Letras
Salvajes Número 7 2005
valentín amaro
ADÁN
En esta noche muerta que se clava
en mi ánimo
Miguel Antonio Jiménez
Verdinegra,
alborotada, ansiosa, la noche
jugando su ronda de fantasmas
de mi sangre me levanto
y quiero andar y decir y gritar mi
canto
Desnudo, soy el otro
Adán
en las cenizas buscándome
Y no quiero
multiplicar
mi sangre agitada
las manos mutiladas del temblor
mis grises ojeras
la innegable manía de mis pies
cansados
el triste jadeo de ser hombre
y en la frente el indescifrable
número
que me apega a las sombras
Desnudo, soy el otro
Adán
en las cenizas buscándome….
URGENCIAS
Me urge se levanta un hijo
la cara un sol ardiente
trueno y relámpago su ira
Ojos de Emmanuel,
las aguas conoce
de los vientos se ríe
y del ansioso trajín de hombrecillos
descalzos
Ha llegado solo
para estar ahí en mis sueños
en mi manía inefable
de los designios morder
Libre vuela al viento
suelto,
de mis mitos a pesar
de la fría hojarasca que llevo
y la epidermis triste y cansada
de estos días de barro
Me urge se levanta un hijo…
—pájaro
en acecho—
me abraza al silencio
Estoy solo
como viejo asilado
que da vueltas y vueltas
¿Qué espero?
¿Qué invento?
¿y
qué de mi andar desnudo entre las paredes desnudas de la casa?
¿y
qué de esta lucha con espectros silentes de la noche?
Un hombre,
—molesta náusea de
siempre—
viejo sombrero olvidado
caja abandonada y vacía
mueca de un payaso jubilado
Asilado porque sí
muerde su lengua
gruñe solo
blasfema en cada oquedad perdida
Grita su oscuridad
embiste las frías paredes
Se cae
cree levantarse
y no puede
Se sabe perdido
no responden sus dioses de la tierra
los jerarcas de su insomnio
delira, agoniza, muere
Afuera hay fiesta
alborotada
y cantan los gallos…
EN VIGILIA
Cruza la noche un búho
la soledad arropa el valle
Allá,
una sombra inquieta cruje
Y aquí yo
piedra rodante en la ladera
espantapájaros que anhela el cielo
perro hambriento que lame
una estatua húmeda
Visibles
mis ojeras
el fango de mis pies cansados
y el lúgubre bostezo de mis horas
Preguntas
y sólo responde tu casa,
el leve apogeo de tu sangre...
Ana Enriqueta Terán
Una soledad de humo y tiempo
un mutismo de horas infinitas
Y otra vez
un aeda desvistiéndose de sus máscaras
lengua de polvo de un vidente errante
en el siniestro exilio de su canto primero
Pero aún,
en esta garganta cansada
el grito ardiente de sus voces
las palabras pendientes
reclamando el rezo y el canto
Otra vez
el sonámbulo andar de la parda agonía
de saberse vivo
con el mensaje a cuestas
y la prisa de las horas
insistentes, oblicuas
cayendo
LA ESTATUA DE SAL
El hombre
—una casa viva y
vacía—
un silencio pesado
como el mundo
Y en el insomnio
cargado de horas
las preguntas punzantes:
¿Qué hacer cuando la
máscara se cae?
¿Qué hacer,
con las frías palabras, los inventos
las frases embarradas de estiércol?
Y aún más:
¿Qué hacer con el
fétido aliento de las horas muertas?
Mi mirada es oblicua
juguetea cuando menstrúa de negro la tarde
Pastor de Moya
Ancha, apretada la
madeja
una hormiga se pierde
grita sin comprender su misterio
su cara de sol en la moneda
Del otro lado
unos sueños abismándose
en la noche del frío asfalto
y en
las visiones mojadas de alcohol
Sedientas aletean sus
ansias
las moscas de harapos
lejos, maúlla un gato
La noche
es dispersa en su humus
en la ansiedad de su azar
y en su vapor de sangre
azufre y muerte
Valentín Amaro. Nacido en Gaspar Hernández, República
Dominicana en 1969. De profesión Administrador de Empresas. Lee y hace poesía
como un asunto de extrema necesidad. Es miembro del Taller Literario César
Vallejo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, del Círculo Literario El Aleph y del Taller de Corte y Corrección que dirige el
escritor argentino Marcelo di Marco. Obtuvo una mención especial en los I y II
Juegos Literarios del Aleph.com de Argentina. Escribe para el Periódico
Primicias la columna "Apuntes del insomnio". Poemas y artículos suyos
han sido publicados en revistas y periódicos de su país. Los textos que aquí se
presentan son parte de un poemario inédito que será publicado en los primeros
meses del 2005.