| TERCERA PARTE: M�XICO INDEPENDIENTE. |
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| _____________________________________________________________ Mucho podr�a decirse acerca del desarrollo de la m�sica mexica- na a lo largo de la vida independiente de nuestro pa�s; sin embargo, con estas l�neas pretendemos hacer solamente un brev�simo esbo- zo del tema, con el fin de despertar el inter�s de nuestros amigos lectores por ahondar m�s en el mismo a trav�s de las fuentes docu- mentales existentes -algunas de las cuales mencionamos al final de este apunte- y a trav�s de la observaci�n directa de las manifesta- ciones musicales de nuestro pa�s. Por principio de cuentas, debemos se�alar que, una vez consuma- da la Independencia de M�xico, la m�sica mexicana contin�a su mes- tizaje, enriqueci�ndose cada vez m�s, hasta llegar a nuestros d�as. Y, para comprender mejor su desarrollo, es necesario que hagamos una separaci�n entre lo que se conoce como "m�sica culta", es de- cir la interpretada en las salas y salones de conciertos, y la "m�sica popular", es decir la que toca, baila y canta el pueblo en las iglesias, plazas y parques en ocasi�n de sus fiestas y dem�s eventos, tanto p�blicos como particulares. Por lo que se refiere a la m�sica culta, comencemos mencionando que ya en las primeras d�cadas del siglo XIX fueron creadas las pri- meras agrupaciones sinf�nicas de nuestro pa�s: en 1822 se crea la primera Orquesta Sinf�nica; en 1824 se funda la "Sociedad Filarm�- nica", por Mariano El�zaga; en 1839 es creada la "Gran Sociedad Fi- larm�nica", por Jos� Antonio G�mez; y en 1866 se crea la "Sociedad Filarm�nica Mexicana", por Agust�n Caballero. A lo largo de los siglos XIX y XX destacan, entre otros, composito- res como Aniceto Ortega, Cenobio Paniagua, Luis Baca, Melesio Mo- rales, Ricardo Castro, Julio Ituarte, Felipe Villanueva, Juventino Ro- sas, Gustavo E. Campa, Rafael J. Tello, Silvestre Revueltas, Manuel M. Ponce, Juli�n Carrillo, Carlos Ch�vez, Blas Galindo, Miguel Ber- nal Jim�nez, Carlos Jim�nez Mabarak, Luis Sandi y Jos� Pablo Mon- cayo. Pianistas como Tom�s Le�n y Ricardo Castro -ya mencionado-. Y la cantante �ngela Peralta, mundialmente conocida, que puso en alto el nombre de M�xico en los escenarios de diversos pa�ses. Entre las orquestas de renombre formadas a lo largo de la etapa hist�rica que nos ocupa, podemos mencionar: la Orquesta Sinf�ni- ca Nacional, la Orquesta Sinf�nica de Jalapa, la Orquesta Sinf�nica de Guadalajara, la Orquesta Sinf�nica de Guanajuato, la Orquesta Sinf�nica de Puebla, la Orquesta Filarm�nica de la Universidad Na- cional Aut�noma de M�xico, la Orquesta Sinf�nica del Instituto Poli- t�cnico Nacional, la Orquesta de C�mara de la Secretar�a de Educa- ci�n P�blica, la Orquesta de C�mara de Bellas Artes y la Orquesta de la �pera. Asimismo, son dignas de menci�n asociaciones musicales como la �pera Nacional, A. C., el Coro Orfe�n Cl�sico, el Coro de la Univer- sidad Nacional Aut�noma de M�xico, el Coro del Conservatorio Na- cional de M�sica, el Coro de los Ni�os Cantores de Morelia y, m�s recientemente, el Coro de los Ni�os Cantores del Valle de Chalco. Y, finalmente, un reconocimiento a las instituciones que han pro- movido el desarrollo y difusi�n de la m�sica culta, entre ellas la Or- questa Sinf�nica de M�xico, la Secretar�a de Educaci�n P�blica, el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Universidad Nacional Aut�no- ma de M�xico, el Instituto Polit�cnico Nacional y el Conservatorio Nacional de M�sica (entre cuyos numerosos directores se cuentan: Agust�n Caballero -su fundador-, Carlos J. Meneses, Juli�n Carrillo, nuestro hom�nimo Luis Moctezuma, Carlos Ch�vez, Silvestre Re- vueltas, Manuel M. Ponce y Blas Galindo). Antes de pasar a lo concerniente a la m�sica popular, es menes- ter mencionar el surgimiento del movimiento nacionalista dentro de la m�sica culta, iniciado por Manuel M. Ponce en los albores del si- glo XX y entre cuyos seguidores se cuentan Carlos Ch�vez, Silves- tre Revueltas, Blas Galindo y Jos� Pablo Moncayo. Dicho movimien- to lleva al �mbito de la m�sica culta rasgos de la m�sica popular, con lo que esta �ltima se difunde en todas las esferas de la socie- dad mexicana. |
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| Manuel M. Ponce.* |
| Silvestre Revueltas.* |
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| Juli�n Carrillo.* |
| Carlos Ch�vez.* |
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| Blas Galindo.* |
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| Miguel Bernal Jim�nez.* |
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| Melesio Morales.** |
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| �ngela Peralta.** |
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| Carlos J. Meneses.** |
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| Juventino Rosas.** |
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| Ricardo Castro.** |
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| Felipe Villanueva.** |
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| Rafael J. Tello.** |
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| Lucinda M�ndez. (Arpista.)** |
| En cuanto a la m�sica popular, los g�neros desarro- llados durante la Colonia prevalecen y maduran en el M�xico independiente. Sin embargo, desde el siglo XIX la m�sica popular va adquiriendo rasgos y carac- ter�sticas regionales, defini�ndose claramente estilos locales de los g�neros existentes, como el jarabe ta- pat�o, el jarabe michoacano, el son veracruzano, el son oaxaque�o, el huapango o son de la Huasteca y la jarana yucateca, acrecent�ndose as� la riqueza mu- sical de nuestro pa�s. Durante la Revoluci�n -e incluso al t�rmino de la misma-, el g�nero predominante es el corrido, que sir- ve como instrumento literario y musical para narrar los acontecimientos y las haza�as de los personajes de la gesta revolucionaria. En la actualidad, la m�sica popular mexicana sigue dos caminos: el de la m�sica ind�gena y el de la m�si- ca mestiza. Por cuanto a la primera, perduran reminiscencias de car�cter prehisp�nico, como la relaci�n entre la m�si- ca y la danza, su sentido ritual y religioso, su efecto "hipnotizante" y el empleo de instrumentos como el hu�huetl, el teponaztli, los cascabeles, las sonajas, las flautas y los raspadores. Esto lo podemos ver, por ejemplo, en la "Danza del Venado" efectuada por los yaquis y los mayos de Sonora y Sinaloa, en la "Danza de los Voladores" realizada en el norte del estado de Veracruz y la sierra de Puebla, y en los cantos de los curanderos o "chamanes" de los estados de Chiapas y Veracruz. La m�sica mestiza, por su parte (mezcla de elemen- tos culturales ind�genas, europeos y africanos, como ya lo hemos mencionado), se manifiesta de muchas maneras: Tenemos, por ejemplo, las llamadas "Bandas de Pue- blo" -surgidas desde la �poca de la Colonia-, formadas b�sicamente por instrumentos de aliento (trompetas, clarinetes, trombones, cornos y tubas) y de percusi�n (tambores, bombos y platillos), y que se hallan presen- tes, casi indefectiblemente, en las fiestas, ceremonias y conmemoraciones religiosas, c�vicas, pol�ticas y so- ciales de las comunidades, interpretando todo tipo de m�sica: piezas religiosas, marchas, sones, danzones, piezas de moda y hasta m�sica culta. Una variante de estas bandas han sido las "Orquestas T�picas" de las ciudades, integradas desde el siglo XIX. Asimismo, encontramos muestras de m�sica religio- sa en los cantos de las "Posadas", durante los d�as previos a la Navidad y en la Navidad misma. (En el es- tado de Veracruz existe la tradici�n conocida como "La Rama", consistente en que los ni�os pasan a las casas, con ramas en la mano, entonando coplas y pi- diendo su "aguinaldo" -dulces o dinero- a los morado- res.) Otras ocasiones en las que se encuentra presente la m�sica popular son: las fiestas dedicadas especial- mente a la Virgen Mar�a, en el mes de mayo; las cele- braciones de "Todos Santos", los d�as 1 y 2 de noviem- bre, en recuerdo de los santos difuntos; las celebra- ciones en honor de la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre; y el Carnaval, realizado en febrero de cada a�o, en el que se interpretan y bailan, seg�n el lugar, ritmos como el son y el danz�n o danzas aut�ctonas como la de los "huehuenches", la de los "moros y cris- tianos" y la de los "chinelos". Menci�n especial merece tambi�n todo el acervo de m�sica y canciones de autores plenamente reconoci- dos por el pueblo de M�xico, m�sica y canciones que en muchos casos ha trascendido las fronteras de nuestro pa�s. Corridos, boleros, sones, huapangos, valses, canciones norte�as y rancheras..., han brota- do de la inspiraci�n de un c�mulo de compositores -cuyos nombres preferimos omitir a fin de no dejar de lado a alguno de ellos-, para ser escuchados en las vo- ces de grandes int�rpretes. Finalmente, podemos ver, a lo largo y ancho de nues- tro pa�s, grupos musicales (duetos, tr�os, mariachis, rondallas y norte�os), grupos de bailes regionales, tro- vadores y cantantes solistas, interpretando todo tipo de g�neros y ritmos (corridos, boleros, valses, jarabes, sones, huapangos o sones huastecos, jaranas yucate- cas, canciones rancheras y norte�as), acompa�ados por instrumentos como la guitarra, el viol�n, la flauta, el guitarr�n, el arpa, el tambor, el g�iro, las maracas, la marimba y el acorde�n; y todo ello con motivo de cualquier ocasi�n, desde las fiestas de cumplea�os hasta las festividades religiosas, pasando por las reu- niones bohemias, las serenatas, los actos c�vicos y los festivales dominicales de pueblos y ciudades. _________________________________________________ |
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| Danza de los Voladores. (Foto propia.) |
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| Danza de los Chinelos. (Foto propia.) |
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| Baile de la Bamba. (Tarjeta Postal.) (Foto: Tom�s Salda�a.) |
| * Fotos tomadas de la obra: Temas de cultura musical. (Ver: FUENTES CONSULTADAS.) ** Fotos tomadas de la revista Nonotza, A�o XI, N�m. 1. (Ver: FUENTES CONSULTADAS.) |
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| Portada del disco editado por la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico, Colecci�n Voz Viva de M�xico, Serie M�sica Nueva, 1974, que contiene: Huapango, de Pablo Moncayo; Corrido El Sol, de Carlos Ch�vez; y Redes, de Silvestre Revueltas. |
| FUENTES CONSULTADAS: Carrillo Paz, Gustavo. Temas de cultura musical. Por (...) y Fernando Cata�o M. M�xico, Trillas, 1986. Kuri-Aldana, Mario. Cancionero popular mexicano. Selecci�n, recopilaci�n y textos de (...) y Vicente Mendoza Mart�nez. M�xico, Secretar�a de Educaci�n P�blica, 1988. 2 vol�menes. Nonotza. (Revista.) M�xico, IBM de M�xico, 19__. A�o XI, N�mero 1. Enero-febrero-marzo de 1986. No. titulado: "M�sica mexicana del siglo XIX". Orta Vel�zquez, Guillermo. Elementos de cultura musical. M�xico, Textos Universitarios, 1970. (15a. edici�n.) Reuter, Jas. La m�sica popular de M�xico: origen e historia de la m�sica que canta y toca el pueblo mexicano. M�xico, Panorama, 1983. Sandi, Luis. Introducci�n al estudio de la m�sica. M�xico, Librer�a Ariel, 1970. |
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