Letras
Salvajes Número 7 2005
Leida santiago
LA SEDUCCiÓN DE SU VOZ
Tantas
veces su melodiosa voz me saludaba en un mezo tono con insospechada reverencia
a través del cable, brilloso y negro tan parecido a la brea en una noche
lluviosa. Aflojaba al instante los nudos formados desde la cabeza a los pies
que provocaban que siempre luciera trinca y los pies fueran la fuente del
dolor. Voz como bálsamo que me sumía en la dura butaca color vino de una
oficina incómoda y sin lujos. Olvidaba donde me encontraba para alojarme en una
estancia cristalina de árboles, un riachuelo cuyas orillas eran la yerba verde y yo recostada a su vera. Escuchaba sus
palabras sin darle sentido. Oía sin escuchar hasta que de pronto había un
silencio en el cable. Era momento de recomponer mi postura desparramada en el
paraíso para tratar de capturar las palabras y darles sentido coherente. ¿A
dónde se iban sus palabras? Nunca supe. Su voz sobre mí era espuma de mar, miel
sobre fruta, agua de la fuente.
Cuerpo
magnánimo, conocedor del desplazamiento sonoro y suave. Portador de buenas
nuevas, de palabras gratas, fabricante de ideas para un mundo nuevo. Celoso
también, sabía equivocar miradas y sonreír o disparar aquellas risotadas que
desagradaban al otro. A mí me hacía cosquillas todo aquello, tan palpable que
con levantar el brazo pudiera asir su mano y colocarla sobre mi cuello.
Acercarme en un abrazo redondo, hermético, sonoro que nadie más entendiera. Un
abrazo de susurro en mi oído de torrentes internas, un cuerpo torbellino que me
persigue de cierta forma y me deja ir libremente también. Un cuerpo sonoro
capaz de vencer mi paso si lo decidiera, un cuerpo cauteloso que gusta de mi
cadencia enajenada en el paso callejero, de mi susto en el aire oficinesco, de
mis ojos a todas las luces, de mi voz y de mis brazos susurrándome palabras por
el cable como si estuviera recitándome versos de una casual odisea en nuestro
diario vivir.
Leida Santiago. Nacida en Peñuelas,
Puerto Rico, en 1951. Forma parte de la Generación de Poetas del Setenta. Realizó estudios en Literatura Comparada,
idiomas y cine en Puerto Rico y Nueva York. En la
década de los setenta fue editora de la revista Penélope o el otro mundo. Entre finales de la década de los ochenta y
mediados de los noventa trabajó en la televisión puertorriqueña. En 1995 publicó su único poemario hasta la
fecha Las cosas, galardonado por el Instituto de Literatura
Puertorriqueña. Colaboró con la Revista
del Instituto de Cultura Puertorriqueña, en la que publicó importantes
entrevistas a figuras destacadas del quehacer cultural puertorriqueño como la
pintora Marta Pérez, la investigadora Mercedes López Baralt,
el poeta Félix Franco Oppenheimer, la trovadora Luz Celenia Tirado y la escritora Isabel Freire de Matos. Sus textos poéticos figuran en las antologías
Poemario de la mujer puertorriqueña (Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1976)
y Poesiaoi: Antología de la sospecha, editada por Che
Meléndez (QueAse, 1978), así como en varias revistas
literarias del país y el extranjero.
Tiene a su haber cinco libros inéditos de poesía y uno de relatos que
lleva por título Piel de manzana.
ls@