EL DESTINO DE LOS HIJOS DE LIR

Leyenda celta

El rey de Irlanda, Boadbh Dearg y Lir de Sidhe Fionna estaban enemistados, pero cuando la mujer de Lir murió, el rey pensó que sería un buen momento para reconciliarse. Boadbh Dearg le ofreció sus tres hijas adoptivas, Niamh (niav), Aoife (ifa) y Albha para que escogiera. Lir se casó con la mayor, Niamh, y volvió a su reino, donde Niamh tuvo dos hijas gemelas y luego otros dos hijos gemelos que se llamarían Finola, Aedh (eir), Conn y Fiachra, en un corto pero feliz matrimonio. Niamh murió en el parto de los dos últimos, y entonces Lir volvió a por Aoife, la otra hija del rey para casarse con ella.

Aoife no tuvo hijos propios, pero fue la verdadera madre de los de su hermana. Aoife se empezo a sentir desplazada porque Lir sólo prestaba atención a los niños y enfermó gravemente. Durante su enfermedad, Aoife planeó librarse de sus sobrinos. Dijo que lo primero que tenía que hacer al recuperarse, era visitar a su padrastro Bodbh Dearg y llevarle los niños una temporada. Se recuperó, y partió a Emhain Mocha con los hijos de Lir. Cuando los niños estaban descansando del viaje bañándose en un lago, Aoife los transformó en cisnes. Además les echó una maldición, que les haría permanecer en ese lago 300 años, otros 300 en el mar entre Irlanda y Escocia, 300 más en la costa oeste , y que luego habrían de esperar hasta que llegara la nueva fe a Irlanda, y hasta que el pincipe Lairgnean y la princesa Deichthe se hubieran casado para volver a su forma humana.

Después de esto, Aife se sintió culpable, y les concedió la habilidad de hablar y unas voces melodiosas, cuyo canto haría a los hombres no querer hacer nada más salvo escucharles. Cuando Aoife llegó a Emhain Mocha trató de  justificar la ausencia de sus sobrinos, pero Lir descubrió la verdad y la transformó en un cuervo.

Lir fue a vivir a orillas del lago donde vivían sus hijos, y los escuchaba cantar su desgracia. Pasaron 300 años, y los cisnes se fueron, pero esta vez vivieron solos en el frío mar de Moyle. Todos a los que conocieron siendo humanos estaban muertos, la fortaleza de Sidhe Fionna destruida. Los años pasaron y los hechos prometidos se acercaban , y los cisnes fueron a vivir con Caemhoch, que habia sido discípulo de San Patricio. La reina Deichthe oyó hablar de los cisnes, y se encaprichó con ellos. Le pidió a su marido Lairgnean que se los trajera, y él se los fue a pedir a Caemhoch.

En ese momento, los cisnes empezaron a recobrar su forma humana, pero ya no eran niños, eran ancianos de 1500 años a punto de morir. Lairgnean se asustó al verlos y Finola le pidió Caemoch ser bautizados, y después que los enterrara a todos juntos, de pie, en la misma tumba.

Finalmente se cumplieron sus deseos.

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