Letras Salvajes                     Número 7                                        2005

 

 

 

carmen valle

 

 

 

Registro Civil

 

De dónde viene mi vida

andando tan largo.

Cómo le adjudico sus recuerdos;

por qué nos vemos encontradas.

Yo con un país, un amor isla;

busco y rebusco el planeta

como el baúl de mi bisabuela.

Ella la suerte y su vasija de Mauritania.

Ella también su collar berebere

con apellido canario.

También el más efectivo secreto

de la planta y especia que me dijo,

para conservar los años y la fuerza.

Todas las noches de esa mujer,

todos sus actos de desconcierto,

todas las muertes de sus maridos

y el nacimiento de su única fortuna.

 

Peregrina de las islas

que reposa mientras ama,

cargo los amuletos en el precio de la sal;

en el olor a locura,

en un corazón de abeja reina,

en una casa flotante y abierta,

con tierra de la Tierra.                                

        

 

        

Mapa de los sueños

 

La puerta abre a una segunda puerta falsa;

sin saber si los padres son los niños

o la casa es agua

y volar es más fácil que saber el cómo.

 

El tiempo es un siempre continuado;

estar en un lugar es otro sitio;

los muertos tienen todas las edades

y los seres más amados son arañas.

 

Desconocido, amiga, pájaro, silla

saludan al abismo

retozando en una cama.

 

Si se cuenta no sale

y delicioso contar si es miedo

y más delicioso callar si es deseo.

 

                             

 

Mapa para un botín

 

Podrá no ser el mediodía

ni el largo camino que se otea.

Podremos no encontrar miel suficiente

ni encontrar la Osa Mayor aunque busquemos.

Podremos escudriñar el horizonte

y ni aún frente al mar lo consigamos.

Podrá ser que todo fue un juego lento

en intento de volar cuidando el ala

 pero el vértigo de la guerra

aliñado con olores de la selva,

en todos los astilleros construyó barcos piratas.

Zarpan hacia todas las bahías,

de sí mismo el premio de lanzarse,

a encontrar acuerdo mudo

entre el horizonte que se escapa

y una flota de sal que se derrumba.

 

 


APETITO

 

Vivir frente al mar

para olerlo,

mirarlo al instante del deseo,

oírle el ruidoso silencio,

dormir con él,

caminarle la orilla las violetas tardes,

conocerle los cambios por instinto,

acompañarlo en sus soledades grises y lluviosas,

predecirlo.

 

No tiene cara contraria

el placer puro y perfecto

del deseo.

 

 

 

CAMINO

 

Camino, como quien dice volar,

como quien mira al azul y está en medio de él,

como quien sale de una jaula

que siempre estuvo abierta.

Atrás queda prendido en velas blancas

y adelante contesta todas las preguntas.

Una flecha multiplicada es la marcha con la senda,

una rosa de los vientos en plural decidida.

 

A dónde voy conmigo y qué busco:

lo que se encuentre andando

y lo que a mí me encuentre.

Cómo decidir con qué quedarme

lo que no se me pierda es lo que es mío.

 

 

 

APRENDIZAJE

 

Camino otra vez,

ahora no es verde ni desértico;

es el camino del resentimiento,

el camino de la duda,

el de no saber sin preguntar

y no saber hacer ni una pregunta.

Cómo,

el cómo es sólo observar;

el qué, quizás una pregunta velada;

el cuándo, cuando

qué más quisiera no cuándos

y cuán pocas cosas son ciertas.

Lo más, estar atento

y mirar y oír y adivinar

y esperar.

 

 

 

Desobstruido

 

Sin los ojos.

Sin el espejismo de los ojos.

Sin la tortura de los ojos.

Sin el placer, sin esa gula.

 

Bajar los párpados,

telón tras el que crecen las fantasías,

antifaz que protege de la confesión,

venda que impide la mirada derrota.

 

Cerrarlos. No ver.

No ver. Ver con el cuerpo.

El cuerpo. Órgano vidente. Vidente ciego.

Director de ciertas luces, iniciado en distancias,

oficiante de lo no reconocido,

apuntador del instinto.

Veedor.

 

 

 

Circunnavegación

 

Bajo seis pisos de escaleras.

Doy doscientos treinta y dos pasos.

Tomo el subterráneo

cuatro días a la semana; llego al mismo lugar.

Veo mucha gente

y casi nunca encuentro a nadie.

Voy y vuelvo

acumulando millas sin mucha recompensa.

Cuando decido quedarme

hago otras vueltas

que se terminan o no,

viajes de descubrimientos o falsos viajes,

otra forma de anular la encallada.

Repetir concibe novedades:

un cometa inesperado, nieve en el verano,

el reencuentro con las ilusiones,

descubrir en la ventana el cacto en flor,

algo.

                                         

 

 

Cante tuareg

 

Un beso

después de los meses que tomó para ese beso,

de los meses cerrados a los besos,

de ese mar de arena que se interpuso entre esos besos,

de los besos que los ojos fueron besos,

de los besos no besos sin in beso,

de los besos mano y beso lejos del beso.

Beso a beso besos

besos nuevos ayer besos mañana

besos hambre besos sed agua

besos besos con besos

besos entre besos más besos

besos y besos y besos.

 

 

Carmen Valle.  Nacida en Camuy, Puerto Rico, en 1948.  Poeta y narradora.  Reside en la ciudad de Nueva York, donde enseña Literatura Hispanoamericana y Puertorriqueña en CUNY.  Ha publicado en múltiples revistas como El signo del gorrión, Mairena, Tercer Milenio, Poesía, Realidad aparte, Tinta seca, Third Women, Review: Latin American Literatura and Arts, The Literary Review, etc.  Su poesía figura en las antologías Herejes y mitificadotes (1980), Inventing a Word (1980), Reclaiming Medusa: Short Stories by Contemporary Puertorrican Women Writers (1988) y Papiros de Babel: Antología de la poesía puertorriqueña en Nueva York (1991).   Ha publicado los poemarios Un poco de lo no dicho (1980), Glenn Miller y varias vidas después (1983), De todo da la noche al que la tienta (1987), Preguntas (1989), Desde Marruecos te escribo (ed. bilingüe, 1993), Entre la vigilia y el sueño (ed. bilingüe) y Esta casa flotante y abierta (ed. bilingüe, 2004).  Diarios robados (1982) es su volumen de narraciones publicados hasta la fecha. 

 

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