Letras
Salvajes Número 8 2005
el seis
EL CANTO DE UN NOSOFILO
(O LAS DELICIAS DE UN LOCO)
Estoy hecho maravillas
y aúllo
arcoiris de gusanos
que brotan de mi ser
Mi respiración
es un fabuloso caos
inhalo pájaros ebrios
exhalo buitres de plomo
y allá a lo lejos
hay calles torcidas
donde el origen
es claro
pero el final no existe
son conductos pulmonares
están llenos de virus dopados
que dementes
circulan sobre el asfalto
celular
cantando melodías
estridentes de bacilos
sobre mi aparato respiratorio
El río de mi sangre
transporta
un infinito número
de serpientes decapitadas
que en forma microscópica
nadan juntos
en terrible competencia
con glóbulos rojos
blancos
Mi epidermis otrora
blanquísima
está tapizada
toda
de extrañas y negras
larvas
que lentamente
devoran
la cobija orgánica
llamada piel
Mi corazón está olvidado
entre el torbellino inclemente
de recuerdos
y tiene como contenido
especial
algunos alucinantes sapos
miles de ranas locas
que con su endemoniado
canto
hace latir ese extraño
órgano
lanzador de líquido
rojo
rojo
El viento tiene
fracturadas
sus alas plateadas
y enfermo
llega ante mí
y con sus garras
me atrapa
y cubre todo mi cuerpo
con parvadas furiosas
de ácaros
que enloquecidos
me consideran
un festín...
ja.
Ja.
Ja.
GUERRERO
DE ACERO
Tengo unos ríos
de sangre
entre el cosmos
de mis intestinos
Tengo todo el smog
de la gran urbe
bañando mi
sistema respiratorio
Tengo un sinfín
de lagunas
sobre las nubes
de mi loco
cerebro
Tengo un sistema
complicado de
circulación
por donde corren
ríos ebrios
que desembocan
en la gran cantina
llamada “El Corazón”
Tengo un cuerpo
hecho para la guerra
y cual tanque potente
voy por la vida
destruyendo todo
y recibiendo algunos
“daños menores...”
YOCASTA
Ella tiene
un río de muerte
entre la miel
de su entrepierna
Cuando nos unimos
sobre las brumas
de nuestros ardientes
cuerpos
su sexo cósmico
me devora todo
Ella siempre
me desea
dentro de su cálido
cuerpo
y en cada movimiento
me brinda el paraíso
y yo en éxtasis
puro
me le entrego
completo
Los gemidos
son aullidos lejanos
y el ritmo sexual
son temblores
telúricos
Ella tiene unos
hermosos pechos
que me invitan
a convertirme
en un Edipo
loco de amor...
ENTRE LA LITURGIA DEL SOLLOZO
Y LA EMBRIAGUEZ DEL CUERPO.
Es tumba silenciosa
el semblante
de tu bello rostro
Es mausoleo
de mármol
tu exquisito cuerpo
cuando caminas
entre las rosas de metal
de tus ensueños
Es cruz dorada
de formas góticas
tu mirada
al contemplar
la lejanía de mi figura
Es letanía pagana
el río de letras
que fluye
de esa cálida boca
que al elevar
tu voz
haces sonar
las campanas del cielo
Son perlas del rosario
de una noche
de duelo
tus lágrimas
que corren
silenciosas
por tus pálidas mejillas
Es ataúd olvidado
en algún inexistente
lugar
tu corazón
que pierde
su resonancia
entre los velos del dolor
Son ancianas plañideras
las que sollozan
la noche
mientras
tus carnes jóvenes
se contonean
sobre un mar de gemidos
Es semen-terio medieval
tu entrepierna
ahora
esta noche silenciosa
(entiendo: es el rigor del luto)
pero no cierres ese hogar
de miel
de pasión
de locura
con candados de viejo
celibato
arroja la llave mágica
al infinito vacío
para que tú y yo
hagamos piruetas
de amor sexual
entre las sábanas
de las nubes.
CIUDAD DE LOCURA 14
El aire de mi ciudad
son bocanadas
de larvas negras
y viscosas
El aspecto de mi ciudad
es un arcoiris imaginario
que cubre los
colores pálidos
grisáceos
y negros
Los hombres de mi
ciudad
son seres desollados
que caminan autómatas
hacia el despeñadero
más cercano
Los rostros de las mujeres
de mi ciudad
tienen bruñidos
tótems y símbolos
lágrimas milenarias
!ah¡... y una tristeza
lapidaria
Los cuerpos de las
prostitutas de mi ciudad
tienen tatuado
en su hermosa epidermis
todo el dolor del mundo
que extirpan a sus
tristísimos clientes
Las nubes de mi ciudad
son extrañas y caprichosas
en todas sus formas
sólo se ven demonios
lujuriosos
látigos ardientes
en las espaldas
de los hombres
y uno que otro
ángel degollado
Baco es el dios más venerado
en mi ciudad
en procesión de
"estruendoso silencio"
los fervientes devotos
cual seres dopados
llenan de alcohol
sus abismales gargantas
esperando quizá
que una sola gota
del éxtasis divino
les bañe el alma
y desaparezca la nostalgia
y la pena
Las calles de mi ciudad
son los intestinos
de algún antiguo demonio
donde los transeúntes
como orates
buscan sus respectivas
cajas de electrochoques
EL GRITO ESTRIDENTE
DE UN NOSOFOBO
Miles de
bichos
serpentean
causando evidentes
laceraciones
en todo el
pavimento
sonrosado
de mi boca
y aún así
pides
suplicas
que nos perdamos
entre el “universo
ebrio”
de un beso
Nuestra
saliva
ríos de plata
que llevan
entre sus
vertiginosas
aguas
millones de bacilos
vestidos de luto
de piel invisible
los cuales
desembocan
sobre los océanos
bucales
contaminando
nuestra lluvia de
ósculos
Mientras
nuestras
lenguas
se entrelazan
de puro placer
una manada de
alimañas
de infinita pequeñez
ebrias
feroces
carcomen
inclementes
el collar cósmico
de nuestros
dientes
Me gritas
te amo
mientras
vuela la enfermedad
en su nave negra
de virus
en busca perpetua
de huéspedes
involuntarios
para llevarlos
en viaje doloroso
entre las nubes
maquilladas
de bacterias
Tu
corazón es un viejo
arcón
escondido
entre las aguas
turbias
de un mar olvidado
(siempre te has
jactado
oh amada)
y cuando lo abres
salen centenares
de murciélagos
dopados
emitiendo un sonido
extraño
que en nada se
parece
cuando palpitas de
amor
sólo se apoderan de
nuestros
cuellos blancos
y nos chupan la
sangre
dejando nuestros
cuerpos
pintados de colores
extraídos
de alguna paleta
de incierto
loco pintor
donde sus tonos
son siempre
tristes
pálidos
ay
ay
ay.
BLUES
Estoy moribundo
tirado
a media banqueta
la sangre azul
que brota manantial
de mi adolorido
cuerpo
pinta mi rostro
de agudos
sufrimientos
mientras la vida
escapa
buscando quizá
descansar de tanta
telaraña
del recuerdo
y un sonido lúgubre
invade mis oídos
será el estridente
movimiento
que tiene la muerte
cuando debe cortar
inclemente
las horas tatuadas
en el cuerpo
y
el líquido
sanguinolento
al huir despavorido
forma
un charco
un río
un mar
un océano
buscando un reloj
de vida
donde las
manecillas
de arena
eleven un antiguo
blues
GATOMAN
El pecho
es sonido antiguo
de tambor
donde el ritmo
elemental
milenario
en secreta liturgia
llena de símbolos
anuncia el
sacrificio
arrancarán el
corazón
con cuchillo
obsidiana
será ofrendado
a algún dios loco
se espera llueva
vino tinto
sobre los pechos
negros
de la ciudad
para poder
amamantar
hambrientos gatomen
que enfermos
la rabia los
carcome
escupiendo burbujas
blancas
de sus hocicos
azules
cuando maman
sorben
chupan
las grandes ubres
de la urbe
y estoy esperando
lluvia de champaña
que llene mi blanca
tina
mientras elevo
un canto
un maullido
llamando el andar
callado
silencioso
de mi gatawoman
vestida toda
de riguroso negro
sus afiladas uñas
sus adorables
labios
sus tristes
párpados
y
su diminuta tanga
lista para caer
herida
al excitado suelo
cuando la desnude
con mi vista
nocturna
UN GATO Y EL JAZZ
Los golpes cruentos
que lanza el viento
siempre destruyen
mi cuerpo
estoy desfigurado
el rostro
tengo todas las
heridas
incrustadas
tatuadas
inconadas
sobre la epidermis
repulsiva
atractiva
que cubre los
huesos
quebradizos
de mi antes bella
faz
hoy una máscara
de metal
esconde mi nombre
estoy “monstruo
divino”
entre los templos
del anonimato
y sólo salgo las
noches
gato azul
a recorrer los
tejados
de los bares
nocturnos
para beberme
insaciable
una botella de
olvido
escuchar extasiado
una vieja melodía
de síncopa
alucinante
que haga latir
mi detestable
corazón
al compás
del jazz
y
lanzar mi vista
gatuna
entre pedazos
de sombra
buscando una
prostituta
de falda corta
de pechos pródigos
de labios suaves
para invitarla
a mi obscura morada
y
en mi lecho bestial
hacerle el amor
hasta sorberle
toda la pasión
toda la
vida...
SOBRE EL VAIVÉN DEL AMOR
Nos gusta
jugar al amor
Hace un diluvio
De pasión
Le colgamos al
negro
Viento
Algunas palabras
Confesas
Sobre la espalda
De su velocidad
Mientras
Gotas aladas
Caían
Convertidas
En voluptuoso
Sudor
Sobre el
vertiginoso
Oleaje de gemidos
Y el maremoto
Furioso
De nuestros cuerpos
Desnudos
Cuando se
esconde
El terrible
Sol
Entre las faldas
De la luna
Somos animales en
celo
Desvestidos
Del antiguo
Pudor
Trepidantes
Oscilatorios
Sobre las brumas
Eróticas
Del placer inmenso
De la fornicación
Nunca nos
importó
El plomo
Que deja caer la
lluvia
Sobre nuestras
Figuras
Menos
Los rayos
ultravioleta
Que exterminan
Nuestras antiguas
Sombras
Éramos algo así
Como
Enamorados eternos
Que en lugar de
aureolas
Santísimas
Nos cubrían
sombrillas
De maravillosas
Substancias
terrenas
Aquí
estamos convertidos
En aullidos
De soles
Lanzando dardos
De luces
A la nave
espléndida
De nuestro amor
Oh
Susana
Somos cielos
inclementes
Que mostramos
Infinitos rostros
Entre cascadas
grisáceas
De diversas
Y fortuitas formas.
El Seis. Poeta y cuentista mexicano. Ha fundado un gran
número de trípticos, dípticos, plaquettes, y revistas literarias, entre las cuales
se encuentran: Tonsol, Pensamiento y Tequila. Ha participado en lecturas en
diversos foros; incluyendo la Casa de la Cultura, así como en silenciosos
panteones y gloriosos bares. Actualmente distribuye su tiempo en escribir
poesía y prosa, y en iluminarse en los Templos de Dionisos, y en arduas
peregrinaciones mentales de opium. La mayoría de su Obra está recopilada en
Ediciones Capaverde, y en cientos de cuartillas olvidadas en las ínfimas
cantinas. Ha publicado su Obra Literaria a lo largo de algunos estados de este
país esquizofrénico, hasta llegar también a otros tantos países. Aunque esta
cuestión en particular tiene al autor
sin ninguna importancia. Ya que él manifiesta: YO SOY EL ARTE. Para finalizar diremos que el escritor tiene
una inclinación psicopatológica por las infantes hermosas de 15 años de pasión.
Le gusta que también tiemblen y giman cuando escuchen su desgarrada voz