Letras
Salvajes Número 7 2005
Carlos CANALES
¡Qué bueno está este país!
¡Qué bueno está
este país! de
Carlos Canales se estrenó la noche del 17 de junio de 2004 en el Teatro Experimental
del Ateneo Puertorriqueño, San Juan, Puerto Rico, como parte del XXVII Festival
de Teatro de Vanguardia del Ateneo Puertorriqueño; en una producción de
Producciones Ceiba Inc. con el siguiente reparto:
Ale: Cándido Lugardo
Eme: José Luis “Chavito”
Marrero
Director: Carlos Canales
Asistente de dirección: Norys E. Rodríguez
Regiduría: Norys E. Rodríguez
Diseño de iluminación: Josué Reyes
Técnico de iluminación: Josué Reyes
Utilería: producción y elenco
Publicidad: Celmarie Colón
Fotos y arte gráfico: Norys E. Rodríguez
Producción: Ceiba Inc.
Luz de mañana.
Ale sale de la izquierda, observa la sala, observa el radio, la Biblia,
observa la bicicleta (o la motora), se
acerca, la observa, la toca, y se monta en ella, sonríe, pero luego se
transforma en tristeza, baja la cabeza, piensa, observa el radio y la Biblia,
se acerca al proscenio, observa el horizonte, observa la puerta, se retira,
observa el radio y la Biblia, se acerca, se sienta en la silla, prende el
radio, se escucha una voz predicando, agarra la Biblia y lee. Eme entra del
fondo derecho en su silla de ruedas.
Observa a Ale, sonríe, piensa y se acerca.
EME: Ale.
Ale no responde.
EME: Ale.
Ale no responde.
EME: Ale.
Ale no responde.
EME: !Ale!
Ale no responde.
EME: ¡Ale!
ALE: Te escuché.
EME: Parece que no.
ALE: Pero te escuché.
EME: No me respondiste.
ALE: ¿Te tenía que responder?
EME: Te llamé.
ALE: ¿Qué pasa?
EME: ¿Cómo que qué pasa?
ALE: Dime lo que me tengas que decir y ya.
EME: Pero si tú lo sabes.
ALE: No lo sé.
EME: Pues claro que lo sabes. No te hagas que no lo sabes.
Dámelo.
ALE: ¿Qué?
EME: Lo mío.
ALE: ¿Lo tuyo?
EME: Sí, lo mío.
ALE: ¿Qué es lo tuyo?
EME: Lo que me das cuando despierto.
ALE: No hay nada.
EME: ¿Cómo que no hay…?
ALE: Porque no hay.
EME: ¿Qué pasó?
ALE: No pasó nada.
EME: ¿Te lo comiste?
ALE: No.
EME: Te lo comiste.
ALE: No me lo comí.
EME: ¿Si no fuiste tú, quién fue?
ALE: El ratoncito Pérez.
EME: No me vengas con cuentos.
ALE: El se lo comió.
EME: Mentira.
ALE: Se lo comió.
EME: Te comiste mi desayuno.
ALE: No me lo comí.
EME: Te lo comiste.
ALE: No he desayunado tampoco.
EME: Afrentao.
ALE: No me llames afrentao.
Eme se mueve a la derecha. Observa el paisaje.
EME: Las chiringas vuelan y no caminan.
Me gustaría que me volara como chiringa, una chiringa. Sería divertido y
emocionante. Sería feliz.
Eme observa sonriente el cielo.
EME: ¡Qué lindo está el cielo!
Pausa larga.
EME: ¿Por qué gritaste?
ALE: Yo no grité.
EME: Oh, sí. Te escuché gritar. Hablaste
también.
ALE: ¿Qué dije?
EME: Mai, vienen los mostros,
los fantasmas y los brujos. Mai, tengo miedo.
Ayúdame.
ALE: Si lo dije, no lo recuerdo.
Pausa larga.
ALE: ¿Qué hora es?
EME: La que marca el reloj.
ALE: Dime la hora.
EME: Se me pararon todos los relojes.
ALE: Para qué te los pones si no sirven?
EME: Porque me gustan. Porque se me ven bonitos.
ALE: Se te ven feos.
EME: Me tienes envidia porque tengo un caravelle
de Bulova, el reloj más caro del mundo.
Ale ríe.
EME: Ríete. Ríete. Ríete. Cómo te mata la envidia. ¿Ah? Ya quisieras
tener tú un reloj como el mío.
ALE: No sabes nada de relojes.
EME: Yo sé más que tú. Trabajé en una joyería en Río Piedras.
ALE: Sí, trabajaste en una… de barrendero.
Pausa larga.
EME: Había oro. Mucho oro. En cajas. En las vitrinas. Y en las manos del
dueño.
Eme observa el radio y trata de entender la predicación. Se esfuerza
pero es inútil.
EME: ¿De qué hablan?
ALE: De Caín y Abel.
EME: Ah, están hablando de los primos de nosotros.
ALE: Que primos ni que primos…
EME: ¿Quiénes eran?
ALE: Los hijos de Adán y Eva.
EME: ¿Qué dicen?
ALE: Dicen que Caín mató a Abel.
EME: Porque le tenía envidia por el reloj.
ALE: Déjame escuchar…
Pausa larga. Eme piensa. Ale se levanta y sale por la izquierda. Eme lo
espía, regresa al centro y trata de escuchar la predicación de la radio. Eme
escucha que regresa Ale y vuelve a la posición original. Ale regresa a la sala con un cigarrillo y una
lata de salchicha, se sienta en la silla, escucha y lee. Eme lo observa y
sonríe. Ale prende el cigarrillo y fuma. Eme sigue sonriendo.
EME: La vas a perder. La vas a perder. La vas perder. La vas a perder.
ALE: Una vez que uno se la gana, no la pierde.
EME: Y la vas a perder por eso.
ALE: El Señor sabe cómo estoy luchando…
EME: No quieres dejarlo.
ALE: El sabe que es difícil…
EME: Te gusta estar con Dios y con el Diablo.
ALE: ¡Cállate!
Pausa larga. Eme se mueve de izquierda a derecha, y de derecha a
izquierda.
Se moverá hasta que se canse o se calme. Luego se detiene, observa a
Ale, piensa, mueve la cabeza dando a entender que no comprende, como si
estuviera desconectado de la realidad, como si estuviera perdido.
EME: ¿Quién eres tú?
ALE: Ale.
EME: Mi pai.
ALE: No soy tu pai.
EME: Mi tío.
ALE: No.
EME: Mi abuelo.
ALE: Tampoco.
EME: ¿Quién eres?
ALE: Ale.
EME: ¿Ale?
ALE: ¿Quién soy?
EME: Yiye.
ALE: Estás loco.
EME: No me digas loco.
ALE: Perdona.
EME: Me dijiste loco.
ALE: Perdóname.
EME: Yo no estoy loco. Yo no estoy loco. Yo no estoy loco. “Eme, loco.
¿Qué quieres loco? Cómo está el loco? Ahí viene el
loco. Loco, vete y búscame… ¿Loco, qué te dije que me trajeras? Pero tú estás
loco. Loco, las cosas no se hacen así. Este loco no aprende. Tras de loco, es
bruto.” Mai me están molestando. Mai
están diciéndome loco. Yo no estoy loco. Yo no estoy loco. Yo no estoy loco. Colotordoc, colotordoc. Colotordoc.
Locolocolocolocoloco.
ALE: Déjenlo quieto. No lo molesten. Métanse conmigo y verán que les pasara. Si sus padres no les ponen
vergüenza, yo se la voy a poner, títeres.
Ale se le acerca.
ALE (sobándole la cabeza): Ya, ya, cálmate.
Eme se calma. Pausa larga. Ale regresa a su posición.
EME: Ellos son malos. Les gusta molestarme.
ALE: No te preocupes. Ya los puse en su sitio. No se atreverán meterse
contigo.
Eme saca un espejo y se observa.
EME: ¿Quién soy yo?
ALE: Eme.
EME: ¿Quién me puso ese nombre?
ALE: Mai.
EME: ¿Cuándo?
ALE: Cuando naciste.
EME: ¿Cuándo nací?
ALE: Hace años.
EME: ¿Cuántos años?
ALE: Muchísimos.
EME: Como Jerusalén.
ALE: Como Matusalén.
Pausa larga.
EME: ¿Qué somos?
ALE: Lo que somos.
EME: Pero qué somos.
ALE: Hermanos.
EME: ¿Y por qué somos hermanos?
ALE: Porque Mai nos parió.
EME: ¿A la misma vez?
ALE: No.
EME: ¿A quién parió primero?
ALE: A ti.
Pausa.
EME: ¿Mai parió a otros?
ALE: Sí.
EME: ¿Cómo se llaman?
ALE: Papo, Vitín, Rafael, Pedro Juan, José,
Diego, Marcial, Violeta, Juana y Rosario,
EME: ¿Y dónde están…?
ALE: Donde tienen que estar.
EME: Cuéntame.
ALE: ¿Que te cuente qué?
EME: De ellos.
ALE: Es una historia larga.
EME: Cuéntamela.
ALE: Papo dice que trabaja como gerente en un hotel.
EME: Es el conserje.
ALE: Vitín trabaja en los muelles.
EME: Como siempre.
ALE: Rafael sigue preso, aunque él dice que es inocente del crimen.
EME: Inocente.
ALE: Pedro Juan vive en Nueva York.
EME: Con el frío.
ALE: José se divorció y está alcohólico.
EME: Pobrecito.
ALE: Diego se pasa soñando con el Zorro.
EME: Y yo soy Superman.
ALE: Marcial vive del cuento.
EME: Es un vividor.
ALE: Violeta tiene muchos hijos.
EME: Como Mai.
ALE: Juana se pasa hablando de una casa que dice que tiene y no acepta
que el banco se la quitó porque dejó de pagarla.
EME: Embustera.
ALE: Rosario dice que es la hija de Dios.
EME: Y es verdad.
Pausa larga.
EME: ¿Jugaste conmigo a los vaqueros y a los indios?
ALE: No tuve tiempo de jugar contigo ni con nadie.
EME: Me acuerdo cuando jugaba solo en las calles de Río Piedras.
ALE: No hay nada más triste y horrible que estar solo.
Pausa.
EME: Vamos a jugar.
ALE: Para qué jugar si ya no somos niños.
Pausa larga.
EME: ¿Eres mi pai?
ALE: No, soy Ale.
EME: ¿Y mi pai?
ALE: No sé.
EME: ¿Lo conociste?
ALE: No.
EME: ¿Por qué no?
ALE: Porque cuando yo nací ya mai no vivía con
tu pai.
EME: ¿Dónde está?
ALE: ¿Quién?
EME: Tu pai.
ALE: No lo conocí.
EME: No recuerdo.
ALE: ¿A quién?
EME: A mi pai.
ALE: Tampoco recuerdo al mío.
Pausa larga.
EME: ¿Qué hora es?
ALE: No te preocupes por el tiempo.
EME: Quiero saber la hora…
ALE: Para qué preguntas si tienes relojes.
EME: No sé leer la hora.
ALE: Porque no fuiste a la escuela.
EME: No sé leer. Pero sé cuál es la hora…
ALE: !Qué vas a saber!
EME: Yo sé muchas cosas que nadie sabe.
ALE: Demuéstramelas.
EME: La luna es de queso y se come con pan. Jesús es el hijo de Dios, pero
no es Dios, ni Dios es Jesús. Dios es Dios. Jesús es Jesús. Dos más dos es
igual a cinco. Los límber de coco son los mejores. La
puerquita de Juana Bombón parió un puerquito con cara de gente.
ALE: ¿Qué hora es?
EME: Las doce.
Ale se fija en el radio.
ALE: Lo adivinaste.
EME: No. Me lo dijeron.
ALE: Estás como Rosario.
EME: María del Rosario tiene poderes. Puede adivinar el futuro. Me dijo
que vio en sueños los seis ganadores en el hipódromo. María del Rosario le dijo
al esposo que los jugara y a él se lo olvidó jugarlos y se dieron los seis
ganadores.
ALE: Los vio ganar muchas veces y a Juan siempre se lo olvidaba
jugarlos. ¡Qué buena suerte para la mala suerte! El tuvo la culpa que ella
perdiera la suerte. Hombre de poca fe.
EME: ¿Qué me vas a preparar?
ALE: Nada.
EME: ¿Nada?
ALE: No hay ni agua en la nevera.
Pausa larga. Eme sale por la izquierda. Se escucha ruidos de trastes que
caen al suelo.
ALE: ¡No hagas ruido!
Pausa. Eme regresa a la sala.
EME: ¡Maldito ratoncito Pérez! ¡Deja que lo coja, le voy a dar una pela
para que se acuerde de mí el resto de su vida! ¡Me buscó y me encontró! ¡Te voy
a perseguir y te atraparé, aunque tenga que cruzar los siete mares! ¡No creas
que te saldrás con la tuya! ¡Tú no me conoces y no sabes de qué soy capaz! ¡A
luchar por la justicia!
Pausa larga.
EME: Estamos hoy a…?
ALE: A doce.
EME: Mi cheque llega el…
ALE: El tres.
EME: ¿Mañana?
ALE: Ojalá.
EME: ¿No viene mañana?
ALE: Faltan más de dos semanas para que llegue…
EME: Dos semanas.
ALE: Faltan casi tres semanas.
EME: ¿Qué nos vamos a hacer?
ALE: Esperar… como los salvos esperamos la venida de Cristo.
EME: ¿Y si no viene?
ALE: ¿Quién?
EME: Cristo.
ALE: ¿Cómo te atreves a dudar de la palabra de nuestro Señor Jesucristo?
Pausa. Cambia la iluminación a una irreal. Ale se levanta y observa el
horizonte.
ALE: Cristo me liberó de todos los demonios que estaban dentro de mi
alma, que me dominaban y me obligaban actuar en contra de Dios. ¡Cuántas
blasfemias y herejías dije contra su templo y contra sus siervos! Cristo me
liberó de la angustia que había en mi ser. Yo buscaba superar mi angustia en
los caminos equivocados, en los caminos que nos llevan al pecado y nos apartan
de la senda de Dios. Pero una vez que me arrepentí de mis pecados, una vez que
le entregué mis problemas, Cristo me transformó en un hombre nuevo y temeroso
de Dios.
Ale regresa a la silla y vuelve la iluminación anterior. Pausa larga.
EME: Ale, ve a la oficina esa y dile de mi parte que me adelanten el
cheque…
ALE: En la oficina del Seguro Social no adelantan cheques.
EME: ¡Qué chavienda!
Pausa larga. Eme se acerca al proscenio y escucha. Luego se retira y
observa a Ale.
EME: Óyelos.
Ale no responde.
EME: Gritan de alegría.
Ale no se inmuta.
EME: Son felices.
Ale no responde.
EME: ¡Están comiendo!
Ale no se inmuta.
EME: ¡Compartan!
Ale no se inmuta.
EME: Esos puercos tienen comida y nosotros no.
Pausa larga.
EME: Tengo hambre.
ALE: Yo tengo hambre también. Pero no hay nada…
Pausa larga.
EME: Mai nos va a traer un banquete…
Pausa. Cambia la iluminación a una irreal. Eme simula que entra Mai y le trae comida.
Eme come y Ale también. Luego desaparece la iluminación irreal y regresa
la anterior.
Eme y Ale regresan a sus posiciones anteriores. Pausa larga.
EME: Ale, ve y coje un fíao
en la tienda.
ALE: No se puede.
EME: ¿Por qué?
ALE: Porque perdimos el crédito.
EME: ¿Por qué?
ALE: Porque no pagamos.
EME: Pagamos sí.
ALE: Pero siempre quedamos a deber más.
EME: Pagamos con mi cheque.
ALE: Pero no nos da para saldar…
EME: ¿Cómo que no da?
ALE: No da; y se acabó el tema.
Pausa larga.
EME: Ese no fue el trato.
ALE: ¿Cuál trato?
EME: El trato. El trato.
ALE: ¿Hicimos un trato?
EME: No me acuerdo cómo fue, pero sé que hicimos uno.
Pausa larga. Eme piensa y piensa.
EME: Mai dijo… que entre los tres pagaríamos
la tienda.
ALE: Ah, sí, el trato.
EME: El trato.
ALE: Lo que pasa es…
EME: No estás cumpliendo con tu parte.
ALE: Hace meses que no trabajo.
EME: Salías a trabajar.
ALE: Trabajaba, pero no ganaba dinero.
EME: Los que trabajan… cobran.
ALE: No todos.
EME: Si trabajabas… te pagaban.
ALE: ¡Qué sabes tú lo que es salir a trabajar con la esperanza de ganar
dinero! ¡Qué sabes tú lo que es vender almanaques, bolígrafos y chucherías en la calle! ¡Si tú fueras vendedor ambulante
como yo, te darías cuenta que las ilusiones duran poco!
Pausa larguísima. Cambia la iluminación a una
irreal. Ale se acerca a la bicicleta (o motora) y la observa con compasión.
ALE: Los clientes se quedarán esperándonos y hablarán de nosotros.
Dejemos que ellos inventen nuestra leyenda. Hay adioses para siempre. Tal vez
sobrevivamos al tiempo.
Ale regresa a la silla. Desaparece la iluminación irreal y regresa la
anterior. Pausa larga.
EME: Mai dijo que tienes dinero en el banco.
ALE: Lo tuve. Lo gasté. Se acabó.
EME: Ténlo. Retázalo. Ahórralo.
Pausa. Eme se mueve de izquierda a derecha por el proscenio, observando.
Luego se detiene y observa a Ale. Pausa.
EME: El río sigue pasando por debajo del puente.
Ale no reacciona.
EME: Ale, vete a pescar al río.
ALE: Está seco.
EME: Yo veo agua.
ALE: Se murieron los peces.
EME: Están vivos.
ALE: Los mató el mostro de la central.
EME: Deben quedar dos o tres.
ALE: Pero saben a gas.
Pausa larga. Ale piensa y piensa.
ALE: Vamos a recoger latas.
EME: ¿A recoger latas?
ALE: Hace tiempo que no lo hacemos.
EME: ¿A recoger latas?
Pausa. Cambia la iluminación a una irreal. Ale se levanta y se coloca
detrás de la silla de ruedas. Están alegres y contentos. Ale lo desplazará por
todo el escenario simulando que están en la calle.
ALE: Eme, mira cómo nos miran. No lo pueden creer. Hay más ojos detrás
de las ventanas que los ojos que nos están viendo. Pero esos ojos no podrán
aguantar la curiosidad y saldrán a vernos. Estoy seguro que nos ayudarán.
Sonríe. Saluda. Con la mano. Sigue sonriendo y saludando. Que se contagien con
nuestro entusiasmo. Eso es, Eme. Lo estamos haciendo bien. “Estamos recogiendo
latas. Estamos en una obra caridad para los niños huérfanos. Esos pobres
desamparados. Cooperen con las latas. Con su cooperación le estarán brindando
alegría y esperanza a los rostros tristes y abandonados por la sociedad.”
Míralos, Eme, cómo responden. Quién dijo que la humanidad estaba perdida.
Gracias. Gracias. Gracias. Que Dios se lo pague. Eme, ves cómo la gente quiere
hacer el bien, ser los buenos samaritanos, pero la otra gente no le da la
oportunidad. Sigue sonriendo, dando las gracias. Tírale besos. Necesitan amor.
Ale devuelve a Eme a la posición anterior. Ale regresa a la silla.
Desaparece la iluminación irreal y regresa la anterior. Pausa.
ALE: Vamos a recoger latas.
EME: No quiero.
ALE: Vamos.
EME: Me molesta el sol.
ALE: Te presto mi sombrero de vaquero que me regaló John
Wayne.
EME: Tú no tienes ese sombrero.
Ale sale por la izquierda y regresa con un sombrero viejo.
ALE: Este sombrero me lo regaló John Wayne cuando le visité en Hollywood.
El me recibió en su oficina. Le dije que había visto todas sus películas. Le
dije que él era mi actor favorito. John Wayne se puso contento conmigo y como muestra de amistad me
regaló este sombrero que es una reliquia, que John Wayne usó cuando trabajó en su primera película. Cuando la
gente te vea en la calle con este sombrero de John Wayne, tú no tienes idea de cómo te van a envidiar.
EME: Hace calor.
ALE: El sombrero de John Wayne,
te refresca.
EME: No me gusta recoger latas.
ALE: Con las latas que recojamos podemos comer.
EME: ¿Qué tú hacías con el dinero?
Pausa. Ale sale por la puerta derecha. Cambia la iluminación a una
irreal. Ale llega con la caneca de ron en mano y bebiendo.
ALE: Date un palo conmigo.
Eme dice no con la cabeza.
ALE: Bebe. Beber hace bien al alma. Es una medicina que nos cura de todo
mal. No importa que problema tengamos en la vida con beber este líquido maravilloso
nos olvidamos de las penurias de este mundo. También nos llenamos de valor.
Esta noche me di a respetar. La gente cree que puede faltarle el respeto a los
demás. Juré que cuando volvieran a molestarme con sus disparates y alboroto les
daría un escarmiento. Y cuando el ministro Tribilín
estaba predicando de los impíos, entré con mi caneca de ron, lo quité del
púlpito, me apoderé del micrófono, y le canté cuatro verdades. ¡Cómo me
reprendieron! Se me acabó la medicina. Ya vuelvo.
Ale sale. Desaparece la luz irreal y vuelve la anterior. Pausa. Ale
regresa con un pedazo de madera, se sienta y lo observa.
EME: ¿Vas a hacer una guitarra?
ALE: Siempre quise hacer un cuatro. Pero ese tiempo pasó.
EME: Cántame una canción.
ALE: Un corito.
EME: Eso no. Cántame una de las tuyas.
ALE: Se me olvidaron.
EME: ¿Dónde está tu libreta de canciones?
ALE: Ya no existe. Desapareció.
EME: ¿Se la comió el ratoncito Pérez?
ALE: Tal vez.
EME: Pero tú puedes cantarlas.
ALE: No voy a cantar.
EME: Una.
ALE: Te dije que no.
EME: Por favor.
ALE: Está bien. Te cantaré una canción pero no es mía.
EME: Cántala.
Ale coloca el pedazo de palo como si fuera una guitarra. Luego que la
afina, canta Reloj de Roberto Cantoral. Eme lo escucha entusiasmado. Cuando Ale
termina de cantar, Eme aplaude, Ale se levanta, camina a la derecha, se detiene y lanza el
palo. Eme se le acerca, Ale lo observa, regresa y se sienta en la silla. Pausa.
Eme piensa y piensa. Pensando llega donde está la bicicleta (
o motora), la observa detenidamente, sin dejar de pensar, y la toca
significativamente. Poco a poco le surge una idea que se reflejará en su
rostro.
EME: ¡Qué idea! ¡Pero qué idea!
Ale lo observa y no comprende la actitud de Eme. Este sigue tocando la
bicicleta (o motora) y ríe. Ale comprende y reacciona.
ALE: ¡No se vende!
EME: Si no la usas.
ALE: ¡No se vende!
EME: Lleva tiempo parada ahí.
ALE: Y seguirá parada ahí porque no la pienso vender.
EME: La quieres más a ella que a mí.
ALE: Yo te quiero. Pero a ella la amo.
EME: ¡Hay que venderla!
ALE: ¡No se vende!
EME: ¡Pues cométela! ¡Ojalá y te dé una
indigestión de tuercas y tornillos! ¡Ojalá te
empaches con las gomas y el sillín! ¡Ojalá te
atragantes con el manubrio!
Eme se desplaza y se ubica mirando la puerta de la derecha. Pausa larguísima.
ALE: Eme.
Eme no responde.
ALE: Eme.
Eme no responde.
ALE: Eme.
EME: ¿Quién lo busca?
ALE: Su hermano.
EME: ¿Para qué lo quiere?
ALE: Para decirle una cosa.
EME: ¿Qué cosa?
ALE: Es un asunto personal.
EME: No está.
ALE: ¿Dónde está?
EME: Se fue.
ALE: ¿Adónde?
EME: Al cine.
ALE: ¿A qué?
EME: A ver una película de John Wayne.
ALE: ¿Cuál película?
EME: El sombrero del oeste.
ALE: ¿Fue al cine del pueblo?
EME: Quién sabe.
ALE: ¿Y cuándo vuelve?
EME: No lo sé.
ALE: Dile que vuelvo más tarde.
Pausa larguísima. Ale se levanta, sale por la
izquierda y regresa con una alcancía de puerquito. Eme la observa con la
esperanza que brilla en los ojos de Ale. Eme se acerca. Ale la mueve y se
escucha el sonido. Momento dramático y poético. Ale la rompe y se desilusiona
cuando ve que no son monedas sino arandelas. Eme se desilusiona también. Pausa
larga.
ALE: Voy a la tienda.
EME: No pierdas el tiempo.
ALE: Hablaré con…
EME: No vayas a rogarle. Mai está al llegar.
Pausa larga.
EME: Mai, avanza. No te tardes hablando con la
gente en la plaza. Dile que otro día te quedas y bochinchean. Esos hombres no
quieren que Mai los deje. No me gusta que ellos
hablen con Mai y la entretengan. Mai,
se enfría la comida. Queremos comerla calientita. Date prisa. Se está haciendo
tarde. Te deja el carro público. Mai, ven ya. Nos
estamos muriendo de hambre. Mai. Ale, ya se montó en
el carro. Le está hablando de nosotros al chófer. El
se ríe y los pasajeros también. Ya salieron. Dentro de un rato Mai llegará. Se acerca, Ale. Siento su perfume. Escucho sus
zapatos. La veo en el puente.
Eme observa por la puerta, pierde la esperanza y la tristeza invade su
rostro. Pausa larga.
EME: ¿Y Mai?
Pausa larga.
EME: ¿Y Mai?
Pausa larga.
EME: ¿Y Mai?
Pausa larga.
EME: ¿Dónde está Mai? Mai
dónde está?
¿Está Mai dónde?
Pausa larga.
EME: ¿Dónde está Mai?
ALE: Trabajando.
Pausa larga.
EME: Mai no llega.
ALE: Calma, ya llegará.
EME: ¿Qué está haciendo?
ALE: Está trabajando horas extras.
EME: ¿Cómo lo sabes?
ALE: Me lo dijo.
EME: ¿Cuándo?
ALE: Está mañana.
EME: No la vi.
ALE: Estabas dormido.
EME: ¿Qué te dijo?
ALE: Me dijo… que trabajaría horas extras.
Pausa larga.
EME: ¿Y Mai?
¿Y Mai?
¿Y Mai?
Pausa larga.
ALE: Eme…
EME: ¿Dónde está Mai? No veo a Mai. Por qué no llega Mai?
ALE: No lo sé. Déjame tranquilo. No me hagas tantas preguntas.
EME: ¿Y MaiMaiMai?
ALE: Mai no va a venir…
EME: ¿Y MaiMaiMaiMaiMaiMai?
ALE: Vas a seguir con el mismo sonsonete de Mai?
Todos los días es lo mismo. Preguntas y preguntas. ¿Y Mai?
¿Dónde está Mai? ¿Y MaiMaiMaiMaiMaiMaiMai? ¡Cállate ya! ¡Mai
se fue!
Ale se arrepiente de su ligereza. Eme se queda mudo,
inmóvil, sintiendo y pensando. Pausa larguísima.
EME: ¿Cuándo se fue?
ALE: Hace tiempo.
EME: ¿Cuánto tiempo?
ALE: Pregúntale a los relojes.
Eme observa todos sus relojes.
EME: Parece que se fueron con Mai.
Ale lo observa, se levanta, camina hacia Eme y lo abraza, mientras cae
el telón.
Febrero 1998
Puerto Nuevo,
Río Piedras, Puerto Rico.
Carlos
Canales. Nace en
Río Piedras, Puerto Rico, en 1955. Uno de los más destacados representantes de
la Nueva Dramaturgia Puertorriqueña (NEP) De los Ochenta. Fue becado para para
estudiar dramaturgia avanzada con el grupo INTAR de Nueva York.
Ha sido Presidente de la Sociedad
Nacional de Autores Dramáticos y ha sido merecedor de varios premios por su
labor dramatúrgica y educativa. Entre los premios
recibidos se encuentra el Premio René Marqués (compartido) del Ateneo
Puertorriqueño en 1985 con la obra La casa de los inmortales. Ha estrenado sobre treinta obras. Sus obras publicadas son: María del Rosario
(monólogo, 1986), Teatro. María del
Rosario y Bony y Kin
(2002), Teatro. Salsa, Tango y locura (2003) y El cine del Pueblo (incluye, Me
gustan las películas de Charles Bronson, El perro de
José Ferrer, …ROBINSON, …CAGNEY …BOGART y Bony y Kin (2004). Actualmente se
desempeña como profesor de la Escuela Especializada de Bellas Artes de Arecibo, adscrita al Departamento de Educación de Puerto
Rico.