Nace en
Muere en Caracas el 18.3.1872
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Sacerdote venezolano, se incorporó con el grado de
capellán militar al ejército independentista. También se destacó como
funcionario público e historiador. Abandonado por sus padres fue criado por
la negra libre Bartola Madrid. El apellido Blanco lo obtuvo de su padrino de
confirmación el mantuano José Domingo Blanco. De acuerdo con investigaciones
recientes se ha podido constatar que su madre fue María Belén Jerez de
Aristiguieta y Blanco, importante dama del mantuanaje caraqueño. Sus estudios
los inició en el Seminario de Caracas en 1795 y a fines de 1798, el obispo
Juan Antonio de la Virgen María y Viana le concedió licencia para vestir
hábito clerical. En 1805 solicitó su graduación universitaria después de
haber cursado estudios de filosofía y teología en el seminario, pero ésta se
le negó debido a su condición de expósito (persona abandonada por sus padres
o de origen dudoso). No obstante, Blanco luchó con las autoridades
universitarias y obtuvo en julio de 1807 una real cédula de Carlos IV que le
daba la razón pese a la negativa del claustro universitario. En 1809 obtuvo
la licencia por parte del Arzobispado para recibir las sagradas órdenes como
sacerdote. A raíz de los sucesos del 19 de abril de 1810, tiene una destacada
participación en la lucha independentista. En este sentido, actúa junto al
marqués del Toro en las fuerzas que se organizan para llevar a cabo la
expedición de Coro, en calidad de capellán del ejército (1810), participando
en las acciones de Aribanache (15 de Noviembre) y Sabaneta (30 de noviembre).
En 1811 se incorpora como capellán del ejército del Generalísimo Francisco de
Miranda, viendo acción en el sitio y asalto a la ciudad de Valencia. El 25 de
abril de 1812 combate contra Domingo de Monteverde en Los Colorados de San
Carlos y el 3 de mayo del mismo año se encontrará junto al coronel patriota
Miguel Carabaño en los morros de Valencia. Tras la caída de la Primera
República y la violación de Monteverde de la capitulación firmada por Miranda
(25.7.1812), se marcha a la isla de Trinidad. En 1813, luego de la
finalización de la Campaña Admirable toma parte en las acciones de Puerto
Cabello, Bárbula (30 de septiembre) y Las Trincheras (3 de octubre),
Barquisimeto (10 de noviembre), Vigirima (23, 24 y 25 de noviembre) y Araure
(5 de diciembre). En marzo del año siguiente actúa junto a José Félix Ribas
en Ocumare del Tuy y se integra al ejército del general Santiago Mariño para
participar en los combates de Bocachica (31 de marzo). Luego de contribuir a
la defensa de Valencia en el primer sitio de esa ciudad, asistió a la primera
batalla de Carabobo librada el 28 de mayo de 1814. Perdida la Segunda República (diciembre de 1814), formó parte del núcleo
republicano que se retiró hacia la Nueva Granada. En dicha república, vio
acción en la campaña de Magdalena junto al Libertador en 1815 y en la campaña
de resistencia contra Pablo Morillo en 1816 a las órdenes del general José
Antonio Páez, interviniendo además en las acciones de Achaguas y El Yagual.
En 1817, se encontraba en Guayana donde prestó sus servicios como
administrador, al reorganizar las misiones del Caroní. En este lugar estará a
las órdenes del general Manuel Piar y poco después colabora en operaciones
logísticas llevadas a cabo por el almirante Luis Brión. Tiempo después formó
parte de los firmante de la Constitución de Cúcuta en 1821. En 1826, durante
el desarrollo del movimiento separatista de La Cosiata (se buscaba separar a
Venezuela de la Gran Colombia, integrada además por Ecuador y Colombia),
colabora con el Libertador en la preparación de tropas para reforzar el Zulia
y los Andes, en donde mandaba la provincia de Trujillo. Como consecuencia de su desvinculación del ejercicio sacerdotal, debido a
su participación en la lucha de Independencia, decidió solicitar ante la
Santa Sede su secularización, la cual le fue concedida por el papa Gregorio
XVI mediante un Breve del 5 de marzo de 1833, con la expresa prohibición de
contraer matrimonio. En 1862, durante el desarrollo de la Guerra Federal, Blanco fue nombrado
consejero de Estado. En 1863, por intercesión del arzobispo de Caracas,
Silvestre Guevara y Lira, quien había viajado a Roma con motivo del
Concordato, el papa Pío IX le concedió a Blanco su tan ansiada rehabilitación
sacerdotal. A partir de este momento se dedicó a su ministerio religioso y a
proseguir la compilación de los documentos históricos que, ya muerto él,
fueron publicados por disposición del presidente Antonio Guzmán Blanco entre
1875 y 1877 en 14 volúmenes, bajo el título Documentos para la historia
pública del Libertador con José Félix Blanco y Ramón Azpurúa como coautores.
Los restos mortales de José Félix Blanco reposan en el Panteón Nacional desde
el 3 de julio de 1896. |