Nació: Tacarigua de Mamporal (Edo. Miranda) 12/2/1796
Murió: Barcelona (Edo. Anzóategui)
7.4.1817.
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Nacida en una rica familia, desde muy joven estuvo vinculada a la gesta de
emancipación venezolana, ya que, cuando apenas contaba con 14 años, sus
padres Francisco Ramos y María Isabel Sánchez, se adhirieron al movimiento
revolucionario de 1810. A principios de 1812 contrajo matrimonio con el
patriota Juan José Velásquez, con quien tuvo una hija. En ese mismo año como
consecuencia de la pérdida de la "Primera República", la vida de
Eulalia Ramos cambió drásticamente. Velásquez perseguido por los españoles
huyó dejando sola a su joven esposa en Tacarigua de Mamporal, quien sufriendo
el asedio de los realistas decide huir por los montes hasta Río Chico con su
hija de 40 días de nacida, la cual muere en el camino. Posteriormente regresó
a Caracas con su padre, sin tener noticias de su esposo, quien finalmente fue
fusilado en la Plaza Mayor de Río Chico en 1814. Después de la pérdida de la "Segunda República" (agosto de
1814), Eulalia Ramos se refugió con unos familiares en Cartagena de Indias
(Colombia), donde tuvo amistad con la familia Buroz,
parientes del general Carlos Soublette, por lo que
ha sido confundida como miembro de dicha familia. En 1815, regresó a Cumaná enterándose finalmente de la muerte de su esposo.
El año siguiente conoció al oficial inglés Coronel William Charles Chamberlain, edecán del Libertador, con el que contrajo
matrimonio en 1817, radicándose en Barcelona (Venezuela). En los primeros
meses del mismo año, el coronel realista Juan Aldama
se dirigió hacia esa población con una división armada; las tropas
republicanas y muchas personas se refugiaron en el edificio del Convento de
San Francisco, que después tomaría el nombre de Casa Fuerte. En este lugar
resistieron los patriotas 3 días. El 7 de abril irrumpieron los realistas en
la fortaleza, muriendo allí Eulalia Ramos junto a su esposo. Acerca de los
detalles relativos a su muerte hay varias versiones todavía no confirmadas,
que en definitiva dan un cierto matiz mítico a su vida. |