En pleno siglo XXI, hay mucha gente que sigue pisoteando los derechos de los animales.
...entre ellos, la industria peletera.

Si entendemos que los animales tienen un derecho a la vida, una vida en libertad y sin ser víctimas de nuestras agresiones, es claro que la industria peletera vulnera éstos por completo. Considerar que un animal es un recurso, cuya única razón de ser es la de crecer para que podamos arrancarle su piel, supone despreciar de manera absoluta los intereses que poseen en tanto que individuos con una plena capacidad de sufrir y disfrutar (que es lo que dota de valor a su vida y convierte en censurable el hecho de matarlos u ocasionarles sufrimiento). Veremos a continuación de qué manera ocurre esto en el caso de la industria peletera.

En las trampas los animales pasan días sufriendo intensamente por el dolor, hambre, frío y angustia: muchos incluso se automutilan, desgarrando el miembro atrapado al querer escapar. Y aunque no tengan una piel vendible, también caen en los cepos pájaros, animales domésticos... o personas. A su vez, las crías de foca son apaleadas ante sus madres.

Las granjas no son menos crueles. En ellas, animales como los zorros o los visones, que en su medio natural pueden recorrer decenas de kms. en un día, sufren toda su corta vida en jaulas de reducidísimas dimensiones (aprox. ½ m2). Esto enloquece al extremo a estos animales, manifestando graves síntomas de desequilibrio mental (repiten continuamente el mismo movimiento, se agitan convulsivamente...) La malla metálica de las jaulas les corta las patas, poniéndolas en carne viva. Su muerte es siempre brutal: asfixiándoles lentamente con monóxido de carbono, colgándoles boca abajo y golpeándoles la cabeza con un mazo, electrocutándoles con un electrodo en la boca y otro introducido por el ano. A las crías recién nacidas de oveja de astracán, se les despelleja vivas tras ser infladas mediante un tubo para facilitar la operación.

Por favor, piensa en todo esto y apuesta por las fibras vegetales (como el lino o el algodón) y otros tejidos libres de explotación animal. Nuevos materiales como el gore-tex®, el forro polar y otros son una excelente protección contra el frío, sin la crueldad inherente al negocio peletero. Para confeccionar un abrigo se matan hasta 20 focas, 17 linces, 60 visones, o cientos de chinchillas, hamsters o crías de astracán.

Extraído de:
http://www.derechosparalosanimales.org

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