá algo mediocres formadas por animales de garras tan feroces como los del ALCA. No.

La alternativa es mas profunda y fundamental. Si se duelen quienes sienten afectados sus amorosos cuidados del proceso de mediatización de las clases trabajadoras prodigados a través de las bolserías pseudorevolucionas, lo lamento. Se sabe que hay mucha tela por cortar, que hay definiciones que deben darse sucesivamente y consiguientemente de una práctica concreta en la teoría y el desarrollo de movimientos clarificados. Pero el carro ha empezado a avanzar en muchas partes de nuevo, las masas vienen de regreso de las ilusiones, y eso es bueno.

El nivel político comienza a sacudirse el yugo de la esperanza de los liderazgos militares, por ejemplo, y eso es bueno. El nivel teórico comienza a darse cuenta que no importa un carajo ya que te digan que eres neomarxista. Si, eso es: el neomarxismo (a decir verdad es marxismo simplemente) se reinserta en muchas partes siempre que se exponga, se discuta, se debate a la luz de las nuevas realidades. Ya no es el marxismo condicionado a la realización del socialismo en un solo país, no es el marxismo que tuvo que calarse la defensa de la patriecita rusa o la primavera cubana. No es el marxismo incompetente, incapaz de concebir modelos reales democráticos que montó aparatos dirigistas sometidos a las vanguardias esclarecidas de los burós políticos de los comités centrales de los plenos ordenados por los congresos (uf!).

El neomarxismo debe asirse al materialismo histórico y avanzar en su concepción filosófica, en su dialéctica de la naturaleza, tras la aplastante caída de las supuestas verdades que nos revelaría y no lo hizo, la ciencia positiva avanzada del capitalismo, entre ellas la presunta infinitud de los recursos extraterrestres (incluyendo la vida extraterrestre), el inminente aprovechamiento de inconmensurables recursos atómicos y subatómicos, y un largo etcétera que no vendría al caso, y que había llegado hasta el virtual descubrimiento de la vida después de la vida.

El capitalismo se encuentra colapsado en el manejo científico de los objetos materiales, esa es la realidad, y le es contradictorio manejarlos en las proporciones y con las relaciones sociales que supondrían el cambio del sistema. El cambio tecnológico, último factor pensado por las academias para impulsar inflexiones en el crecimiento capitalista, ya no funciona, y los nuevos descubrimientos son mas de lo mismo o se trata de realizaciones ya valoradas y despreciadas en los prototipos y hasta en los propios temas de ciencia ficción. La globalización no es una intención. El sistema capitalista no ha podido impedir su propia capacidad de absorción de la totalidad, acelerando las condiciones de la crisis global, quedando menores espacios de inversión que respondan a los criterios formales de la rentabilidad, viéndose a veces mas cerca aquel desenlace que Marx anunciara de la caida general de la tasa de ganancia, cuya evidencia será mucho mas temprana mientras mas rápido avance el proceso de globalización, que en definitiva no llegará a completarse antes de que sobrevenga la crisis global.

Este es el punto de partida de nuestro análisis. La globalización no es una fiesta prevista para el sábado en la noche sino que ya está aquí. Sus debilidades no son esa inmensa capacidad de exacción de excedente y su depredación, por más asquerosa que sea. No. Esas son sus fortalezas. Sus debilidades son las contradicciones que su propio sistema entraña, especialmente las apuntadas como definitivas para el desenlace de la caída general de la tasa de ganancia. Dispensen si no me rasgo las vestiduras echando pestes contra el yanquee vil, contra el WASP, contra los judíos, y si no me especializo en la defensa de los cocaleros, los africanos o los palestinos. No es un problema de razas ni naciones, sino de clases, de masas históricamente determinadas y determinables que han movido y siguen moviendo la historia. Una lucha que es global por naturaleza. Lamento que las verdades infusas de algunos no les dejen ver la realidad.

Saludos. Su amigo Carlos Martel

 

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