LÁCTEOS
Ninguna enfermedad tiene una sola causa, pero ninguna enfermedad puede solucionarse realmente hasta que no se desarticulen todas sus causas y éstas difieren de persona a persona, más que de enfermedad a enfermedad. Una misma causa puede provocar diversas enfermedades según con qué otras causas se combine y de qué persona se trate. Esto es fácilmente evidente en el caso de los lácteos como causa de enfermedad. Muchas veces con sólo dejar hasta la última gota o porción de ellos, desaparecen en poco tiempo las enfermedades que a continuación mencionaremos, lo cual es una prueba innegable de la correlación causa-efecto y esto se reconfirma más aún si al reincorporar su consumo, aunque sea ocasionalmente, la enfermedad vuelve a aparecer.
Pero si no alcanza para superar la
enfermedad, sólo con la supresión absoluta de estos productos,
por lo menos no seguiremos echando leña al fuego.
El desafío será seguir buscando artesanal y pormenorizadamente
el resto de causas y la mejor estrategia para eliminarlas una a
una y permitir con esto y de otras formas complementarias, que
vuelva a actuar en plenitud la Fuerza Natural de Autocuración
que Hipócrates, el padre de la Medicina, tan magistralmente
describió.
Experimente cómo cambia su salud eliminando los lácteos por
completo al menos por tres meses y saque sus propias
conclusiones. Su cuerpo, seguramente, no le va a mentir. Pero,
por favor, no deje los lácteos sin dejar la carne y sus
derivados, ni la carne sin dejar los lácteos, pues el remedio
puede ser peor que la enfermedad.
Si usted cree que los lácteos son irreemplazables para el aporte de calcio pregúntese tan sólo: ¿de dónde saca la vaca el calcio que se encuentra en la leche? Las fuentes vegetales son mejores que las animales, también para el ser humano incluyendo al bebé, con excepción de la leche materna. Tampoco le tema a la osteoporosis por dejar los lácteos, porque como verá, en vez de evitarla, la generan. Las pruebas son irrefutables.
El estudio Cornell, la más grande
investigación científica del área de la nutrición en la
historia, hecho por la Universidad de Cornell, de Oxford y el
Ministerio de Salud de China, reveló que donde no conocen los
lácteos (zonas rurales de China) casi no hay osteoporosis. Y
donde más lácteos se consumen en el mundo (Suiza, Francia,
Dinamarca, EE.UU., etc.) es donde más osteoporosis se encuentra.
Se descubrió que los lácteos roban mucho más calcio de lo que
aportan y lo que aportan se deposita en lugares inapropiados, al
igual que el medicamentoso (picos de loro en artrosis,
calcificaciones mamarias, cálculos renales y biliares, placas de
ateroma calcificadas que obstruyen arterias, cataratas en los
ojos, etc.).
Si su médico le dice lo contrario, invítelo a actualizarse,
pero a través de información realista e independiente de
intereses comerciales. Sepa que, en definitiva, usted decide,
porque el cuerpo es suyo y no olvide que aprendiendo a cocinar,
se pueden hacer infinidad de manjares sin lácteos ni carne, para
seguir disfrutando de la vida y sus placeres, pero por más
tiempo y con más salud.
La leche de soja tiene entre 20 y 30% más
calcio que la de vaca (tampoco abusarse con ella).
La leche de cereales es otro excelente reemplazo (se puede usar
en mayor cantidad que la de soja).
El perejil y verduras de hoja también lo aportan, las algas
hiziki y las semillas de sésamo, así como las almendras,
también proveen mucho calcio.
Tome diez minutos de sol por día y evite todo lo que le provoque
acidez ya que esto roba calcio (azúcar, bebidas cola, yerba
mate, café, aspirina, carne, alcohol y estrés).
Dr. Jorge Valentín Esteves
LiberAcción