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El costo total de propiedad de su red ¿Cuánto cuesta su red? La respuesta a esta pregunta podría resolver otra cuestión similar: ¿cuánto cuesta su negocio? En la actualidad, el valor de buena parte de las empresas depende de la importancia que se dé a su red y a su departamento de sistemas. Ambos, como unidades de negocio, soportan la información de la compañía, su rápida y confiable disponibilidad, la integridad de los datos y su garantía de respaldo. Lo barato sale caro y, por desgracia, en el entorno empresarial colombiano, se tiende a ver a las divisiones de sistemas o IT ( por la sigla en inglés de Tecnologías de la Información) como unidades incapaces de producir resultados directos en la dinámica del negocio. Esta concepción se hace particularmente evidente a la hora de asignar recursos con miras a definir el desarrollo corporativo y proyectar su crecimiento. De hecho, es más fácil que se empleen partidas prioritarias en gastos de representación de ventas, vehículos para la gerencia, presupuestos de remodelación o cambios de sede que en los servidores y equipos de red. Tan importante, o incluso más, que la imagen corporativa que se quiere proyectar, es la correcta selección de los equipos que conforman el corazón de la información de la empresa, en la que se deben tener en cuenta aspectos como marca, desempeño y características funcionales. Si bien es cierto que en teleinformática y comunicaciones existen los estándares de operación e integración, no todos los aparatos que los cumplen funcionan de igual manera. Para el caso, sería como pretender que los gastos de representación estuvieran limitados a una 'empanadita en la esquina' (igual invitan) o a que las directivas de la organización se trasladen de un lugar a otro en un Simca (igual los lleva). Analizar y elegir El proceso de selección de los equipos que conformarán la red corporativa se debe diseñar siempre pensando en que tendrán que sobrevivir al peor de los casos imaginables. Eso incluye el despido del gerente de sistemas luego de un desastre informático por pérdida de información. Como mínimo, dichos equipos deben contar con fuentes redundantes y capaces de balancear y tomar la carga completa del sistema en caso de falla de alguna de las partes. De igual forma, se debe prever el daño de componentes críticos, como tarjetas de control, exigir que los aparatos cuenten con respaldo automático de estas y que las labores de mantenimiento y reparación puedan efectuarse sin interrumpir el funcionamiento de la estructura. Otro punto importante es la capacidad de toma de decisiones automatizada del sistema, en caso de un pronóstico proactivo sobre un posible problema, y su habilidad para sortearlo y señalarlo a la administración de red antes de que suceda. De igual forma, algo tan elemental como la generación de reportes y registro de eventos debería ser obligatoria para poder hacer reconstrucciones detalladas de una falla y tener herramientas para decidir la mejor manera de evitar que vuelva a ocurrir. Equipos y software mas sofisticados pueden, incluso, llevar estadísticas específicas (y por departamentos) del uso de la red y de sus partes. Para ello, se basan en estándares como RMON 2 (por la sigla en ingles de Monitoreo Remoto Nivel 2). El costo de la calidad Infortunadamente, todo lo que se ha mencionado eleva considerablemente el costo de adquisición del hardware muy por encima de los equipos ordinarios. Esto, claro, cuando los elementos se comparan cuantitativamente, no cualitativamente. Por desgracia, son esos números los que se tienen en cuenta a la hora de tomar la decisión sobre los equipos que se van a adquirir. De otro lado, un punto que nunca se evalúa es el hecho de que el costo total de una red empresarial debe calcularse teniendo en cuenta que 41 por ciento del valor corresponde a su mantenimiento y solo 17 por ciento está relacionado con el precio del hardware. Por ejemplo, un equipo capaz de tomar decisiones para mantener una red en operación y evitar una caída del sistema resulta más barato que tener a toda la compañía parada por fallas en dispositivos menos costosos. ¿Cuánto cuesta una hora de caída de su servidor, de su PBX o de su hardware de red? Si le queda sonando la pregunta y decide hacer sus cuentas, súmele a la hora laboral que, de todas formas, deberá pagarle a sus empleados, la hora de no productividad, la de pérdida de oportunidad comercial, la de extravío de información y, si puede, estime el tiempo que toma la recuperación de toda la infraestructura. Por último, tenga en cuenta el gran intangible que representa la pérdida de imagen. Para un cliente, si el cajero automático no está en línea, lo mejor es ir al de al lado. En todo caso, la imagen negativa queda impresa en la mente del usuario. En pocas palabras, la pérdida de imagen es uno de los factores que difícilmente se tienen en cuenta a la hora de analizar qué tan bueno debe ser el equipo de red que se piensa instalar. La suma de todos los elementos anteriores (no solo el valor del hardware), junto al correcto contrato de mantenimiento y el entrenamiento del personal, constituyen el concepto de costo de propiedad de la red. Pretender ahorrar en la red de la empresa es como querer ahorrar en un examen médico cardíaco, cuyo resultado puede ser poco preciso pero brindará una falsa tranquilidad al paciente. Leonel Pedroza Otras Noticias | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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