LEYENDA DE LA TUNICA DE LUZ
Leyenda japonesa

Había una
vez un pescador llamado Hakyu Ryu, que encontraba pocos peces y subsistía a
duras penas. Vivía solo –pues no tenía suficiente dinero para casarse- en
una mísera cabaña situada cerca de un hermoso pinar al pie del monte Fuji
Yama, cuya cumbre esta cubierta de nieves eternas. Ante su puerta se extendía
una hermosa playa de arena blanca, y contemplaba hasta el horizonte el azul
deslumbrante del océano Pacífico. Hakyu apreciaba aquel paisaje encantador y
soñaba a menudo, eso lo ayudaba a vivir.
Una mañana de primavera, estaba atravesando el pinar cuando de pronto vio
colgada de una rama una túnica magnífica; estaba hacha de ligeras plumas
plateadas y doradas, el paño parecía tejido de luz, y Hakyu quedo como
aturdido al verla. Tentado, vaciló, echó una ojeada por los alrededores.
Estaba solo. Cogió la túnica, se la llevó a su cabaña, y la escondió bajo
una pila de leña. Aquella noche, en su tatami, antes de caer en el sueño,
calculo los beneficios de su latrocinio. "Mañana iré al mercado, venderé
esa túnica a buen precio, compraré redes nuevas y fuertes, quizás una barca,
y así
pescaré mucho, me haré rico y entonces, me casaré...." con estas
visiones maravillosas cayo dormido.
Durante la noche, tuvo un sueño. E le apareció una muchacha hermosa: "soy
un ángel –le dijo-, vengo de los cielos para visitar el mundo. Pero me habéis
quitado la túnica.¡Os suplico que me la devolváis!"
Hakyu la interrumpió:
"¡No entiendo lo que decís, yo no os he quitado vuestra túnica, nunca la
he visto! Pero, puesto que estáis en mi casa a estas horas de la noche, venid y
compartid mi cama conmigo". Y llevado por un
brusco deseo, la abrazó y quiso besarla. Entonces despertó. Aquel sueño le
dejo en la boca un sabor amargo, sintió vergüenza. "¡Cómo!- se dijo-,
robo una túnica magnífica, le digo una mentira a la
muchacha a la que pertenece, y quiero obligarla a acostarse conmigo. Se acordó
de un maestro Zen cuyas enseñanzas había seguido en su juventud: "No
tendrás paz ni felicidad, si no practicas la justicia, si te apartas de la
verdad, si no sientes compasión". Hakyu decidió entonces buscar a la
muchacha por todas partes y no descansar hasta haberle devuelto la túnica de
luz.
A la mañana siguiente muy temprano, se fue a la playa y escrutó l horizonte,
pero en vano. Se acercó al pinar, y allí, bajo un árbol, vio a la muchacha
del sueño, que estaba llorando. Le devolvió la túnica. Ella le dio las
gracias con mucha alegría y muy efusivamente. Cuando se puso la túnica de luz,
se transformo en una ángel que ascendió suavemente a los cielos danzando con
gracia inaudita.
El teatro Nô representa a menudo aquella danza del ángel. Es un espectáculo
extraordinario, uno de los más hermosos que se puedan imaginar. Hakyu fue el
primero en haberlo visto, y cayó en éxtasis.
Regresó a su cabaña, y los días siguientes pescó tanto pescado como podían
contener sus redes. Se casó tuvo muchos hijos, y todos vivieron felices durante
muchos años.
Como veis es un cuento un tanto moralista, hay versiones más exageradas, en las
que el pescador viola a la chica y la obliga a casarse con él o n las que ella
es una arpía vengativa, las hay muy bonitas en las que se enamoran... por lo
visto debe haber una en cada prefectura de Japón.