Letras Salvajes                     Número 7                                        2005

 

 

 

Yván Silén

 

 

 

Hsi Kang

¡Oh, Hsi Kang, tu voz te costó el alma, tu
poesía te costó la cabeza (faro de Dios)
que alumbra las cloacas, mis deseos!
Tus enemigos decapitaron (rosa del Hades), tu

cabeza de loco: cisne del espejo roto.
Amanecer de cristal contra el eclipse.
Anunciaste el "bosque de bambúes", pero
te habían sembrado de odiadores. El

cielo te alcanzó el día de tu muerte y
la tierra pronunció tu secreto en las muchachas.
Fuiste místico y anárquico entre las vulvas

de las mujeres deseantes, pero tus palabras
ocultaron tus amigos de tu vista. ¡Oh, Hsi Kang,
tu cabeza está adornando mi escritorio!


                             II

Yo te canto con el furor de los lobos
que recorren la Ladera de la Luna.
Yo te luno y te realido al borde
de los lagos luminosos de la muerte.

Yo escribo tu nombre en las puertas
infames de los que quemaron tu nombre,
porque hablabas con Dios en las tabernas
y en los prostíbulos de las niñas de ocho años.

Eras bello como una amapola azul
a las puertas de los templos infectados.
Eras oscuro como una madre tonta
que no entiende lo que el hijo escribe en las pizarras

del cielo y de la tierra. Tu caballo de fuego y
tu espada de lluvia se levantaron
contra Confucio. Tu risa era infame como una

niña que se masturba a los seis años. Tu
diálogo con Dios estaba lleno de sospechas
y clavaron tu muerte contra la muerte.


                             III

Anduviste siglos inmensos sin que mi
corazón te oyera. Sólo la lluvia caía
de tu sombra. Sólo tu lengua clavada
en los tablones d'edictos de los templos.

Sólo tu muerte viva en tu poeta. Sólo
tu palabra supurando el pus de Dios
(la niña transparente con el clítoris

cosido) en tu poesía vidente. Sólo
místico, tú, de Dios sangrando de su falo. Sólo tu
cabeza de amor sobre mi escritorio de odio.

 

 

 

Dragón del agua

Quiero que alguien enloquezca por mí. Quiero
que alguien, quizás tú, anochezca
(aparezca), albe por mí, y lune
toda la pasión de l'aurora por tu vulva.

Quiero que alguien muera por mí.
Que alguien, quizás yo por ti, ame el anhelo,
el atrecho, el suicidio, las paredes:
la mariposa del fuego en tus cenizas...

Lengua de Dios en mi boca de ave. Boca
de Dios en tu lengua de almeja (boa, caracol):
serestar de la nada--yin-yang--, dragón del cielo...

Enloquecí (te beso la vulva), espejo de lengua.
A noche sí, dragón del agua; amanecí, dragón del ser:
mariposa de Dios...que se pudre en las cenizas.

 

 


Jesús está enfermo de sida
o el 31 de diciembre


¡Oh, Dios que estás llorando por mi cuerpo,
oye mi voz que está gimiendo por tu cuerpo!
No me dejes caer de las gorgonas,
ni me dejes caer de los caídos.

Cuídame de los espejos y de las arañas
que viven del espejo. Líbrame
de la plaga blanca, porque la iglesia
está enferma de sida. Jesús está

enfermo de sida. Y la iglesia blanca,
y la iglesia negra están enfermas de
sida. Líbrame de la noche del día, y del día

de la noche cálmame. Sedme de la lira y
de la ira sedme y no me dejes caer
de los insomnios, ni sembrar las rosas de


                             II

cristal en las arenas. Jesús está
enfermo de sida junto a los negros,
enfermo de cristal junto a los blancos.
Jesús atrecha a Dios junto a la fiebre,

y atrecha el desierto en los camellos.
Nadie le brinda sed ni le brinda agua.
Nadie le ofrece muerte ni le ofrece ayuno. El

desierto crece y se cansa, Jesús,
de los poetas, se cansa, Jesús, de los filósofos.
Nadie le brinda pan ni le brinda muerte.


                             III

Las gorgonas lamen los espejos. El
mundo está muriendo rosa en rosa y
no hay nadie en el gemido de las puertas.
No hay nadie en El que cruza en las sombrillas.

Jesús está enfermo de sida. Y las
gorgonas pasan a Belén, y falta el trigo
y faltan los erizos. Los niños se han sacado
los ojos. Jesús escupe a Dios

en las heridas. Estoy emocionado: Jesús
está enfermo de sida. Y los congresistas
han planeado matarlo en los Olivos.

(Las gorgonas hacen el amor debajo de la tierra.
--Las mariposas están royendo los espejos..--)
Nadie le ofrece sed, nadie le otorga mirra.

 

 

 

Me masturbo

Me masturbo delante de Ti, porque es
imposible que m'esconda debajo de
Tu lupa. M'escondo debajo de
Tu sueño, porque es imposible que

las madres existan. Todo es falso como
un suicida de otoño. Todo es cierto
como un día de lluvia. Todo es triste como
un Cristo de Lata en el corazón

de las amantes. Todo es este semen mustio que
s'escurre entre las voces (todo es sombra,
todo nata, todo es vidrio) d'esa turbas de sicarios

entre las sombras de las rosas. Oro ante el
tropel de las hembras derramadas. Oro
de hinojos, de hinisto ante el flúido de las vírgenes.....


                                      II

Es un tropel de dianas al asalto
del espejo: rosas blancas, sangre blancas
delante de Ti. (Me levanto con Dios
como quien toca una guitarra. Me acuesto

con Dios como quien toca una muchacha).
Me masturbo de luz y de sombra. Me
masturbo de día y de noche como

si fuera un insomnio. Me padrenuestro,
y me peligro y te sueño como un cisne
que ha sido degollado en los espejos.


                                      III

Me masturbo del cielo en el infierno
(del infierno contra el cielo me masturbo).
Un ángel climateo que tantea las paredes.
Un ciego que tantea l'ausencia contra el ángel.

No me hallo debajo de la piel, ni debajo
del prepucio me hallo. Y estoy a la deriva
de mi nombre y me llamo Elegiaco,
Heterónimo, Añir, Seudónimo, Jesús

oscuro el color del cielo en la tormenta
(mariposa de fuego sobre el lago).
Me masturbo sobre el té de las rosas

en medio de la noche irreal del desierto,
de la noche cierta de la mar añil como una
araña de luz sobre la mariposa


                                      IV

de fuego en el instante. Me masturbo
al tercer día de Tú copa derramada
como un tigre herido a la deriva
de la sombra del semen, del

pan y de agua, del día y la noche
do penetro la fakira tierna que
sostiene los puñales. Camellos inmensos
de luna están cruzando el desierto

de la muerte viva a la carneviva,
de lo cierto y de la falso, de lo posible
me masturbo, con rosas y espina,

con tu boca y con tu lengua,
con tu ano y con tu vulva,
como un ángel que guinda de los ganchos


                                      V

toda la sangre derramada,
cálizmente, de la luna. Toda la sangre
de una rosa y una vulva derramada:
un jinete truena debajo de los sueños,

un caballo chapotea debajo del deseo:
un tropel de mujeres como cisnes
(hetererónimos, añiles, inciertos,
anónimamente orgasman

contra las hostias y el cáliz: se
quiebran los cristales contra los senos:
la sangre negra--caramelos de ángeles

inútiles--en la tenuidad del cielo).
Me apocalipso en las sombras, me masturbo.
¡Hay un pez saltando en las penumbra del desierto!


                                      VI

Me masturbo con alambres y con rezos
(un ángel con seno besa a un ángel sin seno).
Es día de fiesta y el cielo es amplio. Una muchacha
negra s'está zurciendo los pezones.

Me masturbo pez de lata sobre los indignos
y benignos. Paso heces cenizosas de anzuelos rotos
en los pezones de las niñas que flirtean
en los besos cenobitas. Estoy solo,

estoy caronte y sudo, como quien arrastra una rata,
una soga, una tira, un ahorcado arrostro, con
mi nombre debajo de la risa, del aplauso,
de las monjas sodomitas en el medioevo,

de la mitra del cielo y de la tierra.
Murmuran de Dante en las tiniebrlas, porque
masturba a Beatriz erótika, imagen


                                      VII

del cielo en los zaguanes. Las ángeles
hacen filas en Venecia. Es inútil
la pira de los píos y la Catedral
de la Quinta Llama se ha llenado

de lapas. Los niños apolillados, encendidos,
cantan hosanas y se burlan de Vivaldi
y befan del cielo y el espanto

en el confesionario verde de las niñas
que han sido arrugadas y exaltadas
(papel chatré) en los orgasmos

de los pedófilos monjes intranquilos
de la muerte. Tu cintura elegíaca
se parece a mi elegía. ¡Hosana al Señor de los Dardos!


                                      VIII

Los caballos bermejos, grises y amarillos
(tiernos y azules) están tronando tlönmente
entre el rayo y la lluvia do mastúrbome
ante el tobillo de Vesta (toda la ventisca

del otoño amanecido). Entre musas y nymphas
nos reímos de Roma, la Ramera. Los muertos
(los diez ejecutados) son cortos, como

l'alegoría del hombre entre las hadas del Hades. Me
masturbo delante del cielo como un guerrero.
Me masturbo delante de Dios

como un santo que celebra el universo. Me masturbo
como un monje entre tu magnolia y tus orquídeas, me sueño
como un dios que orgasma en el Calvario tu ternura. 

 

 

Yván Silén nació en Nació en Puerto Rico en 1944.  Ha publicado los siguientes libros de poesía: Los poemas de Filí-Melé (1976, 1981), El miedo del Pantócrata (1981), La poesía como libertá (1992; Premio del Pen Club de Puerto Rico),  Casandra & Yocasta (2001).  Además de poeta es novelista (La casa de Ulimar, 1988), cuentista (Los narcisos negros, 1997) y ensayista (Los ciudadanos de la Morgue, 1997).  Produjo dos importantes antologías: Los poetas puertorriqueños/The Puerto Rican Poets (1972, junto a Alfredo Matilla Rivas) y Los paraguas amarillos: los poetas latinos en Nueva York (1983). Recientemente ha publicado la novella La muerte de Mamá (2004), bajo el sello editorial del Instituto de Cultura Puertorriqueña. 

 

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