LEYENDA DE LOS MANEKI NEIKO
Leyenda japonesa

En un atardecer un príncipe regresaba a caballo a su castillo por un bosque, cuando de repente se atravesó un gato que se paró frente a su brioso caballo. El príncipe, que como todos los japoneses amaba a los gatos, para no lastimarlo detuvo su caballo y lo dirigió hacia un lado del camino. Pero el gato se paró una vez más impidiéndole el paso; entonces el príncipe se hizo para el lado contrario y el gato por tercera vez se colocó frente a él.
Al ver la insistencia del gato en su deseo de impedirle el paso, el joven se preguntó qué era lo que estaba tratando de decirle. Como si el gato le hubiera leído la mente, lo llamó con su mano hacia una vereda y el príncipe lo obedeció. La vereda conducía a un pequeño templo abandonado y como ya comenzaba a oscurecer, decidió pasar allí la noche Desde el templo, su escolta descubrió que en el camino en que iban, les habían tendido una emboscada para matar al príncipe. Este, en agradecimiento a aquel que lo había salvado, mandó reconstruir el templo y mantener a los gatos que ahí vivían.