Letras Salvajes                     Número 7                                        2005

 

 

 

Lourdes Vázquez

 

 

Claudia y yo

 

       La primera vez que vi a Claudia estaba incrustada en el diseño de un tapiz de un museo. Vestía un traje de época y una corona de margaritas frescas rodeaba su cabeza. El tapiz, con bordes elaborados que dibujaban diseños de ostras y cangrejos en hilos de oro y seda, era su casa. En alguna oportunidad pudo escapar de ese encierro. 

 

       Su comportamiento errático y exigente me recuerda a un laberinto. Una especie de locura que como el veneno del escorpión la va consumiendo poco a poco y que como una planta Mandrake se diluye dentro de un pozo restringido y fragmentado. Le crecen varias cabezas y siente que es inconfundiblemente inmortal, como el error humano.  Claudia que no es Adelle H’ es aquel desorden, desarreglado, que se va gastando frente a la película de la vida sin tener conciencia de ello y consumiendo Madellines con café, sentada en la mesa de mi cocina como si consumiera su última cena.  Alimentarse de Madellines es recordar la infancia de Proust (siempre enfermo) en una cama de madera con pilares altos. 

 

       Eres Claudia la ceniza emocional de una diosa o la niña que busca a su amante a pesar de no conocerle y de no pertenecerle.  Pienso que has sido abducida y conducida por un camino falso. Te has metido en el submundo rosa de una pantalla de televisor en el que únicamente yo puedo tener espacio y aquí estoy examinando tu multiplicidad y confusión cómo se estudia un pato estrangulado por una serpiente.

 

       Con el tiempo Claudia te has transformado en un hueco artificial e interminable de molestias, ruidos, adicciones y aficciones.  Eres el danger medieval que todos evitan. Vas y vienes dejando una lámina luminosa de ansiedades como Adelle H’, en su paso por alguna habitación de hotel o como aquella otra Camila devorando y amando las manos de Rodin.  Persigues un recorrido que puede incluir las piedras, el fondo inherente y el iris con sus luces neón para encontrar el vacío universal: aquel del que la postmodernidad habla.  Mas conduces un carro maltratado y tirado por bueyes como un detective inexperto maneja una investigación criminal:

 

       esa pareja de recién casados muertos en plena luna de miel justo cuando llevaban a cabo el acto sexual. El criminal entonces introduce la sortija matrimonial del varón en la vagina de la occisa.

 

Mas mi obsesión por ti no me permite distinguir el lirio azul que flota en el Nilo o los herbarios de los bestiarios. El parecido a ese yo mío de otra edad me hace tomar el caballo y halarle las crines hasta que trote tan fuerte que puedo encontrarte metida en algún paseo bifurcado y solitario, espléndida de desconciertos y descaminos. Te escrutino para poder explicar algo del constante desafío por aquello que desconoces y además omites.  Eres la humillación y los múltiples rechazos que una vez yo padecí y que como vestuarios rotos se multiplican, hablando sobre un diario en código diáfano y liviano, y poco asequible. Todo es poco comparado con las ansias de tenerte distante evitando así descubrir mis cicatrices de antaño.

 

       Tener una luna llena de frente sin luces de ciudad o nubes que atormenten la vista es todo lo que he añorado y luchado hasta desangrarme y llegaste tu a oscurecer mi semblante. Con tu sublime rostro, no te das cuenta Claudia que eres como aquella rara música antigua program to die.

      

 

Lourdes Vázquez.  Nacida en San Juan, Puerto Rico, en 1949.  Ganadora de varios premios entre los que se encuentra el premio Juan Rulfo de cuentos (Francia, 2002). Entre sus libros se encuentran una selección de once años de poesía en edición bilingue: Bestiary: Selected Poems 1986-1997 (2004); La estatuilla (2004); Salmos del cuerpo ardiente (México: Chihuahua Arde, 2004); May the Transvestites of my island who tap their heels exquisitely (2004); Obituario (2004);  Desnudo con Huesos=Nude with Bones (2003); Park Slope (2003); Hablar sobre Julia (2002); Historias del Pulgarcito (1999); La rosa mecánica (1991); Las Hembras (1987); y Poemas (1988).  Su poesía, cuentos y ensayos también han sido publicados en numerosas revistas en Estados Unidos, El Caribe, América Latina y Europa. Forma parte de varias antologías, entre las últimas: Memoria del VII Encuentro Internacional de Poetas en Ciudad Juárez (2004); Nueva poesía latinoamericana (2004); Mujeres como islas (2003); Libertad condicional (2000); Conversación entre escritoras del Caribe hispano (2000); Caribbean Creolization: reflections on the cultural dynamics of language, literature and identity (1998) y Winds of Change:  Women Writers from the Caribbean (1998).  Su poesía ha sido traducida al inglés, sueco, gallego y mixteca.  En prensa se encuentra su libro primera novela: Sin ti no soy yo.

 

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