| SEGUNDA PARTE: �POCA COLONIAL. |
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| La cultura musical del M�xico prehisp�nico sufre una trans- formaci�n radical desde el momento mismo de la conquista espa�ola; dicha transformaci�n se manifiesta por dos v�as si- mult�neas: la de la evangelizaci�n y la de la colonizaci�n. Por un lado los primeros misioneros religiosos, y por el otro los conquistadores y colonizadores, iban a ser los encarga- dos de implantar costumbres musicales nuevas en lo que des- de entonces ser�a el Virreinato de la Nueva Espa�a. Las cere- monias paganas aut�ctonas son substituidas por ceremonias consagradas a la nueva religi�n tra�da por los europeos, al tiempo que la educaci�n, en todos los aspectos, incluyendo el musical, estaba a cargo de los misioneros. Uno de los rasgos caracter�sticos e inseparables de las cere- monias religiosas cristianas fue durante la Colonia -y lo sigue siendo hasta ahora- el de la m�sica, en particular la m�sica co- ral, manifestada en el canto llano o gregoriano, acompa�ado por el �rgano, instrumento musical tambi�n insustituible del ritual cristiano. |
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| Un �ngel tocando la�d. (Cuadro: Adoraci�n de los Pastores, de Pedro Ram�rez.)* |
| *Im�genes tomadas de la revista Artes de M�xico, No. 148, A�o XVIII, titulada: "La imagen de la m�sica en M�xico". Autor: Salvador Moreno. Fotograf�as: Luis G. L�pez del Paso. (Ver: FUENTES CONSULTADAS.) |
| Al poco tiempo de consumada la conquista, encontra- mos a Fray Pedro de Gante ense�ando m�sica y canto gregoriano a los ind�genas; �l mismo, hacia 1527, funda la primera escuela de artes musicales de la Nueva Es- pa�a, en la capilla de la Iglesia de San Francisco, en la Ciudad de M�xico, donde se instru�a en el arte del can- to, del �rgano y de la confecci�n de instrumentos. Otros instructores de m�sica en la misma �poca fueron: Fray Toribio de Benavente y Fray Juan de Caro (o Haro). La facilidad de los ind�genas para asimilar pr�cticas y co- nocimientos les permiti� aprender con rapidez los ga- jes referentes a la m�sica, por lo que muchos de ellos llegaron a ser excelentes m�sicos, cantores, composi- tores o constructores de instrumentos. A partir de entonces, fue tal la difusi�n de las escue- las de m�sica, que las catedrales de los principales cen- tros urbanos virreinales llegar�an a tener cada una su propia escuela; entre las de renombre, se encontraban el Colegio de Infantes de la Catedral de M�xico y el Co- legio de Infantes de la Catedral de Puebla. Incluso, fue- ron famosos tambi�n los coros de las propias catedra- les, en particular de las ciudades de M�xico, Morelia y Puebla. Y, tambi�n desde ese instante, misas, motetes, himnos, salmos, ant�fonas, villancicos y otras composi- ciones musicales t�picas de la liturgia, ser�an interpre- tados profusamente a lo largo de toda la Colonia. |
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| �rgano de la Iglesia de San Francisco, en San Mart�n Texmelucan, Puebla.* |
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| Personajes de la Colonia tocando guitarra y viol�n. (Figuras en madera.)* |
| Por otro lado, durante la misma etapa de evangelizaci�n (primer siglo de la Colonia), los propios misioneros de las diversas �rdenes eclesi�sticas transcribieron a lenguas au- t�ctonas los cantos religiosos, a fin de hacerlos comprensi- bles para los ind�genas y facilitar as� su conversi�n al cris- tianismo. De igual manera, en los atrios de las iglesias se re- presentaban piezas teatrales (misterios, autos sacramenta- les y pastorelas), alusivas a la vida de Jes�s u otros temas b�blicos, acompa�adas y ambientadas con m�sica coral e instrumental, y presentadas tanto en castellano como en las lenguas locales, con el fin de hacer m�s efectiva la divulga- ci�n de la fe cristiana entre los indios. Por lo que se refiere a la m�sica profana, fueron justamen- te los conquistadores y colonizadores los que trajeron con- sigo, desde el inicio, cantos de tipo popular, como los ro- mances (canciones sobre haza�as, epopeyas y gestas he- roicas) y los villancicos (canciones de car�cter l�rico, de di- versos temas, oriundas de las villas espa�olas, de ah� su nombre), as� como m�sica bailable, que habr�an de arraigar- se fuertemente en el gusto del pueblo, incluso hasta nues- tros d�as. (No olvidemos, por ejemplo, que el corrido mexi- |
| cano tiene sus ra�ces en el romance espa�ol y novohispano de la �poca colonial.) Cabe mencio- nar a los primeros maestros de m�sica profana: Maese Pedro en la ense�anza del arpa, Benito Bejel en la del p�fano, y Ortiz El Nahuatlato en la de la viola y la vihuela, todos ellos acompa�an- tes del propio Hern�n Cort�s. |
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| Clavicordio colonial mexicano. (Construido por Juan Felipe De Olea.)* |
| Por cierto, que esta m�sica profana, o "popu- lar", habr�a de sufrir, a lo largo de la Colonia, la influencia de las modas y los estilos imperantes en la m�sica europea, por lo que vemos, as�, desfilar g�neros como la chacona, el minueto, la pavana, la zarabanda, el vals, el huapango, el jarabe, la valona, el arrullo, el corrido y el son, entre otros. La m�sica culta estuvo restringida a un c�rcu- lo reducido, por lo que no lleg� a alcanzar gran divulgaci�n. Entre los m�sicos y compositores novohispanos destacan: Antonio Salazar (quien fuera maestro de capilla de la Catedral de M�xi- co), Juan Mat�as, Manuel Sumaya, Manuel Aren- zana (quien fuese maestro de la Catedral de Puebla) y Jos� Mar�a Aldama. De los m�sicos y compositores europeos que vinieron a la Nue- va Espa�a cabe mencionar a los espa�oles Her- nando Franco y Antonio de Juanas, y al italiano Ignacio Jerusal�n y Stella. |
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| Santa Cecilia, patrona de los m�sicos. (Cuadro de Sim�n Pereyns.)* |
| Hagamos, finalmente, una breve relaci�n de los instru- mentos musicales m�s caracter�sticos de esta etapa de nuestra historia: En la m�sica sacra o religiosa destacaron: el arpa y el �r- gano, este �ltimo imprescindible en todas las iglesias y catedrales del M�xico colonial. En la m�sica profana o popular: el arpa, el la�d (bandol�n), el rabel, la trompeta, la vihuela de arco, la vihuela de ma- no, el p�fano, el tambor, la jarana, la guitarra, el contrabajo (tololoche) y el salterio, entre otros. En la m�sica culta: el arpa, la viola, el viol�n, el violonchelo, el contrabajo, el clarinete, la guitarra, el clavec�n, el piano y otros muchos que han llegado hasta nuestros d�as. Como hemos visto, en esencia, fue la cultura musical eu- ropea la que prevaleci� en lo que hoy es M�xico a lo largo de toda la Colonia. Sin embargo, no puede soslayarse la in- fluencia y asimilaci�n que dicha cultura tuvo, necesaria- mente, de elementos ind�genas y negro-africanos. En el primer caso, el elemento ind�gena se manifiesta en los can- tos y danzas que siguieron realiz�ndose, con formas pre- hisp�nicas pero ahora en las iglesias cristianas y dedica- dos a Jes�s, la Virgen y los Santos patrones de las mismas; asimismo, en la confecci�n y construcci�n de instrumen- tos, a los que los ind�genas daban un "toque" netamente local, por ejemplo, en sus motivos ornamentales; y, en fin, en los cantos de amor y de cuna que a�n se interpretan en algunos n�cleos ind�genas en sus propias lenguas. Por su |
| parte, la influencia de la m�sica negra de origen africano (resultado de la tra�da de esclavos a nuestro continente desde los primeros tiempos de la Colonia), se revela notoriamente en el rit- mo, en la velocidad, de los sones de las regiones donde con mayor pujanza se advierte dicha in- fluencia (Campeche, Guerrero, Tabasco y Veracruz); en la cadencia y sensualidad de los bailes de estas regiones, y en los instrumentos musicales con ra�ces africanas, como el g�iro, las mara- cas y la marimba. Vemos as� que, pr�cticamente desde los primeros a�os de la Colonia, elementos propios de las culturas musicales prehisp�nica y africana fueron mezcl�ndose e interactuando con los de la cul- tura musical europea tra�da por los conquistadores y colonizadores espa�oles, gracias a lo cual lleg� a gestarse el sincretismo que habr�a de caracterizar a la m�sica mexicana a lo largo de toda su historia, hasta nuestros d�as. |
| FUENTES CONSULTADAS: Carrillo Paz, Gustavo. Temas de cultura musical. Por (...) y Fernando Cata�o M. M�xico, Trillas, 1986. Guzm�n Bravo, Jos� Antonio. "La m�sica en M�xico durante el Virreinato". En: Talea. M�xico, UNAM, 19__. No. 1. Septiem- bre-diciembre de 1975. Moreno, Salvador. "La imagen de la m�sica en M�xico". En: Artes de M�xico. M�xico, Revista Artes de M�xico, Impreso por Comercial Nadrosa, 19__. No. 148. A�o XVIII. Orta Vel�zquez, Guillermo. Elementos de cultura musical. M�xico, Textos Universitarios, 1970. (15a. edici�n.) Reuter, Jas. La m�sica popular de M�xico: origen e historia de la m�sica que canta y toca el pueblo mexicano. M�xico, Panorama, 1983. |
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