Letras
Salvajes Número 8 2005
carlos juric
Detrás
del humo
El humo
es el mensaje de la
muerte
la ratificación del
fuego
tornándolo todo en
ceniza
el humo
es un puente a la
nada,
sin magia,
oscuro y constante.
Incitación
¿De qué se trata
entonces,
de ceñirse manso
a las innumerables
reglas,
de aceptar el dolor
como aceptamos
el barro en los
zapatos…
la lluvia en la
cabeza?
Fe
de erratas
Por años me equivoque
pensando
que las cosas no
podían ir peor,
inocencia o
ceguera...
tarde vine a
enterarme
que el fondo del
abismo es un mito
como el infierno o el
mas allá
que el universo marcha
con firmeza
hacia la vorágine
total
y aun los peores
augurios, serán caricaturas
de frente a la verdad
seguiremos muriendo
como moscas
viviendo como
hormigas
descomponiéndonos
como tomates bajo el sol
seguiremos acelerando
infinitamente
como insectos hacia
el fuego
hasta crepitar.
Batalla
Cansa sobrevivir
a la furia de los
carniceros
a ciertos venenos
para el corazón
a los grandes amigos
a las tardes tan
solas…
cuesta sobrevivir
entre mercaderes
mercenarios y
meretrices
buscando su bocado tristemente…
duele sobrevivir
sin motivo alguno
esperando no sé qué
mientras peleas.
Triste
Triste
como el último
cigarro
humedecido en el
aguacero,
como el fondo de las
botellas
en medio de la
madrugada
como la verdad cuando
duele
y es una mierda...
triste con la
tristeza
hiriendo los ojos
como hojillas
oxidadas
con la lujuria muerta
y vencida
como la de una puta…
en el camino del
vicio
por tristeza
en la rabia y el
olvido
la soledad y el dolor
con esta tristeza a
cuestas.
La
sonrisa del asco
De la revolución a
los sueños perdidos
de la virginidad a la
lujuria
del arado a los
centros comerciales
del amor a las
facturas
de la piedad a los
pederastas
del toxicómano al
medallista
de la humedad a la
impotencia
de las masas a las
vanguardias
de la poesía a las
academias
de los profetas a los
ateos
de los profetas a
otros profetas
van sonrisas de asco
y viceversa.
La
sonrisa perdida
Se muy bien por donde
vengo
con mis viejos
dolores
y mis canas nuevas,
sin embargo,
no respiro este aire
polvoriento,
estas calles me
deshacen…
el que soy
quedo en la noche
atravesando el mar,
aquel que juró
no comer jamás
el pan de la
nostalgia…
casi podría
reír,
pero no es cierto
cada vez que amanece
estoy mas lejos…
La
sonrisa macabra
Mañana dirás:
brazos adentro
mi corazón de bruces
enfermo de esperanza,
derramado y torpe,
se ha quedado ya sin
simulacros…
fuma bajo la lluvia
aguardando milagros
en la piel escaldada,
una asfixia lenta
juega a
contracorriente
mientras mi mano
busca en los cajones
el aire de otros
tiempos,
yo también fui feroz,
devoraba de azul
la noche pasionaria,
apagaba las luces
de la madrugada
y no se qué hago acá
contando los latidos
desde el suelo.
La
sonrisa
Esto que se escribe
de memoria,
con un permiso falso
de profeta,
con un certificado de
demencia,
esto que respira
desde el fondo
apostando siempre al
as de espadas,
que hace dibujos con
las letras
sobre papeles
amarillos,
esto que no sabe de
medidas
y esquiva las rimas…
empezó hace ya años
en la soledad de mi
madre,
con el llanto
silencioso
que cantaba tangos y
boleros
para que yo durmiera.
Esto que se escribe
no es mas que una
forma
de acosar las ideas
que están en el aire,
de hablar con las
palabras
de todos los hombres,
de automedicarse
diariamente
la confusión y el
miedo,
el dolor de los
otros,
y mi propio dolor,
se escribe
en los pergaminos
de diplomas perdidos,
desde una cierta
ineptitud
para la vida,
se escribe
con el cráneo lleno
de aves encinta,
porque las cosas
son símbolos de si
mismas,
para decirlo todo
en unas líneas…
para no decir nada
mas allá de lo dicho…
Profeta
Y esta es la forma en
que todo termina
de esta manera el
verbo y el fuego
hacen su escena en la
hoguera de los sueños
como viejas leyendas que perduran
en el fondo del alma.
Y por eso es que acá
vuelan príncipes
parricidas
con los ojos
destazados
añorando el cuerpo de
su madre
jóvenes amantes se
suicidan
en mutuo homenaje
al ritmo del odio
entre familias
y es mas sencillo que
esto
pero la lucha sigue
hasta que algún
caballero ignorado
desenvaine la espada
de la piedra
y las doncellas
despierten
de sus tóxicos sueños
bajo el influjo del
beso
de algún príncipe
necrófilo
o aparezca un buen
ladrón
penando a la
oligarquía
con donaciones e
impuestos
mientras seguimos
cayendo
sin remedio alguno
a los pies de Tánatos
sin buenas noches
dulce Príncipe
ni ángeles que salgan
a recibirnos
mientras saltamos con
nuestras máquinas
a la velocidad del
rayo
a tocar el infinito o
el centro de la tierra
y no sabemos aun
por qué esta llorando
el cielo
ni de donde vienen
las marcas del amor.
Consternado
Hay desazón…
un tremendo mareo
premonitorio,
una arcada de bilis
profunda,
un largo desvelo
entre pesadillas,
la psicosis del
próximo golpe,
la sempiterna fuga,
el cuerpo adolorido,
hay una mezcla
violenta
de odio y olvido,
un presagio de lutos
en mares de
adrenalina,
hay la pesadumbre
de un pasado
innombrable,
fantasmas con uñas y
dientes
que muerden, arañan
y van pidiendo lo
suyo,
hay un pánico suelto
entre estas vísceras
de animal mal herido,
voces y rostros
que hacen de la
soledad
un paraíso,
chaquetas de fuerza,
agua como sal
en las pupilas,
un vacío capital
que se hace soledad
en la carne
tumor en el alma
que se hace dolor
y hastío.
Las
voces
Yo es de un signo
insólito
que se muerde las
entrañas,
yo danza un ritmo
oscuro
que solo oyen las
serpientes,
yo se magnifica
para olvidarse de si
mismo,
yo no rinde cuentas
-le basta su locura-
yo desprecia las banderas,
odia los esfuerzos,
ama los rostros de
perfil,
yo no envejece
viaja hacia la niñez,
yo es un maestro del
olvido,
yo sospecha que el
amor
es un campo de
batalla,
yo se burla de todo
(incluso del dolor,
incluso de la infinita soledad)
yo ha descubierto que
las palabras
son un modo de vida,
yo sabe que la
justicia
tiene trucada la
balanza,
yo cree que el cielo
se esta cayendo a
pedazos,
yo descansa ante la
belleza
pensando que no todo
esta perdido.
Conjuras
de necio
Nada que hacer, sólo
bostezos
prácticamente sólo
tristeza,
a quien le importan
los vampiros modernos,
el semen derramado,
los huesos y el polvo,
en medio de esta
soledad sin tiempo,
sobre la hoguera de
los silencios,
con los parpados
sucios
de guerras y seda,
a quien le importan (pregunto
yo)
los ángeles que no
quedan,
los ebrios sin
redención,
el desorden, el fuego
y este vacío molde de
estrellas.
Carlos
Juric. Nace en Caracas en 1970, actualmente
reside Madrid. Es autor de cuatro
poemarios inéditos de los que se extracta esta pequeña antología: Detrás del
humo (2000), Fe de erratas (2002), 11 sonrisas (2004) y Los personajes (2005).