Debates en Historiografía IHistoriografía colonial en la Nueva EspañaMundo y Tradición indígena
Dr. Federico Navarrete Linares
Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM
La obra histórica de San Antón
Muñón Chimalpahin es, sin duda, la más ambiciosa de los
llamados historiadores indígenas o mestizos de la Colonia. Escrita en
náhuatl, se extiende por varios cientos de páginas, y trata de la
historia de los principales altépetl del Valle de México, con
énfasis especial en la de su nativo Chalco.
Pese a su
utilización sistemática de la cronología cristiana y a su
carácter totalizador, esta obra no puede asimilarse a una historia universal
a la manera cristiana, pues, como trataré de demostrar, responde a
procedimientos y concepciones históricos distintos. En efecto,
Chimalpahin, en vez de generar un discurso monológico y unitario
centrado en la voz individual del narrador histórico, como
correspondería al género occidental de la historia, crea un
discurso polifónico y plural, en que respeta las diversas voces de las
tradiciones que recoge, combinándolas pero no mezclándolas, de
acuerdo a las convenciones genéricas de la historia indígena.
Este carácter polifónico, evidente en varios momentos claves de
las relaciones de Chimalpahin, es la gran originalidad de su obra, y
también lo que ha hecho tan difícil su comprensión desde
nuestra perspectiva occidental.
“Como
leer historia en los códices. Unos ejemplos disputados”
Dr. Gordon Brotherston
Universidad de Stanford, California.
La posible fiabilidad historiográfica de los códices mexicanos es
un tema ya ampliamente conocido, especialmente en relación a conceptos
como mito y ciclicidad. De todas formas, siguen siendo raras las veces que a
estas fuentes indígenas se les concede la categoría de historia
propiamente dicha.
Se enriquece la
discusión al tomar en cuenta algunas nociones propias sobre todo a la
crítica literaria, entre ellas, la forma y el género de los
textos y sus agrupaciones culturales. Así se ofrece la posibilidad de
lecturas más completas de ejemplos claves de las tradiciones mexica,
chichimeca y mixteca. Se examina de nuevo el tiempo-espacio que ocupan, los
horizontes que definen y su articulación cronológica. Casos de
especial interés en este sentido son la "Tira de la
peregrinación" (que no es tira sino libro de anales, xiuhtlapoualli); la Historia tolteca-chichimeca, referente central para todo un
corpus de textos chichimecas mal reconocido como tal, y el Códice
vindobonensis, cuya extensión cronológica recuerda el de las
inscripciones mayas.
“Fray Andrés de Olmos: un acercamiento
historiográfico a su forma de conocer y trasmitir la lengua
mexicana”
Iraís Hernández
Maestría en Historiografía de
México, UAM-Azcapotzalco
El presente estudio busca aproximarse - en una mirada
historiográfica- al trabajo realizado por fray
Andrés de Olmos, franciscano que elaboró el primer Arte de la
lengua mexicana y
cuya obra nos permite visualizarlo como evangelizador, como franciscano, como
predicador, como gramático y como hombre de su tiempo. La
elaboración de “artes de lenguas indígenas” fue sin
duda el instrumento de evangelización más importante para los
frailes en el Nuevo Mundo. Sin embargo, es necesario trasponer los
límites del conocimiento lingüístico para alcanzar una
interpretación que nos permita resignificar estos textos en el pasado
desde la perspectiva del lector contemporáneo a fin de comprender las
formas de trasmisión de la lengua mexicana. Para ello resulta
indispensable ubicar en el tiempo y el espacio novohispanos tanto los elementos
de composición de los textos como las prácticas de lectura que
dieron lugar a la presencia de otros manuscritos trasladados del castellano al
mexicano.
Las intenciones de
Olmos al traducir al mexicano las versiones castellanas del Tratado sobre
los siete pecados mortales y el Tratado de hechicerías y sortilegios y adaptarlas al horizonte de
recepción que significaba la cultura autóctona fueron ante todo
transformar la realidad sin orden ni concierto que él percibía en
un nuevo orden en el que privara la armonía. De allí que se
fijara “el arte de la lengua” como primera tarea, antes de avocarse
a la composición de los sermones. Las nociones de ‘pecado’,
‘demonio’ e idolatría’ destacan el conflicto cognitivo
que Olmos debía resolver en su búsqueda por integrar los dos
mundos que constituían su experiencia vital. Así, bajo su pluma
la lengua mexicana se convirtió en material dúctil y maleable, en
un afán por obtener la
armonía como retórico ideal y por armonizar, al mismo tiempo, la
realidad del Nuevo Mundo.