Letras
Salvajes Número 8 2005
ANA MARÍA FUSTER
El lado frío de la almohada
En el
lado frío de la almohada siempre están los muertos. Cuando el orgullo quema,
cuando se piensa con tristeza en lo perdido…
Belén Gopegui, Dimisión
Me desperté y su lado de la cama estaba
vacío. Traté de recordar los últimos sucesos de la noche antes de dormirnos,
pero la fuerte resaca martillea mis pensamientos. Su almohada está fresca,
todavía hiede a su perfume y sudor. Debió haberse levantado mucho antes que yo,
aunque eso no es lo usual, le gusta dormir casi tanto como chingar. En fin,
todo en él me confunde desde que empezamos a salir. Ayer me regaló flores y me
declaró su amor, pero en la noche si me dijo cosas tan terribles, que yo sólo
bebía y bebía. ¡Qué mareo! La cabeza me quiere explotar. Total este dolor es
una gota más en el mar de vacíos. ¿Se
habrá marchado para siempre? Las eternidades lamentablemente nunca son
absolutas.
Recuerdo la primera noche que hicimos el
amor. Bueno de mi parte sin dudas que era amor, tengo mis dudas con respecto a
él. Comenzamos besándonos en la salita después de beber una caja de cervezas y
ver una película muy mala. Estaba tan ilusionada y sumergida en sus besos que
ni me percaté de cuándo me desabrochó la camisa y el sostén, la sensación de
sus labios en mis senos ya me transportaban a un viaje sin remedio a la
esclavitud. Así seguimos todas las noches de los meses venideros, aunque me
sintiera indispuesta o en los días de menstruación, a él no le importaba, es
todo un machote. Nunca pensé que fuese un abuso de su parte, yo estaba feliz
porque creía que me amaba. ¿Se habrá ido
con otra? En efecto, un día dijo que
me amaba. No lo volvió a repetir.
A los seis meses de relación le pregunté
por última vez si me amaba. Me sonrió y dijo que era una estúpida. Hay sonrisas
que son presagios de una lágrima; así como besos, de una traición. Como quiera
se me haría imposible dimitir a la pasión. Entonces un insulto se sumó en otro,
peldaño a peldaño. Es difícil perder de perspectiva que el objeto amado no es
tal como uno lo ha creado. Siempre he sido una mujer muy fiel, fiel a mis
principios, fiel a mi amor, fiel a él, especialmente a ese hombre que abandonó
esta mañana mi cama. Sí, aquella vez le dije que lo amaba y me dijo estúpida.
Me quedé mirando a lo lejos a unos jóvenes que salían del cine en la Terraza de
Plaza Las Américas, quizás para no pensar en la humillación. Él me recriminó
que estaba mirando a otro hombre. Le supliqué que no dijera esas cosas, que
estaba totalmente dedicada a él. Se enfureció mucho y me agarró del brazo tan
fuerte que me lo dejó marcado. Las lágrimas no me dejaban ni ver el camino a su
carro, sí me percaté de una chica que le sonrió y le dijo no olvides llamarme esta noche. Me dejó en casa y se fue sin
despedir. ¿Volverá a ser el de antes?
Fue la primera vez que pensé en matarlo o suicidarme.
No todo fue tan terrible en nuestra
relación. Al mes de nuestro primer encuentro sexual, me pidió que fuésemos novios
formales. Se le ocurrió algo romántico, entonces me llevó por la carretera
vieja de Caguas y paramos en uno de los conocidos moteles. Allí me regaló unas
flores muy lindas y nos tomamos una botella de vino. Romanticismo a flor de
piel, tanto que no podía creerlo. Él dijo que desnuda me veía hermosa. Le
sonreí y comencé a besarle las manos. Luego el se desnudó con calma y me deshojó una margarita sobre la cara y el vientre; descorchó el vino y bebí de
sus labios. Todo parecía una película erótica, muy excitante. La vida siempre
es más cruda que los sueños. Sacó unos pañuelos, me amarró las muñecas y
tobillos, sólo dejó libre mi ira, que en ese momento dejé silente. Me cabalgaba
con violencia, hermosa te quiero, yo
le contestaba con rutinarios jadeos, al menos estaba conmigo y no con la otra. ¿Me atrevería a hacerlo? Aún así, lo
sigo amando.
No regresa. A veces pierdo la noción del
tiempo. Especialmente en las noches, cuando pasa de las ocho y no llega. Y es
que al principio siempre llegaba temprano, luego cada vez más tarde. Que si no entiendes mami, que trabajé par de
horas más pa´consentirte. ¿Consentirme? Pero si yo pago todo, le cocino, le
espero, lo atiendo como a un rey. Él, en
cambio, llega a mi casa como si me hiciese un favor que tengo que pagarle con
intereses hasta en la cama. Ahora su lado está vacío, se volvió a ir. Es muy temprano, nunca se despierta a esta
hora. ¿Podría llegar a odiarlo tanto?
Hasta el ser más miserable puede llegar a ser un dios o un asesino.
Estas Navidades por poco me atrevo a
dejarlo. Como de costumbre no me atreví. Soy una idiota. Claro una idiota
enamorada. La víspera de nochebuena pedí el día libre en la oficina, me dediqué
todo el día a limpiar la casa y a cocinar una lasaña de mariscos. Me costó
media quincena de sueldo entre los ingredientes, las botellas de vino y el
vestido nuevo que compré. Quería que fuera una noche para nunca olvidar. Puse
velas en la mesa del comedor, muy romántico. No podían faltar las sábanas de
satín en mi cuarto, para el postre. El muy desgraciado me llamó como a las
diez, para decir que no iba a poder llegar a casa. No te apures mami, que recalentao sabe mejor. Mi amiga Natalia me
confesó que lo había visto en una barra de Santurce con otra mujer. ¿Me amará? El dolor constante vuelve el alma de piedra.
Recuerdo hace dos semanas cuando fui de happy hour con dos compañeras de
oficina. No quería pensar en él, sólo pasar un buen rato entre mujeres y
olvidarse de las rutinas. Mi semana, entre sus celos y mi jefa fastidiando, no
había sido nada fácil. ¡Qué bien lo pasamos! Nos tomamos par de cervezas, hacía
tiempo que no fumaba. Al principio tosí y todo. Fue como volver a mis años de
bachillerato, como si hubiese viajado en el laberinto del tiempo, sé que en
algún momento tomé la intersección equivocada. Yo era una chica muy
independiente, quizás nunca me había enamorado como de él. Al menos, la
conversación con mis amigas, los tragos, el humo formaban una atmósfera muy
agradable. Hasta Paola, la gordita, consiguió tremendo jevo que la invitó toda
la bebida. A lo lejos estaba él conversando con una chica, ¿será ella?, nunca
supe cuánto tiempo llevaría allí. Cuando me vio se puso muy furioso y me dijo
que me fuera a mi casa, que yo no era una
puta buscando macho para estar en barra. Lloré toda la noche. ¿Me atreveré a mandarlo a la mierda?
Creo que fue Robespierre quien dijo “la muerte es el principio de la
eternidad”.
“Con la Luna entrando en tu signo, tus
emociones o sentimientos se encuentran muy exaltados.” Así comenzaba mi maldito
horóscopo ayer en la mañana, cómo si yo no controlara mis emociones, ese es mi
mayor problema. Después de los usuales
tapones matutinos boricuas –llegar a la zona bancaria de Hato Rey puede ser una
odisea— pude hacer mi entrada triunfal al trabajo, sentía los niveles de
ansiedad en el máximo de la tolerancia; sin embargo, las sonrisas cómplices de
mis compañeras me dejaron algo perpleja. Al observar mi escritorio había un
hermoso arreglo floral, perdona mis
errores soy incorregible, decía la tarjeta, él puede ser tan adorable…
Tiene ese don de hacer malabarismos con mi alma. Anoche me dijo cosas muy feas,
luego hicimos el amor, sé que fue muy apasionado, aunque bebimos tanto que en
realidad ni me acuerdo cuándo ni cómo nos dormimos. Ahora su lado de la cama
está fresco, aunque todavía tiene su aroma, el muy hipócrita se fue. Me había
prometido que pasaríamos el día juntos. No sé cómo todavía puedo creerle, es
que lo mataría, sí aquí tengo un chuchillo.
¿Se pueden perdonar tantas
traiciones? Los cementerios están llenos de malos amantes.
Oigo pisadas, no puede ser. Es él, tan
machito, ya verá como le quito su guille. Mami
te preparé un desayuno para que te quedes en la cama como una reina, mira, con
flores y todo, princesa. No me vas a
convencer así. Muñeca, me amanecí para
darte la sorpresa, te quiero mucho. Yo también tengo un regalo para ti. Te ves seria, cielo mío. Mi regalo es… ¿Qué es?
Ahora te digo. ¿Te casarías
conmigo? Nunca podría dejar de amarte. ¿Cuál
era tu regalo? Este siempre será tu lado de la cama… ¿Qué es la eternidad? “En el
lado frío de la almohada siempre están los muertos.”
Ana María Fuster Lavín. Nace en San Juan, Puerto Rico, en 1967. Ha publicado poesía, cuento y ensayo en las
publicaciones puertorriqueñas En rojo-Claridad, El Nuevo Día, El Vocero, Zurde,
Biekesí, Zurde; también en la revista Novum de México y las antologías
Entresiglos 2 (2003) y Círculo de Poesía, ambas publicaciones uruguayas. Su
poesía figura, además, en Libro de poetas (Córdoba, España, 2004). Su primer libro de narraciones breves
Verdades Caprichosas, publicado en 2002, le valió una mención honorífica del
Instituto de Literatura Puertorriqueña en 2003.
Su segundo libro de cuentos, que lleva por título Réquiem, será publicado
próximamente por la Editorial Isla Negra.
Ana María Fuster se desempeña como editora de la revista virtual
Borinquen Literario.