EL PUENTE DEL DIABLO

Leyenda aragonesa

 

Es habitual que al circular por la carretera que asciende a Graus y al valle de Benasque, veamos en uno de sus tramos más angostos varios vehículos aparcados en la cuneta. Sus propietarios seguramente han parado para contemplar un paraje realmente bello dominado por la roca y el curso del río Ésera al fondo, e incluso algunos de ellos se habrán atrevido a escalar por los paredones rocosos que flanquean el cauce. Nos encontramos en el conocido como el Congosto de Olvena, que se convierte en la entrada o salida, según nuestra dirección, de la Comarca de Ribagorza.

El topónimo de este enclave natural se debe a la cercana población de Olvena, situada en la orilla contraria al discurrir de la carretera. De hecho, la localidad siempre ha estado en la ribera opuesta al camino. Por ello, ya hace muchos siglos, en la Edad Media sus habitantes debieron construir un puente para vadear las aguas del Ésera y salvar los murallones por los que discurre encajado. Aún hoy podemos observar ese puente de piedra que casi milagrosamente permanece en pie, aunque por él ya no se circula.

La espectacularidad del paisaje y la destacada presencia de este puente inspiró un origen legendario, ya que no se creía que pudiera haber sido construido por el hombre.

Cuenta la leyenda que allá por el siglo VIII, cuando los moros intentaban llegar al pirineo, el rey del lugar estaba atemorizado pues la única salida que tenía el pueblo era un barranco con el río Cinca abajo. El paraje era tan inóspito que, se decía, ni el propio diablo podría cruzar. Y fue el propio diablo el que se le apareció al rey del lugar. Se ofreció a construirle un puente que cruzase el Cinca y que pudiesen escapar de los moros, a cambio le daría las tres jóvenes más guapas del lugar (dos de ellas eran hijas de el rey). En principio este se negó en rotundo, pero echando cuentas comprendió que era preferible que se perdiesen tres que no todo el pueblo. El trato fue que en una noche el diablo hiciese el puente. Debería concluirlo antes de que el primer gallo cantase. Y lo primero que hizo el diablo fue matar a todos los gallos. Y emepezó a construir velozmente el puente. La gente estaba atemorizada y los novios de las jóvenes se recorrieron media sierra buscando un gallo. Cuando lo encontraron acudieron pero el gallo se negaba a cantar. Mientras el demonio estaba concluyendo la obra, así que cuando felizmente iba a colocar la piedra definitiva se oyó el canto de un gallo. El demonio palideció al comprobar su derrota y huyó del lugar. Quien había cantado no fue un gallo sino una de las hijas, atemorizada de ser llevada al infierno con Lucifer

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