Letras
Salvajes Número 7 2005
Félix contreras
Mi corazón
Mi corazón estaba ya
Que no salía a ninguna parte.
De repente,
Desde aquella mañana
De barbas y fusiles,
Mi corazón es otro,
Dejó para siempre el mal silencio,
Salió a la calle.
Está desconocido,
Ya no lo conozco.
PALABRAS
Están las palabras en tinieblas
En esta hora en que son
El mejor sitio para tomar asiento
En mitad del camino.
Ya es tarde
Hay que llegar
Atravesando la neblina
Y no tengo una sola palabra
Para llegar al surtidor
Al destino
A una puerta
Al milagro de su voz,
A esa criatura
Que borra la soledad.
Hoy es un día sin palabras
De un aire malvado que se las lleva
Pero no saldré a buscarlas
no pasaré el bochorno
De ver que desconocen a su dueño
Cuando regresen las palabras
Las quiero para hallar
En la Tierra a esa criatura
Las bellas
durmientes
En Leningrado
En Moscú
En La Habana
Las muchachas
Se duermen en mis
lecturas de poemas.
La lectura de discursos
El sindicato
Las reuniones de la Juventud Comunista
El hijo
El marido
La marcha del Plan Quinquenal
duermen a esas muchachas
en mis lecturas de poemas
y se salvan esa bellas durmientes
De la amargura terrestre
Que tienen mis poemas.
Julían del Casal
Lucida luz en el verso
Hermano Julián, anverso
Brillando en el confín.
Para consuelo del triste
El corazón que hiciste
Desmelena mi crin.
En tu flor de ilusión
Había soledad
Como en todo poeta
Que se prende a su fin.
Alicia Alonso
Bate y danza la vida en su pie
Qué ritmo y belleza
Hospeda el músculo profundo.
El cuerpo de lino es temblorosa ave
Se alza
Parece brisa
Música móvil en la rosa
Sueño tangible en la flor
Pleamar de hojas
Fábulas que bailan
Paloma azogada
Nacimiento de la ingravidez
Cine de barrio
El cine de barrio
El de lunes martes jueves
Y domingos
Y milagros que se repetían
Es ahora
Un cementerio
De viejos Ladas soviéticos
Libres en el viento
Las mariposas
Tejen una moraleja
En mi ceño grave.
Tiempo distinto
Se suicidó el poeta:
Prefirió el estilo lapidario
De las tumbas
Al de las consignas
Trazadas en los muros
Que no se daban en sus poemas.
Se suicidó el poeta
Que sordo a la ciencia divina
No le valía
Toda la filosofía para explicarse
El apagón cada noche
prosternado yace ahora el poeta
En perenne silencio.
Se suicidó
Cuando son necesarios los poetas
Para sacar reflexiones de los sucio
Que apesta cada esquina de la ciudad.
TIEMPO DISTINTO
Un remoto lenguaje entre las ramas
para
mi oído terco en escucharlo
Se suicidó el poeta:
prefirió el estilo lapidario
que no se daba en sus poemas
a continuar el azar de las utopías
trazadas en los muros.
Prefirió el perenne silencio
al apagón de la noche.
Se suicidó el poeta
Cuando podía dominar la ciudad,
Sacar reflexión útil de lo sucio
Y de este tiempo
Que no se llena jamás.
LOS DEDOS EN ESTE PAPEL
En este papel están mis dedos
y los que hicieron la cerámica
y los que arrancan los motores con ternura.
En este papel
junto con los míos
están los dedos que hicieron mi morada
la escritura
y las cosas que me miran.
En este papel
están también
los dedos
que permiten a los míos
mover mis manos
en el remolino de la vida.
REVISIÓN FINAL
Perdonen esta única lágrima.
Este corazón en revisión final.
Excusen que llegué tarde,
que olvido a veces la cara,
algún detalle en las mañanas.
Perdonen
al recién salido de otros tiempos,
al bailarín sin dama
y que fui diminuto arcángel sin un labio.
Perdonen
al que todavía llora
diariamente con la boca
este duro aprendizaje.
Félix Contreras. Nacido en Pinar del Río, Cuba, en 1940. Poeta, periodista y musicógrafo. Ha publicado: El fulano tiempo (1968), Debía
venir alguien (1972), Cuaderno
para el que va a nacer (1978), Corazón
semejante al tuyo (1984), Porque
tienen filin (1991), Gardelianas y Así es la rosa (1992), La música cubana: una cuestión personal
(2002), Yo conocí a Benny
Moré (2002) y Album de la vida (2004).