LA MISA DEL DIABLO

Leyenda aragonesa

El valiente Barón de Artal y Puymora que había participado, allá por el siglo XIII, en la Reconquista, entregó el título a su hijo cuando fue mayor, buscando algo de paz.
Pero se encontró aburrido y un buen día acudió al monte a cazar, pero sus reflejos no eran los de antes, por lo que se vio frustrada la cacería. Y cuando volvía a casa observó un jabalí salir de entre los matorrales, lo apuntó con la flecha y cuando le iba a dar el jabalí hablo “No me mates, tendrás tu recompensa”. El Barón sorprendido, bajo el arma y se retiró a casa.
A las horas, de entre la chimenea apareció el diablo en persona. Le agradeció que no disparase al jabalí, pues ese era él y a cambio se le ofreció a hacerle un favor. El Barón renegó, pues no quería nada de él, pero el diablo siguió insitiendo. Así que preguntó por su hijo. Lucifer le dijo que estaba sano y dejó encima de la mesa un tizón de la chimenea, y desapareció por donde vino. Al despertar al día siguiente su esposa le dijo que había soñado con la Virgen que le había dicho que hiciese una capilla en su honor. El barón le contó la historia del diablo y fue a enseñarle el tizó cuando observó que se había convertido en oro.
El barón, con ese tizón pagó la construcción de una Ermita, la Ermita del Diablo, y allí cada año se realiza una misa, la Misa del Diablo.
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