LA LEYENDA DEL FORMIGAL

Leyenda aragonesa

 

 Cuentan que había una vez dos montes pequeños y pobres. Anayet y Arafita. Pero eran felices por su honradez y sencillez... y por su bella hija, Culibilla, la montaña más hermosa del Pirineo.

Pero un día Balaitús, un monte fuerte y temido por todos quiso quedarse con ella. Así que se plantó ante Culibilla, y esta, que no quería a Balaitús gritó “A mi las hormigas” y todas las hormigas blancas del Pirineo cubrieron a Culibilla para salvarla de Balaitús. Este, asustado, emprendió la huida. Culibilla, agradeció a las hormigas clavándose un puñal en su pecho para guardar allí a todas las hormigas (el forau de Peña Foratata, en forma de hormiguero), por eso no se encuentra ninguna hormiga en sus alrededores.

Y Culibilla se hizo llamar desde entonces, en honor a las hormigas, Formigal (que en fabla aragonesa significa hormiguero)

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