Balcon de Huaura

 

CASA Y BALCON DE HUAURA,

HOY MUSEO DE SITIO “MEMORIAL SAN MARTIN”

 

 

La Casa y Balcón histórico donde el General José de San Martín y Matorras proclamó por primera vez la independencia del Perú, en huras de la mañana del 27 de noviembre de 1820, fue adquirida por el Gobierno Peruano mediante Resolución Suprema de fecha 29 de junio de 1921, siendo Presidente don Augusto Bernardino Leguía y Salcedo, con el voto deliberativo del Consejo de Ministros, declarando de utilidad pública su adquisición; para cuyo efecto el Sr. Ministro de Fomento quedó encargado de organizar el respectivo expediente de expropiación, aplicando el egreso que origine al crédito especial denominado: “Primer Centenario de la Independencia del Perú”.

Asimismo, el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada que presidía el General EP don Juan Velasco Alvarado, mediante Decreto Ley Nº 17815 de fecha 16 de setiembre de 1969, crea la COMISION NACIONAL DEL SESQUICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU, presidida por el Grl. Div. EP don Juan Mendoza Rodríguez, como representante del señor Presidente de la República ; acompañado de los más ilustres historiadores peruanos, civiles, militares y del clero, al considerar que es deber del Estado exaltar los hechos que forjaron la República para vigorizar nuestra devoción por la patria y la nacionalidad; y que, al  cumplirse el 28 de julio de 1971 el 150º aniversario de la proclamación de la independencia del Perú, por el General San Martín, este magno acontecimiento debe celebrarse solemnemente y, que, el Perú debe evocar este hecho glorioso y enaltecer la memoria de los peruanos que con su heroísmo e ideales nos dieron Patria Libre y Soberana; manifestando la importancia e interés nacional la celebración del Sesquicentenario de la Independencia del Perú en 1971, declarando (ese año de 1971): “AÑO DEL SESQUICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU”, encargando a La Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, preparar y dirigir la ejecución del programa con que se conmemorará en todo el país el 150º Aniversario de la Emancipación , y la edición de una “Colección de Documentos sobre la Emancipación del Perú”, entre otros puntos a incorporarse en su programa.

La mañana del 6 de setiembre de 1974 se inauguró el MUSEO DE SITIO “MEMORIAL SAN MARTIN”, obra emprendida, por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, en esta casona, que lleva el nombre del Libertador y Padre de nuestra Patria Generalísimo don José de San Martín, desde cuyo balcón histórico proclamó por primera vez la Independencia del Perú. En tan importante acto, el destacado Amauta, ilustre historiador peruano y miembro de la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú (Delegado del Instituto Sanmartiniano del Perú), Dr. Gustavo Ponz Muzzo, en su Discurso de Orden dijo entre otras cosas: “La inauguración del Museo de Sitio “Memorial San Martín” en la histórica casa de y balcón de Huaura, halaga mis íntimas convicciones sanmartinianas por dos motivos:

Primero.”Porque el Perú cumple en convertir este lugar que siempre fue de sagrada veneración para los peruanos, en un santuario cívico destinado a honrar la memoria del fundador de la independencia del Perú; y

Segundo: “Porque me da la oportunidad, de hacer uso de la palabra debido a la gentileza del señor Presidente de la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú” General Div. EP Juan Mendoza Rodríguez y de los distinguidos colegas que lo componen, de exaltar una vez más, la obra y el pensamiento del Generalísimo don José Francisco de San Martín y Matorras”.

En esta Casa y Balcón se estableció el Estado Mayor General del Ejército Libertador del Perú, mientras que el General en Jefe, don José Francisco de San Martín y Matorras despachaba diariamente en las instalaciones de su CASA Y CUARTEL DE LA HACIENDA EL INGENIO[1], donde permaneció por más de siete meses.

Esta casona (Casa y Cuartel de la hacienda “El Ingenio” fue declarada MONUMENTO HISTORICO NACIONAL AL IGUAL QUE LA CASA DE PISCO donde se hospedó el General San Martín, por Ley Nº 9636, de fecha 28 de octubre de 19442 siendo Presidente Constitucional de la República el Dr. Manuel Prado Ugarteche;  indicando en su artículo 2º que “El Poder Ejecutivo dispondrá lo conveniente al cuidado y conservación de dichos inmuebles”. Esta Ley al no haber sido derogada  sigue vigente para todos sus efectos.

Sin embargo, tan importante Monumento Histórico Nacional, hasta la fecha sigue en poder de particulares; en esta ocasión del Grupo WONG.

Es tarea de los huaurinos, hermanaos  de la Provincia de Huaura y las autoridades pertinentes, iniciar con carácter de urgente, las gestiones necesarias a fin de que su cuidado, conservación y administración pase a cargo de la Municipalidad Distrital de Huaura, por ser patrimonio de todos los peruanos.

Al respecto, es oportuna la ocasión para agradecer y felicitar al Sr. Lic. Mario Vitaliano Gutiérrez Rojas, Presidente de la Filial Sanmartiniana de Huaura, por haber dado un paso trascendental al haber celebrado el 27 de noviembre de 2005  –mediante permiso otorgado por el Gropo Wong-, en la casona de la ex-hacienda “El Ingenio” el 186º aniversario de la Proclamación de la Independencia del Perú por el General San Martín, en Huaura. Ceremonia que contó con gran concurrencia. En su brillante programación fue considerada la celebración de una misa en la Iglesia San José, ubicada frente a la casona; asimismo, visitar parte de las catacumbas de la misma, donde se encuentran enterrados muchos oficiales argentinos y chilenos, que lucharon al lado del vencedor de Chacabuco y Maipú.

En tan significativo evento, hicieron uso de la palabra, el señor Coronel EA Agregado Militar  a la Embajada Argentina en Perú, quien por primera vez conocía  este hecho histórico. El Discurso de Orden estuvo a cargo del Sr. Presidente del Instituto Sanmartiniano del Perú, sede nacional, Ing. Manuel Augusto De Ingunza Simonetti.

Con especial respeto a mi pueblo de Huaura y a su acontecer histórico republicano, hago propicia la ocasión para enviar un saludo fraterno a mis compatriotas, turistas nacionales y extranjeros, invitándolos a conocer in situ una hermosa página de nuestra historia patria. Atentamente: José Jorge Nava Pittaluga.

 E-mails: jonapit8hotmail.com – jonapit9jahoo.es


[1] La casa donde se hospedó el general San Martín durante su estadía en Huaura, por más de siete meses, fue la casa hacienda de “ El Ingenio” de propiedad de don Manuel Salazar y Vicuña, quien al enterarse del desembarco del Santo de la espada en la bahía de Huacho al mando de la Expedición Libertadora del Perú, le envió como regalo un hermoso caballo blanco, debidamente enjaezado, que el Libertador utilizó hasta la noche del 20 de setiembre de 1822, fecha en que se alejó para siempre de nuestra Patria; junto con este presente, le obsequió además, algunos terrones de azúcar y puso a su disposición su hacienda, la casa hacienda y todos sus caudales, que entre otras cosas comprendían varios decenas de negros esclavos.

Don Manuel Salazar y Vicuña:  prócer de la Independencia ,  fue reconocido como teniente coronel, y en tal calidad, Comandante en Jefe del Regimiento de Caballería Cívica de Huaura y Huacho (1822),  y promovido a la clase de coronel el 13 de setiembre de 1822. Elegido diputado por Huaylas, participó en las tareas del I° Congreso Constituyente,  y quien integrando además la comisión de guerra, propuso en su seno un proyecto de ley sobre minería. Luego fue elegido Alcalde Constitucional de Lima, y asumió sus funciones el 24 de julio de 1825; obtuvo licencia mientras desempeñaba la prefectura del departamento (IX-XII de 1825); y fue entonces distinguido con la medalla cívica (10-XII-1825) que el Congreso hiciera acuñar con el busto de Bolívar. Elegido diputado por Lima (1826), se despidió de la Municipalidad (29-III-1826) para incorporarse al Congreso; frustrada la incorporación de éste, reanudó sus actividades edilicias. Hubo de atenderlas hasta 1828, por no haberse realizado las elecciones correspondientes.   (Enciclopedia Ilustrada del Perú,  tomo V, p. 1865).

Mi especial reconocimiento

               Desde estas líneas, vaya el especial reconocimiento a mi buen amigo y compilador de los temas y documentos que a continuación presentamos, don José Jorge Nava Pittaluga, “hijo Predilecto, Ciudadano Ilustre de Huaura”, al incursionar en la búsqueda del verdadero origen de la querida Villa donde nació y se educó.

Su espíritu inquieto por la investigación histórica lo llevó más lejos, induciéndolo a dilucidar varios aspectos medulares de su pueblo, que pudo recopilar de fuentes fidedignas y agruparlos, en tres libros, con el cariño que un buen hijo sabe prodigar a la tierra que lo vio nacer, deseoso además, de que sus paisanos conozcan y se sientan orgullosos de la historia acumulada en Huacho,Capital de la Hospitalidad” y, en Huaura, “Cuna de la Independencia del Perú” gracias a la decisión del máximo prócer y padre de nuestra Patria General don José de San Martín y Matorras, que la eligió como sede de su Cuartel General, desde donde organizó y logró su ingreso triunfal a la capital del virreinato (Lima), llamada entonces “Ciudad de los Reyes”.

Toda esta información sintetiza un esfuerzo investigatorio que es preciso resaltar, por que fortalece los cimientos de la sociedad culta, llena de valores y virtudes; por que pretende informar en forma clara y sencilla, la frontera cultural de quienes lo lean; por que va dirigida a la familia peruana, para vivificar los ánimos de los peruanos frente a su historia, que cada día son más escasos y para que no desaparezcan. Nuestra sociedad está en grave crisis y creemos que una de sus causas es, la falta de cooperación y comprensión mutua. Nuestra juventud que constituye las mayorías, se encuentra abandonada y en peligro de este caos social que cada día se precipita más.

La historia es pues fundamental. No es un simple registro de fechas o de nombres. La Historia quiere que conozcamos y comprendamos el pasado tal como fue. Comprendiendo el pasado, comprenderemos también nuestra realidad presente, conociendo con certeza de donde venimos y proyectarnos con precisión hacia donde deseamos llegar.

Todos los hombres, somos fruto de la historia en la obra de nuestros padres, bajo la visión de Dios y el irrenunciable uso de la Libertad que Él nos ha concedido, la cual debemos conservar con dignidad y orgullo; porque somos herederos de una historia digna, que debemos realizarla con la esperanza de un mundo mejor para nuestras familias, por nuestra vocación de país mestizo, occidental y Cristiano.

Con esto quiero decir que don José Jorge Nava Pittaluga, está prestando a la familia peruana con esta obra, un valiosísimo y encomiable servicio, que esperamos sea valorado debidamente; Invocando de todo corazón, que entre los hombres exista comprensión y respeto sincero, para que todos los triunfos que se logren se pongan al servicio de la sociedad y del bien común, libres de egoísmos, con lo más noble de nuestro espíritu, abriendo nuestras almas a lo bello y sagrado que es, el amor a nuestra Patria y al suelo que nos vio nacer.

A mi buen amigo Jorge Nava, mi antelada felicitación por haber dedicado este fruto de su esfuerzo a nuestra Provincia; de manera especial, a Huaura Distrital, su tierra natal, esfuerzo que personalmente le agradezco  por habérmelo confiado y,  concederme el honor de publicarlo.  

                                                                                Luis Humberto Barrera Loza

                                                                                   E-mail: [email protected]


Perfil del Sr. José Jorge Nava Pittaluga 

E-mail:  [email protected]

1.- Lugar de nacimiento: Distrito Histórico de Huaura. Realizó sus estudios primarios en la Escuela de Segundo Grado de Varones ex- N° 414 “Generalísimo don José de San Martín, Huaura.

 2.- Los secundarios, en el Colegio San José de los Hermanos Maristas, Huacho,  XIV Promoción

 3.- Superiores, en la Universidad Nacional   José Faustino Sánchez Carrión de Huacho, 2da. Promoción de Contabilidad.

 4.- Desde 1990, dedicado a tiempo exclusivo a la Investigación Histórica. Como resultado de esa noble actividad ha escrito varios libros, como:

 “Antología Biográfica y del Pensamiento Universal”; “Atentados Políticos que conmovieron al Mundo”; “Los Gobernantes del Perú”; “Huaura Cuna de la Independencia ”;  “Historia del Periodismo en el Perú”, dedicado a los Periodistas de la Provincia de Huaura-Huacho; “Por el 25° Aniversario de la Promoción de “Administración”  Luis Salazar Larraín” de la Universidad Nacional Federico Villarreal; “Homenaje a Huaura en el 403° Aniversario de elevación de Pueblo de Indios a  Villa Española, o de Carrión de Velasco; hoy Distrito Histórico de Huaura.

Todos elaborados con esfuerzo propio, de Edición Privada y, donados a Bibliotecas, Colegios, Instituciones Patrióticas y culturales,  personas notables y amigos de diferentes puntos del país y el extranjero.

  5.- Desde 1997, se encarga de la página cultural del Periódico Regional Independiente “El Cono Norte”, publicando artículos de contenido histórico exclusivamente.

  6.- Año 2000, La Revista de Huacho, Ediciones Especiales”, le publica cinco Suplementos de hechos históricos republicanos, que tuvieron como escenario la Provincia de Huaura; especialmente Huacho ciudad y la Villa de Huaura.

 7.- Año 2001, “ La Revista de Huacho, Ediciones Especiales”, publica tres de sus artículos: dos relacionados con Huacho durante la Campaña de La Breña , y otro relacionado con Huaura Distrito.

 8.- Año 2001, presenta dos nuevos libros: “Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray y la Dignidad Nacional ” y, “San Martín Libertador del Perú, Huaura Cuna de la Independencia Nacional ” (Próxima a salir la 2° Edición, ampliada).

Así mismo, la tercera edición de “Historia del Periodismo” y la sexta edición de “En Homenaje a Huaura en el 403° Aniversario de elevación de Pueblo de Indios a Villa Española, o de Carrión de Velasco; hoy Distrito Histórico de Huaura.

 9.- Año 2002, presenta la 7° Edición y en 2003, la octava del libro “Homenaje a Huaura en el 403° aniversario de elevación de Pueblo de Indios a Villa Española, o de Carrión de Velasco”. Próxima a salir en el presente año 2004 la novena edición.

  10.- Escribe para el Diario Judicial de Integración Regional “ECOS” y para el “Diario HOY” (Ambos de Huacho), artículos exclusivamente de contenido histórico.

 11.- Redactor fundador de la Revista “VEA MAS” de Huacho, publicando en cada edición importantes artículos de contenido histórico.

 12.- Autor de más de cuarenta artículos de índole histórica y cultural, publicados en revistas, periódicos e Internet (Página Web: pagluis) donde encontrará en forma separada, temas exclusivos sobre Huacho, capital de la Provincia de Huaura y, Huaura Distrital.

 13.- Ha organizado y participado en diferentes eventos de carácter cívico, patriótico y cultural; desempeñando en algunas ocasiones como maestro de ceremonia.

 

Experiencia Laboral

 29 años al servicio de la empresa privada:

1.- 1961 a 1963: Milne y Cia., Sucursal de Huacho. Cargo: Cobrador, vendedor.

2.- 1963 a 1964: Nicolini Hnos., Sucursal Huacho. Cargo: Vendedor transportista.

3.- 1964 a 1989: Industrias Pacocha S. A., Lima. Cargos desempeñados: 1964 a 1965: Representante de Ventas          en Lima.

4.- 1966 a 1967: Supervisor de Ventas, Jefe de Zona de la Ofic. Regional Huacho.

5.- 1968 a 1970: Jefe de Zona de la Oficina Regional Trujillo.

6- 1971: Jefe de Zona de la Oficina Regional Piura.

7.- 1972 a 1975: Jefe de Zona de la Oficina Regional Chiclayo

8.- 1975 a 1989: Gerente Regional de Ventas con residencia en Lima (Funcionario)

  

Instituciones a que pertenece

 

1.- Miembro del Consejo Directivo del Instituto Sanmartiniano del Perú, Sede Central, Lima, tercer período consecutivo. Desempeña actualmente el cargo de Tesorero.

 2.- Asociado Correspondiente del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú.

 3.- Asociado activo, de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres Filial-Ancón. Ex Delegado ante la Sede Nacional de la OLMC.

 4.- Asociado activo del Instituto Sanmartiniano del Perú, Filial-Ancón. (Ex Primer Vicepresidente)

 5.- Asociado activo del Instituto Sanmartiniano del Perú, Filial Huaura, Distrito; y Delegado ante la Sede Central , en Lima.

6.- Asociado activo del Centro Social Deportivo Huaura

7.- Periodista, miembro del Centro Federado de Periodistas de la Provincia de Huaura-Huacho. Filial de la Federación de Periodistas del Perú.

8.- Ex miembro del Rotary Club Sanmartiniano de Pueblo Libre.

 

Distinciones y Condecoraciones Recibidas

1.- Pueblo Libre, Municipalidad Distrital de Pueblo Libre, Agosto 31 de 1999. Exposición fotografía antigua. Distingue con Diploma de Honor al Sr. José Jorge Nava Pittaluga, por haber participado de manera destacada como expositor y, carta de agradecimiento del Sr. Alcalde don Ángel Tachino, por su activa participación en el 1er Concurso de Fotografía Pueblo Libre Antiguo.

2.- Huaura, Municipalidad Distrital de Huaura, Julio 4, de 1999, Mediante Decreto de Alcaldía N° 009-99 de fecha 4-VII-1999, Distingue con Diploma de Honor y  Decreto de Alcaldía N° 009-99 de fecha 4-VII-1999, al Sr. José Jorge Nava Pittaluga. En mérito a sus virtudes y valores que lo caracterizan y enorgullecen a nuestro Distrito Histórico, y por su reconocida labor como Ilustre Historiador Huaurino dedicado a la investigación de nuestro pasado histórico y gran promotor cultural de nuestra Identidad Regional y Nacional. Ing. Mario Ayulo Chang, Alcalde.

3.- Huaura, Municipalidad Distrital de Huaura, Museo de Sitio Memorial San Martín, Octubre, 1° de 1999, día del Periodista. 209 aniversario de creación del Periodismo en el Perú,  en el Museo de Sitio Memorial San Martín. Otorga Diploma de Honor, al Sr. José Jorge Nava Pittaluga por su destacada labor periodística y, por el día del Periodista. Ing. Mario Ayulo Chang, Alcalde.

4.- Huacho, Club Tenis, Marzo, 24 de 2000, XIV Edición de Premiación a los Mejores de cada año, que organiza el Diario Regional HOY “23 años Informando”, y la Municipalidad Provincial de Huaura-Huacho.

Otorga el Trofeo del Triunfo y Diploma de Honor, como uno de los “Mejores del año 1999” al Sr. José Jorge Nava Pittaluga, en reconocimiento al Trabajo, Esfuerzo, Talento y Dedicación, en beneficio del desarrollo de nuestra Región y el País. Dr. Guillermo Agüero Reeves, Alcalde Provincial de Huaura-Huacho. Sr. Carlos Mundo Isique, Gerente Diario “HOY”. Lic. David A. Loza Santos, Director Diario Hoy.

5.- Huaura, Municipalidad Distrital de Huaura, Julio, 21 de 2000. Distingue y premia al Sr. José Jorge Nava Pittaluga, con Placa Recordatoria y Diploma de Honor, como “Hijo Predilecto, Ciudadano Ilustre”. Decreto de Alcaldía Distrital N° 006-2000-ALC/MDH. Ing. Mario Ayulo Chang, Alcalde.

6.- Huacho, Municipalidad Provincial Huaura-Huacho. 10 de Noviembre de 2000. Dr. Guillermo Agüero Reeves, Alcalde de la Municipalidad Provincial de Huaura-Huacho, mediante Resolución N° 00707-00.

Declara: “Ciudadano Ilustre” al Sr. José Jorge Nava Pittaluga, miembro del Consejo Directivo del Instituto Sanmartiniano del Perú. Por su invalorable aporte de investigación y producción bibliográfica a favor de nuestra Histórica Provincia de Huaura, Cuna de la Independencia Nacional , Dr. Guillermo Agüero Reeves, Alcalde.

7.- Instituto Sanmartiniano del Perú Filial-Huaura, Noviembre, 26 de 2000, Otorga Diploma de Honor y Resolución de la Presidencia N ° 006-00-ISMP-Filial Huaura, al Sr. Historiador don José Jorge Nava Pittaluga.

Por su gran esfuerzo y dedicación que realiza investigando y difundiendo trabajos de gran calidad, de hechos históricos que tuvieron como escenario a la Provincia de Huaura.

8.- Lima, Instituto Sanmartiniano del Perú -Sede Central, diciembre, 28 de  2000. Se le confiere al Sr. José Jorge Nava Pittaluga la Condecoración “Medalla Sanmartiniana” y Diploma. De conformidad con el artículo 44, inciso b, del Estatuto Institucional; con Resolución de la Presidencia N ° 020-00-ISMP de  28-XII-de 2000.

9.- Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Enero de 2,001. El Sr. José Jorge Nava Pittaluga, es Distinguido  con Diploma de Honor por el Director General Ejecutivo y por la Dirección de la Oficina de Turismo y RR. PP. del Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.  

Por haber participado con la conferencia “Huaura Cuna de la Independencia y de la Campana de la Libertad ”; en la “Exposición Integral de la Provincia de Huaura”, realizada del 15 al 31 de enero de 2001, en el Centro Cultural de la Universidad de San Marcos, (Casona del Parque Universitario)

10.- Huacho, Club Tenis. Marzo 23, de 2001, XV Edición de Premiación a los Mejores de cada año, que organiza el Diario Regional HOY “24 años Informando”, y la Municipalidad Provincial de Huaura-Huacho.

Distingue y Premia al Sr. José Jorge Nava Pittaluga (2° año consecutivo) con el Trofeo del Triunfo y Diploma, otorgado a los Mejores del año 2000.

En reconocimiento al Trabajo, Esfuerzo, Talento y Dedicación en beneficio del desarrollo de nuestra Provincia y del País. Designado como uno de “Los Mejores del año 2000” ,  Dr. Guillermo Agüero Reeves, Alcalde Provincial Huaura-Huacho; Lic. Ricardo Ninamango López, Gerente General  Diario “HOY”.

11.- Ancón: Octubre, 10 de 2001. La Orden de la Legión Mariscal Cáceres, Filial Ancón, mediante  Resolución de la Presidencia N ° 001-2001-OLMC/FA, Otorga: Placa Recordatoria y Diploma de Honor al Historiador y Legionario de la OLMC Sr. José Jorge Nava Pittaluga.

Por su esfuerzo y dedicación que realiza investigando y difundiendo trabajos de gran calidad de hechos históricos, que tuvieron como escenario nuestro distrito donde falleciera el Mariscal Cáceres. Antonio Holguín Segura, Presidente FILIAL-Ancón de la OLMC.

12.- Ancón, Octubre, 10 de 2001. Municipalidad Distrital de Ancón. Mediante Resolución de Alcaldía N° 585-2001-A/MDA-Ancón, Se Resuelve: Felicitar al Historiador y Legionario de la OLMC Sr. José Jorge Nava Pittaluga.

Por su esfuerzo y dedicación que realiza investigando y difundiendo importantes trabajos sobre hechos históricos del Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray. Miguel Ortecho Romero, Alcalde de la Municipalidad Distrital de Ancón.  

13.- Huaura, Noviembre 25 de 2001, Museo de Sitio “Memorial San Martín”, en Huaura.  El Instituto Sanmartiniano del Perú, Filial Huaura, con Resolución de la Presidencia N ° 010-01-ISMP.

Condecora con la Medalla del Instituto Sanmartiniano Filial Huaura y Diploma de Honor al Sr. José Jorge Nava Pittaluga.

En mérito a su destacada labor intelectual e identificación institucional, al conmemorarse el 3° aniversario de fundación de la Filial Huaura del ISMP, y el 181° aniversario del Primer Grito de Independencia lanzado por el General San Martín desde el Histórico Balcón de la Libertad. Lic. Mario Gutiérrez Rojas., Presidente de la Filial Huaura del ISMP. 

14.- Huaura, Noviembre 25 de 2001. Municipalidad Distrital de Huaura. Al conmemorarse el 181° aniversario del Primer Grito de Libertad desde el Histórico Balcón; La Municipalidad Distrital de Huaura, con Resolución de Alcaldía Distrital N° 030-2001-MDH, Decreta:

Art. 1°.- Declarar Hijo Predilecto y Ciudadano Ilustre, del Distrito de Huaura, al Sr. José Jorge Nava Pittaluga. En mérito a su invalorable participación en la consecución de la obtención de la réplica del sable de nuestro Libertador, acto de trascendental significación para el pueblo de Huaura.

Art. 2°.- Otórguese la Medalla Cívica de la Ciudad al Sr. José Jorge Nava Pittaluga, que lo distingue como Hijo Predilecto y Ciudadano Ilustre del Histórico Distrito de Huaura. Ing. Mario Ayulo Chang, Alcalde Distrital de Huaura.

15.- Ancón, Febrero 25 de 2002. Al pie del Monumento del Libertador del Perú, Generalísimo don José de San Martín y Matorras, al conmemorarse el 225° Aniversario de su natalicio, Con Resolución N° 8, de la Presidencia del ISMP Filial Ancón;

Se Resuelve:

1.- Condecorar al Sr. José Jorge Nava Pittaluga con la Medalla Sanmartiniana y Diploma de Honor. En mérito a sus valores y virtudes que lo caracterizan y enorgullecen a nuestra Institución; ofreciendo constantemente trabajos de investigación y difusión sobre la Independencia Nacional ;

            2.- Incorporarlo como Asociado Honorario Vitalicio.

16.- Lima, Marzo 7 de 2002. Círculo Militar del Perú, Sede Salaverry. Al conmemorarse el XVII Aniversario de la Firma del Acta de Fundación de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres; mediante Resolución N° 006, de la Presidencia de la OLMC , Nacional; de conformidad con lo dispuesto en la Sección IV - Párrafo 9 y 10 del Reglamento de la Medalla de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres;  Se Resuelve:

            1.- Otorgar al Sr. José Jorge Nava Pïttaluga la “Medalla de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres” en el grado de “Caballero”, por estar comprendido en la Sec IV- Párrafo 10.d. (1) y (3) del Reglamento de la Medalla.

            2°.- El Presidente de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres, Gran Maestre de la Medalla de la Orden , por Resolución N° 06-OLMC, de fecha 07 de Marzo de 2002, se Confiere al Sr. José Jorge Nava Pittaluga, por méritos especificados en la Sección IV , párrafo 10, inciso d (1) y (3) del Reglamento respectivo, la “Medalla de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres” en el grado de Caballero. Se le expide el presente DIPLOMA, en Lima, el 07 de Marzo del 2002. El Presidente de la OLMC , General de División EP Luis Alcántara Vallejo, Canciller de la Medalla.

 

17.- Huacho, Club Tenis. Marzo 27, de 2002, XVI Edición de Premiación a los Mejores de cada año, que organiza el Diario Regional HOY “25 años Informando”, y la Municipalidad Provincial de Huaura-Huacho.

Designa y premia con el Trofeo del Triunfo y Diploma, como uno de los “Mejores del año” 2001 al Sr. José Jorge Nava Pittaluga (3° año consecutivo), en reconocimiento al Trabajo, Esfuerzo, Talento y Dedicación, en beneficio del desarrollo de nuestra Región y el País. Dr.Guillermo Agüero Reeves, Alcalde Provincial de Huaura-Huacho. Sr. Ricardo Ninamango López, Gerente General, Diario “HOY”

  18.- Ancón, 10 de Octubre de 2002. Salón principal de la Municipalidad Distrital de Ancón. Mediante Resolución de la Presidencia N ° 010, Orden de la Legión Mariscal Cáceres, Filial Ancón;

Se resuelve:

Otorgar la Condecoración de la Medalla de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres, Filial Ancón, y Diploma de Honor, al Sr. Historiador Periodista José Jorge Nava Pittaluga, por su invalorable aporte y producción bibliográfica en beneficio de nuestro histórico distrito y de la juventud estudiosa. Teodoro Holguín Segura, Presidente.

 19.- Huaura, 27 de Noviembre de 2003. Museo de Sitio Memorial San Martín. Al celebrarse el 183° del Primer Grito de Libertad lanzado por el General don José de San Martín, desde el Histórico Balcón; el Sr. Lic. Francisco Juan D. Domínguez Timoteo, Director del Programa Sectorial II, Unidad de Servicios Educativos N° 09-Huaura, mediante Resolución Directoral N° 03309, de 24-XI-2003,

Se Resuelve:

            Art. 1°.- Reconocer y felicitar, a don José Jorge Nava Pittaluga por una vida dedicada a la investigación y difusión de hechos históricos relacionados con Huaura y el Gran Libertador don José de San Martín, en beneficio y desarrollo de la educación y la cultura de los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos de la Provincia de Huaura;

            Art. 2°.- Otorgar a don José Jorge Nava Pittaluga la Medalla Cívica de la Educación , USE N° 09-Huaura. Por las razones expuestas en los considerandos de la presente Resolución. Firmado por Lic. Francisco Juan Domínguez Timoteo, Director.

 

 

Discursos de Orden Pronunciados

 

            1.- Huaura, Plaza San Martín, 15 de Junio de 2000. Al conmemorarse el 84° aniversario del fallecimiento del Ilustre hijo de Huaura, Coronel Pedro Portillo Silva (15-VI-1916—15-VI-2000). Invitado por el Sr. Lic., Dionisio Huacho Arana, Director del Colegio Estatal Técnico Industrial Agropecuario: Coronel Pedro Portillo Silva, de este Distrito Histórico.

            2.- Huaura, Plaza San Martín, 13 de Agosto de 2000. Al conmemorarse el 150° aniversario del fallecimiento del Generalísimo don José Francisco de San Martín y Matorras, Padre de nuestra Patria (17-VIII-1850—17-VIII-2000). Invitado por el Sr. Lic. Máximo Robles, Director del Colegio Estatal Técnico: Generalísimo don José de San Martín de este Distrito Histórico.

3.- Lima, Instituto Sanmartiniano del Perú –Auditorium, Sede Central, Octubre 21 de 2000. En representación del Instituto Sanmartiniano del Perú, al conmemorarse el 180° Aniversario de creación de la Primera Bandera Peruana, por el General José de San Martín, en Pisco. (21-X-1820—21-X-2000).

             4.- Huaura, Plaza San Martín, 12 de Agosto de 2001. En Representación del Instituto Sanmartiniano del Perú, Filial-Huaura, al conmemorarse el 151° del fallecimiento del Generalísimo don José de San Martín y Matorras, Libertador del Perú (17-VIII-1850—17-VIII-2001).

             5.- Lima, Plaza San Martín, Agosto 17 de 2001. En representación del Instituto Sanmartiniano del Perú -Sede-Central, Lima, al conmemorarse el 151° aniversario del fallecimiento del Generalísimo don José de San Martín y Matorras, Libertador del Perú (17-VIII-1850—17VIII-2001).

             6.- En Ancón, Octubre, 10 de 2001, ante el Busto del Mariscal Andrés A. Cáceres. En representación de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres, Filial-Ancón, al conmemorarse el 78° Aniversario de su fallecimiento (10-X-1923—10-X-2001).

             7.- Ancón, Octubre 30 de 2001,  ante el Monumento del Generalísimo don José de San Martín y Matorras. En representación del Instituto sanmartiniano del Perú Sede-Central, Lima, al conmemorarse el 181° Aniversario del arribo y desembarco de la Expedición Libertadora comandada por el General José de San Martín, en la Bahía de Ancón (30-X-1820—30-X-2001).

             8.- Lima, Plaza Mariscal Cáceres del Distrito de Jesús María, 9 de Noviembre de 2001. En representación de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres, Sede Nacional, al conmemorarse el 168° aniversario del nacimiento del Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray (10-XI-1833—10-XI-2001).

             9.- Huaura, Febrero, 24 de 2002. Plaza de San Francisco. Al conmemorarse el 225° Aniversario del Natalicio del Libertador del Perú, Generalísimo don José de San Martín y Matorras (25-II-1777—25-II-2002)

            En Sesión Solemne celebrada el mismo día, en el “Museo de Sitio Memorial San Martín” Huaura, presentó la 7° Edición Privada, del libro “Homenaje al 403° Aniversario de elevación de Pueblo de Indios, a Villa Española o, de Carrión de Velasco”.

             10.- Ancón, ante el Monumento del General San Martín, 25 de Febrero de 2003. En Representación del Instituto Sanmartiniano del Perú, Sede Central, Lima, al conmemorarse el 226° aniversario del nacimiento del Generalísimo don José de San Martín y Matorras, Libertador del Perú (25-II-1777—25-II-2003).

             11.- Huaura, agosto 17 de 2003. Museo de Sitio Memorial San Martín. En Representación del Instituto Sanmartiniano del Perú, Filial-Huaura, al conmemorarse el 153° aniversario del fallecimiento del Generalísimo de las armas del Perú, don José Francisco de San Martín y Matorras (17-VIII-1850—17-VIII-2003).

             12.- Ancón, ante el busto del Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, 10 de Octubre de 2003. En Representación de la Orden de la Legión Mariscal Cáceres Filial-Ancón, al conmemorarse el 80° aniversario del fallecimiento del Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray (10-X-1923—10-X-2003).

            13.-  Enero, 17 de 2006, en la Plaza San Martín de Huaura, invitado por el Sr. Lic. Mario Vitaliano Gutiérrez Rojas, Presidente de la Filial Sanmartiniana de Huaura. para pronunciar el Discurso de Orden, al conmemorarse el 409º aniversario de elevación del pueblo de indios de Huaura, a  VILLA CARRION DE VELASCO, según decreto firmado por el Virrey del Perú don Luis de Velasco Marqués de Salinas.

              14.- Enero, 17 de 2006, en el salón principal del las instalaciones del Complejo “Tumi” de Huaura, invitado por el Sr.Lic. Mario Vitaliano Gutiérrez Rojas, Presidente de la Filial Sanmartiniana de Huaura, al conmemorarse un aniversario más del Santo Patrono de Huaura, San Antonio Abad.

              15.- Febrero, 25 de 2006. Discurso de Orden pronunciado en la bahía de Ancón, al pie del monumento del Generaísimo José de San Martín y Matorras, en representación  de la SEDE CENTRAL, LIMA, DEL INSTITUTO SANMARTINIANO DEL PERÚ, al conmemorarse el 228º aniversario del nacimiento del vencedor de Chacabuco y Maipú, y padre de nuestra Patria Generalísimo José de San Martín y Matorral.

              16.- Octubre, 30 de 2006. Discurso de Orden pronunciado en la bahía de Ancón, al pie del monumento del Generaísimo José de San Martín y Matorras, en representación  de la SEDE CENTRAL, LIMA, DEL INSTITUTO SANMARTINIANO DEL PERÚ, al conmemorarse el 186º aniversario del arribo y desembarco en la bahía de Ancón de parte de la Expedición Libertadora del Perú, que comandaba el Santo de la espada, y padre de nuestra patria, Generalísimo José de San Martín y Matorras.


 

Conferencias

             1.- Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Enero 15 de 2,001, en representación del Distrito Histórico de Huaura, “Huaura Cuna de la Independencia y de la Campana de la Libertad ”.

“Exposición Integral de la Provincia de Huaura-Huacho”, realizada desde el 15 al 31 de enero de 2001, en el Centro Cultural de la Universidad de San Marcos (Casona del Parque Universitario-Salón Principal).

            2.- Distrito de Santa Rosa, Lima, en las Instalaciones de la Playa Hondable , del EP  -Pre Congreso de Brigadas Caceristas el 9 y 10 de junio de 2001

            Cáceres y la Dignidad Nacional Hechos que protagonizó el Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, a lo largo de su vida para velar por la Dignidad Nacional y que la juventud actual debe emular para dar continuidad a la obra del héroe:

a)- Al iniciar su vida castrense,

b)- Durante la infausta Guerra con Chile,

c)- Durante su vida política, particularmente como estadista; y

d)- Grado de conocimiento y difusión de estos hechos entre la ciudadanía en general y la juventud en particular.

 3.- Pueblo Libre, Lima. -Rotary Club de Pueblo Libre, Sede Centrall, Julio, 25 de 2001, “al conmemorarse el 180° Aniversario de la Declaración , Proclamación y Jura de la Independencia Nacional , por el General José de San Martín y Matorras”, con asistencia de integrantes de Rotary Club de Pueblo Libre, Rotary Club Sanmartiniano de Pueblo Libre,  Rotary Club Bolivariano de Pueblo Libre y Rotary Club de Chacarilla, Surco (28-VII-1821—28-VII-2001)

             4.- Huaura, Octubre, 25 de 2001. Museo de Sitio Memorial San martín. Tema: La Casa y Balcón desde donde el General San Martín proclamó por primera vez la Independencia del Perú; las Campanas de la Libertad y, la Casa-Cuartel de la hacienda “El Ingenio”, donde residió el Libertador por más de siete meses. Invitado por los organizadores de este evento, INSULA Huacho y la Filial-Huaura del Instituto Sanmartiniano del Perú.             

            

                                                                                                                    Lima, Julio 18 de 2004

                                                                                    José Jorge Nava Pittaluga

 


 

La “Villa de Huaura” o “Villa de Carrión de Velasco”

            Villa de Huaura.- Importante paraje que forma parte de la historia y de la geografía Peruana que, en las tres etapas que ha atravesado la vida del país (Incario, Colonia y República) ha jugado papel preponderante, ostentando el título de Villa desde el año 1597 y de Distrito desde 1857. Por su riqueza agrícola, cuando se organizan los corregimientos, llegó a ser Capital de la Provincia de Chancay, hasta el 23 de enero de1866, en que la capital fue trasladada a la Villa de Huacho. Cabe agregar que, figuró como asiento del Departamento de la Costa , en el “Reglamento Provisional” que aquí mismo  expidiera el general San Martín el 12 de Febrero de 1821, como bosquejo de la Constitución Administrativa del Perú, y como primer ensayo de Gobierno Nacional, para dar forma legal a la ocupación militar de la parte del país que estaba bajo su influencia.

            Villa de Carrión de Velasco. Origen.- Al pasar por el antiguo pueblo de Indios de Huaura, el 20 de Julio de 1596, el virrey don Luis de Velasco  fue acogido con vivas muestras de simpatía por los labradores españoles y caciques del valle, quienes le suplicaron que al tomar las riendas de su gobierno en Lima, se sirva elevar al pueblo de Huaura a la categoría de villa de españoles, por ser ya numerosos los que en este poblado y comarca residían. Es evidente que desde entonces resolvió el futuro marqués de Salinas y ex-virrey de México, expedir provisión y designar con su ilustre apellido en honor de su casa y lugar de nacimiento, a Huaura como “Villa de Carrión de Velasco”.- Fue el vecino don Luis de Zavala quien hiciera formalmente la petición y suministrara la información acostumbrada, tal como habían hecho otras de común beneficio para los labradores españoles del valle.- Huaura fue la segunda villa de españoles, después de la villa de Arnedo, hoy Chancay, fundada por el virrey don Diego López de Zúñiga y Velasco (conde de Nieva) el año 1562; a la que dio ese nombre en recuerdo de aquella de que era señor en España y que fundó con muy juicioso propósito de trasladar a ella la Universidad N. M. S. M.

            Cuartel General: Reconocido como lugar estratégico, una vez que las tropas de la Expedición Libertadora , desembarcaron en las playas de esta zona, entre el 10 y el 12 de noviembre de 1820, el general San Martín estableció aquí su cuartel general, y a partir del   18 sus tropas acantonaron en una amplia y hermosa  campiña, bien regada y arbolada, con abundantes víveres de todo género, forrajes, cabalgaduras y frutas agradables. Este es el valle de Huaura, que tiene una extensión de 11 kilómetros de ancho y 55 de largo. El río que lo baña le da el nombre, aunque es de poco caudal.- Sobre esta línea se estableció el general San Martín, fortificándose sólidamente, con la firme resolución de no esquivar la batalla, pero tampoco buscarla por el momento. Con sus reservas en Supe y sus avanzadas sobre Retes y Chancay, uno de sus flancos sobre el mar de Huacho y otro sobre Sayán (hacia la Sierra Central ), promovía la insurrección del país y mantenía en zozobra al virrey y a sus ejércitos, antes de ocupar pacíficamente la ciudad de los Reyes, Lima, sin consumo de pólvora y sin exponer la vida de sus soldados.

            Cuna de la Independencia : El pueblo de Huaura, celebra cada año con extraordinario entusiasmo y solemnidad, un aniversario más del Primer Grito de Independencia lanzado desde la casa-balcón, por el general José de San Martín la mañana del 27 de Noviembre de 1820, donde las famosas campanas gritaron la Libertad , mientras el pendón bicolor, flameaba, sostenido por los poderosos brazos del Protector del Perú.

            Suelo Bendito: Donde los ideales de la libertad se ven magistralmente cumplidos por esa pléyade de hombres que desde México hasta el Río de La Plata dedicaron su pensamiento, su acción y el sacrificio de sus vidas, para que ese ideal se convirtiera en  realidad suprema de los pueblos de este continente, sujetos por largos años a la dominación extranjera. La libertad que hoy disfrutamos los peruanos es la herencia que nos legó el Santo de la Espada , hermoso tesoro que debemos preservar como piedra angular de nuestras instituciones.- El gran Capitán de los Andes, que sacrificó todo para enseñarnos el derecho de gobernarnos por nosotros mismos, rompiendo las viejas y carcomidas estructuras del absolutismo, modelando Repúblicas basadas en la voluntad soberana de los pueblos, es el gran aporte que legó al Perú, el Perú a América y América al mundo entero.

 

Indice:

Historia de la Casa y Balcón de Huaura

Fundación de la "Villa de Huaura" o de "Carrión de Velasco" 1597

* Primeros moradores de la Villa de Huaura
* Sus fundadores
* La Casa del Milagro
* Las Salinas siempre fueron propiedad de La Villa de Huaura
* La Provincia de Chancay se dividía en tres valles: Chancay, Huaura y Barranca.
* El Pirata Eward Davis se presentó en la Villa de Huaura
* Distinguidas familias nacieron en Huaura durante la Colonia:
* Don Juan Genis Terán;
* Capitán don Gonzalo Fernández de Heredia
* Don Juan Castañeda Velásquez y Salazar
* Juana Margarita de Jesús
* Padre Jerónimo Soto
* Capitán Juan Infante Trujillo
* El Hospital de la Villa de Huaura; sus funciones y recursos
* Don Diego Bravo de Lagunas y Montero

Arribo y desembarco de la Expedición Libertadora en la apacible bahía de Huacho

* Voluntarios, conversos y emigrados se presentan ante el General San Martín en su Casa Cuartel en la hacienda "El Ingenio" en Huaura
* Las conspiraciones del Dr. Fernando López Aldana y su relación con la Casa Cuartel del General San Martín en Huaura
* Cuartel General del General San Martín en la hacienda "El Ingenio"
* Dos importantes evasiones realistas, que día a día engrosaban las filas del Ejército Unido Libertador del Perú, en su Cuartel General en Huaura
* El joven Felipe Santiago Salaverry del Solar, es recibido efusivamente por el General San Martín en su Casa Cuartel de la hacienda "El Ingenio" en Huaura
* Entrada triunfal del Batallón Numancia a la Villa de Huaura, el 11-XII-1820
* El Batallón Numancia

Reglamento Provisional expedido en la Villa de Huaura.

Artículos del Reglamento de Huaura a que se refiere el anterior, los cuales quedan confirmados por él.

El Puente de los Pecadores ("El Puente de Huaura")

La olla revolucionaria creada en Huaura por el General José de San Martín

Cinco importantes documentos históricos que nos brindan más ilustración sobre la Villa de Huaura

Dos ilustres hijos de Huaura Coronel Pedro Portillo Silva y Dr. Agustín Gamarra Dulanto

* San Martín un valioso Plano Topográfico 

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Historia de la Casa y Balcón de Huaura

          Este año conmemoramos el 184° aniversario en que el General José de San Martín y Matorras, proclamó por primera vez la independencia del Perú desde el histórico Balcón de Huaura  (Casona que había pertenecido al duque de San Carlos, don Fermín Francisco Carvajal y Vargas Alarcón[1]),  hermoso altar de la Patria que cada día es visitado por turistas peruanos y extranjeros que desean conocer dónde nació la independencia del Perú.

             Este importante Monumento Histórico Nacional, fue convertido en “Museo de Sitio Memorial San Martín” el 6 de setiembre de 1974, por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú que presidía el General de División EP Juan Mendoza Rodríguez.

En tan significativa ceremonia, el distinguido Amauta Peruano Dr. Gustavo Pons Muzzo, en un elocuente discurso, dijo entre otras expresiones: 

            “La inauguración del Museo de Sitio “Memoral San Martín” en esta histórica Casa y Balcón de Huaura, halaga mis íntimas convicciones sanmartinianas por dos motivos:

            “Primero: porque el Perú cumple en convertir este lugar que siempre fue de sagrada veneración para los peruanos, en un Santuario Cívico, destinado a honrar la memoria del Fundador de la Independencia del Perú; y

            “Segundo: porque me da la oportunidad de hacer uso de la palabra debido a la gentileza del señor Presidente de la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, Grl. Div. EP ®  Juan Mendoza Rodríguez y de los colegas que la componen, de exaltar una vez más, la obra y el pensamiento del Generalísimo don José de San Martín y Matorras”[2].

             Esta casona fue sede de la Presidencia del Departamento de la Costa , creado en el Reglamento Provisional, expedido en Huaura por el General San Martín el 12 de febrero de 1821, y que estaba constituido por los partidos de Santa, Chancay y Canta respectivamente; hasta el  4 de noviembre de 1823, en que se agregó al Departamento de Lima, por el artículo 2° de la Ley de esa fecha.

            Esta casa solariega continuó sirviendo como Casa Consistorial en los primeros años de la República. Allí funcionaron las oficinas Provinciales de la Intendencia , Subprefectura y Comandancia de Armas.

Fueron intendentes entonces: don Pedro Espejo 1825-1827, y el mayor Pedro Sayán 1828-1829 (propietario de la hacienda Arhuay en el valle de Barranca, generoso y rico vecino, gobernador de Supe (pueblo y puerto) que, con desprendimiento y deferencia sin límites, facilitó en esa región y en las vecinas de Pativilca, Huarmey, etc., cuanto para las tropas de la Patria y sus prisioneros realistas se le suplicaba; según lo demuestran elocuentemente las comunicaciones de San Martín, y los encargos de éste sobre buen tratamiento y auxilios dispensados al desventurado brigadier Diego O’Reily, derrotado por Arenales en Pasco).

            La parte del Balcón estuvo destinada a Sala Capitular en 1929, siendo Alcalde-Juez de Paz, el bachiller don Francisco Almagro, protomédico[3] de la Provincia.

Funcionó también en la casona, la Subprefectura a cargo del teniente coronel don Juan Seguín, que después pasó a la villa de Supe, en cumplimiento del Decreto de fecha 23 de enero de 1830 (Presidente Agustín Gamarra y Messía[4]), que incorpora la Provincia de Santa a la Provincia de Chancay, provisionalmente, bajo un solo Subprefecto con residencia en la villa de Supe, y la denominación de Chancay-Santa; hasta el 17 de Marzo de 1835 en que mediante Decreto se separan las Provincias de Chancay-Santa[5].

Pasado algunos años la casona estuvo desocupada y a su cuidado, el cura Vicario de la villa de Huaura, por hallarse vecina al templo parroquial.

Como el Estado no demostró interés por el inmueble histórico, la Parroquia de Huaura lo consideró de facto en el número de sus propiedades de renta, escriturándolo por períodos de 5 a 10 años, en el curso del siglo siguiente.

La “Casa y Balcón Histórico de Huaura” pasó, pues, a poder del curato desde los primeros años de la República y fue usufructuada y considerada en el Marquesí  de sus bienes, como lo demuestran los libros de inventario.

 En sesión ordinaria de la Municipalidad Distrital de Huaura, de fecha 9 de noviembre de 1911, se da lectura a un oficio que remite el Ilustre hijo de Huacho Sr. Dr. José Remigio La Rosa Coca , a la sazón, Diputado Suplente por la Provincia de Chancay (Hoy Provincia de Huaura), en el que comunica “las gestiones que hace ante su Cámara a fin de que se adjudique a este Concejo el edificio y sus adyacentes, en el que funcionó la Aduana , durante la dominación española; en cuyo balcón el general José de San Martín, proclamó por primera vez la Independencia del Perú”; se considerase virtualmente de propiedad Fiscal, y se tomara en el presupuesto de la Junta Departamental los costos de su refacción. Por unanimidad se dio un voto de agradecimiento al Sr. Diputado Remigio La Rosa Coca[6].

La Comisión Principal de Hacienda pidió informes al Ministerio del ramo, y éste a la Prefectura. El Prefecto Sr. Gárezon, pidió a su vez, informe al Subprefecto de la Provincia de Chancay (hoy Provincia de Huaura) Sr. Abril y Borgoño, quien también solicitó al Gobernador de Huaura don Alvaro Marcos Sánchez.

Este aseguró que el Cura don Manuel Jesús Aranda era poseedor y lo tenía arrendado al Sr. Enrique G. Marriot, para depósito de guano, azúcar y otros productos.

 El Curato de Huaura ganó la posesión judicial de la finca, en un juicio que sostuvo con el denunciante señor Cáceres y desde 1907 la arrendaba al Sr. Enrique Marriot. Esto fue lo que informó el Sr. Subprefecto (y así fue, como veremos en la sesión ordinaria del Concejo Distrital de Huaura de fecha 9 de julio de 1908, en la que se da lectura a un oficio enviado por el Sr. Enrique G. Marriiot, en el que comunica “haber dado orden a su empleado para que limpie el Balcón sin hacer uso de pintura al óleo”. Discutido el oficio, se acordó: “arrojar la suma de seis soles de plata en ayuda para que se pinte el Balcón”) [7].

 En 1921, el expediente pasó a la Sección de Bienes Nacionales. Intervino con todo el interés que le merecían las cuestiones históricas, don Emilio Gutiérrez de Quintanilla, como Director del Museo Nacional y miembro del Instituto Histórico. Pese a sus exigentes gestiones, nada se logró.

 El Ilustrísimo Arzobispo de Lima don Emilio Lissón Chávez

 Dedicamos algunas líneas al Ilustrísimo Arzobispo Emilio Lissón Chávez, por haber sido quien cedió en forma definitiva la Casa y Balcón al Supremo Gobierno del Perú.

 Aquí algunos datos biográficos:

Nació en Arequipa 1872 y falleció en Sevilla en 1961. Arzobispo de Lima. Estudió en el Colegio dirigido por el R. P. Hipólito Duhamel, y en la Universidad de San Agustín, hasta optar el grado de Bachiller en Ciencias. Luego hizo profesión religiosa. Preconizado para ocupar la vacante diócesis de Chachapoyas (1909), efectuó en ella cuatro sínodos (1911, 1913, 1916 y 1918); y promovido a Arzobispo de Lima (1918), reunió el VIII Concilio (1927). Por renuncia (1931), fue instituido como Arzobispo de Metynma y se consagró a investigar la formación histórica de la iglesia peruana en la documentación del Vaticano y Sevilla. Publicó: “ La Iglesia de España en el Perú” (4 volúmenes, en 22 artículos, 1943-1947).

  La Iglesia Cede al Supremo Gobierno la Casa y Balcón de Huaura

 Después de la celebración del Centenario de la Independencia del Perú, el Ilustrísimo Arzobispo de Lima Monseñor Emilio F. Lissón Chávez, con el voto consultivo del Cabildo Eclesiástico de Lima Metropolitano, cedió “a nombre de la Iglesia , al Supremo Gobierno del Perú, legítimo representante del Estado, la Casa y Balcón Histórico, segregando el huerto antiguo de la misma.

La donación fue aceptada por Resolución Suprema de 29 de enero de 1926 y la Escritura Pública fue firmada con fecha 6 de febrero, ante el Notario de Hacienda don José del Carmen Sánchez, existiendo expediente y testimonio en el Marquesí de Bienes Nacionales.

Por Resolución Suprema de 29 de junio de 1921, rubricada por el Sr. Presidente de la República don Augusto Bernardino Leguía y Salcedo, y refrendada por el Ministro de Fomento Dr. Pedro Rada y Gamio se había decretado de “Utilidad Pública” la expropiación de la Casa y Balcón[8].

Por Resolución Suprema de 20 de noviembre de 1925, se resolvió comisionar al Arquitecto don Claudio Sahut, para que formulara los proyectos de reconstrucción de las casas históricas de Huaura y Pativilca, aplicándose el egreso al presupuesto de aquel año, sin lograrse el objetivo.

Años después, el 19 de mayo de 1933, mediante Resolución del Ministro de Fomento Dr. Pablo Ernesto Sánchez Cerro, se cubrió un presupuesto de gastos, formulado por el Arquitecto don Roberto Haaker, con el objeto de proyectar la adaptación de la Casa Histórica al servicio escolar, adaptación que no atentaba contra la clásica fisonomía del recinto y a favor del cual trabajó durante aquel año el Representante por Lima don Carlos Guerra.

 Monseñor Carlos Félix Manrique Cervantes

Párroco del Distrito de Huaura

 

Los artículos que siguen, tienen que ver con el Monseñor Carlos F. Manrique Cervantes, que por más de 30 años fue asesor espiritual del pueblo de Huaura (hasta su fallecimiento, el 12 de febrero de 1958) y gran colaborador en las gestiones para que el Balcón pase a propiedad del gobierno.

 Aquí una breve semblanza

 Párroco de San Antonio Abad de Huaura, nació en Lima el 23 de junio de 1896, del cristiano matrimonio y piadosos padres, don Santiago Manrique P.  y de doña Mercedes Cervantes R., ambos oriundos de Tiavaca y Arequipa, respectivamente.

            Concluidos sus estudios primarios, ingresó al Seminario Conciliar de Santo Toribio de Mogrovejo (en Lima) en 1909, bajo la dirección de los RR. PP. Claretianos, que entonces habían tomado la dirección del referido Seminario.

            Terminó su carrera sacerdotal en diciembre de 1920, siendo Sacerdote el 19 de febrero de 1921, y cantando su primera misa el 22 del mismo mes y año.

            El 15 de marzo de 1921 designado Presidente de la Misión salió, en unión de sus compañeros Sr. Ángel Ruiz F. y Manuel Isidro del Carpio por los distritos de Atavillos Altos y Atavillos Bajos, recorriendo todos esos pueblos hasta Canta.

            A principios de enero de 1922, fue nombrado Vicario Cooperador de la Parroquia de San Marcelo de Lima y al final del mismo mes, Párroco de la misma. Encontrándose tomando el inventario de la Parroquia el 31 de ese mes fue sorprendido con el nombramiento de, Delegado del Excelentísimo Señor Arzobispo de entonces, Monseñor Emilio F. Lissón Chávez, para que en su nombre tomara posesión del Seminario de Santo Toribio, por haber terminado su contrato los RR. PP. Misioneros hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos).

            Desde ese momento quedó como Regente de él hasta el año 1923 en que fue nombrado oficialmente, vice-Rector del Seminario. Cargos delicados que ejerció con beneplácito de sus superiores, como lo demuestran las diferentes Comisiones que siempre se le encomendó.

            En marzo de 1925, establecido el Seminario Menor Santo Toribio de Mogrovejo, en Huaura, y no habiendo podido funcionar, fue comisionado en el mes de agosto del mismo año para que fuese a visitar este plantel; siendo designado al final del mismo Organizador de este Colegio Seminario, en vista de no haberse hecho nada hasta ese momento. La actividad desplegada, dio por resultado la construcción de un nuevo local y funcionamiento del referido plantel en abril de 1926; ejerciendo la Rectoría con capacidad y prestigio, que dio halagüeños resultados y beneficios para nuestro pueblo de Huaura.

            El 18 se setiembre del mismo año, fue nombrado Párroco de Huaura, cargo que ejerció hasta su fallecimiento, con gran acierto y celo propio de un Sacerdote; sólo por servir a Dios y a las almas que se le confiaron habiendo sido, el Padre de todos y para todos. En mérito a sus virtudes y la abnegada labor Sacerdotal, desplegada en favor de sus feligreses durante mas de 30 años, fue nombrado por el Arzobispo de Lima Monseñor Juan Landázuri Kickets “Canónigo Honorario del Cabildo Metropolitano de Lima”, el 10 de setiembre de 1955, adquiriendo con tal motivo el título de Monseñor.

         Aclarando falsos rumores sobre el Balcón Histórico

            26-III-1933.- La Voz de Huaura”, en su edición de 26 de marzo de 1933, publica la siguiente carta: “Se ha empezado a decir por las calles que el cura no quiere entregar el “Balcón” al Concejo del Distrito; por lo cual, me veo en la precisión de hacer la presente aclaración, a fin que no se pretenda engañar al público.

             Si no puedo entregar, sin más ni mas, lo que a cualquier patán se le antoje pedir es: porque los que dependemos de superiores y tenemos un concepto de lo que es el respeto a los mismos y a sus leyes, debemos necesariamente contar con su venia y aprobación antes de proceder; por eso, más de una vez he dicho al mismo señor Alcalde, que por mi parte, no ha habido ni hay inconveniente, en que pase al Estado, pero no es el Concejo el que debe recibir directamente, ni yo el que lo debe entregar porque, repito, hay superiores jerárquicos que deben determinar.

             Es pues una aberración afirmar semejante cosa, lo cual indica suma malicia, con fines malévolos, o bien suma ignorancia, que se quiere hacer de las leyes papel mojado. He dicho que es una aberración semejante cosa, porque he sido el primero en adelantarme a ofrecer su donación el año 1925, cuando en el mes de noviembre estuvo por aquí el señor Pedro José Rada y Gamio, Ministro de Estado entonces. Después, el año 1926 cuando vino el Excelentísimo Monseñor Emilio Lisson Chávez en visita, le puse en conocimiento la oferta que había hecho y la aprobó, manifestándome que él haría el arreglo de la Cesión.

             Más tarde, el año 1927, cuando en el mes de junio visitó el Seminario el Diputado por la Provincia de entonces, también confirmé la misma oferta insinuándole que activara, en Lima, el asunto en referencia.  Posteriormente, cuando vinieron en 1928 los ministros Sousa y demás, hice la misma aclaración, ofreciendo él activar las cosas. Finalmente, en el mes de enero de este año (1933) he manifestado lo mismo, indicándole al señor Alcalde (don Manuel Clemente Bisso Ibarola),  que presentara una solicitud petitoria para empezar los trámites.

             Ahora bien ¿Esto es oponerse a que se entregue el Balcón al Estado?

 Pues bien, han de saber, quienes mucho se interesan por esto, que ya se está arreglando directamente con el Supremo Gobierno y que él sabrá, después, a quien lo entrega.

             Con esto creo haber levantado los falsos cargos con que se me ha querido presentar ante el pueblo, y si todavía se dudara de mi afirmación, emplazo a cualquiera a que me eche en cara, públicamente, cuándo me he opuesto a semejante entrega.

 

Carlos F. Manrique Cervantes

         Párroco de Huaura 

 

( La Voz de Huaura, 26-III-1933)

   

Carta abierta al Alcalde de Huaura

                                                                                                          Huaura, abril 29 de 1933

            Señor Manuel Clemente Bisso Ibarola

            Alcalde del Concejo Distrital de Huaura

             Señor Alcalde

             Aunque tarde dirijo a Ud. la presente carta abierta, en atención a la publicación que Ud. autoriza con su firma como alcalde del lugar hecha el 7 de los corrientes en “El Imparcial” de Huacho queriendo con ello, según lo anuncia en su introducción, dar respuesta al suelto que publicara en “ La Voz de Huaura” con el título de “Aclarando falsos rumores” y que después de afirmar que en ella no hago sino insertar “una serie de inexactitudes, desprovistas de fundamento y realidad”, uso “palabras descomedidas” y sin embargo, ninguna de mis afirmaciones que hago en ese artículo ha podido Ud. desmentirla sino que se ha limitado a publicar cosas que yo no he dicho y a decir otras, faltos de verdad, por que así le convenía a Ud.

             “Antes de entrar a demostrarle la falsedad de sus afirmaciones de su referido artículo, que supongo, haya sido aprobado por el Concejo que Ud. preside, cuando en nombre de él actúa, quisiera que con diccionario en mano me indicara cuáles son las palabras que gramaticalmente son descomedidas, de que hago uso en el artículo que he publicado, y si son comparables con las burdas y grotescas de que usted hace uso contra mi persona en lugares públicos como en las cantinas, y que por otra parte, ningún motivo le he dado para que así se haya expresado y desde luego, dada la investidura de que está revestida su persona debiera usar de mayor cordura.

             “Entrando, pues,  en materia he de decir a Ud. Sr. Alcalde, que lo expuesto en el segundo párrafo de su artículo está falto de verdad. Pues muy bien recordará Ud. que esa reunión se realizó el 18 de diciembre del año pasado y a ella concurrieron el Sr. Gobernador, Ud. y demás autoridades, padres de familia y distinguidas personas de la localidad con el fin primordial de tratar de la necesidad de los Centros escolares para la localidad y que Ud. manifestó que ya estaba arreglado todo porque el Sr. Carlos Guerra, representante ante el Congreso por nuestro departamento, así se lo había manifestado,  y más, que en la noche anterior le había hablado por teléfono diciéndole que ya tenía listo siete mil quinientos soles para los Centros, pues, habían sido destinados quince mil, y que ya habían dado la otra mitad al otro Concejo y que, en fin, no se sabía el resultado, por lo cual yo le llamé la atención diciéndole que eso me parecía que no era lo principal, sino que, primero debería ser el decreto de creación y después, consecuencia de éste, sería el dinero porque ya era imposible suponer que el gobierno ordenara entrega de dinero sin tener fin destinable supuesto que no existía decreto de creación de los centros.

             “Esto ¿Es verdad o no señor Alcalde? ¿Podrá Ud. negarlo ante todos los que asistieron a esa reunión?

             Después, secundariamente, también manifesté a los asistentes mi deseo que el Balcón Histórico de este lugar, no  obstante que la parroquia había probado judicialmente su derecho de propiedad sobre el lugar donde está ubicado, pasase al Estado pero como esto yo no lo podía hacer sin más ni más, necesitaba algo en que apoyarme y obtener de mis superiores el permiso debido y que para ser una realidad Ud. me presentara una solicitud, a nombre del pueblo, firmada por las autoridades y personas notables de la localidad, al día siguiente a fin de poder informar favorablemente y procurar se resolviese lo más pronto y ojalá pudiera hacerse la entrega el primero de enero, en una ceremonia de estilo,  como también así había hablado con el señor Subprefecto, pero no, señor Alcalde,  como Ud. afirma en su artículo, que yo ofrecí hacerlo indefectiblemente el primero de enero, dando a comprender que el no hacerlo, ha sido porque no he querido. ¿Y ha cumplido Ud. señor Alcalde, con presentar dicha solicitud que prometió hacerla delante de todos los asistentes? No ha sido, pues, culpa mía la tardanza.

             “Más, le diré a Ud. que en vista de su incuria en asunto de tanta importancia, he venido indagando por medio de cartas, para ver si algo se había hecho; pues, como indiqué en mi artículo anterior, el Excelentísimo Monseñor Emilio Lisson, Arzobispo de Lima, me había prometido cumplir en arreglar este asunto que yo había ofrecido aquí en noviembre del año anterior al ministro de Estado señor Pedro José Rada y Gamio, a su paso por este lugar, y después de tanto indagar, he podido obtener copia del documento que publicó en otro lugar y de cuyos hechos ignorábamos todos, porque al llevarle al señor Subprefecto, en días pasados, me manifestó que no había allí ninguna noticia y sacó copia de él inmediatamente para enviarla al Supremo Gobierno, pues él también comprendía que todos estaban ignorantes del asunto.

             “Es, pues, algo sorprendente señor Alcalde, que Ud. afirme tan categóricamente que yo haya prometido entregar indefectiblemente el 1° de enero esa reliquia histórica y deje en el tintero, porque así le conviene, que para que ello se llevase a la práctica debería Ud. presentar responsabilidad. Y, ahora, me dirá Ud. que esto que le digo no es la verdad de las cosas, y que una solicitud al respecto para que, guardándose las formalidades de ley, se salvara toda; por tanto, el párrafo segundo de su publicación está falto de verdad e inexacto?

             Pero donde se ha echado de ver la preparación gratuita que tiene para con su servidor es en este otro párrafo, que Ud. lo ha puesto con suma malicia porque sabe muy bien la verdad de ello, y que dice: “Durante el tiempo que ha estado a cargo del Párroco Manrique dicha ofrenda histórica, jamás mereció de él, el más mínimo aseo, ni siquiera por dignidad; su conservación y aseo ha sido siempre por cuenta de la Municipalidad , no obstante que el referido párroco ha percibido una renta aproximada de S/ 300.00 (trescientos y 00/100 soles) anuales por concepto de arrendamientos”

             Ante todo, he de manifestar a Ud., señor Alcalde, que en mi publicación anterior no he hecho ninguna afirmación referente a este asunto, para que Ud. pretenda desautorizarla con esta publicación; pues yo hablo allí de una cosa y Ud. sale aquí con otra, por lo que las inexactitudes, son por su parte y no por la mía; así le pido que lea bien mi artículo y vea, si su presente publicación, puede ser una contestación a él.

             “Pero aún, en este asunto que Ud. toca, señor Alcalde, falta también a la verdad. El referido Balcón, bien sabe Ud. por los títulos de propiedad que le mostré la vez pasada, se dice allí terminantemente: “que la parroquia, siempre ha tenido la propiedad de administración de ese inmueble y que el Concejo, sólo ha tenido intervención para limpiarlo, cuando llegaba las fiestas patrias, por “razón histórica”; por consiguiente, no sólo ha sido esto durante el tiempo que estoy de párroco, sino también de todos mis antecesores, pero como le convenía a Ud. poner sol al párroco Manrique, por eso tergiversa las cosas, de tal manera, que las hace aparecer en otra forma, de como ellas son; y para que resalte más el asunto, hace hincapié en los trescientos soles oro, ficticios, que su imaginación le hace ver y que desearía saber:  cuál es el arrendatario que ha pagado esa cantidad? porque, desde que estoy al frente de la parroquia, jamás he recibido esa cantidad, en virtud de arrendamiento de ese inmueble.

             “Continúa Ud. su acápite, Sr. Alcalde, manifestando la razón, porque, sin sujetarse a trámites de ley, que para Ud. no valen un comino, ha procedido a que dicho inmueble, pase al Concejo que Ud. preside, y es: “en vista de la desatención de él y porque así le sugirieron la idea algunos hijos del lugar”. Creo Sr. Alcalde, que cuando una persona se halla al frente de un puesto, no porque se le diga que haga esto u otro, por cualesquiera, ya está autorizado para proceder pisoteando y conculcando leyes y derechos propios.

                 Esto que le digo es, porque tal procedimiento en el artículo 29 de la Constitución , que acaba de ser promulgada por el actual Presidente de la República y jurada por él mismo, quien en su discurso en este último acto dijo ante el Congreso Constituyente y por consiguiente ante la nación toda: “Esta Carta Política está destinada a regir en adelante el normal desenvolvimiento de nuestras instituciones, por cuanto asegura la garantía para todos los derechos lícitos y tiende a la conservación y defensa de la nacionalidad”, por lo tanto Sr. Alcalde, tener títulos de una propiedad, probada judicialmente, es tener derechos lícitos, garantizados por la misma Constitución; y el que los posee, no los posee equivocadamente, como Ud. equivocadamente así lo afirma, sino que es tenerlo con pleno derecho; por eso, repito, al dar Ud. este paso, a nombre del Concejo que preside, va contra la Constitución del Estado que dice, en el citado artículo: “La propiedad es inviolable, sea material, intelectual, literaria o artística. A nadie se le puede privar de lo suyo sino por causa de utilidad pública probada legalmente y previa indemnización justipreciada”.

            Ahora bien, Sr. Alcalde, me parece que este artículo de la Constitución , no ha sido llenado por Ud. y que por consiguiente, el hecho que ha realizado, por cualesquier lado que se le vea,  es injusto y lesivo del derecho ajeno; es pues, necesario, guardar los trámites de ley, en todos estos actos de cosas, si no se quiere pasar por transgresor de las leyes.

             “No se oculta a su preclara inteligencia Sr. Alcalde, que todos anhelamos la reconstrucción nacional y que, precisamente, esta idea es la brújula que dirige las acciones del actual gobierno; es por lo tanto de mayor obligación para las autoridades subalternas, cooperar con él, a ésta reorganización moral, pero guardarse las leyes en el bolsillo no es cooperar con el actual régimen, sino al contrario, es ir en su oposición, puesto que de hecho, desconoce su autoridad, haciendo caso omiso de sus leyes y dictados para dejarse llevar, de simples impresiones particulares.

             Además, en el artículo 132 de la misma Constitución, que Ud. muy bien había visto se declara terminantemente: “El Estado protege la Religión Católica , Apostólica y Romana”, esta protección pues, tiene que estar en que no se estropee, en lo que ella posee y ejerce; lo cual no quiere decir, que la Iglesia , se oponga a entregar dicha ofrenda histórica al Estado y menos, que su servidor, se oponga a ello, como equivocadamente lo cree; tan sólo he querido demostrarle, la falsedad de sus afirmaciones y rectificar, conceptos mal fundados, haciéndole ver: que el camino tomado por Ud., no es legal.

             Finalmente, el hecho “revelador” con el que pretende Ud. corroborar su aplicación, nada revela; porque si el actual mandatario, en su gira política, constató personalmente el mal estado en que encontraba el citado balcón y prometiera restaurarlo, si es que los pueblos lo llevaban al poder; y si más tarde, los Representantes del Congreso Constituyente, que visitaran este lugar, que son los que han dictado la Constitución promulgada por ese mismo mandatario, ofrecieron también que “el tenedor de ese inmueble sería el Municipio”, no manifiesta otra cosa, que su buena voluntad para con éste pueblo y su acendrado patriotismo, pero de ninguna manera, significa una autorización para que Ud., contradiciendo lo que ellos dictaban en la Constitución , pretendiera Ud. declararlo propiedad del Municipio, sin previa autorización del mismo gobierno, porque según el tiempo gramatical de sus palabras, una cosa es “que sería” y otra “que es”.

             Por lo tanto Sr. Alcalde, la conclusión que Ud. saca de los puntos expuestos en su artículo, tampoco está en armonía con la lógica, porque dicha prenda al ser entregada, no puede ser directamente al Municipio sino al Estado, representado por el Gobierno que rige los destinos de la Nación y que él verá, a quien lo entregará para su conservación.

             Creo pues, Sr. Alcalde, haber aclarado así las cosas, como debería Ud. haberlo hecho sin dejar nada en el tintero y que, las inexactitudes que Ud. expresa, no han sido de mi parte sino de la suya; porque, verdaderamente, han estado desprovistas de fundamento y realidad, por lo cual extralimitándose en su autoridad, ha venido en dañar derecho de tercero.

             Con todo respeto Sr. Alcalde, lamento el incidente provocado por Ud.,

 Soy su atto. y S. S. cap.

Carlos F. Manrique Cervantes

         Párroco de Huaura

 

( La Voz de Huaura, 30-IV-1933). 

   

Los 18, 000 soles de mi amigo “Chispitas”

             30-IV-1933.- Me complace grandemente, saludar de nuevo, por el presente suelto desde la columna de “ La Voz de Huaura” al “Cirialero Chispitas” que desde aquella vez, que la dejara tal, creí haberle encontrado rejuvenecido en ideas y sobre todo, en verdad; pero veo que ha seguido la ley del cangrejo “siempre para atrás”.

                Como buen letrado, queriendo defender causas perdidas y sobre todo, como buen patriota, defendiendo a la Municipalidad de éste lugar, que gestiona la entrega del Histórico Balcón; hecho todo un “Faki” hace pasar por obra y gracia de dieciocho mil soles dados por el, Excelentísimo Señor Presidente de la República de entonces don Augusto Bernardino Leguía Salcedo, al Excelentísimo Monseñor Emilio Lisson Chávez, Arzobispo de Lima, la propiedad de ese inmueble al Concejo y eso para obviar dificultades.

                Pero divisó algo más, como seguramente usa lunas de aumento en sus anteojos y miró las cosas al revés, dirigió su vista primero sobre el terrenito que está detrás de la casa donde se encuentra ubicado el Balcón y que están bien deslindados por cierto para que uno sea parte integrante del otro, y con toda ciencia y conciencia diga que el balcón es parte integrante del terrenito.

                Valiente verdad de mi grande y buen amigo, que así ve las cosas y que si nos llevamos de él indudablemente que ya estuviéramos todos, vivitos y coleando, en un infierno aquí en la tierra.

Y termina su peroración, mi amigo “Chispitas”, en su publicación del 19 de los corrientes (abril de 1933) , diciendo: “que el cura Manrique de Huaura, su amigo, no tiene ninguna razón para oponerse”.

                No, mi querido amigo, está Ud. muy mal informado del asunto y llama grandemente la atención que letrado y periodista macuco en la materia, así, tan miserablemente se deje engañar; pero digo mal, Ud. dice: “que si mal no recuerda”, lo que manifiesta que por Ud. ha pasado algo y que ya como hombre probo que es Ud. hayan depositado en sus manos los dieciocho mil soles que no han llegado a manos de Monseñor Lisson ni de su servidor por ese inmueble.

                Y esto, mi caro, no se lo digo porque sí, sino sonante y cantante con la Resolución Suprema que adjunto y que una vez más  le recordaré: “que antes de hablar hay que pensar y desde luego, estar cierto de lo que se dice para no tener que arrepentirse”.

 Aquí va la bomba.

                                (Copia)

 

                Ministerio de Fomento

                Dirección General de Ramo

                Of. N° 105

                                                                                                                                     Lima, a 4 de Febrero de 1926

 

                Ilustrísimo Monseñor Arzobispo de Lima, don Emilio  Lisson Chávez

 Con fecha 29 de enero último  (1933), se ha expedido la Resolución Suprema que sigue: “Vista la adjunta minuta de escritura pública, por la que el Ilustrísimo Monseñor Arzobispo de Lima don Emilio Lisson Chávez, cede gratuitamente al Gobierno con el voto consultivo del Venerable Cabildo Eclesiástico Metropolitano, la Casa y Balcón Histórico de Huaura, de propiedad de la Iglesia Parroquial su dicha doctrina, a fin de satisfacer el justificado deseo del Estado de custodiar en dicha forma ese inmueble de inestimable valor histórico:

                 Se resuelve:

                 Apruébese  la minuta en referencia, dándosele las más expresivas gracias al Ilustrísimo Monseñor Arzobispo de Lima, y por su digno intermedio al Venerable Cabildo Eclesiástico Metropolitano, por la Cesión que voluntariamente le hace al Gobierno de la Casa y Balcón de Huaura, y autorízase al Director General de Fomento, don Enrique Zegarra, para que en representación del Gobierno suscriba la minuta y la eleve a escritura pública.

                Regístrese, comuníquese y publíquese.

                                                                                                                             Augusto Bernardino Leguía Salcedo

                      Presidente de la República

 

Pedro José Rada y Gamio.

                Que tengo el agrado de transcribir a Ud. para su conocimiento y demás fines.

                Dios guarde a Ud.

                                                                                                                                          Enrique Zegarra.

                 Ahora, mi querido amigo, donde se han ido los dieciocho mil soles? Creo, pues, hay que cantar el mea culpa y nada más. Me parece que su peregrina memoria le ha sido infiel y tan infiel que no ha tenido reparo en mojar la pluma en la tinta de la difamación y la calumnia, y dañar la honorabilidad de tan ilustre arzobispo.

                Realmente he sufrido un gran desengaño, creyendo a mi amigo “Chispitas” tener mejor criterio de lo que es el periodismo y que si algo se estampa en las columnas de un periódico ha de ser para decir la verdad y no calumniar”.

                Hasta muy pronto.

                                                                                                                                    Su capellán y amigo                                                       

        Carlos Félix  Manrique Cervantes

                                                                                                                                Párroco de Huaura

 

                ( La Voz de Huaura, 30-IV-1933)

El Gobierno ha ofrecido interesarse por la reconstrucción de nuestro

Histórico Balcón de Huaura

             12-XII-1934.- El 29 de julio de 1934, durante la inauguración oficial de la Biblioteca Popular ,  el señor Subprefecto de la provincia de Chancay (hoy Provincia de Huaura) Sr. Jorge L. Angell, padrino de dicha obra, manifestó que había hablado personalmente con el Sr. Presidente de la República Grl. De Div. EP Oscar Raimundo Benavides Larrea, quien le había ofrecido interesarse por la reconstrucción de nuestro Histórico Balcón.

“Esta reliquia histórica de gran valor moral para Huaura y para el Perú en general, no debería estar como está en la actualidad amenazando destruirse. El tiempo ha operado ya su acción destructora en este viejo Balcón de la Libertad ; los hombres, decimos, los gobernantes, hasta hoy, ninguna atención han puesto sobre el particular. Ha habido indiferencia, olvido y abandono, tan grande que a veces hemos pensado con profunda ironía, cómo los padres de la Patria mismos, no nos han sabido enseñar a valorar  y estimar, estos monumentos que, como otros tantos, son fuente inagotable de lecciones y ejemplos cívicos.

                “Hoy cuando han transcurrido más de cien años, ese recinto sagrado de la libertad se sostiene desafiando el tiempo y la ingratitud e incomprensión de los hombres. Grato sería para Huaura que el actual gobierno intentara su reconstrucción para evitar que él se convierta de un momento a otro en escombros que sería doloroso y hasta cierto punto vergonzoso.

                “Ya en otras oportunidades nos hemos ocupado de la poca atención que este distrito, digno de mejor suerte, ha merecido de nuestros gobiernos. Siendo como es, un pueblo histórico debería ostentar, en justicia, mejor progreso en lo material y en lo intelectual. Sus hijos han debido ser educados e instruidos sólidamente para que hubieran aprendido a valorar  a conciencia lo que tiene de grande y valioso en su pueblo. No ha sido, así sin embargo. Y es aquí donde el termómetro de la ignorancia y de la incultura marca un alto grado. Es aquí donde hay jóvenes y aún ciudadanos que apenas saben firmar sus nombres que en buena cuenta son, pues, analfabetos. Y esto se debe a la falta de escuelas.

            Hace apenas un año se creó, después de muchas gestiones, un Centro Escolar para varones. El de mujeres ha quedado sólo en ofrecimiento. No teniendo estos planteles, además, ni locales propios, que se diga amplios e higiénicos, ni mucho menos el más indispensable mobiliario escolar. Hemos tocado este punto para que se vea la gran desatención que el Estado ha tenido y tiene para este pueblo.

            Por eso ya que se va a reconstruir el Balcón de San Martín -que suponemos no será sólo ofrecimiento-, se tenga en cuenta también lo referente a las escuelas que le interesa a Huaura grandemente. ( La Voz de Huaura, 12-VIII-1934)

 

            Por la reconstrucción de nuestro Histórico Balcón

            23-XII-1934.- Por la nota que la primera autoridad de la Provincia ha dirigido al Sr. Prefecto del Departamento y que más abajo publicamos, verá el pueblo de Huaura que ya, por fin, algunas gestiones se comienzan a hacer ante el Gobierno, por la reconstrucción del Histórico Balcón.

            Repetidas veces nos hemos ocupado de esta reliquia histórica que interesa, por lo que ella representa moralmente, no sólo a este pueblo sino al país en general. Relacionado con esto vamos a transcribir algunas líneas de lo que decíamos al respecto en uno de nuestros comentarios pasados.

            El 29 de julio de 1934 durante la inauguración de la Biblioteca Popular , al hacer uso de la palabra el señor Subprefecto y flamante padrino de tan hermosa obra, manifestó: “que había hablado personalmente con el Sr. Presidente de la República  Grl. de Div. Oscar Raimundo Benavides Larrea, quien le había ofrecido interesarse por la reconstrucción del Balcón de San Martín, reliquia histórica de gran valor  moral para Huaura y para el Perú en general, no debería estar como está, amenazando destruirse”.

            “El tiempo ha empezado ya su acción destructora en ese viejo Balcón de la Libertad , y los huaurinos decimos con pesar “los gobernantes hasta hoy ninguna atención han puesto sobre este particular”. Ha habido y hay tal indiferencia, abandono y olvido, que algunas veces pensamos con profunda ironía, cómo los padres de la Patria no nos han enseñado a valorar y estimar tan importante Monumento Histórico que, como otros tantos, son fuente inagotable de lecciones y ejemplos cívicos.

            “Hoy que han transcurrido 114 años del Primer Grito de Libertad lanzado por el General José de San Martín, desde el Histórico Balcón, altar sagrado de la Patria que se sostiene desafiante al tiempo, a la ingratitud e incomprensión de los hombres; grato sería para Huaura, que el actual Gobierno intentara su reconstrucción y evitar que se convierta en cualquier momento en escombros, que sería doloroso y hasta cierto punto vergonzoso.

 

            Aquí la nota Subprefectural

 

            Oficio N° 2148

 

            Señor Prefecto del Departamento de Lima

            Lima    

             “En el pueblo de Huaura como Ud. sabe, existe una reliquia histórica, me refiero al Balcón de la casa solariega que perteneció al duque de San Carlos y desde el cual, el General José de San Martín, proclamara por primera vez la Independencia de nuestro país.

             “Pues bien, este Balcón por incuria del tiempo y el poco cuidado que se ha tenido con él, sin reparar en la joya histórica que representa y cuyo relieve se acentúa cada año que va pasando de sus efemérides notables, llegará a la conclusión de desaparecer si no interviene a tiempo la mano de nuestro patriótico Gobierno.

             “Recurro, pues, por su intermedio, señor Prefecto: Primer Magistrado de la Nación , a fin de que haciéndose eco de este clamor patriótico para que se repare el local donde está ubicada esa inolvidable Reliquia Nacional, se haga si es posible antes del IV Centenario de Lima, que como bien dice un periódico de esa localidad, es más que probable que muchos visitantes extranjeros vengan a conocer tan renombrado balcón.

             “Algo que también se impone, es la reconstrucción de la casa donde está ubicado, pudiendo servir la parte baja para un Centro Escolar, y el cuarto alto que tiene el balcón para una galería de pinturas alegóricas representativas del acto histórico; esto sería un complemento para la distracción del visitante, por lo mismo que la visita si sólo se trata de ver el balcón resultaría excesivamente lacónico, pues, se concretaría a mirar el sitial nombrado.

             “Una galería de pinturas alusivas a ese momento histórico que podría sacarse a concurso con premios que estimulasen a sus autores, convertiría a ese recinto tan lleno de leyendas en algo atrayente para el viajero y de poderoso acicate para nuestras futuras generaciones, que beberían en esa fuente de recuerdos, la pujante hazaña del guerrero más grande de América.

             “La exposición que contiene este oficio, ruego a Ud. señor Prefecto hacerla conocer al señor Presidente de la República , teniendo la plena convicción del éxito que ha de tener en el espíritu de nuestro mandatario, el clamor de los hijos de Huaura.

             Dios guarde a Ud.

 

                                                                                                          Jorge L.  Angell.

     Subprefecto de Chancay.

  (Es copia fiel)     

   

            Ojalá el presente oficio del señor Subprefecto de la Provincia , en quien todos reconocemos decidido interés por lo que venimos persiguiendo, sea atendido por el Supremo Gobierno. El patriotismo de gobernantes y gobernados exige ya que volvamos la vista hacia este recinto centenario de la Libertad. No dejemos que el tiempo lo sepulte. ( La Voz de Huaura, 23-XII-1934)

   

            El Balcón Histórico, mudo testigo de la libertad del Perú

            27-VII-1935.- Mañana se congregarán frente a nuestra centenaria reliquia de la libertad, el pueblo y las autoridades locales y provinciales. Se traerán, como siempre, bellos y floridos discursos, pero esta reliquia está reclamando otra cosa de los actuales dirigentes: su restauración inmediata.

            No nos explicamos por qué este Balcón desde el cual el General don José de San Martín y Matorras, diera antes que en Lima, su grito de Libertad al Perú, no pueda merecer todavía la atención de nuestras autoridades o de los gobernantes mismos. Una forma mejor de honrar la memoria de nuestros grandes próceres, sería cuidando debidamente esos recintos históricos que ellos legaron a la posteridad. Con obras también más que con palabras debe demostrarse que somos patriotas de verdad.

            Preguntamos, ahora, en el largo transcurso de 114 años ¿Qué se ha hecho por la conservación de este Histórico Balcón? El, como si nada quisiera decirnos en su lenguaje mudo, como si ningún valor tuviera, ha pasado olvidado por completo en el tiempo y en los años transcurridos. Y, de vez en vez, cuando de salvar el compromiso se ha tratado, muy bellos ofrecimientos se han hecho, y allí a quedado todo. Felizmente, el tiempo no ha sido demasiado inclemente para destruirnos una reliquia que nosotros veneramos con respeto. No obstante esto, él está operando ya su acción destructora y la consumirá, si por espíritu de lástima aunque sea, ya que no por espíritu de patriotismo, nos mueva a tomar las medidas necesarias para impedir su destrucción.

            El correr de 114 años, tiempo relativamente largo, al conjuro de honda emoción patriótica, nosotros, una vez más, hacemos un llamado a las autoridades locales y provinciales para que, con el apoyo  material del gobierno que ofreció personalmente en su llegada por este distrito, se lleve a cabo la restauración inmediata de esta viaja casa de nuestra libertad.

            El cronista siempre que se ha detenido a contemplar la humilde casita donde está ubicado nuestro Balcón Histórico, casita humilde que diera albergue a un hombre grande como el General San Martín, ha visto aparecer, como en visión fantástica, la egregia figura del Libertador como para preguntarnos, desde allí mismo donde dejó oír, a través del Perú y América, su verbo encendido de libertad, si es que hemos sabido corresponder a la obra por la cual él y los suyos se inmolaron.

            Sin saber que responder, hemos tenido que ocultar el rostro.  ( La Voz de Huaura, 28-VII-1935).

 Sobre la refacción del Balcón Histórico

             25-VIII-1935.- Por informes que nos han proporcionado en las oficinas del Concejo del lugar (distrital), sabemos que el Director de Obras Públicas ha comisionado al Arquitecto Sr. Augusto Guzmán para que se constituya en esta localidad, con el fin que prepare  un proyecto y el presupuesto necesario para la refacción del Histórico Balcón.

             Mucho tiempo hace que nosotros hemos venido pregonando la necesidad de que el gobierno procediese a refaccionar nuestra vieja casa legendaria; se ofreció una y muchas veces y, ahí quedó todo. A veces hemos pensado que esta reliquia histórica que amenaza destruirse, no haya tenido para nuestros dirigentes, el valor que nosotros le damos y que tiene en verdad. Por que no se explica que debiendo valorarla en todo lo que ella representa, se haya descuidado tanto su conservación.

             Esperamos que esta vez haya más sinceridad en lo que se nos dice se va a hacer por el Balcón. Un deber patriótico -de verdadero patriotismo-, obliga a nuestros dirigentes, sin pérdida de tiempo, realizar lo que tantas veces se ha ofrecido. ( La Voz de Huaura, 25-VIII-1935)

                            

Salimos por los fueros de la verdad

             12-XII-1935.- En el diario “El Comercio” el domingo pasado (5 de octubre 1935), en una correspondencia  enviada por “United Press” de Huacho referente a la partida que últimamente ha votado el Ministerio de Hacienda para la reconstrucción de nuestro Histórico Balcón, asevera que eso se debe a las gestiones de la Comuna Provincial , pues, la aseveración es falsa. Es a las gestiones  del Concejo Distrital de Huaura que se debe la partida obtenida últimamente. Nunca los Concejos Provinciales se preocuparon jamás por nuestra vieja reliquia histórica. Sólo ahora como quien dice para ganar gracias con Ave Marías ajenas nos sale diciendo la United Press de Huacho desde el diario El Comercio “que eso se debe a las gestiones hechas por el Concejo Provincial”. Nos parece “un reclamo” demasiado apurado el que se pretende hacer con esa información a nuestro municipio huachano.

            Son, más bien, después del Concejo Distrital, algunos señores Subprefectos los que tomaron bastante interés, por que se reconstruyera el Balcón que nos ocupa. Nosotros tuvimos la oportunidad de publicar algunas notas cambiadas al respecto.

            No debe, pues, tergiversarse las cosas, y por agencias noticiosas serias. Nosotros salimos por los fueros de la verdad, cumpliendo un elemental deber periodístico. ( La Voz de Huaura, 12-X-1935).

 

Oficio

 

            Se nos ha remitido para su publicación el siguiente oficio:

                                                                                               Huacho, Octubre 2 de 1935

                Señor Alcalde del Concejo Distrital de Huaura.       

                Se ha recibido en este Despacho, el siguiente Oficio de la Dirección de Obras Públicas:

                                                                                                                              Lima, 26 de Setiembre de 1935

                Señor Alcalde del Concejo Provincial de Chancay

            Se ha expedido la siguiente Resolución Ministerial

                                                                                                                             Lima, 25  de setiembre de 1935

               

                Visto el Presupuesto adjunto formulado por el Arquitecto don Augusto Guzmán, ascendente a S/ 7,399.40 (siete mil trescientos noventinueve y 40/100 soles oro), para la reconstrucción del Balcón de Huaura; estando a lo informado por el Contador de la Sección Administrativa de Obras Públicas;

                 Se resuelve:

                 1°.- Apruébese el presupuesto formulado por el Arquitecto don Augusto Guzmán, ascendente a la suma de S/ 7,399.40 soles oro, para la reconstrucción del Balcón de Huaura;

            2°.- Que la contaduría del Ministerio extienda un libramiento a la orden de la Caja de Depósitos y Consignaciones, por la suma de S/ 7,399.40 soles oro, para que la ponga a disposición del Concejo Provincial de Chancay (hoy, Concejo Provincial Huaura), con el fin de que atienda a la  reconstrucción del Balcón de Huaura.

            Este egreso se atenderá con cargo a los fondos que existen en dicha Caja, bajo la cuenta especial denominada “Reparación y compra de casas históricas de Pativilca y Huaura” y debiendo el mencionado Concejo, remitir cuenta documentada de la inversión a la Dirección de Obras Públicas y Vías de Comunicación.

            Regístrese y comuníquese. Rodríguez.

            Que transcribo a Ud. para su conocimiento y demás fines.

            Dios guarde a Ud. Federico Basadre.

            Que transcribo a Ud. para su conocimiento y demás fines.

            Dios guarde a Ud.

  Pedro Luna Arrieta

                                                                                     Alcalde Provincial.- Un sello de la Alcaldía

 

                ( La Voz de Huaura, 12-XII-1935)      

Empezó la refacción del Balcón Histórico

             27-XI-1935.- Se ha dado comienzo a los trabajos de refacción del Histórico Balcón que se encuentra en nuestro pueblo, merced como es sabido, a las gestiones de la Comuna huaurina. Ojalá que con la partida destinada por el Gobierno se haga una obra que responda a su valor.

( La Voz de Huaura, 27-XI-1935)

   

La refacción del Balcón de San Martín

             8-XII-1935.- Se ha comenzado desde hace algunos días la refacción del Histórico Balcón. El Gobierno, como saben nuestros lectores, ha botado una partida de S/ 7,399.40 soles oro para que se lleve a cabo esta obra valiosísima, que ya estaba a punto de sepultar el tiempo.

            La suma destinada a tal objeto es sumamente reducida. Y estamos seguros, el trabajo no quedará como era de esperarse, y como lo requiere una reliquia histórica de tanto valor y significado para nuestro país. Parece que los que directamente han tenido y tienen en sus manos la conservación de estos lugares sagrados, en la forma y condición que la gratitud y el reconocimiento imponen, hubieran desconocido el alto significado moral de éste como de otros tantos edificios históricos.

            Por eso ellos han vivido y viven aún sumidos en el más profundo olvido y en el más grande abandono. De nada vale el pedido de los pueblos, la voz bien inspirada de la prensa, ni las influencias oficiales cuando se quiso mejorar la deplorable condición de estas reliquias históricas. Y el tiempo ha pasado velozmente; ha transcurrido más de un siglo y por lo que a nosotros respecta, sólo después de ese tiempo, por fin se va a mejorar nuestra centenaria casa de la Libertad.

            Decimos que se va a mejorar simplemente porque, claro, con la partida votada no se va a poder hacer otra cosa; lo mejor hubiera sido, en nuestro concepto, hacer un sólo trabajo pero bueno, desde luego, con una más elevada suma y que mañana se pudiera presentar la Casa de San Martín a la vista y contemplación de todos, como un verdadero Monumento de la Libertad. Ya que esto no se va a poder efectuar, por mucho que se quiera, con la suma votada por el Gobierno; esperamos que la capacidad del señor Ingeniero que ha sido designado para dirigir esta obra, haga que esta quede satisfactoriamente.

            Así lo esperamos. ( La Voz de Huaura, 8-XII-1935).

               Fue entonces durante el Gobierno del Mariscal Oscar R. Benavides que por Resolución Ministerial de 25 de setiembre de 1935, el Ministerio de Fomento aprobó los estudios, planos y presupuestos formulados por el Arquitecto don Augusto Guzmán, ascendente a la suma de S/ 7,399.40 para la reconstrucción parcial de la Casa y Balcón de Huaura.

 Finalmente, con motivo de las celebraciones del Sesquicentenario de la Independencia del Perú (1970-1971) la Comisión Nacional presidida por el General de División EP ® Juan Mendoza Rodríguez, se ordenó la reconstrucción de la Casa y Balcón de Huaura, con los ambientes que tenía en la época de la Independencia.

Fue así que el viernes 6 de setiembre de 1974 se inauguró el Museo de Sitio: “Memorial San Martín”. Merecido reconocimiento de la Casa y Balcón desde donde el General San Martín proclamó por primera vez la independencia del Perú, que este año de 2004 se conmemora el 184° aniversario, del primer grito de Libertad desde este histórico Balcón.

Tal es el deterioro hoy, que el viejo Balcón, bello santuario de la Patria , en cualquier momento puede colapsar, no permitiéndonos ubicarnos en sus impresionantes instalaciones como antes, durante las celebraciones de las Fiestas Julias, y el 27 de Noviembre, día cívico más importante para el pueblo de Huaura y distritos aledaños de la Provincia del mismo nombre.

 El deterioro sufrido por el paso de los años, puede ocasionar el día menos pensado alguna tragedia, si no se toman medidas urgentes para efectuar los trabajos de refacción, que debería estar a cargo  del INC, con una partida especial del Gobierno Central. Acaso nos hemos olvidado que en ese hermoso Altar de la Patria nació nuestro querido Perú como República Soberana?

Huaura: Localidad Histórica

 Ley N° 12181

Del 27 de Diciembre de 1954?

            Con la promulgación de esta Ley, se ha conseguido que al fin, el Estado le reconozca a Huaura su condición de Histórica, en forma oficial el señor senador por Lima, don Octavio Tudela La Valle , a solicitud nuestra; presentó el Proyecto de Ley para elevar a la villa de Huaura fundada por el virrey don Luis de Velasco, en 1597, a la categoría de  Localidad Histórica.

                El Presidente de la República

            Por cuanto, el Congreso de la República ha dado la Ley siguiente:

El Congreso de la República

 

            Ha dado la Ley siguiente:

             Artículo único.- Declárase Localidad Histórica el Pueblo de Huaura, quedando sujetos al cuidado del Consejo Nacional de Restauración y Conservación de Monumentos Históricos, los Edificios de la población vinculados al pasado nacional.

 

            Comuníquese al Poder Ejecutivo para su promulgación.

            Casa del Congreso, en Lima, a los catorce días del mes de diciembre de 1954.

            Héctor Boza, Presidente del Sanado.- Eduardo Miranda Souza, Presidente de la Cámara de Diputados.- Eduardo Fontcuberta, Senador Secretario.- F.Carrión Matos, Diputado Secretario.

  Al señor Presidente Constitucional de la República.

            Por Tanto: Mando se publique y cumpla.

             Dado en la Casa de Gobierno, en Lima, a los 27 días del mes de diciembre de 1954

 

                                                                                                              Manuel A. Odría Amoreti

                                                                                              Presidente

                Carlos A. Miñano M.[9].

             “Sus Monumentos Históricos: La Casa y Balcón de Huaura monumental, y la Casa-Cuartel de la ex-hacienda “El Ingenio” de gran valor para todos los peruanos, no deberían estar como se encuentran en la actualidad, en completo estado de abandono, amenazando colapsar en cualquier momento el primero (Balcón) y, en franca destrucción el segundo (Casa-Cuartel de la ex-hacienda el Ingenio).

            El tiempo ha empezado su acción destructora en ambos Monumentos Históricos, y los huaurinos preguntamos: ¿Por qué los gobernantes le niegan una especial atención a tan importantes santuarios de la Patria ?

            Continúa la indiferencia, olvido y abandono de los padres de la Patria -qué ironía-, que deberían con su ejemplo enseñarnos a valorar y estimar a tan importantes reliquias, fuente inagotable de normas cívicas

            “Hoy cuando han transcurrido 184 años, grato sería para Huaura que el actual gobierno (de los Cuatro Suyos), intentara su reconstrucción para evitar que él se convierta de un momento a otro en escombros que sería doloroso y hasta cierto punto vergonzoso.

            “Ya en otras oportunidades nos hemos ocupado de la poca atención que este distrito, digno de mejor suerte, ha merecido de nuestros gobiernos. Siendo como es, un pueblo histórico debería ostentar, en justicia, mejor progreso en todo orden.

Casa Cuartel de la ex-Hacienda “El Ingenio” Huaura

  La Casa Hacienda de la Hacienda “El Ingenio”, fue donde se hospedó por más de siete meses el General José de San Martín y Matorras, convirtiéndola en Casa-Cuartel, donde despachaba diariamente, al lado de sus secretarios de confianza, señores: Juan García del Río, Bernardo Monteagudo y Tomás Guido; incorporándose después el Dr. Fernando López Aldana, cuya vida pública, según expresión del General San Martín, en carta escrita al General Simón Bolívar el 26 de mayo de 1821, fue una carrera de importantes servicios, riesgos y fuertes compromisos por la causa de la libertad.

Ley N° 9636
Del 28 de octubre de 1942

 Declarando Monumentos Históricos-Nacionales las Casas de Pisco y Huaura, donde se Hospedara el Generalísimo don José de San Martín y Matorras.

 

El Presidente de la República

Por cuanto, el Congreso ha dado la Ley siguiente:

 

            Artículo 1°- Declárase Monumentos Históricos-Nacionales, las Casas de Pisco y Huaura[10] en donde se hospedara el Generalísimo don José de San Martín.

                 Artículo 2°- El Poder Ejecutivo dispondrá lo conveniente al cuidado y conservación de dichos inmuebles.

            Comuníquese al Poder Ejecutivo, para su promulgación.

                Dada en la sala de sesiones del Congreso, en Lima, a los veintisiete días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y dos

                Y. A. Brandaríz, Presidente del Senado

                Gerardo Balbuena, Diputado Presidente.

                C. A. Barreda, Senador Secretario.

                M. Leopoldo García, Diputado Secretario.

                Al señor Presidente Constitucional de la República.

                Por tanto: mando se publique y cumpla.

                Dado en la Casa de Gobierno en Lima, a los veintiocho días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y dos.

                                                                                                                             Manuel Prado Ugarteche 

                                                                                                                              Presidente Constitucional

                Pedro M. Oliveira.

 

                ¿Por qué hasta la fecha  sigue en poder de  particulares tan importante patrimonio de todos los peruanos, altar de la Patria , que la Ley 9636 (vigente a la fecha) señala  en forma fehaciente como  Monumento Histórico Nacional?            

Es tarea de todos los peruanos, iniciar con carácter de urgencia las gestiones pertinentes a fin de que, su cuidado, conservación y administración pase a cargo de la Municipalidad Distrital de Huaura, por ser patrimonio de todos los que vimos por primera vez la luz en esta hermosa tierra del Sol.

Importantes sucesos registrados por la historia que tuvieron como escenario

la Casa-Cuartel de la Hacienda “El Ingenio”, en Huaura

             En esta Casa-Cuartel de la hacienda el Ingenio, donde se hospedaba y Despachaba el General San Martín, recibió a un gran número de emigrados, conversos y voluntarios que por diversos motivos se unieron al Ejército Libertador, y que para lograrlo corrieron verdaderas y emocionantes odiseas.

            Don Juan Castro, fue el primero de los patriotas que se presentó ante el general San Martín, en su cuartel general en Huaura. El benemérito Juan Castro, quien domiciliaba en Bellavista Callao, fue perseguido a muerte por su participación en la conjuración abortada de Gómez, Alcázar y Espejo (el 21 de julio de 1818); e individuo que, si bien exculpado en el proceso respectivo, fue, por datos superiores, buscado con tenacidad que ponía en grave peligro su existencia.

            Siguieron a Juan Castro por diversos motivos, los patriotas: Esquicia, Ortiz, Zapata y Cabrera (sus nombres de pila no constan de relación alguna), el padre Zelasco, los hermanos Manuel y Antonio Solar; José Tejada, Bernardo Soffia, Mariano Fermín Rodríguez, Cirilo Trigueros, José Zárate; Antonio Baeza, Manuel de La Rosa (hermano de Pedro), Tadeo Borgoño, José Antonio Castro, Manuel Lastra, Miguel Arrescurrenaga, Juan Sarrio, Lorenzo Román González, Manuel Laiseca, Clemente Ramos, José María Quiroga, José Allende, Juan y Rafael Mancebo, Buenaventura Palma, José Hermenegildo Prieto, Camilo Mariátegui (hermano del mnemógrafo don Francisco), José Soto, Juan Bernales Sánchez, Carlos Quintana, Antonio Lesdael; los doctores Lucas Pellicer, Juan Sánchez, José Toledo, Manuel Fuentes y Manuel Antonio Valdizán; y nuestros grandes conocidos Martín Herreros, Manuel Señas, Fernando López Aldana, José Flores, Joaquín Campino, Manuel Escolano Concha y José de la Riva Agüero.

             Una de las más importantes de estas evasiones –por lo numeroso y escogido de su personal, y por lo dramático de sus trajines y peripecias-, fue la encabezada por el Dr. Fernando López Aldana, que con 48 independientes la llevó a cabo hacia fines de diciembre de 1820. El riesgo de caer en manos de los españoles fue tan próximo, que dos días seguidos se vio la partida de los patriotas casi cortada, a tiro de fusil, por otra del ejército español mandada por el coronel Pardo....      San Martín lo incorporó, desde luego entre los de su inmediato séquito, gozando siempre de su estimación, y ayudándolos en el despacho de la secretarías en cuanto se le ocupaba, pasando luego a ser vocal decano de la recién creada Corte de Apelaciones, en Trujillo.

            En este numeroso grupo se encontraba el comandante cusqueño don Agustín Gamarra y Messía, que habiendo sido desposeído del mando del batallón “Unión Peruana”, y nombrado edecán del virrey Pezuela, resolvió pasarse a las filas patriotas. Todos ellos se presentaron ante el general San Martín en su Casa-Cuartel de la Haciende “El Ingenio”, en Huaura.

             Siguieron presentándose en la Casa-Cuartel , en Huaura,  otras interesantes evasiones, como la de los generales de suerte y gloria, Castor y Pólux, Pílares y Orestes de la peruana revolución; los entonces capitanes Pedro La Rosa y Manuel Taramona, destinados por San Martín a la Legión Peruana de la Guardia , organizada a la sazón[11]. Y así fueron, sucesivamente, incorporándose en las filas independientes, unos para morir denodadamente en defensa de la patria, otros para alcanzar la figuración en su seno: Pedro Bermúdez, José Litardo, José María Noboa, José Ríos, los hermanos Francisco y José Antonio Alvariño, Marcelo Granados, Sebastián Peña, José María Sagasti, Felipe Hurtado, Mariano García Robledo, Juan Basilio Cartagena, Nicolás Rivas, Francisco Guerrero, Patricio Ginés, Plácido Días Arenas, Lorenzo Celis, Casimiro Torres, Mariano Zamora, José Miguel Pérez, Manuel Millán (argentino), y otros cuyos nombres han sido desgraciadamente olvidados.

             Asimismo, viniendo desde Lambayeque y Trujillo, se presentaron en Huaura a tomar servicio, el oficial don Antonio Gutiérrez de la Fuente , rendido, el 27 de diciembre de 1820, en la primera de aquellas poblaciones, al heroico grupo de los Saco y los Iturregui, los Quesada y los Leguía, que en la fecha indicada, fusil en mano, proclamaron su libertad e independencia.

Fue tan notable la deserción, que los jefes realistas hubieron de extremar la vigilancia y ratificar la publicación de las medidas y amenazas severas. La desconfianza y el espionaje contra los jefes peruanos tomó caracteres tan odiosos, que resultaron contraproducentes.

A la incontenible caravana de emigrados y conversos, seguía inevitable, a su vez, un largo cordón de voluntarios Jóvenes de todas clases, entusiasmados por la propaganda, cada día mayor, más audaz y más ferviente, de las ideas revolucionarias, ya envueltas en el nimbo de gloria de los flamantes éxitos; y tanto más atrayentes, cuanto más expuestas se veían a los peligros del martirio y de la brutalidad abandonaban el hogar paterno y corrían a enrolarse en los cuerpos del Cuartel General, en Huaura.

 Entre estos voluntarios, merece mención especial, por las extraordinarias circunstancias en que hizo su presentación, y la figuración, tan extraordinaria cuanto discutida, que alcanzó más tarde, el impetuoso adolescente Felipe Santiago Salaverry Del Solar, que nacido en Lima el 3 de mayo de 1806 (Vargas Ugarte dice que nació el 6), contaba a la sazón poco más de catorce años.

            Una noche, se evadió de la casa paterna (8 de diciembre de 1820), se aventuró entre las tinieblas, por sendas y campos, cayendo aquí, oteando allá; rehuyendo los encuentros que, a cada paso, le ponían en situación de ser aprehendido por los destacamentos realistas, vigilantes de las cercanías; “perseguido muy de cerca”, avanzó decididamente, camino del campamento patriota en Huaura; y acompañado luego por otro joven revolucionario, José María Quiroga, limeño como él, logró al fin poner pie en el puente de Pasamayo, y allí tropezar con el Alférez peruano de caballería Agustín Lerzundi, que, con una pequeña fuerza patriota, daba guardia a ese punto de comunicación peligroso y batía de avanzada.

            Seguro ya en su temprana aventura, y recibido efusivamente en la casa de la hacienda “El Ingenio”, morada del general José de  San Martín, fue, con su compañero de fatigas, dado de alta, el 15 de diciembre, como cadete y soldado distinguido en el batallón “Numancia” y luego pasó de teniente a la Legión Peruana.. .........

             Así como el joven inquieto Felipe Santiago Salaverry, merece igualmente mención especial la presencia de Juan Antonio Pezet; quien nació en Lima en 1809 y llegó a ser Presidente de la República. Inició sus estudios en el Convictorio de San Carlos, pero los interrumpió para presentarse ante el general San Martín en su cuartel general en Huaura, el 10 de mayo de 1821. Siendo admitido como cadete, participó en la entrada a Lima y el primer sitio del Callao; ascendido a subteniente, pasó a integrar la Legión Peruana de la Guardia , con la cual concurrió a las batallas de Torata y Moquegua durante la 1ra expedición a intermedios, y a la de Zepita durante la segunda; y promovido a la clase de teniente, participó en las decisivas batallas  de Junín y Ayacucho etc. etc.

             Los hechos expuestos me impulsan a insistir que es tarea de todos los peruanos participar en esta cruzada de carácter urgente, e iniciar las gestiones necesarias a fin de que su cuidado, conservación y administración de la Casa-Cuartel de la ex-hacienda “El Ingenio” donde se hospedó el General San Martín por más de siete meses, pase a cargo de la Municipalidad Distrital de Huaura, por ser patrimonio de todos los Peruanos, como lo consagra la Ley Ley N° 9636 de fecha 28 de octubre de 1942, vigente a la fecha.

             Estas importantes Leyes cumplidas a cabalidad, traerían positivos beneficios a la Provincia de Huaura, en especial al Distrito Histórico de Huaura, en razón de que el nombre de Huaura, debería inscribirse en la Guía Internacional de Turismo, que atraería a muchos visitantes, y el Gobierno Central, forzosamente, tendría que dirigir la mirada y brindarle mayor atención a este pueblo histórico, digno de mejor suerte, que por tantos años permanece olvidado.... .

            ¡Viva el Libertador del Perú, Generalísimo José de San Martín y Matorras,

             ¡Viva el Distrito Histórico de Huaura! 

¡Viva la Provincia de Huaura!

             ¡Viva el Perú Carajo!



[1] Don Fermín Francisco Carvajal y Vargas Alarcón, nació en Chile en 1722; fue hijo de don Luis de Carvajal regidor de Concepción y de doña Luisa Alarcón y Cortés, ambos naturales de dicha ciudad. Nieto de don Juan Marcelino Carvajal natural de Lima (que militó en Chile de Maestre de campo), y de doña Luisa Roa y Alarcón, también de aquel reino. Fue don Fermín cruzado de la orden de Santiago, alcalde ordinario de Lima en 1750, familiar de la Inquisición , encomendero del repartimiento de Ichiguari, noveno y último correo mayor de las Indias, conde de Castillejo por su esposa y prima hermana doña Joaquina Brun y Carvajal, 7° conde del Puerto, 8° señor de la villa del puerto de Santa Cruz de la sierra en Extremadura, 11° señor de Valfondo, patrón de la provincia del orden seráfico del Perú, coronel de ejército y general de caballería del reino, representante de la antigua familia de Carvajal, descendiente de los reyes de León.

Se hallaba de capitán cuando en 1750 hizo a órdenes del brigadier marqués de Monterrico la campaña de Huarochirí con motivo de la sublevación de los indios de esa provincia, los cuales fueron vencidos, y castigados sus caudillos con la pena de horca. Por los servicios que entonces prestó, fue ascendido al empleo de teniente coronel. Después estuvo en España y el rey Fernando VII le confirmó en el cargo de correo mayor (2 de julio de 1755), le hizo coronel y agració a sus hijos y hermanos dándoles cruces de la orden de Santiago.

Le concedió el rey Carlos III (Carlos III de Borbón, Rey de España, fue hijo del segundo matrimonio de Felipe V con Isabel Farnesio, duquesa de Parma y Plasencia), catorce mil pesos anuales de renta, y grandeza honoraria en 13 de octubre de 1768, como recompensa de haber reasumido la corona en esa fecha el oficio de correo mayor de la Indias. En 1779 le creó el duque de San Carlos, grande de España de primera clase, y le nombró mariscal de campo; en 1789 le promovió a teniente general, y en 1791 le concedió la gran cruz de la orden de Carlos III.

El historiador La Fuente , tratando de la reversión de la corona del citado oficio vinculado, se expresa así: (tomo X, página 338). “La cuantiosísima compensación que se dio al de Castillejo por la cesión que de él hizo al Estado, demuestra el enorme lucro que de aquel oficio se sacaba, el abuso que sin duda había llegado a hacerse de él, el gravamen que resultaba a la hacienda, y las ventajas que ésta debía experimentar de que volviese a la corona. Indica además, que a Carvajal se le facultó para vender sus bienes vinculados en América, relevándole el pago de alcabala; y que hasta se le dieron siete mil pesos para su traslación y la de su familia”.  (Véase: José Toribio Medina.- La Imprenta en Lima.- T. II, págs. 546-547 y 554-555). Dicc. Hist. Biog. Del Perú, de M. Mendiburu, T. III, pág. 439-440.

Don Mariano Joaquín Carvajal Vargas y Brun, natural de Lima, caballero de la orden de Santiago, fue su hijo primogénito de don Fermín Carvajal y Vargas primer duque de San Carlos, y de doña Joaquina Brun y Carvajal, condesa de Castillejo. En 1789 poseía don Mariano el título de conde del Puerto. Había enviudado de su mujer doña Mariana Manrique de Lara, hija de los marqueses de Lara, se trasladó a España donde se hallaba su hijo don José Miguel de Carvajal y Manrique de Lara. Allí fue socio de las reales academias de la historia, San Fernando, Española y Vascongada, gran cruz de la orden de Carlos III y gentil hombre de cámara con ejercicio. A su fallecimiento, el duque de San Carlos, lo heredó el dicho hijo que era conde del Puerto. Don Mariano Joaquín fue muy solícito en colectar cuantas noticias podían hacer honor a la literatura peruana, y poseía un archivo importante de estimables producciones (Véase: José Toribio Medina.- La Imprenta en Lima.- T. III, págs. 160, 165 y 489). Dicc. Hist. Biog. de M. Mendiburu. T. III, Pág. 440.

Don José Miguel Carvajal y Manrique de Lara, natural de Lima, fue hijo primogénito de don Mariano Joaquín de Carvajal y Brun conde del Puerto y conde de Castillejo, y de doña Mariana Manrique de Lara, hija de los marqueses de Lara, y nieto de don Fermín de Carvajal y Vargas primer duque de San Carlos y grande del reino. Pasó a España antes que su padre, siendo coronel de ejército y del regimiento de infantería de Caráz, y caballero de la orden de Santiago. Entró en posesión del título de conde del Puerto y lo era en 1792. Obtuvo el empleo de  brigadier en 1794 y reasumió el condado de Castillejo. El rey Carlos IV le dio la encomienda que disfrutó en la orden de Alcántara su tío el conde de la Unión , y el ascenso a mariscal de campo. En 1802 fue elevado a teniente general. El 9 de noviembre de 1798 recibió la gran cruz de Carlos III. El 9 de marzo de 1814 el collar de la insigne orden del toisón de oro, y en 1815 la gran cruz de Isabel la católica y el cargo de mayordomo mayor del rey Fernando VII, a quien había acompañado en su prisión de Valencey. Heredó el ducado de San Carlos, consejero de Estado, embajador en París y Viena, gentil hombre de cámara del rey y ministro de Estado. Obtuvo varias condecoraciones de naciones extranjeras.

Este personaje, confidente de Fernando antes de que fuera rey, reconoció sus secretos y fue su cómplice en la conspiración contra el príncipe de la Paz que originó el memorable tumulto de Aranjuez y la abdicación de Carlos IV. De él decía la reina María Luisa “que era el peor y más falso de los amigos de su hijo” (Véase: Toribio Medina.- La Imprenta de Lima, T. III, págs. 65, 91, 174 y 179). Dicc. Hist. Biog. del Perú de M. Mendiburu. T. III, págs 440-441. ......etc. etc.

[2] Dr. Gustavo Pons Muzzo, notable maestro e historiador contemporáneo, nació en la ciudad de Tacna el 12 de setiembre de 1916. Hijo de don Bartolomé Pons Seelleres y doña Elsa Muzzo Vásquez. Hizo sus estudios primarios en Tacna y el Colegio Salesiano de Lima, los de secundaria en el Colegio Guadalupe. Sus estudios superiores los efectuó en las facultades de Letras, Derecho y Educación en la UNMSM , optando el grado de Bachiller en Letras en 1940; luego el título de Doctor en Historia en 1943; posteriormente obtuvo el título de Doctor en Educación en 1948. Ejerció la docencia en varios colegios de Lima, la cátedra de “Historia de América” en la UNMSM 1949-1953, y de “Metodología en la Enseñanzaa de la Historia ” y de “Problemas Pedagógicos Peruanos” en la Universidad Católica de Lima, etc.

Fue miembro y secretario general de la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú de 1970 a 1974. Integró la Comisión Consultiva constituida por el Ministerio de Relaciones Exteriores, para estudiar la propuesta chilena destinada a dar una salida al mar a Bolivia (Dic. 1975 a Nov. 1976). Formó parte de la Comisión Nacional del Bicentenario del Nacimiento del General José de San Martín y Matorras (1978); de la Comisión Especial constituida para determinar la autenticidad de la letra del Himno Nacional del Perú (1982); y de la Comisión Nacional Peruana para la celebración del V Centenario del Descubrimiento de América de 1988 a 1993. Ha sido Director del Museo Nacional de Historia. Senador electo por el departamento de Tacna en 1962.

Es Miembro Fundador de Número de la Sociedad Peruana de Historia desde julio de 1946 y su Presidente en el período 1967-1969. Ingresó al Instituto Sanmartiniano del Perú el 1° de julio de 1948, e integra el Consejo Directivo desde 1969, habiendo sido su Presidente en los períodos de 1977-1979 y 1981-1983; fue reconocido como Asociado Vitalicio el 6 de setiembre de 1989 y luego, como su Presidente Honorario Vitalicio desde el 25 de febrero de 1999. Es Miembro de Número de la Academia de la Historia Sanmartiniana , del Instituto Nacional Sanmartiniano de Buenos Aires, Argentina.

Es Miembro de la Sociedad Geográfica de Lima (14-9-1972). Miembro de Número del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú (14-12-1973). Miembro del Instituto Libertador Ramón Castilla. Socio Honorario de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia , Vencedores del 2 de Mayo de 1866 y Defensores Calificados de la Patria-Filial Tacna (20-6-1979). Socio Honorario de la Asociación Cultural Sanmartiniana de San Luis, República Argentina (27-11-1979). Socio Fundador del Club Departamental Tacna y su Presidente en los Períodos 1986-1988 y 1988-1990. Declarado “Hijo Predilecto de Tacna” (28-8-1997). Socio del Rotary Club de Lima. Socio Honorario de la Sociedad de Ingenieros del Perú (Oct. De 1991). Miembro de Número del Instituto de Estudios Históricos Aeroespaciales del Perú.

Es autor de acreditados textos para la enseñanza del curso de “Historia del Perú” en los cinco años de educación secundaria, usados en  todos los colegios de la República , y de gran número de obras, ........ etc. etc.

Por su contribución especial al conocimiento de la historia del Perú, ha sido distinguido por varios gobiernos e instituciones con importantes condecoraciones largo de enumerar.

Posee además muchas otras medallas, trofeos placas, pergaminos que le han sido entregadas por diversas instituciones, en mérito a su profícua y prolongada contribución a la cultura nacional, destacándose por su excepcional patriotismo. (Presidentes del Instituto Sanmartiniano del Perú. Edición, julio de 2003. Ing. Manuel A. De Ingunza Simonettti).

[3] Protomédico: Cada uno de los médicos del rey que componían el tribunal de protomedicato.

  Protomedicato: Tribunal formado por los protomédicos y examinadores, que reconocía la suficiencia de quienes aspiraban a ser médicos, y concedía las licencias necesarias para el ejercicio de dicha facultad. Hacía también veces de cuerpo consultivo.

[4] Decreto de fecha 23 de enero de 1830, que incorpora a la Provincia de Santa a la antigua de Chancay; denominándola:

Provincia de CHancay-Santa.- El Ciudadano Agustín Gamarra y Messia, Gran Mariscal de los Ejércitos Nacionales, Presidente de la República , etc., etc.- Considerando: I.- Qué, la contribución que sufraga la provincia de Santa es tan corta que el Subprefecto no puede mantenerse con la escasa cuota que por toda asignación le señala la ley, y que las graves urgencias del Erario Público no permiten por ahora señalar a esta clase de empleados la dotación que demandan sus importantes funciones y reclama el decoro de la magistratura; II.- Qué, las reglas de rígida economía que dirigen al Gobierno, exigen la supresión de gastos inútiles, como sería el que impendiese en formar la matrícula separada de una Provincia cuyos productos fiscales no se hallan en proporción con la asignación correspondiente al revisitador.- Decreto:.- Art. 1°.- La Provincia de Santa se reunirá provisionalmente a la antigua de Chancay, bajo el mandato de un solo Subprefecto, y la denominación de Provincia de Chancay Santa.- Art. 2°.- El Subprefecto residirá en la villa de Supe como que es la más conveniente por su localidad y recursos.- Art. 3°.- Esta resolución interina será sometida a las Cámaras Legislativas tan luego como se reúnan, para que puedan resolver lo que estimen acertado con arreglo al artículo 48, atribución 20 de la Constitución.- Art. 4°.- El Ministro de Estado en el Despacho de Gobierno queda encargado de la ejecución de este decreto y de mandarlo imprimir, publicar y circular.- Dado en la Casa de Gobierno, en Lima, a 23 de enero de 1830.- Agustín Gamarra y Messia, Presidente.- Por orden de S. E.- José María de Pando

[5] Decreto de fecha 17 de marzo de 1835: que separa, las provincias de Chancay y Santa.- El Ciudadano Felipe Santiago Salaverry, Jefe Supremo de la República.- Considerando :- I.-Que la unión de las dos provincias de Chancay y Santa, ordenada por decreto de 23 de enero de 1830, no ha producido al Erario las ventajas económicas que se propuso el Gobierno;.- II.- Que las grandes distancias de los pueblos a Supe, su capital, forzosa residencia del Subprefecto y Juez de Derecho, paralizan el curso de los negocios judiciales, con grave perjuicio de los ciudadanos, aumentan las labores en el cobro de contribuciones, y alguna vez lo hacen impracticable, si no se hecha mano de comisionados irresponsables, exponiendo a los vecinos por este medio a vejaciones odiosas;.- III.- Que la multitud de reclamos de los pueblos y aun de los mismos subprefectos, acrediten sobradamente el disgusto con que han permanecido los primeros formando un solo cuerpo y la imposibilidad de los segundos para llenar con exactitud sus deberes;.- IV.- Que el decreto citado fue una medida provisional, o una prueba, para según los resultados, proceder con mejor acuerdo;.- Decreta:.- Art. único.- Se separan las dos Provincias de Chancay y Santa, que serán presididas, cada una por su respectivo Subprefecto, cuya autoridad se extenderá hasta los límites que las dividían anteriormente.-       Mi secretaría general queda encargada del cumplimiento de este decreto.- Dado en la Casa de Gobierno, en Lima, a 17 de marzo de 1835.- Felipe Santiago Salaverry, Jefe Supremo.- Por orden de S. E.- El Secretario General, José Domingo Espinar

[6] El Dr. Remigio La Rosa Coca , fue además Alcalde Provincial de Chancay en dos períodos consecutivos, tal como se da cuenta en sesión ordinaria del Concejo Distrital de Huaura, de fecha 19 de enero de 1908. En la estación de Despacho, se la lectura de un oficio que envía el Honorable Concejo Provincial de Chancay, donde comunica que “en las elecciones municipales verificadas en los primeros días de este año y mes, ha salido reelegido el Sr. Dr. don Remigio La Rosa , como Alcalde de este Concejo”. Se acordó contestar felicitándolo por su nueva reelección. (Fuente: Libro N° 3 (Año, 1907-1912). Páginas N° 31 a 34.- Alcalde Sr. Nicolás Cruz). MDH

Asimismo, vemos al Dr. Remigio La Rosa , como representante ante la Cámara de Diputados durante los períodos: 1907-1912 y 1913-1918, en su calidad de Diputado Suplente por la Provincia de Chancay. (Fuente: Congreso de la República.- Colección Documental.- El Poder Legislativo y sus representantes, 1822-2000. Páginas 450 y 460.- Primera Edición, abril de 1998). MDH

Finalmente, vemos al Dr. La Rosa ejerciendo la defensa. El Municipio Distrital de Huaura, en su sesión ordinaria de fecha 23 de noviembre de 1911, el Sr. Alcalde don Nicolás Cruz manifestó: “que el principal objeto de la sesión era dar cuenta que, al pretender apropiarse de la Plaza denominada “ La Parroquia ” y de un sitio solar de pertenencia municipal don Darío La Rosa , había iniciado el respectivo juicio, de acuerdo con el Síndico de Rentas; nombrándose como defensor de la causa al Dr. Remigio La Rosa , y como apoderado a don Genaro B. La Rosa. Discutido el asunto, se aprobó el procedimiento, dando cuenta al superior”. (Fuente: Libro N° 3, páginas N° 107-108. (año 1907 a 1912).- Alcalde Sr. Nicolás Cruz). MDH. (Libro de sesiones N°3, (año 1907 a 1912), páginas N° 103, 104,105 y 106. Alcalde Sr. Nicolás Cruz.

[6] Libro N° 3, páginas N° 43, 44 y 45 (año 1907 a 1912). Alcalde Sr. Nicolás Cruz. MDH.

[7] Libro N° 3, páginas N° 43, 44 y 45 (año 1907 a 1912). Alcalde Sr. Nicolás Cruz. MDH.

[8] Declárase de utilidad pública la adquisición por el Estado de la Casa y Balcón de Huaura.- Resolución Suprema por el Ministerio de Fomento.- Lima, 29 de Junio de 1921.- Considerando: -Que, es deber del Estado propender a la conservación de los sitios que más íntimamente vinculados se hallan con los hechos trascendentales de la República ; -Que, entre ellos se encuentra la Casa y Balcón desde el cual el Libertador don José de San martín, proclamó por primera vez la Independencia del Perú, en el pueblo de Huaura;- Que, la realización de este propósito determina la compra por el Estado de la propiedad mencionada;- Con el voto deliberativo del Consejo de Ministros;- Se resuelve:- Declárese de Utilidad Pública la adquisición por el Estado de la propiedad de la Casa y Balcón de Huaura, mencionados, para cuyo efecto el ministro de fomento organizará el respectivo expediente de expropiación.- El egreso que origine el cumplimiento de esta Resolución, se aplicará al crédito especial denominado: “Primer Centenario de la Independencia ”.- Regístrese y comuníquese.- Augusto Bernardino Leguía  Salcedo.- Presidente de la República.- Rada y Gamio.

 

[9] Demarcación Política del Perú, Recopilación de Leyes y Decretos (1821-1967). Segunda Edición, Volumen II, página 355 -  Lima 1968. - Justino M. Tarazona S. Oficial 1°.

[10] La casa donde se hospedó el general San Martín durante su estadía en Huaura, por más de siete meses, fue la casa hacienda de “ El Ingenio” de propiedad de don Manuel Salazar y Vicuña, quien al enterarse del desembarco del general San Martín en la bahía de Huacho al mando de la Expedición Libertadora del Perú, le envió como obsequio un hermoso caballo blanco, debidamente enjaezado, que el Libertador utilizó hasta la noche del 20 de setiembre de 1822, fecha en que se alejó para siempre de nuestra Patria; junto con este presente, le envió, además, algunos terrones de azúcar y puso a su disposición su hacienda, la casa hacienda y todos sus caudales, que entre otras cosas comprendían varios decenas de negros esclavos.

Don Manuel Salazar y Vicuña:  prócer de la Independencia ,  fue reconocido como teniente coronel, y en tal calidad, Comandante en Jefe del Regimiento de Caballería Cívica de Huaura y Huacho (1822),  y promovido a la clase de coronel el 13 de setiembre de 1822. Elegido diputado por Huaylas, participó en las tareas del I° Congreso Constituyente y,  quien además de integrar la comisión de guerra, propuso en su seno un proyecto de ley sobre minería. Luego fue elegido Alcalde Constitucional de Lima, y asumió sus funciones el 24 de julio de 1825; obtuvo licencia mientras desempeñaba la prefectura del departamento (IX-XII de 1825); y fue entonces distinguido con la medalla cívica (10-XII-1825) que el Congreso hiciera acuñar con el busto de Bolívar. Elegido diputado por Lima (1826), se despidió de la Municipalidad (29-III-1826) para incorporarse al Congreso; frustrada la incorporación de éste, reanudó sus actividades edilicias. Hubo de atenderlas hasta 1828, por no haberse realizado las elecciones correspondientes.   (Enciclopedia Ilustrada del Perú,  tomo V, p. 1865).

[11]  Mercurio Peruano de Lima, número 466, del 7 de marzo de 1829.- Artículo de Felipe Pardo y Aliaga.

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Fundación de la "Villa de Huaura" o de "Carrión de Velasco" 1597

Al pasar por el antiguo pueblo de Indios de Guaura, el 20 de Julio de 1596, el virrey don Luis de Velasco fue acogido con vivas muestras de simpatía por los labradores españoles y caciques del valle, quienes le suplicaron les hiciera merced, luego que tomara las riendas de su gobierno en Lima, de elevar el mencionado pueblo a la categoría de Villa de españoles, por ser ya numerosos los que en ese poblado y comarca residían. Es evidente que desde entonces, como en el caso del Conde de Nieva, respecto de la Villa de Arnedo, resolvió el futuro Marqués de Salinas y ex-Virrey de México, expedir provisión y designar con su ilustre apellido en honor de su casa y lugar de nacimiento, a Huaura como "Villa de Carrión de Velasco". Acaso fue el vecino don Luis de Zavala quien hiciera formalmente la petición y suministra la información acostumbrada, tal como había hecho otras de común beneficio para los labradores españoles del valle.

Cuando existían establecidos a la usanza española, mediante Reducciones, los "asientos" de Aucallama, Huaral, Huacho, Végueta, Sayán, Santiago de Maray, Paccho, Iguari, Supe, Barranca y aún Pativilca en el vasto Corregimiento de Chancay; sobrevino en 1597, la creación de la "Villa Carrión de Velasco", segunda Villa de Españoles, treinticuatro años después de la primera, que fue la "Villa de Arnedo" o Chancay.

Era corregidor y Justicia Mayor de la Provincia, por Su Majestad don Felipe II, el Maestre de Campo don Alonso de Mendoza Cataño de Aragón, quien recibió y dio cumplimiento a la cédula o providencia virreinal.

Todo nos dice que existía ya un poblado y levantada había una Iglesia, de la advocación de Santa María del Camino (alude a la aparición de la hoy venerada Imagen de la Virgen del Carmen de Huaura), lugar, hoy, en completo abandono y maltratado (con sus catacumbas semi destruidas y sin el mínimo cuidado), que ocupa al lado de la Plaza San Martín, frente al Balcón de la Independencia, donde estuvo hasta el pasado siglo la Iglesia Parroquial de la Villa.

Tal fue el sitio elegido oficialmente por los comisionados residentes, que parecen haber sido: don Luis de Zavala, don Gonzalo Fernández de Heredia y don Juan Torres Salazar, primeros vecinos de la villa (y muchos más). Desempeñaba el curato y vicaría del valle el padre clérigo don Antonio Rodríguez Cebrato; siendo encomendero de Végueta don Sancho de Ribera y Bravo de Lagunas; cura de Huacho el padre clérigo don Diego Hernández y, dueños de fundos rústicos en la comarca, numerosos personajes.

Al fundar la Villa de Carrión de Velasco, que equivalía a ratificar o confirmar la existencia organizada del pueblo que allí se había formado, se trataba de dar un común hogar a numerosos españoles de dicho valle tan alejado del de Chancay, con Ayuntamiento, Justicia y Regimiento, como en la Villa de Arnedo, que se instaló en los primeros momentos de la solemne ceremonia de erección; al mismo tiempo para conseguir que los indios que debían prestar servicios a los Mitayos en la población y en la labranza de las heredades, no vivieran alejados del principal centro poblado de esa zona.

En cuanto al Verdadero Fundador y Año de la Fundación de la Villa; Por haber discrepancia entre los pocos antiguos historiadores que sobre el particular han escrito, conviene dejar establecido, de una vez por todas, que fue el Virrey Don Luis de Velasco (quien gobernó en Nueva Castilla (Pirú o Perú) hasta 1604 y convertido en Marqués de Salinas en 1611), quien expidió la provisión correspondiente en 1597.

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Primeros moradores

Residían en 1597, como, "Moradores del Valle y Villa" en el Asiento de Huaura, según los protocolos notariales y otros documentos coetáneos, numerosos agricultores, comerciantes, soldados y gentes de otros oficios que fueron -a no dudarlo- los primeros pobladores y vecinos de la Villa de Carrión de Velasco, inscritos en el Registro que se llevó en el Cabildo, Justicia y Regimiento, instalado con independencia del Ayuntamiento de españoles de la Villa de Arnedo (Hoy Chancay). Muchos de los personajes, cuyos nombres extraigo con minuciosidad de aquellas fuentes, residieron en el valle y antiguo Asiento desde 1589, 1596, figurando después como testigos instrumentales, y otorgantes, hasta los primeros años del siglo XVII, no en calidad de "estantes" sino de "moradores" y "vecinos" de la Villa, con solares, casas de viviendas, cuadras para huertas y estancias, heredades, Indios Mitayos y "Yanaconas".

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Sus fundadores

Luis de Zavala, Capitán Gonzalo Fernández de Heredia y su hermana doña Isidora, casada con don Diego de Isásaga Meneses, Juan de Torres Salazar, que fue Teniente de Corregidor en 1594 - 96 - y en 1604; Francisco de Santana, que fue también lugarteniente en 1594 y testó en la Villa en 1608; Diego Camacho, Alcalde de la Santa Hermandad y Teniente General de Corregidor en 1603, quien testó en la Villa en 1605; Capitán Juan Bayón de Campomanes, residente en el valle según instrumentos de los años 1593, 97 y 99, "Encomendero de Huaura y Huacho"; vecino de la Ciudad de los Reyes y su Alcalde Ordinario en 1594; Miguel de Osorio, Escribano Público y primero del Cabildo de la Villa; Bartolomé de Morales y su hija Inés Rodríguez, viuda de Bartolomé Verdejo. Alonso Vásquez Bustamante, Notario Apostólico; Juan Sánchez Montesinos; Bartolomé de Heredia; Juan de Pereda; Juan bautista Luis; Pedro Laines de la Hoz (hoy Laos); Andrés García de Segovia, Alcalde Ordinario de la Villa en 1598; Diego Pérez de Ordiales, Teniente de Alguacil Mayor en 1599; Suero Días de Campomanes, hermano de don Juan, vecino y Regidor de Lima; Juan de Cáceres y Obando; Francisco Flores Rosel; Francisco de Marmolejo; Diego López de Marmolejo, Juan de Castañeda, Miguel de Fuente Clara, Marcos de Rivas, Miguel de Ondarza; Juan de Sagredo; Juan de la Hoz; Luis de Fuente; Iñigo de Saravia; Juan López Palomino; Luis Morales; Benito Luis de Ojeda; Martín Vásques; Francisco Rodríguez; Juan Alvarez; Bartolomé de Torres y Portugal; Lorenzo Lónes y otros" .

La Casa del Milagro

En unos trapiches, cerca de la Villa de Huaura, mientras caía el sol, permaneció el Arzobispo don Toribio Alfonso de Mogrovejo recostado sobre unas cañas, en el aposento en donde había dormido. Su criado, don Bernardo de Alcócer entró a llamarlo para continuar la visita de su Diócesis que comprendía las ciudades de Lima y de León de Huánuco, y las Villas de Ica, Pisco, Cañete, Arnedo (o Chancay), Santa y Huaura (o Carrión de Velasco). Santo Toribio, respondió a Alcócer, "aún tengo cinco minutos para leer uno de los Salmos".

Y leyó en alta voz: "El que habita en el retiro del Altísimo, morará seguro, bajo la sombra del Omnipotente. Por cuanto has dicho: ¡Tú, oh Señor eres mi refugio! y al Altísimo has puesto por tu habitación; no te sucederá mal alguno, ni plaga, ni mortandad, te caerá en tu morada. Por que El da encargo a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en tus caminos; sobre las palmas de sus manos te llevará para que no tropieces con tus pies, en alguna piedra. Pisarás al león y al áspid. Hollarás a la serpiente. Por cuanto tiene puesto en mi tu amor, dice el Señor, y también te libraré y te glorificaré y te mostraré su salvación". Así sea, dijo Alcócer.

Santo Toribio tomó el Diurno, el criado el Breviario y el Fieltro, únicas prendas personales del prelado, y salieron. Apenas atravesaron el umbral éste cayó y se vino abajo todo el aposento, y la casa, lo que causó espanto y admiración del pueblo de Huaura que, juzgando que milagrosamente guardaba Dios al Santo Prelado, fue en tumulto, y al repicar incesante de la campana histórica, a dar gracias a la Capilla de Huaura.

La Casa de esta catástrofe, durante mucho tiempo, permaneció derruida y se mostraba al viajero, llamándola la Casa del Milagro . 

Las Salinas fueron siempre de propiedad de la Villa de Carrión de Velasco

Cinco leguas distante de la Villa de Huaura, se encontraban las salinas registradas en las cartas geográficas de principios del siglo XVIII con el nombre de Carrión de Velasco. Era uno de los recursos que aumentaban el florecimiento de esta Villa. Pero así como en el transcurso del tiempo, se debilitan tan grandes y populares ciudades, así Huaura perdió sus regulares proporciones, cuando su vecindario acomodado, por sus adquisiciones de fortuna, transmigró a Lima, fijando allí su domicilio. Paulatinamente quedó Huaura en poder de una población sin comercio. Su inmediación a Huacho, a tres cuartos de legua, hizo que este pueblo, vecindario de indios, se fuera levantando y agrupando a su alrededor un respetable número de parcialidades: los Malambinos, los Trujillanos, etc. Las comodidades eclipsadas en Huaura, en Barranca y Arnedo (Chancay); cuando las familias adineradas prefirieron a la sencilla vida del campo la vida bulliciosa de Lima, se formó Huacho, pueblo cosmopolita y hospitalario. Gobernadas las provincias por los Corregidores, en interés de los repartimientos, y otras consideraciones, que se tuvieron para su extinción consultaron sus prográficas, de principios del siglo XVIII con el nombre de pío interés y edificaron Huacho sobre las ruinas de Huaura. A esta Villa abastecida de cuanto era preciso para la vida humana. Posesionado de la sal, no permitían que nadie se mezclara en su ingreso, ni consentían a otros pescadores que los propios naturales. La pesca era antes diaria, y en el primer lustro del siglo XIX era precaria. No quedaba a Huaura recurso de subsistencia. Había sido fundada con el nombre de Carrión de Velasco, y ni esto le sirvió para reclamar las salinas de su nombre. Los indios de Huacho se hicieron dueños de las salinas, que se decía ser de las más importantes de América. No hay tradición de otras semejantes, consideradas siempre libres y estancadas, en manos de los indios, a los que ese poder económico les dio la arrogancia necesaria, para nombrar Alcaldes y con estatutos desconocidos, "que no los entienden ni los mismos indios", escribió en 1850, don Fernando Jiménez, reputado comerciante. Nadie sino los indios podían cortar sal; los españoles estaban impedidos, por estos. Con una costa de 30 leguas, que comprendía el puerto de Ancón, el de Chancay, la Herradura o Salinas y el de Barranca, y con una porción de caletas, daba la impresión de una costa desierta. Era por naturaleza un lugar destinado al comercio clandestino, sin guardacostas, ni resguardos. Esto favoreció al contrabando. Luego, lo tuvieron muy en cuenta los grandes marinos ingleses que pirateaban en nuestras costas, y después se pusieron al servicio del Almirante Cochrane y del General José de San Martín, para la campaña libertadora.

La Provincia de Chancay se dividía en tres valles: Chancay, Huaura y Barranca.

El Valle de Huaura

Regado por su río de poco caudal, alcanza un curso de 22 leguas. Valle fértil, con una extensión de tres leguas de tierras de repartimientos de los indios de Huacho, y las haciendas de Chacaca, Corral Redondo, Ingenio, Loza, Acaray, Vilcahuaura, Humaya, Quipico, Andahuasi y Casa Blanca, con otra porción de haciendas menos extensas. El Ingenio, Humaya, Quipico y Andahuasi haciendas de caña; las demás eran de cría de ganado, y de pan llevar. Estas haciendas beneficiaban en 1805, 55 mil arrobas de azúcar, cosechaban seis mil fanegas de trigo, cuatro mil quinientas de maíz, mil fanegas de ají, dos mil de frijol, mil de cebada, mil cuatrocientas reses para el abasto de Lima, y 7,000 cerdos que negociaban con el valle de Chancay. A distancia de cinco leguas estaban situadas las salinas de Huaura, en las que se cortaban setenta mil piedras de sal, que agregados a la producción del valle, con el aumento de algo en arroz y en carbón, se podía calcular su producción en 190,000 pesos anuales. Los indios de Huacho, Supe y Barranca se dedicaban a la manufactura de los sombreros de "Junco", que producía la provincia. El trabajo en los primeros era asombroso. "En América, los Indios Catacaos y los de Jipijapa; pero, después sólo los huachanos", decían, los conocedores del buen sombrero. Tres ramos importantes se proponían promover en su centro económico, los pobladores de esta circunscripción. Azúcar, de las haciendas: Ingenio, Humaya, Quipico, Andahuasi, San Nicolás, Calpón y Huayto. Todas grandes a excepción de las dos últimas, que correspondían al partido de Santa. Embarcaban por Herradura y Barranca, o lo remitían a Lima. Clamaban por extender su comercio al Virreinato de Buenos Aires. Los cañaveleros reclamaban para esto el fomento del puerto de las Salinas, pensando así, sería más activa la extracción. Los fletes, derechos, pontazgos y comisiones tenían postrados a los azucareros. Después de estos gastos, tenían que marchar, de 20 a 40 leguas, por 9 que había en a la hacienda más distante. La dificultad de recuas era otro factor en contra. Los pastos se dedicaban mantener a la bueyada, que era el eje principal de las Moliendas.

Todos pedían el fomento del puerto: azucareros y compradores de sal, que adquirían directamente de los indios de Huacho los que asumieron, como se ha dicho, ese derecho, que corresponde a los de Huaura, y estancaron, en sus propias manos, las cuatro leguas de pampa, toda de sal.

Dos pontazgos había en la provincia

Uno en Chancay que se llamaba de Pasamayo, por cuyo paso cobraba el Marqués de Villafuerte, medio real por cada bestia de carga o silla, cuatro reales en ciento de ganado menor, y medio real cabeza de ganado mayor. Otro Pontazgo de Huaura, pagaba 8 reales el ciento de ganado menor; medio real cabeza de ganado mayor, un real carga de toda especie y medio real por carga, todos los indios.

El pirata Davis se presentó en la Villa de Huaura

Los piratas y corsarios que varias fortunas habían infestado nuestros mares, volvieron en tiempos del Virrey Melchor de Navarra y Rocafull -Duque de La Palata- a sembrar el desconcierto. En 1683 Davis cruzó el Estrecho de Magallanes y entró en el mar del Sur. Eduardo Davis o David a bordo de una fragata de 36 cañones (la Tigre) y otras dos de menores fuerzas; todas con tripulación inglesa, y en las islas de Juan Fernández se dio la mano con Edward, que piloteaba otra de 16. Más tarde se le unieron otros barcos pequeños, unos de franceses y otros de Ingleses filibusteros, algunos de los cuales habían logrado atravesar el Istmo por la parte del Darién.

El 12 de Marzo de 1684 el virrey Duque de la Palata, recibió el primer aviso de su presencia en carta del presidente de Chile don José Garro. Entretanto Davis o David recorrió a mansalva toda la costa y ya en el golfo de Guayaquil, después de hacer algunas presas, se unió a los filibusteros procedentes de Panamá. El Virrey a fin de vencer los recelos y temores de los mercaderes y de los particulares, reforzó la armada y enfrentó a los piratas.

Su buena dicha quiso que en el tornaviaje avistasen al enemigo, en la ensenada de Panamá, cerca de las Islas del Rey, donde se trabó un combate que duró varias horas y en el cual la ventaja estuvo de parte de los nuestros. Era 11 de junio de 1685, pero por diferencia entre los jefes y disputas que no tenía razón de ser, estando ya casi rendido el enemigo, éste pudo emprender la fuga, valiéndose de la mayor ligereza de sus barcos. Davis, al cual se habían unido dos compatriotas suyos, Swan y Peter Harris y el francés Groniet, resolvió separarse de sus compañeros.

La armada tomó rumbo al Sur. Davis siguió la estela de sus contrarios y, después de saquear Sechura, Saña, Casma, Santa y Huaura, se presentó en Pisco el 11 de Junio de 1686. Pero veamos, algunas de sus depredaciones y crímenes:

Después de Sechura cayó Davis sobre Zaña, la villa más rica y poblada, como lo demuestran aún hoy las ruinas de sus conventos . Luego al puerto de Chérrepe por el mes de febrero y, poco después, cruzó sin tropiezo la distancia que lo separa de Saña, donde era Corregidor D. Luis Venegas Osorio, sargento general de batalla, el mismo a quien se pensó encomendar la fortificación de Portobello. No hubo resistencia y el pirata pudo saquear la población a su placer y llevarse cuanto era de algún valor. En Santa y en Casma repitieron la hazaña, aunque sin mucho provecho por la cortedad de los lugares, pero en la segunda de estas poblaciones dieron muerte al cura, D. Andrés de Estrada, por haberse negado a descubrir un caudal que en realidad no tenía.

Luego le tocó el turno a la Villa de Huaura o Santa María del Camino, llamada también de Carrión de Velasco, lugar bien avecindado y rico como es su fértil valle.

Davis desembarcó en Huacho el 13 de marzo, y después de quemar el caserío de indios pescadores que habitaban el lugar, pasó a Huaura y, sorprendiendo a su vecindario, redujo a prisión a los más notables vecinos, que, según Mugaburu, fueron 18 y entre ellos el Alcalde Provincial, don Blas de La Carrera.

Veamos que nos refiera el suceso fr. Diego Felipe de Cuéllar, Provincial de San Francisco:

"En la Recolección que aquí tiene mi Religión, dice: apresaron algunos religiosos y por no haber manifestado los vasos sagrados los amenazaron con la muerte y les hicieron sortear con unos dados. Cayó la suerte en fr. Francisco Fernández, definidor habitual, muy ejemplar religioso y al punto le quitaron la vida de dos balazos dentro de la misma iglesia. Y habiendo herido muy mal a otro religioso sacerdote lo llevaron prisionero con la demás gente que pudieron recoger. El buen fraile añade: "No lo dudo, Señor, ni por acá se duda; si V. M. no se sirve enviar algunos navíos armados, por que el pavor que ha permitido Dios se infunda a los españoles es de calidad que, a la voz de que viene el inglés, raro es el que no tiembla... como por nuestros pecados se ha visto en Paita, Piura, Zaña, Huaura y otras partes, sin que hayan tenido resistencia 80 a 100 hombres que han echado en tierra. Se han valido de tal industria que los navíos que dan la mar por dentro, sin que puedan ser vistos y con barcos saltan de noche y, aunque puedan acometerlos, no se han atrevido. ¿Pues si con número tan corto han hecho tales destrozos, que se podrá recelar si vienen muchos.....? No le faltaba razón al Provincial y extraña que Davis hubiera podido recorrer la costa sin hallar oposición. 

Distinguidas familias nacieron en Huaura durante la Colonia

Sus vidas y obras constituyen hoy, importantes páginas en su historia

Don Juan Genis Terán

Nació en Huaura en 1670. Hijo de don Alonso Genis Arévalo natural de Trujillo del Perú, y de doña Ana Fernández de Terán de los Ríos, nacida en Lima y de cuya distinguida familia se ocupa Ocariz en su obra genealógica. La madre de don Alonso fue doña María de la Fuente de la Cadena, nieta de don Pedro de la Cadena que se avecindó en Trujillo después de haber concurrido a las conquistas de Méjico y la Florida, según Garcilaso y Cárdenas Zuazo. Don Juan Genis Terán estudió en el Seminario de Santo Toribio, y no inclinándose a la carrera eclesiástica, siguió la militar: en 1720 era Maestre de Campo, fue también Corregidor de Chancay y Santa y, heredó la Escribanía Pública y del Cabildo de Huaura que pertenecía a su familia, por el fallecimiento de su padre ocurrido en 1701. Contrajo matrimonio en 1703 con doña Teresa Garrido Núñez, hermana del jesuita Miguel Garrido natural de Huaura, educado en Lima; uno de los expulsados en 1767 siendo Prior del convento máximo, y falleció en Italia en el año 1769 a la edad de setentiocho años. Fueron sus padres el general don Mateo Garrido Altamirano y doña Feliciana García Núñez. Don Juan murió en Huaura en 1746. Fue dueño de la hacienda Peñico y en su época principió el trabajo de las minas de oro de esa quebrada. Dejó varios hijos de su matrimonio: Don Félix, Capitán Regidor y Escribano del Cabildo que casó con su prima doña María Hermenegilda Garrido en 1750, y por este enlace ejerció el Patronato del Hospital de Huaura, y de la obra pía que con veinte mil pesos de capital fundó don Diego de Loza Bravo para dotar a jóvenes que tomasen estado; Doña Ana y doña Melchora monjas profesas del monasterio de la Concepción de Lima; D. Anacleto Ventura que estudió en el colegio San Martín de esta capital: fue cura de Colquemarca y provisor en el Cusco en tiempo de su pariente el Obispo don Juan de Castañeda Velazquez y Salazar (de quien nos ocuparemos seguidamente). Había sido casado don Anacleto con doña María Josefa Tapia y tuvo un hijo: don José Antonio, profeso en la compañía de Jesús del Cuzco, de donde fue expulsado con los demás jesuitas de su convento; era hombre de mucha ciencia y se le hacían consultas en asuntos importantes. Su padre don Anacleto en su viudez profesó en la misma compañía de Jesús .

Capitán Gonzalo Fernández de Heredia.

El y su hermana doña Isidora hicieron donaciones y contribuyeron con limosnas considerables, para que se fundase el Convento de San Francisco de Huaura, que se erigió con permiso del Rey Felipe III y del Virrey don Francisco de Borja y Aragón -Príncipe de Esquilache- en 1618; celebrándose en su Iglesia la primera misa el 25 de dic. de dicho año.

Don Juan Castañeda Velásquez y Salazar

Natural de la Villa de Huaura. Fueron sus padres don Francisco de Castañeda y doña Juana Velazquez y Salazar, hija del Alcalde Provincial don Bartolomé Velazquez y de doña Josefa Salazar. Estudió en el colegio San Martín de Lima en que fue maestro, y se graduó de doctor. Pasó al Seminario de Santo Toribio donde prestó buenos servicios en la enseñanza de la juventud de ese instituto. Se ordenó de sacerdote, y nombrado cura, desempeñó el ministerio parroquial en tres doctrinas. Ocupó después en el coro del Cusco, las sillas de tesorero, chantre y arcediano de cuya dignidad ascendió a la episcopal de Panamá en 1743. Se le promovió a la Iglesia del Cusco en 1749, y tomó posesión en al año siguiente. Falleció el día 22 de Febrero de 1762 a la edad de 72 años, y se le hicieron en Lima magníficas exequias en la Catedral, a que concurrió el Virrey don Manuel de Amat, los Tribunales y Corporaciones el 30 de Marzo. Se le dio sepultura en el Templo de la Compañía de Jesús del Cusco según lo dispuso; por que antes de su fallecimiento se incorporó a ella e hizo los votos correspondientes. Este Obispo se hizo notar por su caridad con los menesterosos, a quienes por mano de los Prelados de las ordenes religiosas repartía muchas limosnas. Reeditó el ruinoso edificio del hospital de Huaura de que era patrón, y que había fundado don Diego de Loza Bravo en 1674. Dio ochocientos marcos de plata de piña para una custodia en su Catedral del Cusco. Tuvo una suntuosa Biblioteca, y dispensó su protección al muy recomendable literato Dr. don Ignacio de Castro natural de Tacna, cura de San Jerónimo y Rector del colegio de San Bernardo de aquella ciudad. No faltaron detractores opuestos a la buena reputación del Obispo. Se le acusó al Rey por regidores y vecinos respetables del Cusco, quienes dando amargas quejas de los abusos de los párrocos herían al prelado acriminándole por su tolerancia; especialmente en lo respectivo a tres curas sus parientes inmediatos cuyos excesos será mejor silenciar, bien que fueron notorios y muy graves.

Hermano del Obispo fue el capitán don Alejo Castañeda Alférez Real del Cabildo de Huaura que casó con su prima doña Luisa Hidalgo Velazquez y Sandoval hija del capitán don Gregorio Hidalgo Velásquez, y de doña Ana de Sandoval y Salazar, todos nacidos en Huaura. Hijos de este matrimonio fueron: doña Francisca Castañeda casada con don Joaquín de Lamo y Zúñiga; doña, Juana casada con el Marqués de Casa Castillo gobernador de Chucuito; doña Paula casada con don Manuel Diez Requejo, secretario de la Inquisición &. Abuela del Obispo don Juan Castañeda fue, Doña Josefa Salazar, hija de don Pedro Pérez de Salazar, Capitán, Primer Alcalde Corregidor de Huaura, y de doña Francisca Montesinos .

Juana Margarita de Jesús

Ilustre y virtuosa dama nacida en la Villa de Huaura. Hija de padres honrados y pobres. Su padre, después de difunta, contaba que al bautizarla se mostró alegre y placentera y sin el llanto y lágrimas, que suelen tener otras criaturas en aquel paso, al desnudarlas, al ponerle sal en la boca, echarles el agua en la cabeza, y hacer en ellas las santas ceremonias del ritual; que las personas que se hallaron presentes todas a una, y el cura, viendo la paz y alegría, conque la tierna infante recibía la gracia del baustismo, discurrieron que había de ser una Santa. Creció, y desmintieron, por entonces su vida y sus acciones, estos pronósticos por que habiéndose casado muy niña, a poco tiempo, se disgustó del marido y se separaron, y venida a Lima, fue el tropiezo de muchos, que traía perdidos con su amor. Era hermosa y era libre, conque tenía muchos pretendientes, que le contribuían miserablemente, que en breves días se llenó de galas, joyas y profanidad, conque se hacía ver, con más aplauso.

Así iba corriendo sin freno nuestra Juana Margarita, cuando habiendo llegado a Lima el breve apostólico de la beatificación de Santa Rosa, se comenzó a discurrir sobre su vida y virtudes, causando aquella mudanza, que hemos dicho, de vida, en muchas almas. Andaban ya por las calles algunas mujeres vestidas de hábito de terceras, que edificaban con su compostura, y movían a sagrada emulación a las más descompuestas. Con esto comenzó Juana Margarita a disgustarse interiormente de su vanidad, ya no le parecían bien las galas, los diamantes no brillaban a su vista, la tela le parecía cosa indigna de estimación; las visitas de sus galanes la cansaban; su hermosura la daba en rostro, y en nada de esta vida hallaba gusto. Tenía en su escaparate un Niño Jesús de buena escultura, sentado en una silla, muy bien vestido y aderezado, que antes servía de adorno al escaparate, entre otras alhajas de estimación, que guardaba en él, y ya, cuando estaba sola, abriendo el escaparate, le servía de consuelo; por que con grande afecto del alma y lágrimas, le pedía, que se doliese de su mal estado, y la sacase al verdadero camino de su salvación, persistiendo como otra Magdalena, regando con sus lágrimas los pies del Niño Jesús, o enjugándolos con sus cabellos. Las personas que la comunicaban viendo los efectos exteriores, y ocultándoseles la causa interior del alma, los tenían por locura, o a lo menos por alguna hipocondría, que así juzgan los mundanos de las mudanzas que Dios hace en las almas. Un día de la Porciúncula, pasaron por su casa unas beatas, que iban a la iglesia de nuestro Padre San Francisco, a ganar el jubileo y ofreciéndosele a una de ellas cierta necesidad, entraron, sin saber donde, en la casa de Juana Margarita que así que las vio recibió grande consuelo, y habiendo sabido a que iban, les mostró el Niño Jesús que tenía en el escaparate, y les rogó, que después de hechas las diligencias del jubileo, se viniesen a su casa, que gustaría de comer con ellas, y se excusarían del trabajo de volver a las propias, con sol y cansancio, por que vivían muy lejos. Las hermanas aceptaron el convite, por que luego de la plática que tuvieron con ella, les dio en el corazón la gran mudanza que Dios había hecho en su alma, y quisieron cooperar a persuadirla, que acabase de una vez de declararse contra la vanidad, siguiendo a lo descubierto la bandera de la Cruz. Hicieron sus diligencias para ganar el jubileo, y volvieron a la casa de Juana Margarita, que les tenía puesta la mesa con mucho gusto, y tan alegre el semblante, cuanto antes le había tenido, y se le veía triste y melancólica. Las beatas comenzaron a tratar cosas de Dios, y del consuelo espiritual que traían de haber hecho de su parte lo que podían en orden a ganar el jubileo, y Juana Margarita, oyéndolas con envidia, comenzó a llorar, que sirvió de confirmarlas en su discurso; que aquella alma no estaba bien con el mundo, y deseaba convertirse a Dios. Le pidieron que se declarase más, y hubo menester muy poco, por que luego, entre suspiros y congojas del corazón, les explicó los deseos eficaces que tenía de entregarse toda a Dios, y el disgusto que ya le causaba el mundo y sus vanidades. Pero, que hallaba en esta mudanza muy grandes dificultades, por que un galán que tenía la asistía y perseguía de modo, que ya por sus importunaciones, o ya por la obligación que tenía, no hallaba modo de desasirse de él, aunque era verdad que le miraba ya con tanto disgusto, cuanto antes era placer y regalo que recibía de verle. Comieron y discurrieron entre todas de este punto, y salió determinado de la consulta, que una de las beatas, la más discreta, se quedase con Juana Margarita, a servirla en defensa con su compañía, mientras se despedía la materia de despedir al galán, con prudencia, por que no hiciese algún desafuero el hombre, antes de mudar de casa y de hábito la penitente. Despidiéndose todas, quedándose la escogida, que lo primero que hizo fue llevarla a su confesor, que era el padre maestro fr. Juan de los Ríos, para que la confesase generalmente, y con sus buenos consejos la confirmase en tan santos propósitos. Mientras duraron las disposiciones de la confesión, la buscó muchas veces el galán, pero la buena beata le despedía con buenas palabras, sin permitírsela ver por que le decía, que totalmente había perdido el juicio (y era verdad, por que ya no tenía el que antes) y que podía dañarse su vista, por que en acordándose de él le apretaba el accidente, y era lástima hacerla perder la memoria, que con no verle, iba cobrando la enferma.

El se despedía, y seguíanse las diligencias de la confesión, hasta que un día con mucha resolución le dijo su confesor: Que no había de creer su mudanza, hasta que totalmente la viese declarada contra el mundo, dejando las galas y todo cuanto tenía, y vistiéndose de pobre, fiase de solo Dios, sustentándose de limosna, y no de lo que esperaba de los hombres. -Pues si en ello consiste -dijo ella- mañana me verá V. P. muy otra lo que ahora. Y fue así, que al día siguiente, ya mudaba de su casa, a la de una señora virtuosa, fue a buscarla a su convento, vestida tan a lo pobre, que admiraba; llevaba una saya vieja, unos zapatos rosados de fraile, un jubón de bayeta de la tierra, abrochado con un cordón de hilo, ceñida a la cabeza y el pelo con un trapo, un manto remendado por mil partes, y en el brazo pendiente una cesta, en que llevaba envuelta sus joyas. (Había repartido los vestidos entre sus amigas, y dado mucho de limosna a la gente de su casa), y le dijo a su confesor: Que le parece Padre mío: ¿Vengo a su gusto? El confesor pasmó confuso de ver en tan semejante figura a su penitente, y le respondió: Que sí, y que solo le restaba la perseverancia, pero que esa la había de haber de Dios, haciendo de su parte cuanto pudiese y debiese, para conseguir aquella altísima gracia.

Ella se lo prometió, y sacando de la cesta las joyas se las puso en las manos diciendo, que hiciese de ellas, y de las alhajas de su casa, señalándole la parte en que las tenía, lo que gustase, sin decirle en que, ni como las había gastado o expendido, por que ni aún para esto quería saber de ellas; y que traía la cesta para llevar de limosna que comer alguna cosa, de lo que le diesen a medio día en la portería del convento, entre las otras pobres que acudían a comer. ¡Oh Dios, cómo se conoce que estas obras son milagros de tu diestra omnipotente! En fin, se rodearon las cosas de manera, que preservando en estos buenos propósitos nuestra Juana Margarita, habiéndose ya dispuesto la casa del beaterio, y vestídose el habito de Tercera de la Orden, se recogió en él, para ser una de las piedras fundamentales de aquel espiritual y nuevo edificio, o jardín novel de rosas, que tales eran, o lo parecían todas cuantas entraron en él. Se hizo grande, y muy grande en la obediencia, en la humildad, en el silencio, en el recogimiento y en todos los ejercicios, que se comenzaron luego en aquella casa de lección, oración, penitencia, mortificación y negación de las mismas. Contáramos mucho de ella en todas estas virtudes, si lo admitiera la brevedad de la historia, que ya nos llama el fin de este libro, y tercer tomo. Tenía rigurosísimos instrumentos de mortificarse, rayos, abrojos, silicio, cadenas, disciplinas de varias formas, y de todos usaba la prudencia, porque de ninguno usaba, sin permisión y licencia de su confesor; la cama era, la mitad un potro de dar tormento con unos balaustres esquinados, y la otra mitad de tablas (así son todas las de las hermanas) y una frazada vieja con una almohada de lana, sin otro colchón ni abrigo; vestía lana asperísima a raíz de las carnes, ayunaba los días de la Orden, y otros muchos entre año, y algunos de la semana a pan y agua, consultándolo con su confesor, por que no daba paso en esta vida, que no lo regulase la obediencia. Era sobremanera recelosa de las mejoras espirituales de sus hermanas, y ejecutaba este celo con tanta prudencia (que es lo que deben tener los celosos, para no dar en muchos inconvenientes, mucho peores de los que quieren obviar) que cuando abrían los ojos, se hallaban sin sentir, con la reforma, muy alegres y gustosas de la grande suavidad con que había dispuesto, sin alterar ni hacer ruido, la hermana. Andaba siempre en presencia del Santísimo Sacramento del Altar, y tenía desde su celda señalada una Iglesia en la ciudad, a donde había hecho hábito de imaginarse presente al Señor, y era de modo, que comiendo, durmiendo, velando, o acostada, levantada, cosiendo o leyendo, siempre tenía vuelto el rostro, y el cuerpo hacia la parte, en que se meditaba presente, adorando la presencia real de Nuestro Señor y bien sacramentado, sirviéndole de remedio y de consuelo, y de armas esta divina presencia, contra las tentaciones del demonio. Así vivió algunos años, creciendo siempre de virtud en virtud, hasta que Nuestro Señor fue servido de llamarla para sí, y fue por raro camino, ejercitándola antes de una grande paciencia; se le crió en uno de los pechos un bulto, a los principios pequeño, pero dentro de pocos meses se declaró en zaratán, que le comía el corazón y las entrañas.

Llamaron cirujanos que la curasen, y los remedios parece, que servían de fomento a la enfermedad, con que se determinaron a cortarle el pecho, y declarándole a ella este decreto cruel respondió: "Si es para saber mi gusto, yo no le tengo, ni le quiero tener en causa propia, como mis superiores me lo manden, yo vendré en que hagan de mi lo que quisieren, aunque me manden descuartizar". Se dispuso al fin cortárselo y estando los cirujanos presentes, le mandaron sentar en una silla. Sentóse y queriendo atarle las manos, y aún el cuerpo contra la silla, lo recibió con mucha humildad diciendo: "basta para que yo me esté quieta, la atadura de la obediencia, ella me manda cortar el pecho, y ella me ha de tener firme, para que me lo deje cortar; aunque si quieren atarme, como lo manden mis superiores, también lo pueden hacer". Dejaron de atarla por no afligirla, o diciéndole uno de los cirujanos, que quien quería que hiciese aquella miniatura, respondió: "yo no tengo voluntad, hágala el que gustare, que a mi sola me toca el sufrir con la ayuda de mi Esposo";

Descubriéndola y llegando un cirujano, le dio once navajadas, para acabar de separarle el pecho, por que le había crecido como una rodela, y estuvo a todo tan firme asida de la obediencia, que la mayor demostración, que hizo de su dolor, fue alzar tres veces un pie, y volver a afirmar en el suelo, pronunciando otras tantas veces con singular devoción y ternura el dulcísimo nombre de Jesús. Pasaron luego a darle muchos botones de fuego, cabeceándole las venas, que fue añadir martirio a martirio, y dolor a dolor, y a todo estaba como si fuera insensible; hasta que aplicándole los defensivos, y poniéndole unas fajas bien ceñidas la acostaron en la cama: y el confesor, por que sirviese de ejemplo a las demás, tan admirable paciencia y resignación a la ajena voluntad, habiéndose hallado presente, y haciendo del enojado, la riñó y le dijo: Que como había estado tan impaciente, al darle las navajadas, que había levantado el pie, y quejándose diciendo Jesús aquellas tres veces (lo hacía el confesor, por que oyesen su respuesta) ¡Oh Padre mío! (le dijo la hermana entonces). "¿Pues no se acuerda V. P. que antes de cortarme el pecho, cuando se trataba de ello, le pedí licencia para quejarme, si me doliese, tres veces, y decir en ellas Jesús?, juzgo que no fueron más, y si excedí, perdóneme Padre mío".

Con la misma paciencia y tolerancia estuvo en la cama catorce días, sin que se oyese voz de disgusto, ni se le viese movimiento de dolor, antes conociendo luego los cirujanos que se moría, se lo dijeron con claridad, y aunque la misma paciente la conocía, por sus accidentes, por que sentía que se le iban pudriendo las entrañas, con gravísimos dolores; no recibió ninguna pena con la sentencia de muerte, oyéndola y aceptándola con singular alegría, y respondió: "Que se hiciese la voluntad de Dios, que para todo estaba aparejada, por que ni quería sanar, ni vivir, ni morir, ni padecer, sino solamente aquello, que quisiese Dios hacer de ella".

Le dieron luego el viático y la extremaunción, que recibió muy alegre y muy en sí, y apretándole los dolores, no tenía más consuelo, que volver los ojos a un cuadro pequeño, en que a su devoción, estaba Cristo bien nuestro amarrado a la columna, con una oveja a los pies, atada con uno de los cabos de la soga, y una letra que salía de su boca y decía: "Átame Señor, y no me dejes de ti, huir" y otra que salía de la boca del Salvador, que decía: "Yo te ataré, para que nunca te apartes de mí".

Se abrasaba en vivo fuego, por que de las materias que le iban llegando al corazón, se levantaba un volcán, en que se quemaba viva, y lo más que hacía, era soplar algunas veces, con la boca, ademán natural de quien se quema; se reconciliaba muchas veces, asistiéndola su confesor con la caridad que acostumbraba en estos lances, y lo más del día, menos los ratos forzosos a las necesidades humanas, los pasaba en silencio, y cerraba los ojos, contemplando y puesta siempre en fervorosa oración.

Hasta el punto de expirar estuvo siempre con todos sus sentidos; y sintiendo el mal olor de su cuerpo, pidió por amor de Dios, que le pusiesen de cuando en cuando, unos pañitos mojados en vinagre rosado en las narices, y decía que era: "por que aquel hedor no le quitase en sentido, siéndole de impedimento, para la meditación de sus culpas y de las misericordias que Dios usaba con ella" .

Llegó al fin el catorceno y habiéndole pedido a su confesor, por la mañana, que la absolviese por la bula de la Santa Cruzada, y le aplicase sus indulgencias y las del Rosario, y respondiéndole el confesor, que le avisase del punto, cuando quisiese morirse, para hacerlo; y dicho ella, que si se le quitaba el habla, ¿Cómo había de avisarle?, replicando el confesor, que se lo dijese por señas. Al dar las doce del día, llamaron, diciendo que se moría la hermana, entramos algunos religiosos que nos hallábamos allí, y le cantamos el Credo, estando ella entretanto sentada en su cama, asida de un cordel para tenerse, puesto los ojos, con mucha ternura, en la imagen que se ha dicho; acabamos el Credo y pidió que la ayudasen a recostarse otra vez; se recostó, y cerró un rato los ojos, y luego los volvió a abrir, mirando a su confesor, que entendiéndola, la absolvió y aplicó las indulgencias; luego volvió a mirar al mismo cuadro, e hizo cierto movimiento, encogiendo la cabeza, como que hacía reverencia al cuadro. Le pusieron en las manos una cruz, y la vela del bien morir, cerró los ojos por otro breve rato, y luego los abrió y los puso en el Cielo, y de esta suerte estuvo un largo espacio, entendiendo todos que hacía oración, pero ya estaba difunta. Compusieron su cadáver en el féretro, amortajado con su hábito de la Tercera Orden, y aquellas mismas horas, le llevaron a la iglesia de nuestro convento y le pusieron en la Capilla de la Veracruz, hasta la tarde, que se le hizo un entierro muy solemne, a que asistió lo mejor de la ciudad, honrando y venerando por buena y virtuosa a la difunta, que viva habían muchos celebrado y solicitado por su miserable belleza y desenvoltura.

Se le enterró en la bóveda del claustro, entierro antiguo de los ilustres progenitores del alguacil mayor de la ciudad don Nicolás de Torres y Bohorques, que quiso honrar las cenizas de sus mayores, con las de una pobrecita beata, honrándola Dios, por su grande penitencia. Murió de veintidós años .

Rvdo. Padre Jerónimo Soto

Nació en Huaura el año 1733, y entró en la Compañía de Jesús en 1748. Hizo largo y muy aprovechados estudios, y conoció bien la física y la medicina que cultivó aún en los hospitales. Vivía en Roma como uno de los jesuitas expulsados del Perú, y asistiendo enfermos, le atacó una enfermedad de que murió en 1776. Fue autor de estas obras: "Historia de la creación del mundo", en seis discursos: "Disertaciones físicas sobre algunos fenómenos, y rarezas del Perú": "Cusco subterránea": "De palpitante cordis": "Aconomía sanitatis in liquidorum aequilibrio et debita fibrarum tensione consistens".

El Capitán don Juan Infante Trujillo

Vecino regidor de la Villa de Huaura. La gran hacienda de su propiedad llamada "El Ingenio" inmediata a dicha Villa, la cedió al colegio de los Desamparados de Lima dependiente de la Compañía de Jesús, en 1684, habiéndola recibido el padre Prepósito Jacinto de Arrúe. Cuando los jesuitas fueron expulsados perdiendo todos sus bienes, compró "El Ingenio" de Huaura don Francisco José de la Puente y Sandoval, de la orden de Santiago. Infante Trujillo había sido declarado benefactor de la casa de los Desamparados.

El Hospital de la Villa de Huaura Su fundación y recursos

Don Diego Bravo de Lagunas y Montero.

Natural de Alcalá de los Gazules, hijo de don Francisco Bravo y de doña María Montero. Su padre fue de veinticuatro de Jerez, su patria, y vino al Perú nombrado por el Rey Alcalde Mayor de las minas de Potosí. Don Diego era sargento mayor y Regidor del Cabildo de Lima, donde se avecindó con sus padres desde 1614. Contrajo matrimonio en Huaura con doña Ana Carreño, hija de un hacendado y regidor de esa villa.

Cuando falleció sin hijos, se fundó allí con sus bienes, un hospital, según lo ordenó dotándole con el capital de 10,000 (diez mil) pesos. Se creó también una capellanía de 12,000 (doce mil) y una buena Memoria de 21,000 (veintiún mil) para dos dotes anuales.

Doña Ana casó por segunda vez con don Antonio Sandoval, viudo de doña Ana Salazar. Fundó una capellanía de 15,000 (quince mil) pesos; legó 10 (diez) esclavos y unos terrenos al mismo hospital que estableció su primer marido; dotó una escuela en Huaura y mandó distribuir muchas limosnas. Las haciendas que don Diego había adquirido, en el remate de los bienes del capitán don Juan Fernández Heredia, eran valiosísimas, pues comprendían como 30 (treinta) leguas cuadradas, aún excluida la hacienda del "Ingenio" de Huaura, que pasó por donación de Juan Infante Trujillo, a ser propiedad del Colegio de los Desamparados de Lima.

Don Diego Bravo de Lagunas, falleció el 31 de diciembre de 1663; su retrato y el de su esposa doña Ana Carreño se conservaron en el Hospital de Huaura.

La Iglesia y convento de San Francisco de esta villa se fundaron por don Gonzalo Fernández de Heredia, ascendiente de las familias Loza Bravo y de don Antonio Sandoval. Este en su testamento declaró que perdonaba cuanto le debieran los que no fuesen nobles. (más de 40,000 pesos) .

Arribo y desembarco de la Expedición Libertadora en la apacible bahía de Huacho

El 9 de noviembre, encontrándose la Expedición Libertadora en la bahía de Ancón, por espacio de diez días, el General San Martín dio la orden general de prepararse, y de disponer los transportes y las tropas para una inmediata operación.

A las cuatro de la tarde del mismo 9, con la "Moctezuma" por descubierta, los transportes en el centro y el resto de la Escuadra a la vanguardia, el convoy independiente emprendió viaje con rumbo hacia el norte; amaneciendo frente al puerto de Huacho donde dio fondo a las ocho y media de la mañana del 10 de noviembre de 1820.

Desde el 10 hasta el 12 desembarcaron en Huacho todos los cuerpos del ejército, caballos y otros adyacentes. El General en Jefe mandó al Teniente Coronel Alberto Bakler D'Alve a reconocer las posiciones de Huaura y Supe, quien regresó de inmediato con los detalles de ambas.

El 14 se emplearon 700 hombres en construir tres reductos sobre las alturas que dominan al puerto. También se mandó construir un muelle para la comodidad del desembarco.

El 17 mandó S.E. que toda la infantería marchase a Supe a las órdenes del Mayor General Gregorio de Las Heras, quedando los Cazadores a caballo en Huacho, y pasando los granaderos a situarse en Huaura.

El 18 llegó la infantería a Supe; al siguiente día 19 entró el General en Jefe.

El 20 salió el Teniente Coronel D'Alve a reconocer el curso del río Huaura.

El General en Jefe dio orden el 5 de diciembre para que la infantería se pusiese en marcha y ocupara la margen derecha del río Huaura, apoyando la derecha de su línea en la Villa de ese nombre, y la izquierda en Sayán; el batallón de Cazadores quedaba en Supe, y el N° 5 que aun se hallaba en Huaraz, debía estar pronto a marchar a la primera orden.

El 6 salió de Supe el resto de la infantería. El General en Jefe pasó a Vilcahuaura, y regresó a Huaura después de reconocer las posiciones intermedias.

Para cubrir los vados practicables del río Huaura, y asegurar la cabeza del puente que se halla frente de esta Villa, mandó el General en Jefe, que el Teniente Coronel D'Alve, dirigiese la formación de un reducto a la cabeza del puente, y cubriese los demás puntos que indican las posiciones laterales del Río.

El Ejército Libertador ocupaba una posición ventajosa en todo aspecto y a la brevedad formó una línea contínua de operaciones desde la costa hasta la sierra, que privó enteramente al enemigo de todo recurso, amenazándolo constantemente por su frente y flanco.

Así aparece en el Boletín N° 4 del Ejército Unido Libertador del Perú, fechado el 20 de noviembre, en Supe.

La ocupación del Valle de Huaura desde el 17 de Noviembre de 1820, tuvo por objeto proseguir en el plan de propaganda política y quebranto de la moral de los realistas, fines que eran primordiales, según el criterio del General San Martín. Se trataba de obtener en Huaura lo mismo que se consiguió en Pisco.

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Voluntarios, conversos y emigrados se presentan ante el General San Martín, en su Cuartel General en Huaura.

En los históricos meses de noviembre y diciembre de 1820, brillantes y ruidosos éxitos habían consagrado y glorificado la causa de la Patria. Fueron tres los más importantes: 1° la captura de la fragata de guerra "Esmeralda", el navío de guerra más importante de la escuadra realista (la madrugada del 6 de noviembre de 1820); 2° la defección del batallón "Numancia", una de las mejores unidades del ejército español, cuerpo selecto formada por gente escogida de la Nueva Granada (2 de diciembre de 1820); y 3° la victoria obtenida por el general Juan Antonio Alvarez de Arenales en las argénteas crestas del Cerro de Pasco, sobre las huestes que mandaba el general irlandés O'Reilly, del ejército realista (6 de diciembre de 1820). Estos triunfos exaltaron en todas partes los sentimientos separatistas, que cada día conquistaba infinidad de prosélitos; descorazonando cada vez más a los realistas y daban rienda suelta a su indignación; buscando una víctima propiciatoria para sus males, meditando y planeando en la sombra la caída del Virrey Pezuela. Muchos conversos renegaban de los recientes vínculos con el régimen colonial; multitud de voluntarios de todas las edades y clases, volaban a enrolarse en las filas del Ejército Patriota; y un éxodo incontenible llegaba al Cuartel General en Huaura, quienes por su notoria filiación rebelde y sus servicios a la libertad, eran blanco de amenazas, persecuciones, violencias y hostilidades del poder. En todos los lugares que fue ocupando y dominando la Expedición Libertadora, fueron sometiéndose voluntariamente quienes gozaron de comodidades y dulzura capitalina, como es el caso del joven Marqués de San Miguel, y el casi niño y futuro Coronel Odriozola, quienes se presentaron ante el General San Martín, en su Cuartel General, en Pisco.

Cuartel General de Huaura. ***

Desembarcado San Martín en Huacho, logró con felicidad, salvar de los obstáculos que se le oponían y de los riesgos que le rodeaban; y, a principios de noviembre de 1820 se refugió, tranquilo y seguro, en su Cuartel General en Huaura.

Don Juan Castro, fue el primero de los patriotas que se presentó ante el General San Martín, en su cuartel general en Huaura. El benemérito Juan castro, quien domiciliaba en Bellavista, Callao, fue perseguido a muerte por su participación en la conjuración abortada de Gómez, Alcázar y Espejo (el 21 de julio de 1818); e individuo que, si bien exculpado en el proceso respectivo, fue, por datos superiores, buscado con tenacidad que ponía en grave peligro su existencia. Venía en 1814 desde La Paz a Lima, en busca de trabajo y mejor fortuna, cuando estalló en el Cusco la revolución de los hermanos Angulo y Pumacahua. Se enroló entonces en la expedición destacada por ésta, con Hurtado de Mendoza y Béjar, sobre Huamanga y Huancavelica y por supuesto, tomó parte en varias de las mortíferas acciones de la época; hasta que, despedazada la rebelión en aquella zona, por las tropas de Gonzáles, pudo evadirse con rumbo al medio día y aún simular viva adhesión al rey. Panadero más tarde en Bellavista, prosperó en sus negocios y aun convertido en armador y traficante marítimo, como propietario de un buque mercante nombrado "San Felipe Nieri", fue su casa-panadería el lugar de reunión escogido por Gómez y sus conjurados, para salir de frente sobre los Castillos del Callao, que esos mártires-héroes se proponían asaltar. Siguieron a Juan Castro por diversos motivos, los patriotas: Esquicia, Ortiz, Zapata y Cabrera (sus nombres de pila no constan de relación alguna), el padre Zelasco, los hermanos Manuel y Antonio Solar; José Tejada, Bernardo Soffia, Mariano Fermín Rodríguez, Cirilo Trigueros, José Zárate; Antonio Baeza, Manuel de La Rosa (hermano de Pedro), Tadeo Borgoño, José Antonio Castro, Manuel Lastra, Miguel Arrescurrenaga, Juan Sarrio, Lorenzo Román González, Manuel Laiseca, Clemente Ramos, José María Quiroga, José Allende, Juan y Rafael Mancebo, Buenaventura Palma, José Hermenegildo Prieto, Camilo Mariátegui (hermano del mnemógrafo don Francisco), José Soto, Juan Bernales Sánchez, Carlos Quintana, Antonio Lesdael; los doctores Lucas Pellicer, Juan Sánchez, José Toledo, Manuel Fuentes y Manuel Antonio Valdizán; y nuestros grandes conocidos Martín Herreros, Manuel Señas, Fernando López Aldana, José Flores, Joaquín Campino, Manuel Escolano Concha y José de la Riva Agüero. Muchos de estos emigrados corrieron verdaderas y emocionantes odiseas. El futuro canónigo Pellifer, pasando mil sustos y trabajos "por en medio del ejército español situado en su campamento de Asnapuquio, tuvo el relevante mérito de haber llevado a Huaura el botiquín obsequiado por Guillermo Geraldino (el farmacéutico abnegado y generoso del hospital del Espíritu Santo), y pedido por el General San Martín para salvar a su ejército invadido por la epidemia (Album de Ayacucho, pág. 264). El correo patriota José Aguirre y el empleado de auditoría de guerra realista Manuel Señas, transmisor de constantes y copiosos datos, se escaparon por Chorrillos con destino a la escuadra patriota, puesta a precio su cabeza (Album de Ayac. Id., Id.). Por el mismo lugar, y protegido por el denodado Fernando Urquiaga, se puso a salvo José de la Riva Agüero (Anotaciones de Mariátegui, pág. 35 y Album cit. pág. 261) Infinitos peligros, enviado en comisión especial, tuvo que sortear el experto cifrador y descifrador de claves Manuel Falcón ; y fueron de un año entero los que pasó en Lima, de casa en casa y de calle en calle, hasta lograr evadirse, el noble panadero José Flores, jefe y refugio de los "deanes" o patriotas de "San jacinto".

Las conspiraciones del Dr. Fernando López Aldana y su relación con la casa cuartel del General José de San Martín en la hacienda "El Ingenio" en Huaura. ***

El Dr. D. Fernando López Aldana, quien nació en Bogotá el 30 de mayo de 1784, fue alma y nervio de las conspiraciones limeñas y de las Sociedades Secretas. Su vida pública, según expresión del General San Martín, en carta escrita al General Simón Bolívar el 26 de mayo de 1821, fue una carrera de importantes servicios, riesgos, y fuertes compromisos por la causa de la libertad.

En 1812, en su plan de apresurar la insurrección general en el Perú, en una reunión de los patriotas, organizó la llamada "Sociedad Filantrópica" cuyo verdadero objeto era la financiación de un periódico que debía llamarse "El Satélite del Peruano" para suplir, en la difusión de las ideas liberales, al periódico "El Peruano", clausurado por el virrey don Fernando de Abascal y Sousa, y cuyo propietario el español Gaspar Rico, por sus simpatías hacia las ideas liberales y el haber escogido algunas producciones de López Aldana, había sido apresado y remitido a España "bajo partida de registro". López Aldana había estado ya en comunicación con el General en Jefe del Ejército de las Provincias Unidas del Río de La Plata, que actuaba en el Alto Perú, don Juan José Castelli y con la Junta de Buenos Aires por intermedio de doña Petronila Ferreyros y de doña Josefa Carrillo, Marquesa de Castellón, quien también se hallaba en relación con dicho general. El Virrey, por intermedio de sus secuaces, le seguía la pista a López Aldana y al editar éste un prospecto a manera de introducción a la próxima publicación del "Satélite del Peruano", lo mandó apresar y lo mantuvo incomunicado y con centinela de vista en un calabozo. Hubiera sido fusilado sino fuera por la acertada intervención, a su favor, de personajes muy influyentes, adictos a la Monarquía, accionados indirectamente por Gaspar Rico y por Baquíjano, quienes lograron así, después muchas dificultades y empeños, obtener su libertad. Apenas dejó la prisión, López Aldana, persistiendo con plausible tenacidad y evidente peligro de su vida en tan patrióticas tareas, editó "El Satélite del Peruano" del que sólo pudo sacar dos números por que el virrey Abascal impidió la salida del tercero. Infatigable en sus propósitos, superando las crecientes y diarias adversidades, López Aldana, sin dar tregua a su empeño, mantuvo comunicaciones, tan interesantes como arriesgadas, con el General San Martín que estaba a la sazón en Chile, con el General Belgrano que venía avanzando por el Alto Perú, y con Lord Cochrane, cuando por primera vez vino a nuestras costas. El General San Martín, apreciándolo en todo lo que valía y en lo mucho que había hecho y continuaba haciendo por la causa insurgente, lo nombró su Agente Secreto en Lima, autorizándolo que, bajo la garantía de su firma y en virtud del documento que al efecto le remitió, abriese crédito a los patriotas de la Capital, a fin de que por falta de fondos no se paralizaran las labores clandestinas de la insurgencia. Con el dinero reunido -varios miles de pesos en pocos días- y venciendo toda clase de obstáculos, López Aldana y sus colaboradores estimularon a muchas personas a dejar las filas del Rey y pasarse a las de la Patria; el pronunciamiento del batallón realista de "Numancia" en favor de la Independencia; así como los viajes de los correos marítimos y terrestres que envió repetidas veces al General San Martín, informándole detalladamente de la verdadera situación de la plaza y de la región, lo que fue de gran utilidad al Gran Capitán de los Andes en los preparativos de la Expedición Libertadora, antes de embarcarse hacia el Perú. Delatado por el regente Ansoátegui, a raíz del pronunciamiento del batallón "Numancia", que había sido acordado en la propia casa de López Aldana, éste fue perseguido por los esbirros del virrey y procesado como agente de San martín, teniendo, que ocultarse y salir de Lima, designando antes a don José Boqui, como su sucesor en la ardua y difícil comisión que tenía del General José de San Martín .

La Casa Cuartel del General San Martín, en la hacienda " El Ingenio en Huaura" ***

Pero ninguna de estas evasiones, por lo numeroso y escogido de su personal, y por lo dramático de sus trajines y peripecias, igualó a la encabezada por el Dr. López Aldana. Hacia fines de diciembre de 1820 llevaron a cabo una evasión cuarenta y tantos independientes limeños, en unión del Dr. don Fernando López Aldana, que entre ellos iba a la cabeza.

Oigamos lo que, sobre este éxodo tormentoso, cuenta el apreciable y minucioso José Hipólito Herrera: "En virtud de la denuncia hecha por el regente -de la Audiencia- Ansoátegui, el virrey mandó procesar a López Aldana como espía y agente del General San Martín. Por esta razón tuvo que ocultarse el 22 de diciembre de 1820; y, antes de verificar su marcha de la capital, en donde no le era posible permanecer sin riesgo de su vida, delegó la comisión que tenía del General San Martín en don José Boqui, que antes había sido depositario de los 14,000 pesos -previamente reunidos-, dejando en poder de éste no sólo la suma que existía de dicha cantidad, sino los poderes del General San Martín y su carta de crédito. . . . . . ".

A fines de diciembre del mismo año, López Aldana, en reunión de una partida considerable de oficiales, soldados y paisanos, en número de cuarenta y tantos, emprendieron su marcha hacia el Ejército Libertador, saliendo López Aldana, un poco antes del anochecer, disfrazado de militar español, con bigotes que al efecto se había dejado crecer; y así pasó por las calles más públicas hasta la Portada de Guadalupe que era el punto acordado de reunión. Fueron de la partida los señores: Urizar, Relaiza, Flores, Valdizán, etc., emprendiendo su marcha por el camino de Cieneguilla. A los dos días de viaje, en que caminaron día y noche sin parar, se incorporaron a dos montoneras mandadas por los patriotas Acuña y Fresco, de este modo se formó una columna de más de cien hombres. Esta peregrinación duró trece días hasta Retes.

El riesgo de caer en manos de los españoles fue tan próximo, que dos días seguidos se vio la partida de los patriotas casi cortada, a tiro de fusil, por otra del ejército español mandada por el coronel Pardo........... Al llegar a Retes, el 13 de enero de 1821, nuevos peligros, pues fue, casualmente, el mismo día en que el General San Martín lo había abandonado, marchando con todo el Ejército Libertador con dirección a Huaura; y, en consecuencia, el español había avanzado hasta aquel punto.

Así es que la partida de los patriotas sólo pudo escapar de caer en manos de éste, por haber estado todo un día y una noche sin parar un momento, desde Palpa -Huaral- hasta Sayán. Allí fue donde, por primera vez, se presentó López Aldana con sus compañeros al General San martín, quien, así como todos los jefes y oficiales de su ejército, los recibieron con las muestras de la mayor estimación.

A estas evasiones de patriotas capitalinos siguieron otras muchas, colectivas o singulares, que llenaron el Cuartel General de Huaura de paisanos devotos de la autonomía, procedentes ya no sólo de Lima, sino del Norte del Perú y aún del Sur.

En un sólo día, el 24 de enero de 1821, se presentaron en Huaura más de cien individuos de Lima, de todas clases , que inmediatamente empezaron a prestar servicios concordes con su calidad, conocimiento o profesión, procurando así ser útiles, de cualquier modo, a la causa que sostenían .

Más adelante veremos incorporarse, en la división de Miller, despachada a puertos intermedios (13 de marzo de 1821), a multitud de patriotas del mediodía; tales como el futuro gran mariscal don Miguel de San Román, hijo del mártir puneño de ese apellido (apresado en la batalla de Umachiri y mandado fusilar por el virrey Pezuela, en presencia de su hijo Miguel ). El tacneño Dr. don José Antonio Julio Rospigliosi y otros.

Y mucho antes, de los pueblos libertados del Norte, habían también acudido a Huacho y Huaura, unos por tierra otros por mar, patricios denodados como los Lizarzaburu (José María) y los Cárdena de Trujillo (Miguel Y Mariano); los Plascencia de Cajamarca (Antonio y Juan); el chachapoyano Manuel Rubio; los lambayecanos Pedro Haro, Juan Manuel Iturregui (después general), José María Lastres (fusilado por Vivanco), Pascual y José del Carmen Saco, etc., etc.

Otras importantes evasiones realistas; que día a día engrosaban las filas del Ejército Unido Libertador del Perú en su Cuartel General en Huaura. ***

Un sinnúmero de conversos -no "tránsfugas"- como los llamaban los españoles, por que no lo son quienes, repudiando la propia servidumbre, quieren y logran lidiar por su patria, por la libertad y la autonomía- abandonaron por ese tiempo las filas del rey, para enrolarse en las del General San Martín.

Digna de esa mención es la defección practicada, el 5 de noviembre de 1820, por el noble y generoso cabo de la escuadra Manuel Alomí, aquél que, hallándose de guardia en las casas matas del Callao, salvó la libertad y la vida del bravo marino John Brown, comandante del corsario "Maipú", capturado, con éste, el 17 de octubre de 1818, frente a las islas de Chincha. Después de preso, juzgado y sentenciado a muerte, Alomí, indultado por Pezuela, había sido dado de alta en el "Numancia", batallón del cual desertó en la noche del día mencionado, para ser, como fue, ascendido a sargento por los patriotas y puesto en las filas del batallón N° 8 de los Andes, que mandaba a la sazón el coronel argentino don Enrique Martínez.

A principios de diciembre de 1820, se pasó con sus soldados, el capitán don Martín Vargas; y, como dice Paz Soldán: "diariamente aumentaban las filas del Ejército Patriota, con los que se desertaban del rey, sin que los amedrentaran la orden general de fusilar a todos los pasados que cayeran prisioneros" .

El 5 de diciembre fue tan notable la deserción, que los jefes realistas hubieron de extremar la vigilancia y ratificar la publicación de las medidas y amenazas severas. La desconfianza y el espionaje contra los jefes peruanos tomó caracteres tan odiosos, que resultaron contraproducentes.

Un caso de ellos: el comandante cusqueño don Agustín Gamarra y Messía, fue separado del batallón "Unión Peruana" y mandado como edecán del Virrey Pezuela. El jefe desposeído, que en 1814 apareció complicado en la rebelión de Moraya, promovida por el coronel argentino (de Salta) Saturnino Castro, pensó primero en resistirse a la entrega de su cuerpo; pero después resolvió ceder y pasarse, como veremos . El mismo día que el virrey anunciaba al futuro gran mariscal y dos veces Presidente del Perú, su deseo de tenerle más cerca, de edecán suyo (8 de diciembre de 1820), treinta y ocho oficiales realistas, todos, por su puesto, americanos de nacimiento, y varios cadetes de ese ejército, "se escaparon de Lima y pasaron al servicio patriota, presentándose a los puestos de avanzada de Chancay.

Siguieron otras interesantes evasiones

Como la de los generales de suerte y gloria, Castor y Pólux, Pílares y Orestes de la peruana revolución, los entonces capitanes Pedro La Rosa y Manuel Taramona, destinados por San Martín a la Legión Peruana de la Guardia, organizada a la sazón .

Y así fueron, sucesivamente, incorporándose en las filas independientes, unos para morir denodadamente en defensa de la patria, otros para alcanzar la figuración en su seno: Pedro Bermúdez, José Litardo, José María Noboa, José Ríos, los hermanos Francisco y José Antonio Alvariño, Marcelo Granados, Sebastián Peña, José María Sagasti, Felipe Hurtado, Mariano García Robledo, Juan Basilio Cartagena, Nicolás Rivas, Francisco Guerrero, Patricio Ginés, Plácido Días Arenas, Lorenzo Celis, Casimiro Torres, Mariano Zamora, José Miguel Pérez, Manuel Millán (argentino), y otros cuyos nombres han sido desgraciadamente olvidados.

Vino de Lambayeque y Trujillo a tomar servicio, el oficial don Antonio Gutiérrez de la Fuente, rendido, el 27 de diciembre de 1820, en la primera de aquellas poblaciones, al heroico grupo de los Saco y los Iturregui, los Quesada y los Leguía, que en la fecha indicada, fusil en mano, proclamaron su libertad e independencia.

Gamarra y su gran sagacidad: a fines de diciembre de 1820, como ya se ha expuesto al tratar la numerosa y asendereada evasión que encabezaba el Dr. Fernando López Aldana, hizo la suya el coronel Gamarra, en unión de militares tan apreciables como Juan Bautista Eléspuro (quien falleciera en la batalla de Yungay, al caer gravemente herido de bala), José Miguel Velazco, Marcelino Carreño, J. Urízar y otros. Eléspuro y Velazco acompañándose de "varios soldados y clases de su regimiento" (Album de Ayacucho, pág. 269).

Y, por lo que hace a Gamarra, consta que si la caravana de López Aldana, Campino y demás "forasteros", puesta en inminente peligro, varias veces, por la persecución tenaz que de ella hicieran las partidas españolas, logró escapar con buena ventura de las garras de éstos -muy especialmente de la columna comandada por el coronel realista Pardo- ello se debió, únicamente, a la "buena dirección y sagacidad" del coronel cusqueño", que hizo cortar unos puentes y engañó a los enemigos con diversos movimientos" .

El joven Felipe Santiago Salaverry del Solar, es recibido efusivamente por el General San Martín, en su Casa Cuartel de la hacienda "El Ingenio" en Huaura***

A la incontenible caravana de emigrados y conversos, seguía inevitable, a su vez, un largo cordón de voluntarios. Jóvenes de todas clases, entusiasmados por la propaganda, cada día mayor, más audaz y más ferviente, de las ideas revolucionarias, ya envueltas en el nimbo de gloria de los flamantes éxitos; y tanto más atrayentes, cuanto más expuestas a los peligros del martirio y de la brutalidad abandonaban el hogar paterno y corrían a enrolarse en los cuerpos del Cuartel General en Huaura. Entre estos voluntarios, merece mención especial, por las extraordinarias circunstancias en que hizo su presentación, y la figuración, tan extraordinaria cuanto discutida, que alcanzó más tarde, el impetuoso adolescente Felipe Santiago Salaverry Del Solar, que nacido en Lima el 3 de mayo de 1806 (R. Vargas Ugarte dice que nació el 6), contaba a la sazón poco más de catorce años. Fue hijo de Felipe Santiago Salaverry, un ex-contador de rentas del estanco de tabacos de Arequipa y de la distinguida dama limeña doña Micaela del Solar; educado medianamente -pues no llegó a acabar su instrucción- en el colegio de San Carlos, primero y en la escuela de San Fernando después; discípulo de Paredes y de Heredia, que recordaban siempre su viveza y su precocidad. Activo, inquieto, dominante; dotado viva fantasía; violento, silenciosos y exaltado, indudablemente, de una temprana neurosis, congénita y quizá si atávica; y contagiado, en los claustros carolinos y fernandinos, de la propensión rebelde y la propaganda revolucionaria de esos tiempos , nuestro compatriota no pudo resistir a la tentación de lidiar, que fue su distintivo, y de lidiar sobre todo, por la Patria. Una noche, se evadió de la casa paterna (8 de diciembre de 1820), se aventuró entre las tinieblas, por sendas y campos, cayendo aquí, oteando allá; rehuyendo los encuentros que, a cada paso, le ponían en situación de ser aprehendido por los destacamentos realistas, vigilantes de las cercanías; "perseguido muy de cerca" , avanzó decididamente, camino del campamento patriota en Huaura; y acompañado luego por otro joven revolucionario, José María Quiroga, limeño como él, logró al fin poner pie en el puente de Pasamayo, y allí tropezar con el Alférez peruano de caballería Agustín Lerzundi, que, con una pequeña fuerza patriota, daba guardia a ese punto de comunicación peligroso y batía de avanzada . Seguro ya en su temprana aventura, y recibido efusivamente en la casa de la hacienda el "Ingenio", morada de San Martín, fue, con su compañero de fatigas, dado de alta, el 15 de diciembre, como cadete y soldado distinguido en el batallón "Numancia" y luego pasó de teniente a la Legión Peruana. El 21 de abril de 1821 iniciaba el joven Salaverry su larga serie de campañas bélicas, saliendo, con el cuerpo a que ya pertenecía, hacia la sierra del Perú, en la segunda expedición de penetración de Arenales. Hizo la campaña a Intermedios con Rudecindo Alvarado y también la segunda, a órdenes de Santa Cruz. En 1824, como capitán, hizo la campaña de Ayacucho. Siguiendo luego al ejército que invadió Bolivia y llegó hasta Chuquisaca, en donde el año 1825 fue nombrado sargento mayor. En 1828, fue nombrado segundo jefe del batallón N° 9 y sofocó la rebelión de Huavique. En la guerra con Colombia actuó como ayudante de La Mar, y al ser depuesto este en Piura, Salaverry se separó del servicio. En 1831 Gamarra lo nombró subprefecto de Tacna, don contrajo matrimonio con doña Juana Pérez, etc., .....Fue fusilado en la Plaza de Arequipa el 18-II de 1836, respondiendo de este modo Santa Cruz a su decreto de guerra a muerte .

Juan Antonio Pezet: Así como el joven inquieto Felipe Santiago Salaverry, merece igualmente mención especial la presencia de Juan Antonio Pezet; quien nació en Lima en 1809 y llegó a ser Presidente de la República. Inició sus estudios en el Convictorio de San Carlos, pero los interrumpió para presentarse ante el General San Martín en su cuartel general en Huaura, el 10 de mayo de 1821. Siendo admitido como cadete, participó en la entrada a Lima y el primer sitio del Callao; ascendido a subteniente, pasó a integrar la Legión Peruana, con la cual concurrió a las batallas de Torata y Moquegua durante la 1ra Expedición a Intermedios, y a la de Zepita durante la 2da.; y promovido a teniente, participó en las decisivas batallas de Junín y Ayacucho, etc. . 

El Batallón Numancia

Don Ruperto Delgado vino al Perú, como comandante del primer batallón del Regimiento de Numancia, colocación que tenía desde 1816. Este cuerpo en su origen fue formado en la ciudad de Barinas el año 1813 por el teniente coronel don José Yáñez. A la llegada del ejército expedicionario mandado por el teniente general don Pablo Morillo se formaron varios cuerpos de línea con las bases de los que existían en el país. Numancia fue uno de ellos; y quedó organizado como regimiento de tres batallones a órdenes del coronel don Sebastián de la Calzada, después brigadier. Morillo había retenido en su ejército una división de España con destino al Perú a cargo del brigadier don José de Canterac; y a causa de esto le dirigió reclamaciones el Virrey del Perú don Joaquín de la Pezuela, y la solicitud posterior de tropas en auxilio de este reino. Es más que probable que Morillo hubiese tenido prevención del rey para enviarlas, y así dispuso la marcha del primer batallón de Numancia que se encontraba en Popayán, fuerte de 1500 hombres. Su venida fue anunciada por algún tiempo, pues tuvo que vencer un camino de centenares de leguas, atravesando territorio de la Nueva Granada y del reino de Quito. La entrada en Lima del batallón de Numancia el 6 de julio de 1819 avivó mucho las esperanzas de los realistas. Había dejado en Paita su 5° Compañía mandada por don Blas Cerdeña -quien el 1° de julio de 1816 obtuvo los despachos de capitán expedido por el general Pablo Morillo-, con motivo de las hostilidades de la escuadra Argentina que obedecían al Comodoro Brown. También quedó de guarnición en Trujillo la 2° compañía con su Capitán Pineda. Esta apoyó el pronunciamiento de esa ciudad a fines de 1820, proclamándose la independencia por el brigadier Intendente Marqués de Torre Tagle. Pineda prisionero fue fusilado en Lima un año después, cuando emprendió la fuga y se le tomó en ella. No había en el ejército cuerpo alguno de infantería que pudiera compararse con el Numancia. Trajo crecida fuerza de jóvenes robustos, y en lo general de buena estatura; con una instrucción inmejorable y una destreza nunca vista en los ejercicios de fuego; bien uniformado y con adornos de plata en su banda y en los morriones de sus brillantes campañas de preferencia. Un día de simulacro en Lima los fuegos de este batallón admiraron de tal modo, que el coronel del regimiento del infante, don Juan Antonio Monet, se dirigió al comandante Ruperto Delgado elogiando el armamento, y éste le contestó, "que eran superiores a él los que lo manejaban". Casi todos los oficiales eran venezolanos y granadinos, habituados como la tropa a penosas fatigas en la larga guerra sostenida en aquellos países. Nunca en sus dilatados servicios en Colombia habían intentado cosa alguna en favor de la libertad americana; algunos de los capitanes eran muy conocidos por su adhesión a la causa española, y aún habían sido miembros de un tribunal de purificación. Pero estando en Lima se empeñaron varios oficiales en combinar los medios de hacer un gran servicio en la contienda abierta con la venida del ejército mandado por el General San Martín. El principal de ellos fue el capitán venezolano Nicolás Lucena a quien, estando agregado al cuerpo, se le dio la 6° compañía a solicitud del comandante Delgado. Rodeaban a Lucena los oficiales subalternos Guasch, Izquierdo, Alzuro, Alcina, Campos, etc. Fomentaban sus ideas algunos sujetos que se pusieron en relación con ellos, porque trabajaban secretamente y de acuerdo con el General San Martín. En breve llegaron a trascenderse los proyectos que estaban en embrión, y el gobierno que los penetró, dispuso la prisión de aquellos y los hizo encerrar en la fortaleza principal del Callao. De allí consiguieron fugar, y en Lima les ocultaron las mismas personas con quienes celebraban sus acuerdos. El Dr. Fernando López Aldana los fue mandando al ejército del General San Martín; y también protegió la ida de otros individuos que servían en clase de tropa, como Cuervo, Bustamente, Torres y otros, que por pena estaban en el batallón, habiendo sido oficiales en los cuerpos independientes de Costa Firme. El capitán don Carlos Ortega estuvo también ligado a Lucena, pero su complicidad pasó desapercibida. Parecía cortado del todo el mal que habría podido esperarse, y así lo creyó el comandante Ruperto Delgado, más como advirtiese que se desconfiaba de su batallón, tuvo explicaciones con el virrey, y fundado en la moralidad y estricta disciplina de aquél, rechazó toda idea opuesta a sus convicciones, según las cuales garantizaba la consagración al servicio del rey de cuantos le obedecían. El general García Camba, entonces comandante del escuadrón Dragones del Perú, había dirigido al virrey Pezuela el 17 de agosto de 1820, una exposición relativa al estado poco lisonjero del ejército en cuanto al personal de los cuerpos y su estado de instrucción. En ese papel tratando del batallón de Numancia dijo: "hallarse desatendido en sus necesidades y que no se le hacía el aprecio a que era acreedor, pues por estar habituado a una guerra tan sin igual como la de la Costa Firme, debía ser la columna de apoyo del gobierno" ........ terminó con estas frases: "¡Qué de sospechas me hacen recelar de su actual entusiasmo!". Los particulares que en Lima trabajaban ardientemente por la independencia, lejos de desanimarse, se entendieron con algunos otros oficiales de Numancia, notables por su capacidad e influencia, y se ocuparon de trazar el modo de que aquel bizarro batallón se desprendiera íntegro del ejército español reanimando así los patrióticos deseos de los peruanos, y aumentando el poder de las huestes auxiliares que capitaneaba el infatigable y discreto General San Martín. Sus corresponsales de Lima le dieron a saber una novedad de tan alta trascendencia como la que se premeditaba, y que había en la capital quienes abrirían sus arcas para hacer cualquier gasto que la empresa demandase. El mismo García Camba en sus "Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú", refiere que el batallón Numancia fue destinado a formar la vanguardia del ejército acampado en Aznapuquio; "y que este puesto lo había pedido su jefe don Ruperto Delgado para desmentir noblemente la mala opinión de algunos de sus oficiales. Pero si esto era así, ¿cómo podría admitirse que en caso de duda se hiciese una prueba riesgosa, hasta el punto de dejar a ese cuerpo avanzado sin otro alguno de infantería, y unido sólo a dos escuadrones? El coronel don Jerónimo Valdés Jefe de la vanguardia se adelantó a Chancay con el escuadrón Dragones de la Unión, el 2° de Dragones del Perú y la compañía de cazadores de Numancia. Los Dragones de la Unión fueron allí arrollados por una fuerza de cazadores montados de los Andes, mandada por el capitán Federico Brandzen; y en su fuga los apoyó y salvó la citada compañía de Numancia, que protegió también al escuadrón Dragones del Perú. El virrey reforzó la vanguardia con los batallones Arequipa, 2° del Infante y dos piezas de artillería. Valdés marchó a situarse en Chancayllo, y cuando iba a moverse sobre Sayán, recibió la orden para que dichos batallones regresasen a Aznapuquio con los Dragones de la Unión. Sabedor Valdés de que existía en Pescadores una partida de Granaderos a caballo de los Andes, la atacó por dos puntos con los Dragones del Perú que la sorprendieron. En esta contienda, fue la hazaña del joven teniente don Juan pascual Pringles. Al replegarse Valdés de Chancay al cuartel general, se le incorporó otro escuadrón de Dragones del Perú con el teniente coronel Landázuri, y sin embargo de que dos o tres oficiales de Numancia se marcharon al ejército contrario, se anticipó con la caballería y dejó a su retaguardia al batallón, sin que le alarmara aquel síntoma de peligro. El escritor García Camba se encontraba presente; y cualquiera podría inferir, que el adelantarse con los Dragones y una sección de artillería para forrajear en Trapiche Viejo, acaso tendría el objeto de precaverse de cualquier suceso. Así los cargos hechos al virrey por esos mismos jefes, podrían recaer también sobre ellos. Valdés había pedido que Numancia ocupara la vanguardia, y al comunicárselo al comandante Delgado, le dijo que el virrey se negaba a ello por desconfianza. ¿Cómo escribió pues Camba que Valdés ignoraba hubiese tales recelos? Este batallón quedó con la orden de descansar al pie de la cuesta de Huachó para seguir su retirada en la noche. Se detuvo unas horas más a instancias de los capitanes que acordaron emprender su marcha allí mismo para unirse al Ejército Libertador. Antes de la madrugada del 3 de diciembre de 1820, el capitán don Tomás de Heres comunicó el movimiento que debía efectuarse, al comandante Ruperto Delgado con quien tenía amistad íntima, y le invitó e instó para que él lo encabezase. La repulsa de Delgado fue tan terminante, que se convino en ir preso renunciando a la libertad que le otorgaban los oficiales para que se volviese a Lima; uno que otro oficial corrieron la misma suerte que el comandante. El batallón pasó a Chancay y allí se embarcó en los transportes que estaban preparados para recibirlo y llevarle al Cuartel General de San Martín. Valdés por unos prófugos que llegaron a Trapiche Viejo supo tan infausta noticia, pero no marchó en persecución del batallón y continuó su repliegue al cuartel general. Los capitanes que tenía Numancia a su venida al Perú fueron: don Miguel Letamendi primer ayudante, don Francisco Jiménez de la Compañía de Granaderos, don Luis Urdaneta de la 1°, don José Pineda de la 2°, don Miguel Delgado de la 3°, don Carlos María Ortega de la 4°, don Blas Cerdeña de la 5°, la 6° vacante y cazadores don Tomás de Heres graduado de teniente coronel. Jiménez marchó a Quito con licencia. El virrey Pezuela dio a la compañía de Granaderos al teniente coronel graduado don Ramón Herrera, cuya colocación resistió a varios oficiales que pidieron separarse del cuerpo, tales como Letamendi, Urdaneta y el teniente don León Febres Cordero, quienes dados de baja consiguieron pase a Guayaquil y allí fueron colaboradores de la revolución de aquella provincia en favor de la independencia. Los principales autores del movimiento hecho por el batallón fueron: don Tomás Heres, que tomó el mando y don Ramón Herrera, el cual en el último momento redujo al capitán Cerdeña a seguir la voluntad del cuerpo. Todos los demás oficiales se prestaron con el mayor entusiasmo a un suceso que llenó de pavor a los realistas y de satisfacción y contento a los patriotas que en Lima arrostraron peligros, que habían promovido y fomentado la separación de Numancia del ejército español. En primera línea figuraron en aquel grandioso plan los doctores don Fernando López Aldana, don Francisco Javier Mariátegui, don Joaquín Paredes, algunas señoras, que como otras personas cooperaron respectivamente, y don José Mansueto Mancilla que empleó recursos de dinero suyo para algunos gastos, y creemos que no le fue reintegrado o reconocido después en su totalidad. El General San Martín recibió bondadosamente al comandante don Ruperto Delgado, el cual se dirigió a Chile; nombró a Heres Coronel del batallón Numancia, a Herrera Teniente Coronel y a don Miguel Delgado Sargento mayor.

El historiador García camba se expresa en los términos siguientes (Tomo 1°, página 355).

"La deserción del batallón de Numancia, único de su arma que se dejó en la vanguardia, cuando era notorio, y al virrey se le había representado el mal espíritu de la mayor parte de su oficialidad, servía de grave apoyo a las conjeturas, fomentadas probablemente de intento por los interesados en la desunión de los leales. Pero la justicia con que se desconfiaba de la oficialidad del Numancia, y las desastrosas consecuencias de la pérdida de este cuerpo, han sido confirmadas por los mismos enemigos". El 3 de diciembre dice, Mr. Sttevenson: el batallón de Numancia con 650 plazas dejó el servicio del virrey de Lima para pasar al de la patria, y se unió a un destacamento del Ejército Libertador enviado a su encuentro a Retes en el valle de Chancay. Precedentemente había habido al efecto una correspondencia secreta entre sus oficiales y San Martín. La pérdida de una parte tan importante del ejército real, fue muy sensible a Pezuela y a todos los españoles de Lima, y vino a servir de refuerzo muy considerable al Ejército Libertador.

D. Ruperto Delgado recibió el grado de coronel en diciembre de 1819, con ocasión de los ataques hechos al Callao en aquel año por la escuadra chilena mandada por Lord Cochrane. Remitido a Chile en 1820, regresó en 1824 y al año siguiente viajó a España.* *(Diccionario Histórico y Biográfico del Perú. Tomo IV, págs. 364-8).

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Reglamento Provisional expedido en la Villa de Huaura.

Que establece la demarcación del territorio que actualmente ocupa el Ejército Libertador del Perú, y la forma de administración que debe regir hasta que se construya una Autoridad Central por la voluntad de los Pueblos Libres.

Encargado de restituir a esta vasta parte del Continente Americano su existencia y sus derechos, es un deber mío consultar sin restricción todos los medios capaces de contribuir a aquella grande obra. Aunque la victoria hiciese una estrecha alianza con mis armas, quedaría sin embargo un peligroso vacío en los empeños que he contraído, si no me anticipase a preparar los elementos de la reforma universal, que ni es posible perfeccionar en un día, ni es justo diferir enteramente bajo ningún pretexto. Los sucesos más brillantes de la guerra, y las empresas más gloriosas del genio de los hombres, no harían más que excitar en los pueblos un sentimiento de admiración mezclado de zozobra, sino entreviesen por término de todas ellas la mejora de sus instituciones y la indemnización de sus actuales sacrificios. Entre el escollo de una reforma prematura, y el peligro de dejar intactos los abusos, hay un medio, cuya amplitud señalan las circunstancias del momento, y la gran ley de necesidad. Cualesquiera que sean las dificultades que se presenten al adoptarlo, es preciso tener un grado de coraje superior a ellas, y hacer el bien con firmeza y con generosidad, para iniciar la importante obra que el tiempo consolidará más adelante.

Sobre estos principios, a fin de atender los diversos objetos que en el nuevo orden de cosas hacen inevitable el cambio de la administración, para no dejar en la incertidumbre y sin sistema las autoridades, y expuestos los derechos particulares a los riesgos de una jurisdicción indefinida, o a la falta absoluta de recursos que soplan las formas suprimidas por la necesidad: he resuelto establecer el siguiente Reglamento, usando las facultades que en mi residen, y consultando el derecho que tienen los pueblos al establecimiento de aquellas reglas de que penden el orden y la seguridad general, el cual debe emanar en todas circunstancias de la suprema autoridad que existe de hecho, aun prescindiendo del derecho en que se funde.

Por tanto, y con la expresa calidad de provisorio, movido del interés público, y autorizado por esa imperiosa ley, que solo deja elecciones en los medios, y no en su objeto; declaro y establezco lo siguiente:

1°.- El territorio que actualmente se halla bajo la protección del Ejército Libertador, se dividirá en cuatro departamentos, comprendidos en estos términos: a).- Los partidos del cercado de Trujillo, Lambayeque, Piura, Cajamarca, Huamachuco, Pataz y Chachapoyas; formarán el Departamento de Trujillo con las doctrinas de su dependencia. b)- Los de Tarma, Jauja, Huancayo y Pasco, formarán el Dpto. de Tarma. c).- Los de Huaylas, Cajatambo, Conchucos, Huamalíes y Huánuco, formarán el Departamento de Huaylas. d).- Los de Santa, Chancay y Canta, formarán el Departamento de la Costa. El Dpto. que se denomina de la Costa, se agregó al de Lima, por el artículo 2° de la ley de 4 de noviembre de 1823.

2.- En cada sección de estas, habrá un Presidente de departamento. La residencia de los dos primeros, será en Trujillo, y Tarma; la del tercero en Huaraz, y la del cuarto en Huaura .

3.- Los jefes de partido que antes se denominaban Subdelegados, se llamarán Gobernadores, y ejercerán las mismas funciones de aquellos. En los pueblos de cada partido habrá un Teniente Gobernador que recibirá inmediatamente las órdenes del Gobernador del partido y este del Presidente del Departamento .

. 4.- Sus atribuciones serán las siguientes. Podrá proponer la creación de nuevos cuerpos de milicias, arreglar su economía interior, y hacer las propuestas de oficiales a la Capitanía general .

5.- Conocerá en todas las causas civiles, y criminales que por derecho correspondían a los Gobernadores Intendentes en los mismos términos que hasta aquí, consultando el dictamen del asesor del departamento en los casos prevenidos por las leyes, y remitiéndolas para su aprobación al Capitán General .

6.- Conocerá exclusivamente en las causas de hacienda, sujetándose al dictamen de su asesor en los asuntos contenciosos .

7.- En cada departamento habrá un agente fiscal con quien se entenderán las instancias en que se interese el erario público; también será de su resorte el promover la prosperidad y aumento de este ramo, y vigilar sobre la conducta de los empleados, entablar acciones contra ellos en caso necesario, e informar sobre las medidas que convenga para el aumento y conservación de la riqueza pública .

8.- De las sentencias pronunciadas por los presidentes de los departamentos en los asuntos contenciosos de hacienda, habrá un grado de apelación al tribunal que se indicará luego .

9.- En las causales civiles, y criminales entre partes de fuero común, se observarán sin alteración las leyes y ordenanzas del Perú, con la sola diferencia de que los recursos que antes se dirigían a los llamados Intendentes y Subdelegados, se harán en lo sucesivo a los Presidentes de los departamentos y gobernantes de los partidos .

10.- Se establecerá una Cámara de Apelaciones en el departamento de Trujillo, compuesta de un Presidente, dos Vocales y un Fiscal, que permanecerán en sus destinos, mientras duren sus buenos servicios. En los actos oficiales tendrá en tratamiento de Excelencia.

11.- Luego que se instale este tribunal, formará el reglamento para su método interior, que me remitirá para su aprobación, y propondrá los demás empleados subalternos que considere absolutamente necesarios para la expedición de los negocios.

12.- Sus atribuciones serán las siguientes: conocerá en todas las causas y casos que antes conocían las denominadas audiencias, con la sola restricción de no contener en las causas de mayor cuantía, reputándose por tal, la que pase del valor de quince mil pesos, cuyo conocimiento se reserva a los tribunales que establezca el gobierno central que se forme en el Perú.

13.- Las alzadas en las causas de hacienda, se llevarán de todos los departamentos a la Junta Superior de Hacienda, compuesta de la Cámara de Apelaciones, y dos ministros del tesoro público. El fiscal de la cámara llenará las mismas funciones que hasta aquí .

14.- Los recursos conocidos en el derecho por de injusticia notoria, se impondrán a la capitanía general, en atención a la circunstancia y se decidirán por la leyes existentes con dictamen del auditor general .

15.- Por regla general se establece que mientras duren las actuales circunstancias, todas las causas de infidencia, traición, espionaje, o atentado contra el orden y autoridades constituidas serán privativamente del conocimiento de la Capitanía General, a cuya disposición deberán remitirse los reos, con las correspondientes sumarias, formadas por el Juez del distrito para su decisión, conforme a las leyes .

16.- El derecho del patronato queda reasumido en la capitanía general, y el Vicepatronato en los presidentes de los departamentos .

17.- La jurisdicción eclesiástica se administrará como hasta aquí, con estricta sujeción al Derecho común Canónico.

18.- Todas las leyes, ordenanzas y reglamentos que no estén en oposición con los principios de libertad e independencia proclamados, con los decretos expedidos desde el 8 de Setiembre anterior, y con lo establecido en el presente, quedan en su fuerza y vigor, mientras no sean derogados, o abrogados por autoridad competente .

19.- Todos los funcionarios públicos serán responsables a un juicio de residencia, que se seguirá por una comisión especial nombrada al efecto por la capitanía general en los casos de gravedad y trascendencia .

20.- Por un decreto particular, se establecerán los sueldos que deban gozar todos los empleados de nueva creación, y los distintivos correspondientes al rango de los magistrados de un pueblo libre .

Dado en el Cuartel General de Huaura a 12 de Febrero de 1821

2° de la Libertad del Perú, y 4° Aniversario de la Batalla de Chacabuco.

José de San Martín

Bernardo Monteagudo, Secretario de Guerra y Marina.

Juan García del Río, Secretario de Gobierno y Hacienda.

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Artículos del Reglamento de Huaura a que se refiere el anterior, los cuales quedan confirmados por él.

El Uniforme de los Oficiales Generales será, casaca azul, con solapa, cuello, y bota-manga, del mismo color, forro blanco, corbatín negro, chaleco y calzón blanco, con las distinciones siguientes:

Los Mariscales de campo, usarán un bordado de oro en la solapa, cuello y bota-manga, faja celeste con borla de oro, galón y borlas de oro en el sombrero, y pluma celeste.

Los brigadieres usarán el mismo bordado de plata, faja celeste con borlas de plata, y pluma del mismo color, con galón y borlas de plata en el sombrero.

El modelo de bordado para ambos, se remitirá por separado .

Los oficiales de plana mayor, llevarán el distintivo de las charreteras: los coroneles y oficiales generales usarán las palas celestes, sin más que un Sol bordado de oro en el centro, los últimos, y de plata aquellos: una palma y un laurel entrelazados adornarán el espacio superior de la pala, formando un circulo al rededor del sol; los tenientes coroneles usarán distinta la pala de los canelones, siendo estos de oro, cuando aquellos sean de plata, y viceversa: los sargentos mayores usarán las charreteras de un color según el cuerpo en que sirvan.

Los capitanes usarán tres galones sobre la bota manga, dos los tenientes, y uno los subtenientes, de oro o plata según el cuerpo a que pertenezcan.

La escarapela de todos los oficiales del ejército, será la que está mandada por un decreto anterior para todo el Perú.

Dado en el Cuartel General de Huaura a 17 de Marzo de 1821.

José de San Martín.

Bernardo Monteagudo .

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El Puente de los Pecadores ("El Puente de Huaura")

Antes de entrar de lleno en la tradición del puente de Huaura, la villa favorita de dos Santidades Republicanas con entorchados de general (San Martín y Santa-Cruz), aprovecho la oportunidad para consagrar pocas líneas a la historia de la fundación de su "conventillo franciscano", hoy en ruinas, pero en cuyo claustro celebró sus sesiones cierta Asamblea Legislativa de "triste recordación". El Capitán don Gonzalo de Heredia y Rengifo, descendiente de un conquistador, a poco de haber contraído matrimonio con doña Catalina Núñez de Vela, deuda del infortunado virrey de ese apellido, fue asesinado una noche en la calle de Huaura, sin que la justicia alcanzase a descubrir al matador. No habiendo dejado hijo que lo heredase, su cuñado don Fernando de Izaga y Meneses se creyó con derecho a la hacienda del difunto, y entabló pleito a la viuda; más aunque doña Catalina acusó a Meneses de haber sido el asesino de su marido, no pudo presentar prueba clara; y don Fernando, que pertenecía a la familia del Conde de Cifuentes y de la Princesa de Eboli (la célebre tuerta que tan al retortero trajo el sombrío Felipe II, haciéndolo cometer calaveradas de mozalbete), fue absuelto en todas las instancias. Iba ya a declararse en favor de don Fernando la herencia, cuando una mañana, limpiando doña Catalina los cuadros que adornaban las paredes de su sala, descubrió en la juntura de un lienzo que representaba al Seráfico un legajo de papeles, y entre otros de importancia, encontró un testamento en toda regla, firmado por Heredia quince días antes de su trágica muerte. El Capitán tendría algún barrunto de lo que iba a sucederle, y procedía recordando lo de "hombre prevenido nunca fue vencido". Heredia, que por su madre doña Graciana Rengifo, era Patrón del colegio máximo de San Pablo, en Lima, dejaba el quinto de su fortuna a la viuda, un buen legado a los Jesuitas, y el resto, "que excedía de cien mil duros, para la fábrica del conventillo de San Francisco" con holgada renta para manutención de los frailes y sostenimiento del culto. Tan en forma está el testamento, que no hubo rábula que se atreviera a meterle diente, prestándose a patrocinar la pretensión de Meneses, quien tuvo que morderse la punta del bigote y tragar saliva. Sí él fue el asesino, arrastrado por la codicia de la herencia, no sacó de su crimen el provecho que se prometía. A principios del siglo XVII, y para comodidad de los que viajaban de Lima a la costa-abajo, como decían nuestros abuelos al referirse a los valles situados al norte de la capital del virreinato, se construyó sobre el río Huaura un puente de un sólo arco, el cual descansaba por un lado sobre unas peñas del cerro de Chacaca, que está a la entrada de la villa, y por el opuesto, en una enorme piedra cerca de Peralvillo. Para poner la villa a cubierto de las correrías de los piratas, que en una de sus incursiones habían talado Huaura, dando muerte al acaudalado vecino don Luis de la Carrera, se hizo una portada al extremo del puente, y sobre ella se colocaron dos bombardas o cañones de poco calibre. Que no debió ser obra muy sólida la del puente, lo prueba el que, en 1785, el Subdelegado don Luis Martín de Mata, constructor también del puente del río Santa, emprendió repararlo con erogaciones pecuniaria de los agricultores del valle. El Subdelegado llevó a buen término su empresa: más algunos vecinos, enemistados con la autoridad, se echaron a decir que la refacción estaba mal hecha, y que el puente amenazaba derrumbarse el mejor día. A la cabeza del bando oposicionista y asustadizo estaba don: Ignacio Fernández Estrada, hacendado influyente, quien obtuvo del virrey, licencia para construir un nuevo puente sin gravamen del real tesoro, pero concediéndosele, durante treinta años, el derecho de cobrar medio real de peaje a cada persona, y un real por cada acémila. Como era natural, todos prefirieron el pasaje gratis por el puente antiguo, y esto no hacía la cuenta al concesionario Fernández Estrada. Yo no sabré decir cómo se las compuso este caballero; pero lo positivo es que un domingo, antes de dar principio a la misa, leyó el cura a los feligreses un pliego Arzobispal, por el cual su ilustrísima declaraba en pecado mortal a todo el que se arriesgase a pasar por el antiguo puente; pues con deliberada voluntad se ponía en flagrante peligro de muerte, o lo que es lo mismo, se colocaba en idéntica condición a la del suicida. Si ello hubiera sido mandato gubernamental, de fijo que todos los vecinos se habrían confabulado para no traficar por el puente nuevo. Pero eso de comprometer, no la pelleja, sino la salvación eterna, era ya cantar distinto. Que sufra el bolsillo y no sufra el alma, dijeron a una los feligreses. Y Fernández Estrada empezó desde ese día a hacer caldo gordo con los maravedises que cobraba por derecho de peaje. ¡Ay del desventurado que se hubiera atrevido a poner la planta en el puente viejo o puente excomulgado! Los muchachos lo habrían apedreado por mal cristiano, y hereje y Francmasón, que ya por ese año la Gaceta decía que la Revolución Francesa era obra exclusiva de unos hombres diabólicos que habían creado una secta infernal, bautizándola con el nombre de masonería. ¡Pero fíese usted de puente favorecido con la bendición archiepiscopal! En 1810, en momentos en que caballera en una mula regresaba una india para el caserío de Végueta, se antojó al puente nuevo decir: -aquí di fin- y se derrumbó con estrépito. La pasajera se encomendó a la Virgen del Carmen, y en vez de dar en el río, se encontró sana y salva, junto con su mula, en la banda opuesta. En memoria de la milagrosa salvación de la india, se levantó en ese sitio una capilla dedicada a la Virgen del Carmen, y a la cual la devoción popular obsequia constantemente con cirios. El puente viejo, o sea el puente de los pecadores, se conserva sin haber dado todavía un susto a nadie; aunque la municipalidad no debe abrigar en él mucha confianza, pues a un hacendado que, en 1872, solicitó permiso para el tránsito de una maquinaria que pesaba cuatro toneladas, le exigieron que afianzase previamente el valor del puente.

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La olla revolucionaria creada en Huaura por el General José de San Martín

Con días y ollas venceremos

A principios de 1821 y cuando acababan de iniciarse las famosas negociaciones o armisticio de Punchauca entre el virrey La Serna y el General San Martín, recibió el ejército patriota acantonado en Huaura, el siguiente santo, seña y contraseña: "con días -y ollas- venceremos".

Para todos, exceptuando Bernardo Monteagudo, Toribio de Luzuriaga, Tomás Guido y Juan García del Río, el santo y seña era una charada estúpida, una frase disparatada, y los que juzgaban a San Martín más cristiana y caritativamente se alzaban de hombros murmurando: "Extravagancias del General".

Sin embargo, el santo y seña tenía malicia o entripado y es la síntesis de un gran suceso histórico. Y de eso es de lo que me propongo hoy hablar, apoyando mi relato, más que en la tradición oral que he oído contar al amanuense de San Martín y otros soldados de la Patria Vieja, en la autoridad de mi amigo el escritor bonaerense don Mariano Pelliza, que a vuela pluma se ocupa del santo y seña en uno de sus interesantes libros. San Martín, por juiciosas razones que la historia consigna y aplaude, no quería deber la ocupación de Lima al éxito de una batalla sino, a los manejos y ardides de la política. Sus impacientes tropas, deseosas de vérselas cuanto antes con los engreídos realistas, rabiaban mirando la aparente pachorra del general; pero el héroe argentino tenía en mira -como acabamos de apuntarlo-, pisar Lima sin consumo de pólvora y sin -lo que para él importaba más-, exponer la vida de sus soldados, pues en verdad no andaba sobrado de ellos.

En correspondencia secreta y constante con los patriotas de la capital, confiaba en el entusiasmo y actividad de éstos para conspirar, empeño que había producido ya -entre otros hechos de importancia para la causa libertadora-, la defección del batallón Numancia. Pero con frecuencia los espías y las partidas de exploración o avanzadas lograban interceptar las comunicaciones entre San Martín y sus amigos, frustrando no pocas veces el desarrollo del plan. En contrariedad, reagravada con el fusilamiento que hacían los españoles de aquellos a quienes sorprendían con cartas en clave, traía inquieto y pensativo al emprendedor caudillo. Era necesario encontrar a todo trance un medio seguro y expedito de comunicación.

Preocupado con este pensamiento, paseaba una tarde el general acompañado de Guido y un ayudante por la larga y única calle de Huaura, cuando a inmediaciones del puente, fijó su distraída mirada en un caserón viejo que en el patio tenía un horno para fundición de ladrillos y obras de alfarería.

En aquel tiempo en que no llegaba por acá la porcelana hechiza, era éste un lucrativo oficio, pues así, la vajilla de uso diario como los utensilios de cocina eran de barro cocido y calcinado en el país, salvo tal o cual jarrón de Guadalajara y las caudillas de plata, que ciertamente figuraban sólo en la mesa de gente acomodada.

San Martín tuvo una de esas repentinas y misteriosas inspiraciones que acuden únicamente al cerebro de los hombres de genio y exclamó par sí: ¡Eureka! Ya está resuelta la X del problema. El dueño de la casa era un indio entrado en años, de espíritu despierto y gran partidario de los insurgentes.

Se entendió con él San Martín, y el alfarero se comprometió a fabricar una olla con doble fondo, tan diestramente preparada que el ojo más experto no pudiera descubrir la trampa. El indio hacía semanalmente un viajecito a Lima conduciendo dos mulas cargadas de platos y ollas de barro, que aun no se conocían por nuestra tierra las de peltre y cobre estañado. Entre estas últimas y sin diferenciarse ostensiblemente de las que componían el resto de la carga, iba la "olla revolucionaria", llevando en su doble fondo importantísimas cartas en cifra.

El conductor se dejaba registrar por cuanta partida de campo encontraba, respondía con naturalidad a los interrogatorios, se quitaba el sombrero cuando el oficial del piquete pronunciaba el nombre de Fernando VII nuestro amo y señor y lo dejaban seguir su viaje, no sin hacerle gritar antes ¡viva el rey! ¡muera la patria! ¿Quién demonios iba a imaginarse que ese pobre indio viejo andaba tan seriamente metido en belenes de la política?

Nuestro alfarero era, como cierto soldado, gran repentista o improvisador de coplas que, tomado prisionero por un coronel español, éste, como por burla o para hacerlo renegar de su bandera le dijo:

Viva el séptimo Fernando con su noble y leal nación.

-No tengo el menor inconveniente señor coronel -contestó el prisionero-, escuche usted:

Viva el séptimo Fernando Con su noble y leal nación; pero es con la condición de que en mí no tenga mando. . . y venga mi patacón.

Viva el señor Francisco Javier de Luna Pizarro, sacerdote que ejerció desde entonces gran influencia en el país, en la casa fronteriza a la iglesia de la Concepción y él fue el patriota designado con San Martín para entenderse con el ollero.

Pasaba éste a las ocho de la mañana por la calle de la Concepción pregonando con toda la fuerza de sus pulmones: ¡ollas y platos! ¡baratos! ¡baratos!, que, hasta hace pocos años, los vendedores de Lima podían dar tema para un libro por la especialidad de sus pregones. Algo más. Casas había en que para saber la hora no se consultaba el reloj sino, el pregón de los vendedores ambulantes.

Lima ha ganado en civilización pero se ha despoetizado, y día por día pierde todo lo que de original hubo en sus costumbres.

Yo he alcanzado esos tiempos en los que parece, que en Lima la ocupación de los vecinos hubiera sido tener en continuo ejercicio los molinos de masticación llamados dientes y muelas. Juzgue el lector por el siguiente cuadrito cómo distribuían las horas en mi barrio, allá cuando yo andaba haciendo novillos por huertas y murallas, y muy distante de escribir tradiciones y dragonear de poeta que es otra forma de matar el tiempo o hacer novillos.

La lechera, indicaba las seis de la mañana. La tisanera y la chichera de Terranova, daban su pregón a las siete en punto. El bizcochero y la vendedora de leche vinagre que gritaba ¡a la cuajadita! designaban las ocho, ni un minuto más ni un minuto menos. La vendedora de zanguito de ñajú y choncholíes, marcaba las nueve hora de canónigos. La tamalera, era anuncio de la diez. A las once pasaba la melonera y la mulata del convento vendiendo ranfañote, cocada, bocado del rey, chancaquitas de cancha y de maní y frijoles colados. A las doce, aparecían el frutero de canasta llena y el proveedor de empanadillas de picadillo. La una, era indefectiblemente señalada para el vendedor de ante con ante, la arrocera y el alfajorero. A las dos de la tarde, la picaronera, el humitero y el de la rica causa de Trujillo atronaban con sus pregones. A las tres, el melcochero, la turronera y el anticuchero o el vendedor de bisteque en palito clamoreaban con más puntualidad que la Maria-Angola de la Catedral. A las cuatro, gritaban la picantera y el de la piñita de nuez. A las cinco, chillaban el jazminero, el de los caramanducas y el vendedor de flores de trapo que gritaba: ¡jardín, jardín! ¿muchacha, no hueles? A las seis, canturreaban el raicero y el galletero. A las siete de la noche, pregonaban el caramelero, la mazamorrera y la champucera. A las ocho, el heladero y el barquillero.

Aun a las nueve de la noche junto con el toque de cubrefuego, el animero o sacristán de la parroquia salía con capa colorada y farolito en mano, pidiendo para las ánimas benditas del purgatorio o para la cera de nuestro amo. Este prójimo era el terror de los niños rebeldes para acostarse.

Después de esa hora, era el sereno del barrio que reemplazaba a los relojes ambulantes cantando entre piteo y piteo: ¡Ave María Purísima! ¡las diez han dado! ¡viva el Perú y sereno! Que eso sí para los serenos de Lima, por mucho que el tiempo estuviese nublado o lluviosos la consigna era declararlo ¡sereno! Y de sesenta en sesenta minutos se repetía el canticio hasta el amanecer. Y hago caso omiso de innumerables pregones que se daban a una hora fija.

¡Ah, tiempos dichosos! Podía en ellos ostentarse por pura chamberinada un cronómetro, pero para saber con fijeza la hora en que uno vivía, ningún reloj más puntual que el pregón de los vendedores. Ese sí que no discrepaba pelo de segundo ni había para que limpiarlo o enviarlo a la enfermería cada seis meses. ¡Y luego la baratura!

Vamos: si cuando empiezo a hablar de antiguallas se me va el santo cielo y corre la pluma sobre el papel como caballo desbocado.

Punto a la digresión y sigamos con nuestro insurgente ollero. Apenas terminaba su pregón en cada esquina, cuando salían a la puerta todos los vecinos que tenían necesidad de utensilios de cocina.

Pedro Manzanares, mayordomo del señor Luna Pizarro, era un negrito retinto con toda la lisura criolla de los budingas y mataperros de Lima, gran decidor de desvergüenzas, cantador, guitarrista y navajero, pero muy leal a su amo y muy mimado por éste. Jamás dejaba de acudir al pregón y pagar un real por una olla de barro, pero al día siguiente volvía a presentarse en la puerta utensilio en mano, gritando: -oiga usted, so cholo ladronazo con sus ollas que se chirrean toditas. . . ya puede usted cambiarse ésta que le compré ayer antes que se la rompa en la tutuma para enseñarle a no engañar al marchante. ¡pedazo de pillo!

El alfarero sonreía como quien desprecia la injuria y cambiaba olla, y tanto se repitió la escena de compra y cambio de ollas y agasajo de palabrotas soportadas siempre con paciencia por el indio, que el barbero de la esquina andaluz muy entrometido, llegó a decir una mañana:

-¡Corcholis! ¡vaya con el cleriguito para cominero! ni yo que soy un pobre de hacha, hago tanta alharaca por un miserable real. ¡Recorcholis! oye macuito, las ollas de barro y las mujeres que también son de barro, se toman sin lugar a devolución y el que se lleva chasco ¡contracorcholis! se mama el dedo meñique y ni chista ni mista y se aguanta el clavo, sin molestar con gritos y lamentaciones al vecindario.

-Y usted, so godo de cuernos, cascabel sonajero, ¿Quién le dio vela en este entierro? contestó con su habitual insolencia el negrito Manzanares, Vaya usted a desollar barbas y cascar liendres y no se meta en lo que le va ni le viene, so adefesio en misa de una, so chapetón embreado y de ciento en carga. . .

Al oír apostrofar así, se le avinagró al andaluz la mostaza, y exclamó ceceando -¡María Zantísima! hoy me pierdo. . . .¡aguárdate, gallinazo de muladar!

Y echando mano al pañalito o limpiadientes se fue sobre Perico Manzanares, que sin esperar la embestida se refugió en las habitaciones del amo. ¡Quién sabe si la camorra entre el barbero y el mayordomo habría servido para despertar sospechas sobre las ollas, que de pequeñas causas han surgido grandes efectos! pero, afortunadamente ella coincidió con el último viaje que hizo el alfarero trayendo olla contrabandista, pues el escándalo pasó el 5 de julio de 1821 y al amanecer del siguiente día abandonaba el virrey La Serna la ciudad, de la cual tomaron posesión los patriotas la noche del 9.

Cuando el indio a principios de junio llevó a San Martín la primera olla devuelta por el mayordomo del señor Luna Pizarro, se hallaba el general en su gabinete dictando la orden del día. Suspendió la ocupación, y después de leer las cartas que venían en el doble fondo, se volvió a sus ministros García del río y Monteagudo y les dijo sonriendo:

-Como lo pide el suplicante.

Luego se acercó al amanuense y añadió: -Escribe, Manolito, santo, seña y contraseña para hoy: "con días y ollas venceremos".9

La victoria codiciada por San martín era apoderarse de Lima sin quemar pólvora y merced a las ollas que llevaban en el vientre ideas más formidables siempre que los cañones modernos, el éxito fu3e tan espléndido que el 28 de julio se juraba en Lima la Independencia y se declaraba la autonomía del Perú.

Junín y Ayacucho fueron el corolario .

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Cinco importantes documentos históricos que nos brindan más ilustración sobre la Villa de Huaura

Compra de la Casa y Balcón de Huaura por el Estado

Resolución Suprema por el Ministerio de Fomento

Lima, 29 de Junio de 1921

Considerando:

Que, es deber del Estado propender a la conservación de los sitios que más íntimamente vinculados se hallan con los hechos trascendentales de la República; Que, entre ellos se encuentra la Casa y Balcón desde el cual el Libertador don José de San martín, proclamó por primera vez la Independencia del Perú, en el pueblo de Huaura; Que, la realización de este propósito determina la compra por el Estado de la propiedad mencionada;

Con el voto deliberativo del Consejo de Ministros;

Se resuelve:

Declárese de UItilidad Pública la adquisición por el Estado de la propiedad de la Casa y Balcón de Huaura, mencionados, para cuyo efecto el ministro de fomento organizará el respectivo expediente de expropiación.

El egreso que origine el cumplimiento de esta Resolución, se aplicará al crédito especial denominado: "Primer Centenario de la Independencia". Regístrese y comuníquese. Augusto Bernardino Leguía Salcedo Presidente de la República

Rada y Gamio.

Nota: La presente Resolución Suprema, se refiere a la compra de la Casa y Balcón Histórico de Huaura, convertido ahora en Museo de Sitio: "Memorial San Martín".

El día viernes 6 de setiembre de 1974 se inauguró el Museo de Sitio Memorial San Martín, obra emprendida, por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, en esta Casona, que lleva el nombre del Libertador José de San Martín, desde cuyo Balcón Histórico proclamó por primera vez la Independencia del Perú. En tan importante acto, el destacado maestro e historiador peruano Dr. Gustavo Pons Muzzo dijo entre otras cosas:

"La inauguración del Museo de Sitio "Memorial San Martín" en esta histórica Casa de Huaura, halaga mis íntimas convicciones Sanmartinianas por dos motivos:

Primero: por que el Perú cumple en convertir este lugar que siempre fue de sagrada veneración para los peruanos, en un Santuario Cívico destinado a honrar la memoria del Fundador de la Independencia del Perú. Segundo: Por que me da la oportunidad, de hacer uso de la palabra debido a la gentileza del señor Presidente de la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, general Juan Mendoza Rodríguez y de los distinguidos colegas que la componen, de exaltar una vez más, la obra y el pensamiento del generalísimo don José de San Martín. 

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2° Anuario de la Legislación Peruana: Ley N° 9636

Declarando Monumentos Históricos-Nacionales las Casas de Pisco y Huaura, donde se Hospedara el Generalísimo don José de San Martín.

El Presidente de la República

Por cuanto, el Congreso ha dado la Ley siguiente:

Artículo 1°- Declárase Monumentos Históricos-Nacionales, las Casas de Pisco y Huaura en donde se hospedara el Generalísimo don José de San Martín. Artículo 2°- El Poder Ejecutivo dispondrá lo conveniente al cuidado y conservación de dichos inmuebles.

Comuníquese al Poder Ejecutivo, para su promulgación. Dada en la Sala de Sesiones del Congreso, en Lima, a los veintisiete días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y dos

Y. A. Brandaríz, Presidente del Senado Gerardo Balbuena, Diputado Presidente. C. A. Barreda, Senador Secretario. M. Leopoldo García, Diputado Secretario. Al Señor Presidente Constitucional de la República. Por tanto: mando se publique y cumpla.

Dado en la Casa de Gobierno en Lima, a los veintiocho días del mes de octubre de mil novecientos cuarenta y dos. Manuel Prado Ugarteche Presidente Constitucional Pedro M. Oliveira.

La presente Ley N° 9636, sigue vigente para todos sus efectos. Setiembre de 1994. ¿Por qué hasta la fecha sigue en poder de particulares tan importante Patrimonio, Altar de la Patria, que la ley 9636 señala en forma fehaciente como Monumento Histórico Nacional? Es tarea de todos los huaurinos y hermanos de la Provincia de Huaura, iniciar con carácter de urgencia las gestiones que sean necesarias a fin de que su cuidado, conservación y administración pase a cargo de la Municipalidad Distrital de Huaura, por ser patrimonio de todod los Peruanos. Para suerte de todos, hoy contamos con una excelente Alcaldesa electa CPC Señorita Idalia Taboada Baltuano que estamos seguros, encabezará esta histórica cruzada.

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3° Declárase Localidad Histórica al pueblo de Huaura

Ley N° 12181 de 27 de Diciembre de 1954.

Con la promulgación de esta Ley, se ha conseguido que al fin, el Estado le reconozca a Huaura su condición de Histórica, en forma oficial el señor senador por Lima, don Octavio Tudela La Valle, a solicitud nuestra; presentó el Proyecto de Ley para elevar a la Villa de Huaura fundada por el Virrey D. Luis de Velasco, en 1597, a la categoría de Localidad Histórica. Dicho Proyecto después de aprobarse en Senadores y Diputados, se convirtió en Ley, al promulgarla el señor Presidente de la República, en la primera quincena de este mes de Diciembre de 1954, cuyo texto dice:

El Presidente de la República

Por cuanto, el Congreso de la República ha dado la Ley siguiente:

El Congreso de la República

Ha dado la Ley siguiente:

Artículo único.- Declárase Localidad Histórica el Pueblo de Huaura, quedando sujetos al cuidado del Consejo Nacional de Restauración y Conservación de Monumentos Históricos, los edificios de la población vinculados al pasado nacional.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para su promulgación.

Casa del Congreso, en Lima, a los 14 días del mes de diciembre de 1954.

Héctor Boza, Presidente del Sanado.- Eduardo Miranda Souza, Presidente de la Cámara de Diputados.- Eduardo Fontcuberta, Senador Secretario.- Fermín Carrión Matos, Diputado Secretario.

Al Señor Presidente Constitucional de la República.

Por Tanto: mando se publique y cumpla. Dado en la Casa de Gobierno, a los 27 días del mes de diciembre de 1954

Manuel A. Odría Amoreti Presidente

Carlos A. Miñano .

Nota: esta Ley, trae positivos beneficios a esta circunscripción en razón de que el Nombre de Huaura, debe inscribirse en la Guía Internacional de Turismo, que atraerá a muchos visitantes, y el Gobierno forzosamente tendrá que dirigir la mirada a este Pueblo, que ha permanecido olvidado injustamente por muchos años.

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4° El Balcón Histórico de Huaura

San Martín Proclamó la Independencia del Perú, primero en el histórico balcón de la ciudad de Huaura, -que perteneció al Duque de San Carlos -, por que eligió precisamente este lugar como Cuartel General del Ejército Libertador del Perú, y su residencia en la casa hacienda "El Ingenio", donde permaneció por espacio de casi ocho meses. El edificio donde se encuentra el balcón histórico, y en el que el General San Martín establece su cuartel general; fue, desde el día 6 de setiembre de 1974, convertido Museo de Sitio: "Memorial San Martín" e inaugurado el mismo día.

Museo de Sitio "Memorial San Martín"

El día viernes 6 de setiembre de 1974 se inauguró el Museo de Sitio, obra emprendida en Huaura por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, en la casa que lleva el nombre del Libertador, desde cuyo balcón histórico proclamó la Independencia del Perú. En dicho acto, el destacado maestro e historiador Dr. Gustavo Pons Muzzo dijo entre otras cosas:

"La inauguración del Museo de Sitio "Memorial San Martín" en esta histórica Casa de Huaura, halaga mis íntimas convicciones Sanmartinianas por dos motivos:

Primero: por que el Perú cumple en convertir este lugar que siempre fue de sagrada veneración para los peruanos, en un Santuario Cívico destinado a honrar la memoria del Fundador de la Independencia del Perú.

Segundo: por que me da la oportunidad, de hacer uso de la palabra debido a la gentileza del señor Presidente de la Comisión del Sesquicentenario, general Juan Mendoza Rodríguez y de los distinguidos colegas que la componen, de exaltar una vez más, la obra y el pensamiento del generalísimo don José de San Martín

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5° Escudo Nobiliario del Distrito de Huaura

Después de exhaustivas investigaciones, en el Archivo Nacional, se comprobó irrefutablemente que Huaura, ostenta orgullosamente el privilegio singular, de poseer su "Escudo de Armas o Blasón" Su Majestad, el Soberano de España, don Felipe II por Cédula Real de 1598, concedió una Merced Regia en bien de la villa de Huaura, otorgándole un Escudo Nobiliario, que conforme a la ciencia heráldica, es "privilegio de primer orden".

Su forma es "cuartelado en cruz", de cuatro campos; dos rojos o de gules, que significan: fortaleza, victoria, alteza, ardid con dos cabezas de moros; dos de plata con la efigie del rey, que significa: Insignia de integridad, pureza, firmeza, obediencia; campos de azur, cuyo significado es: justicia, celo, lealtad, verdad, caridad, y hermosura; tiene asimismo 4 "lambrequines" y en la parte superior, está la corona real.

Este "escudo" ha sido bordado en un estandarte, el que fue bendecido el día 27 de noviembre y encabezó el desfile de ese día; por tanto todo huaurino debe sentirse orgulloso de ostentar su blasón que es un distintivo del linaje, premiado por la autoridad soberana.

Su significado

Según la Ciencia Heráldica, su significado es de "primer orden", blasón familiar de "armas verdaderas" señales de nobleza hereditaria, compuesta de figuras y atributos concedidos por el Rey de España Felipe II en recompensa de servicios, y como Monarca o distintivo de Linaje premiado. Tiene el carácter de una merced regia, es un premio otorgado por la autoridad soberana.

Blasón cuartelado en cruz, con piezas honorables de primer orden, con figuras propias: tiene dos lambrequines en la corona (parte azul) una cimera en el centro del escudo y termina con una especie de trébol; figura real de Felipe II

En el cuartel superior se encuentra una corona en "campo de plata" con fondos blancos que significa la plata. Insignia de integridad, pureza, vigilancia, elocuencia, obediencia, firmeza, vencimiento; se expresa con el color blanco.

Los colores rojos del escudo significa: justicia, celo, verdad, lealtad, caridad y hermosura. Las piezas que se ponen en la parte superior del escudo se llama: "timbre" (corona, mortero, celada, yelmo, cimera, tiara, capelo).

El color oro simboliza heráldicamente: nobleza, magnanimidad, riqueza, poder, luz, constancia, sabiduría, y se expresa gráficamente con el color, amarillo. La forma del fondo es "cuartelado en cruz"

En los campos divididos:

En la parte superior derecha en fondo rojo se encuentra la figura de un moro y así mismo en la parte inferior izquierda también en fondo rojo.

En la parte izquierda en fondo blanco se encuentra la efigie del Soberano. De igual manera en la parte inferior derecha en fondo blanco la misma efigie del soberano.

En la parte baja hay dos lambrequines en azul separados por una figura elíptica en el centro. A los costados hay unas figuras a manera de "marco" en azul y se llama soportes.

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Entrada triunfal del "Numancia" a la Villa de Huaura

El 30 de noviembre de 1820, por la noche, don Nicolás Lucena, nuestro conocido capitán del batallón Numancia -aquel a quien, primero que otro alguno, vimos catequizado por el ciego imperio del amor- se constituyó en el campamento del coronel Rudecindo Alvarado, con cinco soldados de su compañía, y dio la interesante nueva de la retirada delantera y decisiva del coronel realista Jerónimo Valdés, quien había resuelto volver a su campo céntrico de Asnapuquio, con la artillería y con los dos escuadrones de Dragones del Perú y Dragones de la Unión, que apenas ascendían a 400 hombres; ordenando que la infantería del Numancia tomara idéntico destino paulatinamente, a retaguardia, ya que, por carecer de todo medio de transporte, había de efectuar aquella retirada a pie. En consecuencia, dijo el capitán Lucena, los amigos numantinos creían llegado el momento de proceder; y aguardaban únicamente que Rudecindo Alvarado picara la retaguardia del comandante Delgado, a fin de facilitar y proteger la inevitable sublevación.

El 2 de diciembre de 1820, en la hacienda Palpa (Huaral) se reunió el coronel Jerónimo Valdés con otro escuadrón del Dragones del Perú, comandado por el teniente coronel Landázuri enviado desde Lima como refuerzo. Dos leguas separaba así al Numancia de Valdés y de su fuerza. Ese mismo día 2, el batallón Numancia acampó al pie de la "cuesta escabrosa" de Huachó (así con razón califica, en sus Memorias, García Camba), para, con la fresca madrugada, esto es, sin molestia, la sed y la fatiga del excesivo calor del día, vencer aquel obstáculo, desastroso para meros infantes. Eran, más o menos. las doce de la noche del 2 de diciembre de 1820, y el coronel Ruperto Delgado dormía a pierna suelta, abrumado por el cansancio, lo mismo que sus pocos oficiales compatriotas, cuando el capitán Tomás de Heres y algunos de sus correbeldes penetraron en la tienda de aquel jefe y lo intimaron a desarme y detención. Simultáneamente hicieron lo propio en los respectivos alojamientos, con los otros cuatro subalternos peninsulares .

Se dice que, con toda consideración y sin violencia, Tomás de Heres, procuró ante todo persuadir a su jefe, "con quien tenía amistad íntima" de la necesidad "del movimiento que iba a efectuarse"; y que "la repulsa del coronel Delgado fue terminante" y que "se convino en ir preso, renunciando a la libertad que le otorgaban los oficiales para que se volviese a Lima". Ya entrada la madrugada del 3 de diciembre, quedaron presos y amarrados los chapetones del Numancia, y dio este cuerpo el frenético grito de "¡Viva la Patria, muera el Rey!"; grito que coreado a grandes voces por la tropa entera -venezolana- resonó en aquellas soledades extrañamente, bajo el manto de tinieblas de la noche. inmediatamente, procedió el Numancia a pasarse a los patriotas. Prevenidos anteladamente Rudecindo Alvarado y su caballería, fue en medio de grandes aclamaciones de júbilo y entusiasmo patriótico, recibido por la vanguardia independiente, formada en calle en el campamento de Retes, con todos los honores del caso. Algún desertor hispano, escapado del campo en los instantes críticos del hecho, llevó a Valdés la desastrosa nueva , abrumado por la cual el valeroso jefe siguió precipitadamente a Copacabana y San Lorenzo, para entrar, como entró, previo esguazo del Chillón o Carabayllo, en el campo de concentración de Asnapuquio el 3 de diciembre de 1820. La caballería del coronel Rudecindo Alvarado escoltó al Numancia desde Retes hasta Chancay, pequeño puerto en el que, previo envío del respectivo correo militar al General San Martín, comunicándole lo acaecido, permanecieron los numantinos a la espera de elementos de transporte marítimo para constituirse en el Cuartel General Libertador en Huaura. En la tarde del 9 se presentaron en el puerto de Chancay los transportes "Minerva" y "Dolores" y el bergantín de guerra "Galvarino". El día 10 fue embarcado el batallón y trasladado a Huacho, a donde arribó el mismo día 10; allí pernoctó para entrar en Huaura el siguiente día 11.

En esta fecha 11 de diciembre, los numantinos, en hileras de a dos, atravesaron el angosto pero seguro puente que los ingenieros del ejército habían tendido sobre el río Huaura, y penetraron en la población, por entre la calle que, para recibirlos, había abierto desde el puente hasta la Plaza de Armas el batallón N° 7 de los Andes, comandado por el Coronel Pedro Conde. Veintidós cañonazos saludaron la entrada de estos nuevos y probados defensores de la libertad, a quienes San Martín denominó "fieles a la Patria" y "soldados del primer cuerpo del ejército peruano". ***

Al poner la planta en la plaza del pueblo, se encontraron los recién venidos con todo el ejército formado en cuadro. En el centro de este último, y distribuido en cuatro gruesas columnas, de a ciento cincuenta y tantos hombres cada una, fue el Numancia saludado por el Jefe del E. M. G. patriota, Coronel Mayor don Juan Gregorio de las Heras, quien, colocándose frente a los numantinos, les habló así:

"¡Compañeros!"

Hasta aquí vuestro nombre ha sido célebre entre los valientes, y para exagerar el enemigo su poder, le bastaba decir que el batallón de Numancia estaba entre sus filas; en adelante, cuando los defensores de la Patria quieran inflamar el pecho de los Leales, y helar de espanto a los opresores del Perú en el campo de batalla, les mostraré la columna donde va a quedar depositada la Bandera del Ejército Libertador. Yo os la entrego a nombre del General en Jefe , y espero que concluída la campaña, la devolveréis cubierta de laureles, y ella será el monumento que perpetúe la memoria de vuestra lealtad y vuestro heroísmo".

"¡Compañeros!"

Recibid las felicitaciones del Ejército por vuestro arribo; él os aguardaba con ansia para vengar en un día los ultrajes que ha sufrido vuestra Patria, y lo que ha experimentado toda la América. Renovad el juramento que habéis hecho tiempo ha en vuestros corazones de morir por la Patria, o verla independiente del gobierno español". "Enseguida juraron defender la Bandera del Ejército Libertador, y responder fielmente de este sagrado propósito. Poco después que pasó esta escena de entusiasmo hubo un gran motivo que lo renovó . Su abanderado recibió de manos de Tomás de Heres, como éste lo había recibido, hacía un instante, de las manos del jefe del E. M. G., el pabellón del Ejército Libertador, ya iluminado con el brillo y ornado con los laureles de Chacabuco y de Maipú . Un hurra general, eléctrico, conmovedor, se alzó desde las filas. Tronó el cañón nuevamente, y el Numancia, primero, con su sagrado depósito, y luego los restantes cuerpos en el orden habitual, rompieron marcha hacia sus cuarteles, donde una soltura concedida al instante, dio ingreso a los flamantes independientes numantinos, desparramados enseguida por la población en grupos que, compuestos a la par de peruanos, argentinos y chilenos, ensanchaban el pecho de los soldados de América con el espectáculo de la más grata y sincera fraternidad.

Cosa diferente es la que se producía en el campamento de Asnapuquio y en la sede del virreinato. Una serie de contrastes como la captura de la "Esmeralda" el 5 de diciembre; la defección del Numancia, el 3 de diciembre y la derrota de Cerro de Pasco, el 6 de diciembre; amen de algunas deserciones y desventajas parciales, abatieron el ánimo de los realistas de tal modo, que, reagravando el desencanto y encendida la prevención contra el virrey, a quien se echaba la culpa de todo lo ocurrido, sin exceptuar las subsecuentes rebeliones de Lambayeque, Trujillo, Piura, Cajamarca y los demás partidos del norte, ya no se hizo aguardar un estallido contra el mal traído funcionario.

Todo desde entonces fue desconfianza entre las tropas, a las que se vigiló y espió encarnizadamente. Los patriotas entre tanto, ganaban en aliento y esperanza, tanto cuanto en ellos descendían y se desmedraban sus enemigos. La osadía de los libres limeños se extremó a punto de desafiar, con actos de audacia e insolencia, la cólera y la venganza de las autoridades españolas. La bandera del Perú, decretada en Pisco, amaneció el 11 de diciembre flameando orgullosa sobre el cerro San Cristóbal, excitando las risas, las pullas y los comentarios picarescos de la ciudad; y en las puertas de la catedral apareció, conservándose en ellas un día entero, la famosa supuesta pastoral del arzobispo de Lima, Bartolomé María de Las Heras.

Por todas partes se derramaron la confianza y la fe de un éxito más o menos cercano; crecieron el prestigio y la potencia de la causa separatista; se multiplicaron el entusiasmo y la actividad de sus servidores; y ensanchándose el círculo de sus fervorosos partidarios, pudiendo decirse que, en Lima, todos los pobladores, sin más excepción que la de los peninsulares nativos y algunos nobles limeños empecinados, eran ya devotos de la independencia y de la libertad.

El levantamiento de los pueblos del Norte del Perú que acabamos de aludir, coronó de gloria y de honor la frente del año 20, próximo a extinguirse; y prometió un desenlace completo y feliz para el año 21. Un poco de empuje y osadía en San Martín pudo, en esos momentos, consumar la obra, lo que, para mala suerte no sucedió.

La suerte final de los oficiales Numantinos

Tomás de Heres:

Quien nació en Angostura, Venezuela, el 18 de setiembre de 1795; vino al Perú en julio de 1819, integrando el famoso batallón de Numancia, que luego se pasaría a los patriotas y entró en la villa de Huaura el 11 de diciembre de 1820. Se separó del servicio activo en 1822 y se dirigió a Guayaquíl, donde entabló correspondencia con Bolívar y Sucre. Regresó al Perú en 1823, en calidad de secretario de Sucre, a quien le informó sobre la personalidad de muchos peruanos, que había conocido durante su permanencia en el Perú. Al asumir Bolívar el poder, fue nombrado jefe de estado mayor interino, y en 1824 prefecto de La Libertad. Participó en la batalla de Junín, no así en Ayacucho, por haber regresado a Lima con el libertador desde Chalhuanca. En octubre de 1824 fue nombrado ministro interino de Guerra y Marina. El 12 de febrero de 1825 fue ascendido a general de brigada por el Congreso. El 1° de abril del mismo año fue vocal del consejo de gobierno y encargado del ministerio de gobierno y relaciones exteriores, y, el 12-IX- de 1826, ministro de guerra y marina. Retornó a la Gran Colombia en febrero de 1827. Participó en la guerra contra Perú en 1828 bajo las órdenes de Sucre. Asistió a la batalla del Portete de Tarqui (27-IIde 1829). Retirado a su pueblo natal, tomó parte en las contiendas intestinas realizadas en su país, hasta su asesinato ocurrido el 9 de abril de 1842 .

Ruperto Delgado:

El noble y confiado comandante del batallón de Numancia, se dice que San Martín quiso dejarlo en libertad, lo mismo que a sus subalternos, y se añade que Delgado, como los otros, prefirieron continuar en calidad de prisioneros, mortificados por la idea de no ser exculpados ante el virrey de su falta de previsión. Según Mendiburu, remitido a Chile en 1820, Delgado retornó al Perú, en 1824, después de residir esos cuatro años en Chile, Argentina y Brasil; permaneció un tiempo en Arequipa, donde, no encontrando comodidad, viajó a España, logrando ascender a brigadier en 1830, y gobernador de la Gran Canaria 30 años después (1860). Agrega Mendiburu, el relato de un curioso incidente relativo al jefe en cuestión: "Delgado, dice, había servido de subalterno, en la marina y en Colombia, a órdenes de Monteverde, en cuya casa conoció de ordenanza a un soldado del batallón de la Reina llamado Morales, el cual, corriendo el tiempo, hizo una carrera rápida, y fue uno de los caudillos españoles que se hicieron notables en América. Morales, ya mariscal de campo en España, y nombrado para mandar en Canarias, encontró a Delgado en Madrid, y lo llevó en clase de secretario. Delgado se casó con una hija de Morales" .

Blas Cerdeña:

El Gran Mariscal de Zepita- fue africano y vio la luz del día en la isla Gran Canaria, el 21 de febrero de 1792. A principios de 1815 lo encontramos como teniente en el célebre batallón Numancia. El 1° de Julio de 1816 obtuvo los despachos de capitán expedido por el general Pablo Morillo y confirmado por Real orden de 20 de octubre del mismo año. Por Real disposición vino al Perú con el Numancia, partiendo desde Popayán el 4 de febrero de 1819, al mando de su Jefe el coronel Ruperto Delgado.......... Atacado de grave dolencia, falleció en Lima el 11 de noviembre de 1854. Se le dieron los honores que merecían su alto grado militar. Para darse una idea de la solemnidad de esos honores, basta decir que la caja mortuoria en que reposaban sus restos fue conducida a la carrosa en hombros del Gran Mariscal don José de la Riva Aguero, y de los Generales de División don Francisco Vidal de Laos, don Manuel Martínez de Aparicio y don José María Raygada .

Pineda: El que se quedó en Trujillo con la segunda compañía. Fue fusilado en Lima en 1821, después de ser cogido prisionero en uno de los encuentros de aquel año, en los momentos que ya lograba huir . Remigio Torres, José Montanches y Manuel Zapata, corrieron la misma suerte en la Macacona . Geraldino, llegó a ser general y edecán del general Sucre en Ayacucho. Bustamante, alcanzó el grado de general en Bolivia. Pedro Torres y el cusqueño Tejada, murieron de coroneles en el Ejército Peruano. Cuervo, falleció de comandante del ejército colombiano, en Bolivia, a donde marchó con el Gran Mariscal Antonio José de Sucre . Así mismo: Felipe Santiago Salaverry , que fue uno de sus oficiales, llegó a General y a Jefe Supremo. Murió fusilado en la Plaza Mayor de Arequipa, por el general boliviano Andrés Santa Cruz. Taramona, encontró la muerte al lado del comandante La Rosa, en Iquique.

Herrera, fue general y ministro de Guerra en 1823.

Letamendi, Febres Cordero y De la Guerra, alcanzaron altos cargos militares y el último ejerció la jefatura de Estado Mayor de la División de Córdova, en Ayacucho, y posteriormente se radicó en el Perú, donde formó su respetable familia.

Allende, Bustamante y Torres, capitanes en 1820, concluyeron su carrera militar con la clase de Generales de Brigada.

Guash y Leal, actuaron en las filas del Ejercito Libertador y, a órdenes de Bolívar.

Todos, sin excepción, fueron consecuentes al lema del Numancia "Valor y Patriotismo", y demostraron poseer estas dos altísimas virtudes en grado sumo. El paso del Numancia, fue decisivo en las operaciones militares de 1820.

Llegó este cuerpo al Campamento de Huaura cuando las tropas pasaban momentos críticos, con fuertes bajas debido a las epidemias, con sus batallones en cuadros, sin posibles reemplazos con gente nueva. El batallón Numancia les llevó el apreciable contingente de sus más de ochocientas plazas. Fue también decisivo, pero en sentido contrario, para el ejército español, que perdía una unidad combatiente, que al cambiar de banderas introducía el desaliento y el temor entre sus antiguos compañeros, quitándoles la fe en el triunfo final.

De ahí la violenta reacción de los jefes realistas, al ver que con el paso del Numancia la causa del Rey estaba ya perdida en el Perú .

 

 

Dos ilustres hijos de Huaura Coronel Pedro Portillo Silva y Dr. Agustín Gamarra Dulanto

Todos los seres humanos tenemos un gran compromiso frente a la historia. En la historia siempre estarán sus dos elementos constitutivos y permanentes: el hombre y el tiempo, por que hay una dimensión esencial del hombre que lo vincula de modo inevitable con el tiempo, esa dimensión se llama historiedad y por eso podemos decir que "El hombre es un ser histórico"

Coronel Pedro Portillo Silva

Nació en la Villa de Huaura el 1° de Agosto de 1856, (Informe: Escalafón General del Ejército); y falleció el Jueves 15 de Junio de 1916, en la Calle Patrocinio N° 20, Lima-Perú. (El dato histórico, del historiador don Jorge Basadre, especifica que el coronel Portillo Silva, vio la luz primera en Huacho, pero esto como provincia. El distrito que fue cuna de nacimiento del coronel don Pedro Portillo Silva fue y es Huaura). Se incorporó al ejército cuando Chile formuló su declaratoria de guerra (5-IV-1879). Participó en las batallas de San Francisco (19-XI-) y Tarapacá (27-XI-1879); y en la epopeya de Arica (7-VI-1880); y en la resistencia organizada contra la invasión chilena. Cuando Pedro Portillo Silva nació, era presidente del Perú el general Ramón Castilla. Ese mismo año el presidente Castilla había prácticamente fundado en el río, la selva, la historia, y leyenda, a Loreto departamental. Curiosa coincidencia si consideramos que años después el coronel Portillo Silva fue uno de los más decisivos promotores del progreso del Nor-Oriente peruano, descubridor de sus inexploradas rutas fluviales y que consolidando límite y la peruanidad de sus territorios, ha sido y es uno de los más auténticos creadores del futuro de nuestra Amazonía. Tal vez para muchos "un ilustre desconocido". El coronel Pedro Portillo Silva, sobrevive a un destino aventurero y aciagamente terminado, entregando la maravillosa heredad de su nombre y su obra, para que sea la Provincia Secular y a la vez Principal del Departamento de Ucayali: Coronel Portillo. ". . . . El coronel Portillo, fue uno de los más decisivos promotores del progreso del Nor-Oriente peruano. Descubridor de sus inexploradas rutas fluviales. . . . . . . . consolidando límites y la peruanidad de sus territorios. . . . . . ".

La Provincia Coronel Portillo

La extensa Provincia que cruza el Río Ucayali engrosando el caudal en la medida que avanza aguas arriba, lleva el nombre del ilustre peruano: el Coronel Pedro Portillo Silva. A más de combatiente, autoridad y viajero, fue un visionario. Un descubridor de horizontes ya que afirmó más allá de la quimera, -tras la espesura de la manigua, la hostilidad de los climas, la turbulencia de los ríos- la superficie real y física de la Amazonía. Por que se debe, sobre todo, a Pedro Portillo Silva, el ensueño magistral de reafirmar sobre el terreno, señalando hitos, las extensiones de nuestra selva que se debatía en tratados internacionales. Su terco patriotismo, su ilimitada vehemencia, su porfía, lo impulsaron a defender aquello que él decía es peruano desde los orígenes de la personalidad, Suelo, y bosque, río y cielos del Perú. Gran constructor de este país, Pedro Portillo Silva hombre culto e ilustre, estadista emprendedor y honorable, pujante promotor de empresas materiales y espirituales, no es notoriamente conocido.

El Historiador Jorge Basadre, sin embargo, le dedica dos capítulos de su "Historia de la República", no sólo para recapitular sus gestiones en la Prefectura de Loreto y Ayacucho sino su intervención como Ministro de Fomento, resaltando sus dos gestiones, durante los años de 1891 a 1896 y luego en 1901 a 1904. Fue sabia y afirmativa su administración de tan vastos como enmarañados territorios.

El Historiador Dr. Raúl Porras Barrenechea, señala que el Coronel Portillo fue: "El gran coordinador de las investigaciones de la inmensa red de los planos del curso de los ríos a base de observaciones astronómicas y formando con ellos un Mapa General del Perú (1906) y el Atlas de Loreto (1908), que prestigian la Cartografía de su época". Entre sus colaboradores aparecen los marinos Pedro Buenaño, Oscar Mavila, Enrique Espinar, Numa Pompílio León, Germán Stiglich, Zavala, Donayre, R. Rossel, Kruger, el explorador Hassel y los Cartógrafos Rafael Baluarte, Camilo Vallejos y Carlos Hoempler. Pedro Portillo puso las bases del conocimiento científico de la Hidrografía Amazónica, a la vez que los hitos de la posesión peruana en todos los afluentes septentrionales del río Marañón. "A más de combatiente, autoridad y viajero, Pedro Portillo fue un visionario descubridor de horizontes. . .".

De otro lado, el Dr. Víctor Andrés Belaúnde afirma, "Que Pedro Portillo Silva no sólo fue un administrador progresista y celoso, sino el valiente explorador de casi todos los ríos de la región, entre ellos el Marañón, Ucayali, Amazonas, Putumayo, y Yurúa y el Pachitea, el Tigre, el Morona, y el Pastaza. El puso su despacho Prefectural en los vapores, las balsas y canoas que remontaban para tomar directo conocimiento de la realidad de aquellas comarcas". El Coronel Portillo, fue uno de los sobrevivientes del Combate de Arica el 7 de Junio de 1880. En 1891 siendo presidente de la República el general Remigio Morales Bermúdez, Pedro Portillo estuvo un año ocupando la Cartera de Fomento; cargo al que regresó en 1906, siendo presidente del Perú Don Nicolás de Piérola.

Subprefecto de la Provincia de Chancay (Hoy Provincia de Huaura, Capital Huacho).

Como buen hijo del histórico Distrito de Huaura, siendo Subprefecto de la Provincia de Chancay (1895), se preocupó por la educación, progreso y bienestar de la tierra que lo vio nacer; que abonan aún más a su brillante carrera como Soldado de la Patria, Autoridad, hombre Culto e Ilustre, Estadista emprendedor y Honorable Señor. Aquí, algunos de sus aportes a su pueblo empobrecido y olvidado:

Un costoso Mobiliario

Mediante oficio del señor Inspector de Instrucción del Concejo Distrital de Huaura, de fecha 6 de mayo de 1895, leído en sesión ordinaria de la fecha arriba indicada, adjunta una nota por la cual se manifiesta, que, el señor Subprefecto de la Provincia de Chancay, coronel don Pedro Portillo Silva, pone a su disposición y para uso de la (Escuela Municipal) Escuela de Varones de esta Villa, un costoso y completo mobiliario que ha mandado traer de Lima un costoso y completo mobiliario que mandó traer de Lima. Al respecto se resolvió, se contestara a tan distinguido señor Subprefecto en los términos más honrosos, qué, a su carácter y especial celo en favor de la juventud le corresponde . (Sic)

Faroles para iluminar la Villa de Huaura

"En sesión ordinaria del Concejo Distrital de Huaura, de fecha 26 de mayo de 1895, el señor Alcalde don Pedro Cerreño dio lectura a un oficio enviado por la Subprefectura Provincial de Chancay, en que el Sr. Subprefecto: coronel don Pedro Portillo Silva, le comunica haberle remitido con el señor Vicente Gómez, cincuenta faroles con todos sus útiles, pescantes y hasta el abono para su colocación, expeditos ya para encenderlos; cuya suma había sido satisfecha por la Ex-Comandancia, en la totalidad de S/ 345.00 (Trescientos cuarenta y cinco soles plata). (Faroles que tanto necesitaba Huaura, para iluminar su única "Calle Real", hoy avenida General José de San Martín). "Haciendo presente además, el Sr. Subprefecto, que si la Villa de Huaura cree que puede serle útil en algo más, estaba pronto. "Se acordó, fuese contestada en los mismos términos, tan satisfactorios como había sido su lectura, y que se archivase". (Sic). (Datos tomados de la sesión celebrada en la fecha arriba indicada)

Más obsequios para las dos Escuelas Municipales de Huaura

"En sesión ordinaria del Concejo Distrital de Huaura (3 de Noviembre de 1895), se da lectura de un oficio del señor Subprefecto, don Pedro Portillo Silva, en el que comunica al Sr. Alcalde Distrital don Pedro Cerreño, se sirva recabar del Honorable Concejo Provincial de Chancay, dos bufetes o carpetas y cuatro bancas; obsequio de la Ex-Comandancia a las dos escuelas elementales de este Distrito y, que el Honorable Concejo Distrital se sirva distribuirlas, según deja anotado. "La honorable Junta acordó, contestar al Sr. Subprefecto en términos satisfactorios al respecto que motiva el oficio en referencia. (Sic).

Una nueva vía para Huaura

"En la misma sesión, se dio lectura otro documento en que el Sr. Subprefecto, Coronel don Pedro Portillo Silva, comunicando al Sr. Alcalde don Pedro Cerreño, que en el día proceda la Corporación, a abrir al tráfico la nueva vía, lo cual una vez conseguido, daría por resultado la inmediata colocación de las veredas de esta localidad. "Se acusó recibo y al archivo. (Sic). Existían dos caminos adyacentes a la Calle Real, el "Olivar" y el "Camino de la quinta", como se menciona en sesión del sábado 10 de julio de 1897, siendo Alcalde el Sr. Fernando Umbert, donde se acuerda: "notificar al administrador de la hacienda Humaya, haciéndole ver que no era conveniente que las carretas pasen por el camino del "Olivar" (pasaba por el Callejón de San Francisco; hoy Avda. San Francisco. Las carretas al voltear por la calle Real, afectaban y malograban constantemente el puente de "El Sausal" ubicado a la altura de la actual Comisaría de la PNP; el de la Plaza San martín, etc.), sino por el camino de la "Quinta" (Camino conocido y usado hasta hace algunas décadas, ubicado en la parte posterior del Balcón de San Martín; el mismo que se dirigía hacia el norte pasando por la hacienda "El Ingenio", hacienda "Loza", Mazo, etc.), y que se le daba un plazo hasta el 20 de julio para que pasen por donde hoy lo hacen; siendo peligroso y aun perjudicial para la población".. . (Sic). No hay información sobre la nueva vía a la que se refiere el Coronel Portillo, pero sí debemos mencionar que, la próxima calle que se abrió después de la Real (hoy Grl. José de San Martín) en época del Sr. Alcalde don Juan Luis barrera Grados, es la Avenida Coronel Pedro Portillo Silva, que corre paralela a la avenida San Martín y sólo para el transporte pesado.

Prefecto de Ayacucho:

Entre los Prefectos progresistas de este período se destacó el Coronel Pedro Portillo en Ayacucho. La ley de 16 de Setiembre de 1891 había creado el impuesto de alcabala de la coca cobrable en las provincias de Huanta y La mar, a razón de 40 centavos cada 12 kilogramos de hojas que se extrajeran de sus valles, con las siguientes finalidades: 1°.-Construir un camino de herradura desde la Capital de Ayacucho hasta el puerto Bolognesi en el río Apurímac. 2°.-Hacer puentes y caminos en el departamento. 3°.-El establecimiento de colonias y el fomento de la navegación fluvial. 4°.-La refacción del acueducto que alimentaba de agua potable a la capital. 5°.-Levantar puentes de cal y piedra sobre el río Pampas que baña y separa los departamentos de Ayacucho y Apurímac. Desde que se promulgó esta ley hasta el 18 de Enero de 1896, en que tomó posesión de la Prefectura el Coronel Portillo, no había existido autoridad que se atreviera a cobrar el impuesto de la coca. Pedro Portillo lo estableció. Se recuerda su gestión de cuatro años por ello y también por la colocación de puentes de alambre interprovinciales en los ríos Pongora, Pampa y Huarpa; la obra preliminar del puente nuevo sobre el río Mantaro y los puentes departamentales de Trapiche y Totorobamba en el camino de Ica. *Los dos caminos principales de Ayacucho al río Apurímac, efectuando varios viajes de reconocimiento en las zonas inexploradas de la región, comprobando la navegabilidad del río Apurímac y fundó varios puertos fluviales (Huaura y Bolognesi en las márgenes del Apurímac; Carranza sobre el Mantaro, y Raimondi en la confluencia del Tambo y el Urubamba); la mejora de las rutas transversales e interiores del departamento; el aumento de agua potable a la capital del departamento; el viaje por los ríos Apurímac, Ene y El Tambo después de dos giras de reconocimiento preliminares.

Monumento a la Gloria de Ayacucho *

Debemos agregar, que después del asesinato del Presidente don José Balta el 26 de julio de 1872, sobreviene al Perú una crisis económica, que se va ahondando año a año, en forma pavorosa y que nos lleva al desastre, al colapso, en 1879 en que estalla la guerra del Pacífico. Al quedar desocupado nuestro territorio de la abusiva invasión chilena a mediados de 1884, la desorganización del país y de sus instituciones fue completa. En pleno período de reconstrucción nacional, el año de 1897, el Prefecto de Ayacucho, Coronel Pedro Portillo Silva, afronta la obligación moral pendiente con los próceres del campo de Quinua y, movido por su espíritu patriótico cumple, a costa de grandes sacrificios, con levantar en el campo de la gloriosa batalla, en la zona en que se firmó la Capitulación, un monumento recordatorio de aquel magnífico y esplendoroso hecho de armas. Merecedor el Coronel Portillo de todo elogio y del agradecimiento de la Nación por su noble gesto, el Monumento por él inaugurado no era, ni podía ser, la pirámide monumental que el apoteósico triunfo de Ayacucho exigía. Bolívar, en su decreto de 27 de Diciembre de 1824, había dispuesto que, "en el mismo lugar de la batalla se levantara una columna consagrada a la gloria de los vencedores, en la que "la gratitud del pueblo y del gobierno se esforzaran en prodigar la riqueza, el gusto y la propiedad"

Sin embargo, el modesto monumento del Coronel Portillo, inaugurado el 28 de julio de 1897, subsistío y ante él la Patria y las naciones bolivarianas, junto con los países amigos, rindieron el 9 de Diciembre de 1924, los grandes honores recordatorios que merecía el Centenario de la gran batalla que alejó para siempre del continente la dominación colonial, consolidando la Independencia del Perú y la de los demás pueblos de América, que habían dependido de la Corona de España.

El referido monumento, que aunque carcomido y reparado ha subsistido, tenía una altura de 8 ½ metros desde su base hasta la cima. De forma cuadrangular medía 1.00 metro de largo por cada uno de sus lados. Su material era de granito en la base y yeso y otros materiales corrientes en su estructura. En los costados de la base se colocaron cuatro lápidas: la del frente con la batalla de Ayacucho; la del respaldo con la batalla de Junín; y la de la derecha con la siguiente leyenda:

9 de Diciembre de 1824

Aquí al pie del altivo Condorcunca se decidió La terrible contienda entre la Libertad y la Servidumbre. Aquí Sucre, La Mar, Córdova, Miller, Lara, Gamarra, Vencieron en nombre de la emancipación de un Continente a los que en Bailén abatieron el vuelo de águilas francesas. Aquí Castilla, Morán, San Román, Tudela, Nieto, Vivanco, Salaverry y cinco mil héroes de la América del Sur nos dieron Patria y Hogar rompiendo las cadenas de trescientos años de esclavitud. ¡Generaciones venideras Postraos en este lugar de gloria y heroísmo Para retemplar vuestra fe en los altos destinos de la América! ___________

Mandado construir por el Prefecto de Ayacucho, Coronel Pedro Portillo Silva. Se inauguró el 28 de Julio de 1897, siendo Presidente de la República, el Excelentísimo señor don Nicolás de Piérola.

Este Monumento oportunamente reparado en varias ocasiones en que estuvo por caerse, a causa del transcurso del tiempo y de los años de construido, ha sido sustituido por la pirámide, bella y majestuosa, que fue inaugurada el 9 de Diciembre de 1974, fecha sesquicentenaria de la grandiosa epopeya de Ayacucho El 24 de octubre de 1973 se dicta el Decreto Ley N° 20191 que manda se constituya una Comisión Mixta Peruano-Venezolana, del más alto nivel, con encargo de planear, dirigir y controlar las actividades y ceremonias conmemorativas al Sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho y la ejecución de las obras que se lleven a cabo para perennizar la memoria de los héroes que hicieron posible la emancipación. Esta Comisión va a festejar con el mayor esplendor la grandiosa efemérides, inaugurando el 9 de Diciembre de este año de 1974, día del glorioso aniversario, la monumental pirámide de la Comisión Nacional mandó erigir en el campo de Quinua, para perpetuo recuerdo de la inmortal jornada y de su trascendente significado. Y esa pirámide resplandecerá "la riqueza, el gusto y la propiedad", cumplimiento así el deseo del Libertador .

Prefecto en Loreto

Cuando ejerció el cargo de Prefecto en Iquitos, siendo Presidente Eduardo López de Romaña se le recomendó oficialmente que no se ausentara por mucho tiempo de su fresca oficina. Pero él no era funcionario para presidir actos oficiales en sillones de raso y cuero, ni para ser primera autoridad de una capital que más se comunicaba con Europa que con Lima, la Iquitos de la era del caucho que brindaba bailes con champan francés. Portillo se abalanzó de nuevo a los ríos y navegándolos días enteros descubrió sus cauces y canales y los territorios que lo orillaban. Extendió la diestra a los nativos, les llevó medicinas y herramientas. Y fue un misionero laico que en lugar de la Biblia llevó los códigos para leer y enseñarles y las Winchester para hacerlos respetar.

La obra del coronel Portillo en Loreto

Prefecto de Ayacucho

Siendo Prefecto de Ayacucho, inició y llevó a cabo una expedición que, partió de esa ciudad el 18 de mayo de 1900, exploró las montañas del departamento, centro de posible desarrollo de grandes alcances regionales y nacionales, y navegó por los ríos Apurímac, boca del Mantaro, Ene, boca del Perené, Tambo, boca del Urubamba, Alto Ucayali, boca del Uniní, Pachitea y Pichis, que también recorrió. Los detalles de esta hazaña se encuentran en la Memoria del 31 de diciembre del mismo año, la que fue objeto de publicación oficial. Entre junio de 1901 y agosto de 1904 Portillo tuvo a su cargo la Prefectura de Loreto, después de haber sido Ministro de Fomento. Su labor alcanzó el relieve de lo notable. Viajó de Lima por la vía del Pichis. Salió el 5 de abril y llegó a Iquitos el 4 de junio. No fue esta la ruta que satisfizo más a Portillo sino la de Paita al pongo de Manseriche y, en el Centro, la del Perené. Desde Iquitos, Portillo fue un gran explorador de la región. En los años 1901, 1902, 1903 y 1904 navegó por los ríos Marañón, Amazonas, Yaraví, Putumayo, Napo y la parte baja de los ríos Tigre, Morona, Pastaza, Cangaza, Apaca, Potro y Cahuapanas; así como por todo el Alto Yurúa, el Pachitea y el Pichis. Usó para ello la canoa, la balsa, la lancha y el vapor de distinto calado. Estudió la navegabilidad de estas vías, las distancias a Iquitos calculadas en horas de navegación y las condiciones sanitarias de la zona visitada. Hizo mucho más. Formó el atlas del departamento, verdadero monumento geográfico. Defendió la soberanía peruana en territorios en litigio al establecer puestos y lugares de irradiación; obra suya fueron, por ejemplo, la comisaría de Tarapacá en el Putumayo en 1901 y la subcomisaría de Arica y el caserío de Tacna, en la misma región. Puerto Portillo fue erigido en el Alto Yurúa; pero ese nombre habría podido multiplicarse en muchos sitios. Con Portillo en Loreto, el cerebro y la mano del Perú parecieron llegar a distantes e inhóspitos lugares de la selva: un cerebro lúcido y una mano suave y fuerte que implicaban el acierto y la eficacia. La penetración extranjera se detuvo. El prefecto avisor fue tan opuesto a ella, como a los crímenes de los gamonales. Al mismo tiempo desarrolló la primera enseñanza con la partida de Lp. 45,000 especialmente asignada para Loreto en 1904. Y, lo que hasta en nuestra época puede ser objeto de atento estudio, señaló los lugares y las zonas que, a su juicio, eran los más propicios para las pacíficas y fructíferas batallas de la colonización en los terrenos de los ríos Ene, Tambo y Urubamba que desembocan por la orilla izquierda del Alto Urubamba y sus afluentes Santiago, Cangaya, Huarico y Nieva.

El senador por Arequipa Juan José Reinoso al hacer el elogio del coronel Pedro Portillo en su Cámara, en febrero de 1910, exclamó: "¡Ha sido prefecto de Loreto y ha regresado pobre!".

La tumba del ilustre soldado, héroe, navegante, y probado señor, se encontró durante muchos años en uno de los Cuarteles del Cementerio Presbítero Matías Maestro, de Lima, cerca de la cripta de los héroes. Un signo de olvido y pobreza reunía el entorno de la sepultura de tan prominente como olvidado gran peruano.

Hace poco como resultado de una intensa campaña periodística, los restos de Pedro Portillo Silva, fueron exhumados y llevados a Pucallpa, a un digno Mausoleo en el Cementerio General de la Ciudad.

El Coronel Portillo retornó así, por fin y para siempre, a la Selva que tanto amó, precisamente en la Capital de la Provincia que lleva su nombre.

Dr. Agustín Gamarra Dulanto * Ilustre hijo de la Villa de Huaura

Nació en Huaura, el 1° de Mayo de 1867. Falleció en la capital el 23 de noviembre de 1934, a los 67 años de edad. Tomó parte activa en la batalla de Miraflores, -durante la invasión chilena-, combatiendo a la edad de 14 años en defensa de la integridad territorial y de la Dignidad Nacional, resultando gravemente herido. Terminado sus estudios en la Facultad de Medicina el año 1890, inmediatamente de obtener el título correspondiente a Médico Cirujano, fue nombrado por designación especial del entonces Presidente de la República, coronel Remigio Morales Bermúdez, con el alto grado de Sargento Mayor de Sanidad, Cirujano del Batallón "Callao", sirviendo con igual grado en el Batallón "Zepita" hasta el año 1894 en que fue deportado a Bolivia por asuntos políticos. A su retorno de dicha república, tomó parte activa en el movimiento revolucionario que tuvo lugar un año después, tocándole desempeñar destacada actuación en la toma de la ciudad de Arequipa, el 27 de enero del mismo año. Fue colaborador íntimo de don Nicolás de Piérola y es de señalar, como prueba de la modestia que le era muy peculiar, el haber renunciado en aquel entonces -no obstante abrumadora votación-, la diputación por Arequipa, donde supo granjearse general simpatía. El Presidente Nicolás de Piérola y Villena, que siempre supo aquilatar los méritos del Dr. Agustín Gamarra, lo designó para ocupar la cartera fe Fomento a la que también renunció, dirigiéndose poco después a Europa, de donde al retornar, se retiró definitivamente de su vida de político, dedicándose a su profesión. Sin embargo sus dotes personales de amigo sincero y caballeroso, así como de profesional noble y desinteresado, pues, la mayor parte del tiempo los dedicaba a atender gratuitamente a los pobres, hizo que tuviese que aceptar la presidencia del cuerpo comunal en los pueblos de Huambo y Huaura, durante muchos años. El señor Adrián Cañas y Delgado (distinguido hijo de Huaura), pronunció la Oración Fúnebre al ser sepultado los restos del extinto en el Cementerio General de Lima, a nombre de los hijos de Huaura .

Es importante recordar que, en sesión extraordinaria de fecha 6 de marzo de 1936 convocada por el Concejo Distrital de Huaura, bajo la Presidencia del señor Alcalde de la época don Manuel Clemente Bisso Ibarola; nuestro distinguido y siempre bien recordado Párroco Dr. Carlos Félix Manrique Cervantes, haciendo uso de la palabra y en una amplia exposición sobre las obras que creía indispensable se llevaran a cabo en nuestro distrito, sugiere entre otras, gestionar ante las autoridades correspondientes que las escuelas de la localidad lleven los nombres de los hijos de este Distrito que han tenido destacada figuración en nuestra Historia, como son: el coronel Pedro Portillo Silva y el doctor Agustín Gamarra Dulanto. Tan hermosa exposición y sugerencia, mereció la aprobación unánime y el aplauso de todos los presentes.

Han transcurrido 67 años, y los huaurinos no tenemos un colegio que lleve el nombre de don Agustín Gamarra Dulanto. Ante tan importante olvido, los huaurinos tenemos como deuda pendiente recordar a su buen hijo y perennizar su Memoria, grabando su nombre en una de las escuelas de nuestro pueblo y renovar cada año el más sentido homenaje. Con ello, estaremos cumpliendo con un deber cívico que sirva para inculcar en unos casos y estimular en otros, el espíritu patriótico que debe guiarnos. A su Memoria, rendimos nuestro tributo de admiración y homenaje por ser nuestro hermano mayor, modelo y ejemplo de generaciones y al evocarlo, le pedimos guíe a los corazones huaurinos, proteja nuestro pueblo y nos conduzca por el camino de su constante grandeza y prosperidad.

Desde esta líneas, invocamos a nuestra buena Alcaldesa electa, CPC Idalia Taboada Baltuano y a los Regidores que la acompañan, se unan a esta cruzada y juntos efectuemos las gestiones necesarias, para que un colegio de Huaura lleve el nombre de tan Ilustre hijo.

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San Martín en Huaura Un valioso Plano Topográfico de la época

Hubo, siglos atrás, un grabador flamenco que como marca o sello de sus hermosos trabajos de talla y filigranas, eligió la diminuta figura de una tortuga. Al pie de este sello se leía, en latín, esta inscripción: "Mi techo es pequeño, pero es mío".

Parafraseando el lema de este artista, diremos: El presente tema es pequeño, intrascendente, acaso, pero es original.

Ninguna operación estratégica o táctica ni planes políticos del General San Martín vamos a ofrecer en este trabajo. En vez de ello, nos ocuparemos de un aspecto quizá totalmente desconocido de su actividad militar, por lo menos siempre olvidado en libros y revistas.

Un camino no trillado.- Recordar las batallas de San Martín, posiblemente sería del agrado de todos. Pero ocuparnos de ellas significaría repetir conceptos demasiado conocidos, puesto que eminentes historiadores han dejado escritos, sobre el general y sus campañas, gruesos volúmenes de biografías y monografías magníficas que pueden reputarse de clásicas. Plumas ilustres han realizado notables y concienzudos estudios históricos sobre el Gran Capitán y sus campañas libertadoras. Bartolomé Mitre, Vicuña Mackenna, Gonzalo Bulnes, M. Felipe Paz Soldán, J. Pacífico Otero, Espejo, Basil Hall, D. Faustino Sarmiento, W. Miller, Barrós, Arana y muchos otros más, han enriquecido la biografía sanmartiniana con trabajos en los que no se ha dejado de estudiar uno solo de los mil aspectos de su actividad. Evitaremos, pues, seguir caminos trillados y nos concretaremos a estudiar, en primer término y muy someramente, la importancia que a los mapas y cartas topográficas concedió siempre el general. Objeto principal del presente trabajo será dar a conocer una carta topográfica sanmartiniana que hasta la fecha ha permanecido inédita y que como documento histórico tiene considerable valor.

Importancia de las Cartas Topográficas en la Guerra.- En los tiempos antiguos, los caudillos llegaban a tener un conocimiento completo de los reducidos campos de batalla, con sólo dedicarles algunos minutos de observación general. Esto era posible dados los cortos efectivos empeñados en las luchas de entonces. En la batalla de Cannas, por ejemplo, las alas del dispositivo cartaginés, distaban, una de otra, escasamente dos kilómetros. Veinte siglos más tarde, en Austerlitz, a Napoleón Bonaparte le es suficiente tomar su catalejo para comprobar, de visu, como sus generales cumplían las órdenes recibidas. En esta batalla el dispositivo francés presentaba una extensión de unos veinte kilómetros . Hace ya varios siglos que se hizo necesario que los jefes militares conocieran la geografía del teatro de operaciones y tuvieran a la mano su representación gráfica, que no otra cosa son los mapas y las cartas geográficas. Veamos por ejemplo, la importancia que concedió Napoleón Bonaparte a los estudios geográficos y cartográficos en la preparación de sus brillantes campañas.

Abramos las páginas de un valioso libro y leamos:

"Napoleón -dice Arthur Levi- concedió a las cartas geográficas una importancia capital. No hacía ningún proyecto sin haber estudiado la carta y aún todas las cartas, frecuentemente contradictorias, del lugar. En 1806, dispuso que los ingenieros geógrafos fueran a la vanguardia de los ejércitos, levantando las cartas. Cuando, en 1796 toma el mando del ejército de Italia, inmediatamente construye una sección topográfica que dirige personalmente. Cuando Napoleón es conducido a Santa Elena, en 1815, el cuerpo de ingenieros geógrafos franceses tenía cartas de todos los países del mundo".

"Al frente de lo que llamamos hoy Servicio Geográfico del Cuartel General Napoleónico, figuraba, desde 1804, Bacler D'Albe (Ingeniero Geógrafo-Militar; Mayor en 1801, Coronel en 1807, General de Brigada en 1813), el cual pasó, en 1814, a dirigir el llamado Depósito de Guerra".

"Según Odelevan, Bacler D'Albe "se hallaba encargado de la rectificación de los planos, combinación y preparación de los materiales de representación, fijación de las líneas de operaciones muy extensas". Es sabido que Napoleón no tuvo de la función del Estado Mayor un concepto moderno. Su genio y su espíritu absorvente le llevaban a conducir personalmente la guerra hasta en sus menores detalles. Berthier y todo el Estado Mayor quedaban reducidos, así, a funciones burocráticas. El error que cometiera con ello debió ser, a la larga, una de las causas de su fracaso final, según han reconocido sus tratadistas y biógrafos unánimemente. En todo caso, a Bacler D'Albe podría señalársele como una excepción en el Cuartel General del Emperador. Tan pronto este llegaba al cantón, D'Albe desplegaba las cartas, señalaba la posición de las fuerzas adversarias y propias utilizando alfileres de colores, mientras que con un compás indicaba la longitud de las jornadas.

Bacler D'Albe dialogaba y discutía con el Emperador a la vista de la carta sobre las incidencias de la campaña o de la batalla. "Ningún otro oficial, ni aún el ilustre Berthier -escribe en nuestros días el coronel francés Vachée-, parece haber estado asociado tan íntimamente al trabajo mental de Napoleón como Bacler D'Albe" . Diremos, de paso, que Bacler D'Albe alcanzó la jerarquía de Mariscal de los ejércitos imperiales y recibió el nombramiento y título de Barón que le fue otorgado por Napoleón. Además de sus excepcionales dotes de consumado topógrafo, adquirió fama universal con varios de sus cuadros. La maravillosa pintura de "La batalla d'Arcole", tan admirada por profanos y entendidos, es obra suya. En 1802 publicó, en 54 hojas, su "Mapa de las Campañas de Bonaparte en Italia", obra de bastante valor y originalidad. Mucho más que en los tiempos napoleónicos, en nuestros días los conocimientos topográficos y cartográficos son indispensables. Sin temor de incurrir en exageración, podemos decir hoy que sin un previo estudio geográfico y topográfico del teatro de operaciones, ningún general podrá esperar vencer a su contendor en la más insignificante acción de guerra. Es esto tan cierto y evidente, que se ha afirmado que "la Geografía constituye actualmente una verdadera arma de guerra".

San Martín comprendió esta importancia de las Cartas.- Probablemente fue San Martín el caudillo americano que primero alcanzó a comprender la enorme importancia que la geografía tenía en las operaciones militares. Son verdaderos modelos en su género los estudios geográficos, que realizaba con suficiente anticipación a la iniciación de todas sus campañas. En Mendoza, por ejemplo, hace enorme acopio de valiosas informaciones sobre su próximo teatro de operaciones chileno. Nada escapa a su afanosa búsqueda de diversas materias relacionadas directa o indirectamente con la guerra. Aspectos sociales o políticos, económicos y militares, patriotismo chileno, capacidad de los jefes españoles, vías de comunicación y muchos otros. Antes de internarse por peligrosos desfiladeros andinos su marcha libertadora de Chile, realiza completo estudio de las características topográficas y climatológicas de la anchísima y elevada cordillera. Sabe que sólo por los caminos se mueven los ejércitos, y es por ello que dedica toda su atención a obtener información minuciosa y precisa de los caminos y pasos -abras, portillos o portachuelos, como también se les llama- que habrán de llevarlo al valle chileno de Aconcagua. Para lograr su intento, se vale de múltiples medios.

Envía oficiales especialmente capacitados con la misión concreta de realizar levantamientos topográficos de los caminos y senderos de la cordillera. Interroga a arrieros, baqueanos y comerciantes. Consulta archivos y bibliotecas. Paulatinamente, todo ello le forma un cuadro coherente y perfectamente claro de los aspectos geográfico y topográfico de su próximo teatro de operaciones. En cierto momento, no obstante, le faltan los croquis de dos de los principales pasos de los Andes: las rutas que llevan los nombres de los portachuelos de Uspallata y Los Patos, por los que piensa el general hacer marchar dos importantes columnas de su ejército. ¿Cómo obtener estos croquis, particularmente los de los tramos situados en territorio que se halla en manos realistas? Se vale para ello de un habilísimo ardid, tan original, tan suyo, que ciertamente merece se le dedique un espacio del que ahora no disponemos. Un testimonio.- Jerónimo Espejo, el ilustre soldado-escritor que al lado del General San Martín hizo la Campaña de los Andes, se batió en todas las acciones libradas en Chile, y que siguió a su jefe hasta nuestras playas y Guayaquíl, es autor de varias obras históricas de muy alto valor. En una de ellas, "El paso de los Andes", nos cuenta de la importancia que su jefe concedía a la información topográfica fidedigna.

"Por este tiempo -se refiere Espejo al estudio que de los itinerarios para el cruce de los Andes realizaba a la sazón su jefe-, el general mandó en comisión al cuerpo de ingenieros a verificar un reconocimiento gráfico de los caminos de la cordillera hasta la cumbre, bajo la dirección del sargento mayor don Francisco Bermúdez, el teniente don Hilario Cabrera, el meritorio que estas reminiscencias escribe y algunos hombres prácticos de esa parte.

Por esta operación se rectificaron, con el cronómetro, las distancias entre uno y otro paraje, de estos que sirven de pascana a los traficantes y arrieros, levantando croquis topográficos, en que se demarcaban con toda minuciosidad los manantiales, ríos, arroyos y demás accidentes del terreno" .

Campaña Libertadora del Perú.- Libre Chile de españoles, concentran San Martín y Bernardo O'Higgins sus esfuerzos a la preparación de la próxima campaña de ambos, la del Perú . Dentro de los múltiples aspectos que demanda esta preparación -problemas político, social, económico, militar, naval, de organización-, la obtención de una información geográfica y cartográfica suficiente y exacta del territorio peruano, ocupa lugar destacado en el espíritu del general . Es así que fluye, de Lima a Santiago, verdadero torrente de comunicaciones enviadas por agentes secretos que le proporcionan valiosas informaciones: "Cada día crece el descontento de Pezuela, así en el público como entre sus militares, entre los que no hay tampoco la menor armonía ni subordinación"

Acerca de la probable conducta de los oficiales peruanos que sirven a las tropas del Virrey, otro agente comunica: "Se encuentran en un estado de indecisión, tristeza y turbación preguntando a todos que harán".

A manera de recapitulación, este último informante le apunta:"Calculo, pues, que su resistencia será débil". San Martín pide un Mapa del Perú.- Apremiando a sus agentes y espías; no dándose jamás por satisfecho; solicitando más y más informaciones; pidiendo muchas veces a dos o más personas el mismo dato -para mayor seguridad en la precisión-, es como San Martín obtiene todo lo que se propone conocer y en el debido momento. Pero, nunca satisfecho -por que insatisfecho ha sido todo gran capitán-, y siempre acucioso, como Bolívar, como Napoleón, exige a sus agentes le proporcionen mapas y cartas topográficas del territorio peruano. ¿Cuáles son los principales puertos peruanos? ¿Qué caminos enlazan estos puertos? ¿Dónde se encuentran los principales núcleos de las tropas realistas? ¿Por qué rutas pueden alcanzarse estas guarniciones del interior, Arequipa, Cuzco, Puno, Huamanga? ¿Por qué caminos pueden moverse las tropas españolas en su intento de rechazar el desembarco? ¿Qué regiones del interior abastecen de víveres Lima?

Solamente un buen mapa, un mapa peruano -vale decir, diseñado en el Perú por conocedores del territorio-, puede proporcionar toda esta valiosa información y constituirse en indispensable documento gráfico capaz de situar debidamente, en el espacio, la copiosa documentación anteriormente recibida por el general. Pide, pues, San Martín un mapa, un buen mapa, y un audaz agente responde a este pedido. ¿Cómo lo obtiene? Este patriota, exponiendo su vida, sustrae de la propia Secretaría del Virrey Pezuela un magnífico mapa. En él aparece, minuciosamente trazado, todo el litoral peruano. Se ven todos los puertos y caletas, con suficiente indicación de la configuración del territorio inmediato. Contiene este mapa cuanta información requiera un soldado y un marino -San Martín y Cochrane- para emprender con seguridad la difícil operación planeada, operación denominada anfibia en nuestros días: puertos con sus faros, fondeaderos, profundidad del mar en brazas , caminos que comunican los puertos, orografía inmediata más importante, lugares del árido litoral peruano donde una escuadra puede hacer la aguada .

Rumbo al Norte de Lima.- Cumplidos los propósitos que lo llevaron a Pisco y despachada al interior la columna mandada por Arenales, se reembarca el grueso del Ejército Libertador, poniendo proa al norte las naves del inquieto y fogoso Lord inglés y almirante de la escuadra chilena, Thomas Cochrane. Las fintas de la escuadra sobre el Callao y Ancón, siembran inquietud en las huestes realistas y levantan patriótico entusiasmo en el espíritu de los habitantes de la capital. Toca tierra en Huacho el grueso. Como expresa en carta a O'Higgins, el objeto de la ocupación del valle del río Huaura era repetir, en el norte de Lima, la misma labor de propaganda y "zapa" iniciada antes en Pisco: "Yo debo reembarcarme para atacar el norte de Lima, sublevar las provincias de Huaylas y Conchucos, de cuya decisión estoy perfectamente persuadido. Mi objeto en este movimiento es bloquear a Lima por la insurrección general y obligar a Pezuela a una capitulación, sin desatender al mismo tiempo el aumento del ejército y la subyugación de la Intendencia de Trujillo".

El valle de Huaura.- La elección de este rico valle es otra muestra de lo bien informado que se encontraba el general acerca de las características de toda índole del territorio peruano. Además de los motivos profundos, mezcla útil de estrategia pura y de guerra sicológica, que impulsan al general a poner el pie al norte de Lima, esta acertada elección del valle de Huaura obedece a razones de naturaleza geográfica y económica.

Conoce San Martín que el citado valle es pródigo de recursos de todo género, lo que le permite reorganizar y poner en magnífico pie a su reducido aunque aguerrido ejército. Podrá, en esta región, aumentar sus efectivos mediante el reclutamiento de numerosos voluntarios; renovar el ganado de silla y carga; reparar y mejorar el vestuario y atalajes; privar, en fin, a la capital de los variados y abundantes productos agrícolas provenientes de su extensa campiña. Al hacer el estudio geográfico-económico de este región, apuntaba un prestigioso intelectual y geógrafo peruano pocas décadas después de acaecidos los sucesos relatados, es decir, antes de haberse producido cambios de importancia en ella: Huacho, su inmejorable temperamento, la abundancia de agua para cultivar sus fértiles tierras, la variedad de frutas y frutos, y su inmediación al mar y a Lima son otros tantos elementos de prosperidad y riqueza. Es Huacho el centro que provee a Lima de aves, frutas y otros artículos de diario y gran consumo; y a esto se agrega que en sus inmediaciones hay haciendas en que se cultiva la caña de azúcar y algodón. A menos de 5 kilómetros está el delicioso valle de Huaura y el de Lauriama; esto sólo basta para que Huacho sea una de las agradables poblaciones de la costa -

La fecundidad del valle produjo inmediato beneficio al ejército. Igualmente, el patriotismo de sus hijos. En carta que San Martín escribe a O'Higgins el 18 de noviembre de 1820, Exprésale: "............ ya comuniqué a usted desde Ancón la importante noticia de la insurrección de Guayaquil y la toma de la "Esmeralda". Desde entonces he montado en este punto seiscientos hombres de caballería, todos ellos a dos caballos cada uno" .

Y Juan García del Río, secretario del general, dirigiéndose al mismo Director Supremo de Chile, le informa: "En Huacho, Supe y todos estos pueblos hemos encontrado tal patriotismo y decisión, que al momento montamos nuestra caballería y en el día está a tres bestias por hombre. Las provincias inmediatas han levantado el grito contra la tiranía de los españoles deponiendo las autoridades, quitando la vida a los mandatarios en algunos puntos y suministrando reclutas y cantidad de auxilios".

Necesidad de un Plano del valle de Huaura.- Contando el Virrey, por el momento, con efectivos superiores a las fuerzas patriotas, se ve precisado San Martín a tomar una actitud momentáneamente defensiva. Sabe bien el General que en la preparación de cualquier operación, más aún en una operación defensiva, un estudio minuciosos del terreno resulta indispensable. Sabe, también, que en todo plan de defensa han de aprovecharse al máximo las ventajas que siempre ofrece el terreno . Tal como lo hizo en Plumerillo -frente a Mendoza, antes del famoso paso de los Andes-; tal como lo hiciera, antes, en Tucumán, en los alrededores de Huaura debe organizar una fuerte línea defensiva, a cubierto de cualquier sorpresa. Restablecido el equilibrio de fuerzas, pasará el ejército patriota a una franca ofensiva, buscando a los realistas en sus campamentos de Asnapuquio, a las puertas de Lima, si las circunstancias así lo exigen.

Concentrado en el valle de Huaura el ejército independiente, la situación general que se le presenta a San Martín puede condensarse en los puntos principales siguientes:

1.- El grueso de sus fuerzas deberá esperar la incorporación del destacamento de Arenales, que opera en la sierra. 2.- Antes y después de esta reunión, se hace necesario desarrollar una defensa activa, agresiva, que como una espada de Damocles mantenga constantemente amenazada a las fuerzas españolas de la capital hasta el momento en que, por el aumento de sus propios efectivos, pueda pasarse a la ofensiva. 3.- Mantenerse en todo momento al abrigo de cualquier sorpresa realista. En caso de una poderosa ofensiva tornase insostenible la conservación de sus posiciones de Huaura, prever su reembarque ordenado y rápido. 4.- Desarrollar una activísima propaganda y "guerra de zapa" en los territorios aún en manos españolas. Esta propaganda debe ser muy intensa en Lima, para debilitar la moral realista y restarle medios por la deserción, que, "es escandalosa" según conoce el propio Virrey Pezuela. 5.- Continuar engrosando los efectivos patriotas por la incorporación de voluntarios peruanos a los que debe instruirse de inmediato. 6.- Incorporar al territorio independiente la extensa Intendencia de Trujillo, con lo cual su propia retaguardia quedaría sólidamente asegurada desde Huaura a Guayaquíl. Para poder establecer un plan defensivo que responda, de manera particular, a las necesidades que implica la consideración indicada antes con el número 3, precisa un conocimiento perfecto del terreno de acción. Adquirido este conocimiento, se "pedirá al terreno" que refuerce, que fortalezca, los escasos medios del defensor. Es ésta, precisamente -lo dice su etimología-, la finalidad de su fortificación. Recorrido por el general el valle de Huaura, acompañado por varios de sus oficiales, se forma inmediatamente un plan ofensivo preliminar. Para establecer uno definitivo, ordena, antes, a uno de sus ingenieros, la preparación de una carta topográfica en la zona de Huaura y de sus inmediaciones. Señálale que la carta ha de comprender las partes bajas y media del río que da su nombre al feraz valle, y también las partes norte y sur de su campiña. Igualmente, deberá figurar en el croquis, el terreno escogido por el defensor, comprendiendo la "posición principal" y la línea de "avanzadillas". También se incluirán partes de los arenales que por el norte y el sur enmarcan el valle. Para lograr que el terreno contribuya al máximo a la maniobra defensiva prevista, el plan deberá ser representación fiel y completa. Por consiguiente habrán de figurar en él todos los accidentes naturales y artificiales, en particular los que por su carácter puedan tener mayor significado táctico o valor técnico: formas orográficas; ríos y canales; caminos y senderos, con indicación de los puentes; lugares poblados; cultivos y zonas cubiertas de monte; etc.

Un brillante oficial Topógrafo.- Demostrando su acostumbrado espíritu previsor, San Martín ha llevado consigo, de Chile al Perú, a bordo de la escuadra libertadora chilena, a un oficial de ingenieros que es asimismo magnífico topógrafo. Agrimensor, como se decía en la época. A este distinguido oficial, que ostenta el grado de teniente coronel, es a quien el general encomienda la preparación de un plano topográfico de la posición de Huaura. Difícilmente podría hallarse en la América meridional topógrafo de la capacidad del oficial designado. Reúne óptimas cualidades. Además de poseer profundos conocimientos en la ciencia del ingeniero militar y ser un consumado topógrafo, ha tenido brillante desempeño en innumerables combates así en Europa como en Chile. Su coraje y su inteligencia han sido reconocidos por todos los jefes a cuyas órdenes ha servido. En siete años de ininterrumpido guerrear, 1809 a 1815, ha recorrido, a pie y a caballo, la mayor parte de los campos de batalla de Francia, España, Bélgica, Rusia y Alemania. A las órdenes de San Martín cruza los Andes y tiene brillante desempeño en Cancha Rayada, Talcahuano y Maipú. Estos antecedentes demuestran como acertó San Martín al comisionarle el levantamiento topográfico de la región del río Huaura. Y este oficial no defraudó al general. La alta calidad del plano por él trazado lo evidencia de manera rotunda.

El Plano.- Extendido al lado de la máquina de escribir, escribimos con el plano original a la vista. Levantada en noviembre de 1820, esta carta que tocan nuestras manos tiene, pues, 183 años (enero 2003) Ello no obstante, se conserva en buen estado. En muy buen estado .

Dibujado sobre el grueso pergamino de grano fino, tiene el característico olor a cosa vieja que despiden papeles y libros guardados largos años en salas oscuras y mal ventiladas. Su color, blanco originalmente, muestra ya la inconfundible pátina del tiempo. Su tono es, pues, muy subido, especialmente en las zonas próximas a los dobleces y a ciertos bordes. Este plano no conserva hoy las dimensiones originales que tuvo en tiempos de San Martín. Cuando, en el año 1943, un voraz incendio destruyó la magnífica Biblioteca Nacional, este plano sanmartiniano se hallaba entre los documentos pertenecientes a la Sociedad Geográfica de Lima, institución que ocupaba una de las dos plantas del viejo edificio de la Biblioteca. La feliz circunstancia de haberse guardado dentro de un tubo de latón, salvó al plano de ser totalmente destruido por el fuego, como sucedió con millares de otros valiosos documentos, libros e incluso irreemplazables incunables. Enrrollado el plano dentro del tubo, la alta temperatura chamuscó la vuelta del pergamino en contacto directo con la envoltura metálica. Alguien, entonces, no sabemos quien, recortó la porción quemada, perdiéndose, también, algunos centímetros que se encontraban relativamente en buen estado. Fácilmente deducimos esto por que los bordes de la parte cortada no están quemados, sino muy ligeramente ennegrecidos. Nos proporcionó gentilmente el plano original, a solicitud nuestra, para preparar el presente trabajo, el señor César García Rosell, Miembro de Número del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú. Características del Plano

No sabemos que instrumentos emplearía el topógrafo de San Martín para el levantamiento de este plano. No obstante, el trabajo es magnífico desde todo punto de vista. Hemos comparado con varias cartas modernas de la misma zona este histórico croquis y podemos asegurar que tanto la configuración general del terreno en él representado, como la ubicación relativa de todos los accidentes naturales y artificiales, y las direcciones y trazado de los caminos, han sido, todos, fielmente trazados por el topógrafo. El relieve del terreno, siguiendo la técnica de la época, ha sido figurado mediante sombreado en tenue color gris. El río de Huaura, ancho, de fondo celeste, tiene las orillas dibujadas con finos trazos azules. Flechas, convenientemente situadas, señalan la dirección de la corriente. Las poblaciones, en color rojo. Las calles de Huaura están perfectamente delineadas, con mucha limpieza. El rótulo y en general todas las anotaciones han sido hechas en forma que, aunque sobria, nos trae a la memoria las recargadas y laboriosas caligrafías de los cartógrafos de siglos pasados. Con todo, se nota en el pulso del dibujante que, aunque quiso acomodarse a la costumbre de perfilar y adornar las leyendas, el tiempo, que le resulta estrecho, o el general, que lo apremiaba, lo obligaron a ejecutar un trabajo apresurado, sin perder por ello precisión. Como se ha dicho, hemos comparado con otros planos modernos esta carta topográfica. Las distancias, en línea recta, existentes entre varios puntos, son casi exactamente iguales en una y otros. La precisión y cuidado que el topógrafo puso en este trabajo que le encomendó el general San Martín se evidencian ateniéndonos a este simple detalle. Todas las cumbres de los cerros importantes, así como la iglesia de Huaura, la boca del río y varios otros accidentes notables, aparecen con perforaciones en el pergamino. Perforaciones hechas con aguja o con compás de puntas secas muy finas. Esta forma de precisar la ubicación de las cumbres de los cerros y otros puntos característicos nos indican, muy claramente, que el topógrafo procedió a ejecutar una triangulación, triangulación gráfica, casi podemos asegurar, dado el carácter del trabajo. Son estos vértices de la triangulación los lugares que en el plano se han perforado con aguja o punta de compás, repetimos. Dichos puntos, así marcados, sirvieron al oficial topógrafo a manera de esqueleto o "canevás" para el trabajo posterior de relleno o levantamiento de detalle, como se denomina técnicamente. Llaman especialmente la atención las siguientes particularidades: lo resistente del pergamino empleado; la firmeza de los colores, que han desafiado la acción destructora del tiempo, demostrando tratarse de acuarelas de excelente calidad; la indicación, en los caminos y principalmente senderos, de los lugares que ellos unen. Así, se lee: "Camino de Lachay a Retes" (debajo y al centro del plano), "Camino de Huacho a Huaura" (ángulo inferior izquierdo), etc.

Vados.- Observando cuidadosamente el plano, se halla otro punto de interés: se ha concedido una enorme importancia a los vados del río Huaura . En efecto, recorriendo este río, de oeste a este, descubrimos los siguientes:

1.- Vado sin nombre sobre el camino que de "El Salitral" sale directamente al norte. 2.-Vado sin nombre sobre el camino que pasa inmediatamente al este del nombre Molino viejo. 3.- Vado de "Mojón". 4.- Vado de la "Cantería". 5.- Vado del "Palinqui". 6.- Vado de "Matías Ramírez". 7.- Vado sobre el camino que cruza el valle de Vilcahuaura.

¿A qué obedece -nos preguntamos- esta preocupación del topógrafo, que lo induce a registrar todo lugar de paso del río Huaura?

Esta importancia de los vados se desprende, por su propio peso, de la maniobra que San Martín realiza en la región que ocupan sus tropas, así como de las características geográficas y topográficas del valle. Dice un historiador militar peruano:

"El río Huaura lleva agua todo el año, está encajonado por altos y escarpados ribazos que hacen de él un serio obstáculo para el pasaje de tropas, siendo, por consiguiente, muy fácil de defender. "Disponiendo de una escuadra en el extremo oeste de la línea, que toca al mar, se aumenta la resistencia de las tropas que se establezcan en las márgenes del río. Esta escuadra puede asegurar, en caso de emergencia, la retirada de las tropas.

"El Ejército patriota acantonó el día 17 de noviembre a lo largo del valle, con el dispositivo siguiente: "Cuartel General, en Huaura. Batallón N° 4, en Quipico. Batallón N° 8, en Vilcahuaura. Batallón N° 7, en Acarai. Los demás cuerpos en Huaura.

"Este dispositivo, con frente al sur, apoyaba su derecha en el mar, cuyo dominio estaba asegurado, y su izquierda en las cabeceras de la sierra, en aptitud de enlazarse con Arenales que, según el plan, debía buscar este enlace. "La naturaleza del obstáculo que forma el río daba suficiente capacidad de resistencia a las tropas que la ocupaban, y más aún, si se tiene en cuenta que para que el adversario llegara a él, tenía que atravesar los desiertos que median entre los ríos Chillón y Chancay, y entre este último y el río Huaura. "Las necesidades de la táctica se coordinaban, pues, gracias a la ocupación de esta línea, con los deseos políticos y las concepciones estratégicas del general en jefe patriota" . Siendo los mencionados vados los únicos puntos por los que podía el enemigo cruzar el río Huaura, era natural que el ingeniero, conocedor de la idea de maniobra de su jefe, los señalase con precisión. Conocidas sus características mediante un reconocimiento personal practicado en el terreno por tropas montadas, y marcados claramente en el plano estos siete vados, resultaba fácil para el general señalar a las tropas la misión de defenderlos eficazmente.

"El río Huaura -apunta el historiador argentino, general Bartolomé Mitre- corre de este a oeste, de la cordillera al mar, y aunque de poco caudal, sólo es vadeable por puntos determinados fáciles de defender, teniendo sobre sus márgenes algunas posiciones militares ventajosas para la resistencia contra fuerzas superiores".

Quién fue el Oficial Topógrafo.- Al comienzo de nuestro trabajo mencionamos a un distinguido jefe del ejército napoleónico, brazo derecho del Emperador en todos los aspectos cartográficos, geográficos y logísticos de la preparación y ejecución de sus campañas. Fue éste el Mariscal Barón Alberto Luis Bacler D'Albe.

Pues bien. El oficial de ingenieros que en noviembre de 1820 preparó a San Martín el plano de los alrededores del valle del Huaura, fue el francés, teniente coronel Alberto Bacler D'Albe, hijo del Mariscal de Napoleón. Nacido en Saboya, el 22 de julio de 1789 -ocho días después de la toma de la Bastilla por el pueblo parisiense-, a su egreso de la Escuela Militar se incorpora al ejército imperial. Hace con brillo las campañas de Austria, Rusia, Francia, Alemania y Bélgica, en todas las que pone en evidencia sus dotes de soldado inteligente y valeroso. Combate, por último, en Waterloo, donde las águilas francesas son definitivamente abatidas. En esta acción Bacler D'Albe ostentaba el grado de capitán de ingenieros. Disuelto el ejército vencido, D'Albe emigra a los Estados Unidos. donde lo encuentra y se informa de su competencia el patriota chileno José Miguel Carrera, que lo compromete para viajar al Río de la Plata. Con el grado de sargento mayor se incorpora al ejército argentino, en Mendoza, en 1817, en cuyas filas interviene en el paso de los Andes y en todas las batallas por la independencia de Chile. Tiene en Talcahuano destacado desempeño, al mando de 40 soldados e ingenieros. En la captura de los sólidos reductos de ese puerto chileno destaca por su extraordinaria bizarría. Conocedor San Martín de las excelentes aptitudes de este oficial francés para la topografía, le encomienda frecuentes trabajos de esta especialidad en la preparación de sus batallas y marchas. Es él quien levanta los planos de los campos de batalla de Cancha Rayada y Maipo, que incluye Mitre en su "Historia de San Martín". En marzo de 1820, muy avanzados ya en Valparaíso los preparativos para la partida de la Expedición Libertadora que en setiembre del mismo año desembarcaría en Paracas, siendo ya teniente coronel, se le destina al Departamento de Artillería e Ingenieros. Llegado a nuestra patria, se distingue D'Albe en la ejecución de buen número de trabajos ordenados por el General San Martín. Realiza, entre otros, levantamientos topográficos en Pisco y en Huaura . En Huacho y en Huaura es posiblemente donde D'Albe lleva a cabo sus más importantes trabajos. Para facilitar las operaciones de embarque y desembarque durante la permanencia del Ejército Libertador en la región, construye un muelle en el puerto de Huaura. Para valorizar debidamente esta importante obra, deberá tener en cuenta los escasos medios con que contaba en la época y recordarse que ese muelle debe concluirlo en el corto plazo que le fija el general. Se le encomienda, también, la fortificación de la posición defensiva ocupada por las tropas independientes en el valle de Huaura. Para ello, prepara las orillas del río en forma de hacerlas inaccesibles para un enemigo procedente del sur. Aprovecha los ribazos escarpados de la margen norte, completándolos, en las partes transitables, con obstáculos artificiales. Frente a los principales vados, para resguardarlos de cualquier golpe de mano realista, construye sólidos reductos. Actor de las operaciones que estudiamos, el inglés W. Miller nos dice concisamente respecto a estos trabajos de D'Albe: "Se organizó la posición en la orilla del río Huaura, que había hecho fortificar San Martín con obras de campaña. La derecha de esta línea se apoyaba en el mar, teniendo a Huacho al frente y a Sayán a la izquierda, siete u ocho leguas dentro del valle de Huaura. Terminamos esta breve nota biográfica diciendo que Alberto Bacler D'Albe permanece en nuestra patria hasta 1824, en que vuelve a Francia, falleciendo el mismo año. El y su padre, eminentes cartógrafos los dos, oficiales de Napoleón ambos, mueren con corta diferencia de meses.

Dos Planos del coronel Manuel Bonilla.- En 1921, con ocasión de cumplirse el primer centenario de la proclamación de nuestra Independencia, el coronel Manuel Casimiro Bonilla publicó un valioso libro, "Epopeya de la Libertad". Lástima grande que el autor no diese cumplido remate a obra con tanto éxito iniciada. Aunque en el prólogo ofreciera ocuparse de todas la luchas que empezadas en Pisco concluyera en Ayacucho, el coronel Bonilla dio a la estampa sólo tres tomos: el primero, que se ocupa de las operaciones realizadas entre los meses de setiembre y diciembre de 1820; el segundo, que estrictamente no es otra cosa que una monografía, magnífica, es cierto, pero monografía siempre: "Pichincha". En efecto, dentro del plan general de su obra, a las operaciones de diciembre de 1820, tratadas en el primer volumen, no corresponde ni en el espacio ni en el tiempo, seguir la acción de Pichincha. "Pichincha" debería ser, en todo caso, el tercer o cuarto tomo de "Epopeya de la Libertad", pero nunca el segundo. Respecto al tercer volumen, "Zepita", cabe hacer análoga observación que el segundo. Fallecido este distinguido jefe, quedó sensiblemente trunca la ambiciosa obra que ofreciera a la intelectualidad peruana e iberoamericana deseosa de conocer los pormenores de las numerosas operaciones militares realizadas en nuestro ensangrentado suelo por generales y guerreros llegados de muchas naciones del nuevo y viejo mundo.

En Epopeya de la Libertad se incluyeron dos planos históricos hasta entonces inéditos; los que llevan los títulos siguientes, puestos por sus repectivos autores:

"Croquis de la marcha de la División (sic) de Vanguardia el día 8 de setiembre de 1820", del ingeniero Alberto D'Albe. Véase al respecto el grabado N°1 y la nota N° 10 "Croquis de las inmediaciones" (sic) . . . (el resto resulta ilegible), del teniente de ingenieros Juan Pouiller, reproducido por Alberto D'Albe.

En los rótulos de estos planos hemos respetado la ortografía original de sus autores. El primero de ellos, como fácilmente se deduce por la fecha que lleva, es un plano de los alrededores de Pisco, con la indicación del fondeadero ocupado en ese día por la escuadra chilena, dispositivo de las tropas desembarcadas y de las fuerzas realistas mandadas por el coronel Manuel Quimper, entre otras valiosas informaciones. El segundo, es la representación de la región comprendida entre los ríos Chancay y Rimac, inclusive los dos, y se concreta a estudiar los dispositivos de los ejércitos patriota y realista, en diciembre de 1820. Los originales de estos dos planos fueron destruidos en 1943, en el ya mencionado incendio de la Biblioteca Nacional. De no haber sido por que el coronel Bonilla los publicó en su obra, nada hubiera quedado para la posteridad de estos valiosísimos documentos históricos. Pero si fue meritoria y oportuna la publicación de estos croquis, la verdad es que hoy resulta de escaso valor los grabados que de los mismos contiene la obra del distinguido historiador.

Estos planos de su "Epopeya de la Libertad", tienen las siguiente medidas: Croquis de Pisco: 12 x 15 cms. Croquis de Lima: 11 x 13 cms.

Por haber sido reducido fotográficamente de los planos originales, cuyas dimensiones aproximadas deben de haber sido de 50 x 70 cms., sucede, lamentablemente, que ninguno de ellos es suficientemente nítido como para resultar legible ni la mitad de los muchos nombres y diversas anotaciones puestas por los cartógrafos. En el croquis de los alrededores de Lima, llega, inclusive, a ser imposible la lectura de su mismo rótulo, no obstante ser naturalmente la inscripción de mayor tamaño contenida en él. Es esto verdaderamente sensible, repetimos, pues el plano de la región de Pisco (Grabado N° 1) aparecen, representados por símbolos, diversas unidades, cuarteles generales, etc., así de las tropas patriotas como de las realistas. Más aún, dichos símbolos señalan operaciones sucesivas, con los correspondientes dispositivos en los diferentes momentos de los desplazamientos realizados en esa región. Además de ello, al lado de los símbolos correspondientes a las unidades, de diversas armas, aparecen, en uno y otro plano, anotaciones extensas, lo cual demuestra, que de ser legibles en su totalidad, proporcionaría al estudioso formación completa de las acciones de vanguardia y reconocimiento, sostenidas en Pisco y en Lima, datos que, aclararían algunos puntos oscuros de las mismas.

En efecto, la correspondencia personal y los partes oficiales de los jefes participantes resultan en algunos aspectos verdaderamente contradictorios. Ni empleando una buena lupa resulta posible leer hoy estas muchas anotaciones puestas en 1820 por sus autores, los mencionados topógrafos, en los planos que en 1921 nos dio a conocer el coronel Bonilla.

Ignoramos la razón por la cual este historiador no concluyó, en su obra, el plano de Huaura. Aunque se ocupa en su libro del desembarco en la región de Huacho y de la ocupación defensiva sobre las márgenes del citado río, inclusive de la larga e importante labor política y militar cuyo centro neurálgico fue entonces modestísima villa de Huaura, no reprodujo el plano que hoy nosotros damos a conocer al país. Desconocemos, repetimos, la causa de este olvido de nuestro escritor militar.

Preservación de un valioso Plano

Evitar descuidos irremediables como los señalados, es nuestra intención. Para ello nos permitimos solicitar que las instituciones oficiales encargadas de la conservación de documentos históricos tomen las medidas necesarias para que el Plano de Huaura -y tantos otros existentes en archivos y bibliotecas- sea eficazmente protegido contra todo siniestro o desaparición. En lo que directamente nos respecta, hemos procedido en la forma que se indica a continuación para preservar errores, como los indicados antes, a la reproducción del plano que hoy ofrecemos a estudiosos

Al croquis original del ingeniero D'Albe se le ha tomado una fotografía en tamaño natural (42 x 71 cm.). Sobre el positivo de la foto, y a la vista del documento original, se ha retocado muy cuidadosamente con tinta china negra la totalidad de las inscripciones varias, caminos, ríos, canales, formas orográficas, etc., respetando, con entera fidelidad, hasta los más pequeños rasgos caligráficos del topógrafo. Con el procedimiento seguido se ha logrado dar suficiente nitidez a la fotografía que de otra manera resultaba borrosa y muy difícil de leer e interpretar.

De la fotografía así retocada, de 42 x 71 cm., como se ha dicho, se obtuvo el clisé de tamaño reducido, 11 x 18 cm., representado en el grabado N° 2.

Como, aunque retocada la fotografía, el grabado resulta todavía difícilmente legible según observará el lector, hicimos lo siguiente: de la referida fotografía se sacó un calco sobre el que se dibujaron con exactitud todos los detalles topográficos contenidos en el plano original. La toponimia, nombre y en general las anotaciones literarias diversas, no se calcaron, sino que para lograr mayor nitidez se escribieron en letra tipo imprenta, de buen tamaño. Y este calco -de 42 x 71 cm.- es el que, ya reducido para la impresión, se observa en el grab. N° 3.

Por consiguiente, estos grabados, que ponemos frente a frente para mejor cotejarlos vienen a ser, el primero, la reproducción aunque reducida, sí exacta, del plano de D'Albe; el segundo grabado es, puede decirse, un calco interpretativo del croquis original. Con las medidas adoptadas por nosotros, podemos expresar, con satisfacción, que quedará definitivamente asegurada la preservación de una reproducción fiel y nítida de este plano del valle del río Huaura, que levantó un brillante topógrafo francés, capitán de ingenieros que fue en los ejércitos napoleónicos.

Granos de arena

Hay todavía en nuestra historia muchas páginas por escribirse. El presente trabajo así lo confirma. Es él nuestro grano de arena que ofrecemos a los devotos de Clío empeñados en la patriótica realización de la grandiosa obra que constituirá la futura monumental historia peruana. Esta obra no habrá de brotar espontánea y repentinamente, de la manera maravillosa como del cerebro de Júpiter nació ya armada y adulta la diosa Minerva. Por el contrario, nuestra historia tendrá que ser el meditado fruto de larga y paciente labor de benedictino. Paciente trabajo de hormiga.

Así como para este tesonero animalito ninguna miga resulta demasiado pequeña para no llevarla a sus escondidos graneros, para el verdadero investigador de la historia ningún escrito o plano podrá desecharse, por aparente intrascendencia.

"Los monumentos -apuntaba Roger Bacon, hace siete siglos-, los nombres, palabras y proverbios; las tradiciones, apuntes y testimonios personales; los fragmentos de relatos, y muchas otras fuentes de la historia, son, todos, inapreciables tesoros que debemos salvar y recuperar antes de que desaparezcan, definitivamente sepultados bajo la espesa capa de piedras y lodo que origina la incontenible avalancha del tiempo" .

 

                                                                                                                    Huaura, 22 de Febrero del 2003

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                                            José Jorge Nava Pittaluga

 

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