Letras Salvajes                     Número 7                                        2005

 

 

 

maría Eugenia caseiRo

 

 

 

     HURACÁN

 

                                      The hand of life is in the wind

                                                      Kahlil Gibran

 

    El viento es un huésped bajo el cielo

    el viento con sus manos de vida

    es un viento sin memoria

    el viento sin memoria

    tiene las manos de muerte

    se lleva pétalos de rosas

    se lleva las ciudades

    sus antenas parabólicas

    Las ventanas desgajadas al espacio

    no pueden conservar más en secreto

    las leyes del refugio y del abrigo

    Caen las casas rotas

    como las nueces cascadas

    vomitan sus huéspedes al duelo

    la mansión del cielo

    tremendamente abierta

    de balcones

                   de puentes

    de entradas y salidas

    expulsa sus demonios a la tierra

    que no tienen conciencia

    de la paz, ni de la guerra.

 

 

 

   SED

 

   Mi sed es antigua

   mi sed es un delirio

   hasta el aliento en la palabra

   que ya no encuentra

   las tuercas

   en el péndulo de la voz.

 

   Sobre el hierro hirviente del verano

   el caracol de la garganta

   seco en su tiniebla

   emigra a la frescura de la sombra.

 

   Mi sed es un imán

   buscando la humedad de la tierra,

   el alcanfor de las palabras

   la hondura en el torrente

   del que bebo la tarde con sus pájaros.

   El bochorno aflora

   tupida enredadera

   tallo de sierpes

   rapsodia de hojas

   goteando su vapor en mis baldosas

 

   Alucino otra boca, jarro

   recipiente de juglar

   de romancero

   de bardo

   acequia, continente de palabras nuevas

   de humedades,

   de esas tesituras

   que abandonaron mi poema

   en brazos de esta sed.

 

   Mi sed se convierte en un estado,

   en un requisito demencial

   en frenesí

   en éxtasis…

 

   Ahora me voy de la palabra

   la corriente de otra boca

   me arrastra.

 

 

 

    DESEO

 

    Dormir…

        la casa está tan lejos

        las tejas

        acumuladas de retina

        resbalan bajo el sol de siempre

        las ventanas

        abiertas al espacio

        arden en la piel de los espejos.

 

    Dormir…

        el sueño es tan incierto

        las puertas

        del sueño solitario

        conocen estas manos

        que sostienen silencios.

 

 

 

    El profeta

 

    El profeta ajado en el olvido de otros siglos

    despierta en el tumulto de su madrugada

    estruja pañuelos y silencios

    abre los cajones de papeles amarillos

    viaja insomne hacia la isla de su nacimiento

    en el año doce del séptimo día

    en un mes marchito a principios de luna.

 

    Hay pájaros de bruma en sus verdades

    una mujer rosada le regala una sonrisa

    escala la ciudad con ella en su bolsillo

    observa la vida en el flanco sin paredes

    el camino es un osario de pagodas

    las puertas del amor se abren al desprecio.

 

    El animal sagrado que habita en su plegaria

    ora en los silencios de tantos ojos cerrados

    descendido a la tristeza de los muertos

    el verbo le recuerda el espíritu herido

    ¡qué solo está el deseo sin su propia tierra!

 

 

 

    Me iré de todas formas

 

    Me iré en el primer tren rompiendo el día

    hasta el amor sin fin de la distancia.

    Nadie quiere ser nube o torbellino

    polea sin razones moviendo ruedas pesadas

 

    Al cajón desempolvado van los que se quedan por un año

    los otros vestidos con el hambre de la muerte

    que dios tranquilamente los resigne

    a saber que no regresan al calor de las heridas

    entre los versos que respiran vagamente

    desde las primeras liturgias de la sangre.

 

    Revisaba infolios en el viento perdidos

    no pude avanzar pradera adentro

    con el registro dormido bajo el brazo

    recoger los insectos del paisaje

    arrebatar de ira en los silencios

    mientras el cuerpo encallaba en carne viva

    el ataúd de la verdad equivocada.

 

    No obstante avanzar es la primicia

    hasta del asesino que acaba sin misterio

    bebiendo el agua de la sed hasta la prisa.

 

    Me iré de todas formas

    tranquila en la partida.

 

 

 

Cuando el amor inverna

 

Cuando el amor inverna

aderezando crisálidas

el lirio,

anonadado

en la sangre verde de las mariposas

envidia el jade a las serpientes

que bailan

enroscadas

en las caderas zumbonas

del anón

o de la piña

en los tallos espumosos

que suben

enamorados

mordiendo soles

 

enredaderas

raquídeas, vertebrales

acicaladas del glauco

desde las venas ruidosas

violentan compases

pregonan galimatías

encendidas de naranjas

de mangos

de lagartos apareados

éxtasis de selvamadre

de retoños industriosos

que inquietan la llamarada

mientras el beso retumba

como el cuero de un tambor

                            acorde

sostenido en el espacio.

 

 

 

LLEVO

 

Llevo mis hombros en andas

a la horca de mis tiempos

llevo un pedazo de mundo

que no preciso, que no he pedido

ni entiendo

llevo mis horas contadas

al inventario

arrugado en las falacias del espejo

 

Llevo esta mujer atada

a mi escolta, llevo

mis días, mis ciudades y mis templos

mis amuletos, mis vidas, mis abismos

mis silencios y estos huesos

en el cajón

exhumados

olvidados territorios

sin encuentro

 

…estilete de la noche

herramientas

y dedos para copiarme

de nuevo…

 

Como todo el mundo,

llevo

mi trozo de pasado al cuello

mi culpa entre bastidores

mi presente

mi descanso, mi futuro

(si lo tengo)

mi lamento

mi inocencia o mi desidia

mi paranoia

o el puro conocimiento

 

calle arriba, calle abajo

ciudades vivas o muertas

sin que mi tajada sufra las mordidas

de los besos

sin que mi tajada

(de nuevo)

se enfríe o se caliente de más

¿quién sabe?

quizás

de menos

 

insisto:

debo copiarme (de nuevo)

al menos

al espejo de los sueños sin milagros

al animal descompuesto

que media en el efluvio del bostezo

prendido de un agujero

telametálica y beso

 

 

 

DEDICADO A LAS VICTIMAS DE LA MASACRE

EN UNA ESCUELA EN RUSIA EL PASADO 4 DE SEPTIEMBRE

 

Hoy no importa el azul.

 

Hoy he visto negro en las cornisas agrietadas de ojos parpadeantes;

lánguida esencia de la lluvia crecida en los cuerpos inocentes.

Hoy no importa el azul

para llevar el luto en el forraje calcinado que arena el corazón;

y el salto,

siempre ese salto de la vida a la muerte que nadie espera

brutal,

que arranca de cuajo la sonrisa y la lanza sobre la humedad de esos ojos

ojos hambrientos que guardan las persecuciones de las rosas,

con los brazos cortados,

cuando todos los tejados y las casas,

y los vientos,

se apresuran a gemir su coro de dolores hechos a la imagen del polvo.

 

Ahora, llevo en mis hombros el peso de esos ojos sin amaneceres.

 

 

María Eugenia Caserio.  Nacicda en La Habana, Cuba. Reside en Estados Unidos. Aficionada a las letras desde siempre, gana su primer concurso de composición a la edad de once años. Autodidacta y escribiente a toda vela, sus trabajos en narrativa y poesía se encuentran difundidos en la Web, entre las que pueden citarse: La Revista Dos Islas Dos Mares (http://perso.wanadoo.es/tomeu_adrover/dosislas.html), La Revista Niedergasse (www.niederngasse.com/spanish/poetry/caseiro.html), Poesía Siglo XXI (http://personales.ya.com/poesias/indexcont.htm), El Mundo Cuento (http://www.elcuento.com/Textos/Num018/caseirom1018.php),  POESIA ERES TÚ (http://www.poesiaerestu.com/MariaEugenia/), Diario Noticuba y muchos otros, obteniendo en 1998 el Diamon Homer Trophy of Hollywood. Ha publicado además en dos  antologías de Famous Poets Society, en 1997 y 2000. Actualmente es Delegada en Estados Unidos, del grupo LCCeeE de Literatura Cubana. Participa además en diversos foros de literatura, donde se la conoce con el nombre de Mariu, o Búho.

 

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