FRANCISCO "PACHO" CORTES

DIRIGENTE SOCIAL CAMPESINO Y DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS

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Comunicado # 2

 20 de diciembre del 2003 

Pacho Cortés envía un mensaje desde su celda en el penal de Chonchocoro, Bolivia

 

Compañeros y compañeras:

 

En primer lugar quiero informarle a la opinión pública que el 10 de diciembre hemos cumplido ocho meses detenidos. Por lo menos ya nos trasladaron del sistema de aislamiento en el que nos encontramos durante siete meses, ahora estamos dentro de la población penitenciaria. Sin embargo, dentro de la población penitenciaria hay una serie de dificultades que son a veces normales entre los presos, pero que para el caso nuestro, como trabajadores y defensores de derechos humanos, es bastante dificil de aceptar. Pero estamos tratando de sobrepasar las dificultades que se nos presentan en un regimen penitenciario como éste, de máxima seguridad.

Esta cárcel está conformada por seis espacios donde la gente está concentrada. El primero es régimen cerrado, sin luz; luego está el sector D, de aislamiento, para gente muy peligrosa, con delitos de asesinatos; sigue el otro sector también de aislamiento, donde permanecí casi siete meses; y finalmente la población que se divide en tres pabellones, el A, el B y el C. En el C están la mayoría de los extranjeros, es un sector más disciplinado ycon gente más educada; luego está el B, donde hay gente de toda clase; y el A, un sector donde mandan a las personas con más problemas, a la más conflictiva, con algún tipo de vicio. Desafortunadamente a mí me han enviado al sector A, en donde, además, están la mayoría de personas que trasladaron de Santa Cruz por situaciones de máxima seguridad.

En segundo lugar, quisiera referirme al operativo llevado a cabo la segunda semana de diciembre en el Chapare, en el que pretendían asociarme con las ocho personas detenidas y las 19 más que estaban en la lista de buscados. Es claro que este mega operativo hace parte de una serie de arbitrariedades y montajes con los que buscan justificar algo que no existe y automáticamente reprimir a la población campesina, a la gente trabajadora, comprando testigos y haciéndole creer a la opinión pública la existencia de terrorismo en las zonas cocaleras. Es más, este operativo que finalmente fracasó, pues el mismo día fueron puestos en libertad los ocho detenidos por falta de pruebas, busca distraer a la opinión pública, hacerla desviar su atención del hecho de que tanto el exministro de gobierno como el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quienes me estaban acusando y me han puesto en esta cárcel, enfrentan procesos judiciales. Consideramos que este tipo de montajes siguen asesorados desde el extranjero, y lo más probable es que la embajada norteamericana esté detrás de todo esto. Creemos que los gastos y costos con los que está corriendo la fiscalía son recursos de la Embajada para justificar la inversión y distraer a la opinión pública haciendo ese tipo de shows, diciendo que los campesino son subversivos, que hay terrorismo, narcotráfico, etc.,etc. Pero apenas es lo común que se ha visto en los últimos años, cuando a cualquier persona le hacen cualquier montaje para mantenerla en la cárcel. Pero el pueblo ya no cree, el pueblo ya entiende que ese tipo de fabricaciones no tiene resultado y quienes se están desprestigiando son el nuevo gobierno y el Ministerio Público, especialmente este último, que debería actuar a conciencia y en justicia para tener credibilidad nacional e internacional, pero que la ha estado perdiendo con todas estas acciones que ponen en evidencia su verdadero carácter, uno que no tiene nada que ver con la justicia sino con la injusticia ligada al capital extranjero, puesta en marcha para cometer atrocidades contra el pueblo y defensores de derechos humanos. En el caso mío, el Ministerio Público está atropellando mi dignidad como persona y el proceso de una defensa legítima, el derecho que tiene cualquier ciudadano a defenderse y justificarse. Es preocupante que la misma fiscalía y juzgado estén obstaculizando la defensa, cuando debería ser todo lo contrario.

Por otra parte, en el aspecto de salud me encuentro enfermo, especialmente porque la preocupación y el estrés hacen que la gastritis se agudice más. En el aspecto sicológico también estoy enfermo, porque en este tipo de encierro, sin hacer mayores cosas ni trabajo, la situación se pone preocupante. Además, el ambiente en el que se vive es tenso; el sistema nervioso se complica, y eso hace que el sistema digestivo se descontrole. Mi situación de salud es bastante complicada. Sin embargo, que hayan venido dos de mis hijos desde Colombia a visitarme me tiene muy contento, pero es duro tener que recibirlos en la cárcel, y sobre todo, continuar divididos. Nosotros somos una familia de seis personas, cuatro hijos y los dos esposos, y lo mejor sería encontrarnos todos, pero la amenaza hecha a mi esposa por parte de la fiscalía nos obliga a separarnos. Así que por un lado estoy feliz por la visita, pero sería mucho más importante que estuviera la familia unida. Por eso vamos a pedir el apoyo a la comundad internacional y a la opinión pública para que de manera pronta, y sea donde sea, exista la posibilidad de reunirnos como familia.

 

 

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