Letras
Salvajes Número 7 2005
Ana maría mayol
A veces la violencia del silencio
se transforma
en la peor de todas las violencias
se acumulan
entonces
pequeñas muertes
que yacen
en las mudas orillas de los ojos
las palabras de amor
pierden sentido
caen como una lluvia
en el vacío
A veces la violencia
del silencio
se hace absoluta
golpeando
hasta en el aire
con los mismos silencios
revolcados
en medio de la lluvia
y siempre te despido
de idéntica manera
Ya no me pesa el aire
por tu ausencia
ni llueve mas
en medio de un diluvio
he comprendido que
después de todo
los árboles del bosque
en
soledad se caen
y nadie los empuja
solo se caen
LO PEOR DE MIS CERTEZAS
Lo peor
no es que piense que te extraño
sino esta sensación
de estar contigo
de tenerte en mis pasos
siguiéndome en las calles
en los espejos
detrás de mis miradas
o en los ojos de
todos
los que miro
o en los besos
que dejo o que recibo
Lo peor
no es que piense que te extraño
sino saberte siempre
en mis costados
saberte
siempre aquí
como una sombra
latiendo en mis sonidos
riendo en mis sonrisas
presintiendo tu aroma
en cada aroma
abrazando tu cuerpo
en cada abrazo
amándote
en las noches en silencio
amándote
en los días en silencio
Lo peor
no es que piense que te extraño
sino es esta certeza
de aún estar contigo
En cualquier parte
allí
donde nos encontremos
se deslizan complicidades
en el silencio mismo
del bullicio
y aunque las apariencias
sean distintas
y distintos los modos
de expresarnos
nuestras miradas llevan
equipajes de absurdos
las certidumbres de los sin sentidos
con un rumbo
que viene de los sueños
Sabemos sin hablar
cada palabra
que alguna vez diremos
al encontrarnos
soñamos
en las mismas direcciones
y escondemos las alas
para que no nos cacen
los cazadores de utopías
todas las otras lunas
y otras noches
este sueño sin sueño
este insomnio
todos los otros sueños sin sueño
y todos los insomnios
Soy estos libros
mis libros
y estos poemas
todos los otros libros
y los poemas de otros
este silencio que amo
y aquellos que me nombran
esta deshilachada sombra
estos costados
y los otros costados de la memoria
Soy este rostro
estas manos
estos recuerdos
este olvido
este presente y los otros presentes
que he
elegido
este aroma que viene de la vida
y estos hijos
con mis ojos
y sus ojos.
Y yo encontré tu
borde
y
me asomé a mirar
como uno mira
dentro de un pozo
el agua detenida
y yo encontré tu abismo
y me asomé a mirar
como uno mira
las laderas del vértigo
y solo pude ver
como mi corazón
se derrumbaba
cayendo lentamente
en tu vacío
La muerte nos espera
desde el comienzo
atrapa entre sus redes
aquellos sueños
vestigios del destierro
los primeros dolores de la piel
los últimos recuerdos
y se sienta a esperar
que la tristeza
se acerque a los abismos
apague el fuego
mate al corazón con sus disparos
en cualquier tarde
donde la lluvia traiga
en aguaceros
asesinado el asombro
La razón de este día
será estirar las piernas
desperezarme como un gato
mirar por la ventana
el horizonte
y sentir como el viento golpea
sobre el vidrio
Será
solo
esperar que nada pase
que la magia me envuelva
en sus imágenes
que transcurran las horas
lentamente
y hoy no será domingo
será miércoles
La razón de este día
será
planear tu olvido
cerrar la boca de los miedos
para encender los fuegos
que me pueblan
Ana María Mayol. Nacida en la provincia de La Pampa, República
Argentina en 1953. Desde hace mas de una década reside en San Martín de los Andes. Ha publicado numerosos trabajos de investigación
socioeconómica relacionados con su actividad docente en la UNLpam. En 1999 comenzó a presentarse a Concursos Nacionales e
Internacionales de poesía y cuentos obteniendo varias distinciones. Ha publicado poemas en varias antologías, como
Apuestan su voz en el cuento y la poesía (1999), Poesía y Narrativa-Homenaje a
Jorge Luis Borges (1999), Antología Multilingue “Letras de Babel” (2000), Letras derramadas
(2003) y Los nuevos escritores Latinoamericanos 2004 (2003), entre otras. Cuenta a
su haber con dos libros publicados: Riconto (2000) y
recientemente Ventanas Rotas (2004).