La Aparecida
Leyenda aragonesa

Esta leyenda alude a la propia construcción del monasterio cisterciense de Veruela en Vera del Moncayo. Evidentemente estos hechos no pueden contrastarse históricamente, sin embargo la existencia de ésta origen legendario aporta un atractivo más al monumento.
El mejor cronista de las leyendas que rodean las poblaciones del Moncayo ha sido el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Él nos relató la leyenda de La Aparecida según la cual, Don Pedro de Atarés cansado de tanta lucha contra el infiel se retiró a su castillo en Borja para dedicarse a una de sus pasiones favoritas: la caza.
Una tarde estando por las faldas del Moncayo oscureció sin que él hubiera obtenido pieza alguna. De pronto vio una cierva, y comenzó la persecución sin darse cuenta de que se quedaba sólo. Ya metido en pleno bosque se inició una fuerte tormenta y él pidió clemencia al cielo para que la Virgen María se apiadara de él. Milagrosamente sus plegarias fueron escuchadas y se le apareció la Virgen rodeada de un haz de luz señalándole el camino de regreso, pero a cambio le pidió que levantara un templo en su honor, y así fue como Don Pedro de Atarés inició las obras para la fundación del Monasterio de Veruela.