Corr�an los a�os de la segunda d�cada del actual siglo, �poca en la que se fund� el Instituto Cient�fico y Literario de San Luis Potos�, convertido ahora en la Universidad Aut�noma.Luis Maldonado cursaba los primeros a�os en la Facultad de Letras; adem�s de ser considerado como un estudiante de porvenir brillante, incursionaba en tareas period�sticas, escrib�a con galanura poemas a la mujer, que varias veces declam� en p�blico. Estaba en la plenitud de su vida estudiantil, rodeado de simpat�as, amigos y amantes de la Literatura.
Luis Maldonado, que proven�a de una familia de clase media, se enamor� perdidamente de una j�ven llamada Eugenia, que pertenec�a a una rica familia potosina. Surgi� entre ambos un romance de aut�ntica pasi�n y devoci�n mutua; todo indicaba que la felicidad los acompa�ar�a siempre. El joven estudiante cifraba en Eugenia sus m�s grandes ilusiones, pues con frecuencia dec�a: "Ahora comprendo lo que es un anticipo del Cielo en este mundo". Para Luis ella lo llenaba todo, era su m�s fecunda fuente de inspiraci�n. La vida de ambos transcurr�a tranquila y amorosa.
Sin embargo, por razones desconocidas, Eugenia le abandon�. Nadie supo el motivo, pero Eugenia se cas� con otro y se fue de viaje de luna de miel por pa�ses lejanos. Nadie sabe el motivo de ese abandono, el caso es que Eugenia sali� de su tierra para no regresar jam�s.
Sinti� Luis Maldonado que todo hab�a terminado para �l, se dedic� a la bebida tratando por ese medio de apartarse de su realidad; as� comenz� a desdecirse de s� mismo, a no importarle su apariencia, su aspecto, descuidando su persona. Su vida transcurr�a de cantina en cantina, deambulando por las estrechas y en ese entonces semi oscuras calles de la ciudad; su f�sico empez� a debilitarse y, lo que es peor, su mente comenz� a flaquear.
La sencilla familia Maldonado se preocup� mucho por �l, pero poco a poco fue acostumbr�ndose a verlo en las condiciones lamentables en que se encontraba. Ya no era posible hacer reaccionar al otrora buen estudiante y activo periodista, pues Luis Maldonado se convirti� en un aut�ntico vagabundo.
Tiempo despu�s cay� enfermo, y como era natural, se acogi� al abrigo de los suyos, se refugi� en su hogar donde, desde luego, tuvo el apoyo de sus familiares.
Un atardecer de intenso fr�o invernal, se oy� la voz desgarradora de una de sus hermanas:
-�Luis ha muerto!
Acudi� el resto de la familia y lo encontr� inerte; llenos de tristeza lo velaron y al d�a siguiente, acompa�ados de un reducido grupo de amigos, lo llevaron al pante�n. No pudieron sepultarlo porque hab�a oscurecido; dejaron el ata�d en un sitio llamado "El Descanso", para enterrarlo al d�a siguiente. La familia de Luis regres� a su casa y todos fueron a dormir. Cuando el alba despuntaba se escucharon fuertes llamadas en el port�n de la casa. �Qui�n a esas horas se atrev�a a tocar con tanta insistencia? Por fin alguien desde dentro pregunt� con voz temerosa qui�n llamaba.
- Soy yo, Luis, �branme que tengo fr�o.
- �Est� usted loco? �Largo de aqu� con esas bromas!
- �branme, soy Luis -repiti�.
El Gallo Maldonado hab�a vuelto del pante�n. Sus familiares no sal�an del asombro causado ante el raro acontecimiento de volver a ver a Luis en persona.
Un gran cambio se oper� en la personalidad de aquel hombre, que se vio tan cerca de la sepultura. A partir de entonces las apariencias ya no le importaban, ni su indumentaria ni sus antiguas amistades. La ropa que usaba era estrafalaria: tocado por un viejo carrete, con la parte superior desprendida, por donde sal�a un mech�n de pelo, como cresta de gallo, haciendo honor al apodo que tuvo desde sus tiempos cuando era estudiante; llevaba un saco enorme, un pantal�n de brincacharcos y zapatos sin puntera. Mas a pesar de su vestimenta, no motivaba burla, sino al contrario, se le ve�a con afecto, con ternura, y porqu� no decirlo, con respeto; tal vez porque a pesar de todo sufr�a un mal de amor y pose�a un h�lito de sublimidad. Era un sujeto sin prejuicios, se le ve�a siempre contento; se convirti� en un aut�ntico vago, m�s decente y fino en sus actitudes, un poetastro callejero que gustaba de acercarse a las parejas de enamorados e improvisarles un verso:
Qu� bello amor y que fecundo;
es como la vida misma
que en el mundo
une a las almas con estrecho lazo;
como un diamante de fulgente prisma,
para vivir feliz y sin acaso.
As� vivi� el Gallo Maldonado por muchos a�os, convirti�ndose en una figura t�pica de la ciudad. Cierta ocasi�n un extranjero le pregunt� sobre Chantecler, a lo que al punto contest� era un gallo perteneciente a una leyenda francesa, la cual narr� con gala de detalles. El extranjero coment�: "Se v� que es culto, l�stima que sea tan borracho". Si el extranjero hubiese conocido su pasado, hubiese dicho: "Qu� l�stima que est� tan loco".
De pronto la gente dej� de ver al Gallo por las calles. Se dijo que esta vez s� hab�a muerto para siempre... �Para siempre? En las noches de luna llena se rumora que un vagabundo gusta de acercarse a las parejas e improvisarles versos... amantes:
cuando vayan a San Luis Potos�, inst�lense en la banca de un bello jard�n en una noche de luna llena, porque cuando el amor es verdadero, aparece la figura malicienta y vaga del cantor de los enamorados: El Gallo Maldonado.