Letras Salvajes                     Número 6                                        2004

 

 

 

SalomóN Valderrama

 

                                                             

 

Las flores negras
 
Rosa de rosa, idéntica y sensible;
a tu ejemplo, profano y mudadero,
el poeta hace la rosa que es terrible.
               Martín Adán
 
La flor amarga que es figura esbelta
Está pariendo a su hijo el esperpento
Aquel que erigirá en el propio llanto
La flor que será la materia muerta
 
En el viaje infinito que es la vida
De ave negra hacia su agujero blanco
Que está suspendido al viajero manco
El creador de flores y de vida
 
Protector de los valles siderales
El juez de las estaciones. Naciente
Invierno que eres padre de las flores
 
Las muertas en el pecho crepitante
Del juntador de naves y de piedras
Aquel que será madre de las hidras
 
 
 
 
 
A dos flores
 
Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.
                         César Vallejo
 
El hombre de las flores está triste
Cimentado en las nueve nubes negras
Que son sus viajes a unas tierras rojas
Porque el sable ha soñado con su muerte
 
Ahora que su imagen está lejana
Y débil el reflejo de sus ojos
Ahogados en los meteoritos ciegos
Otrora quién sabe Luceros de Ana
 
Cuando la rosa era amada en las manos
Bañada a ardiente sol de medio día
Como veleros blancos por los ríos
 
Navegando en el viaje sin retorno
Hacia el destino ciego todavía
Donde el soneto es viejo y el amor tierno
 
 
 
 
 
El juguete que es la palabra
 
Me miran los ojos el cielo
Despertar sin vértebras sin estructura
La piel está en su eternidad
Se suaviza hasta perderse en la memoria
Existía no existía
         Emilio Adolfo Westphalen
 
La palabra juega 
Para sí misma 
Como juegan 
En sus juegos 
Las bestias sin palabras
 
En la ruta del pájaro 
Que siempre es él 
Como pájaro ajeno a la palabra
 
Entonces la palabra 
Se revuelca de memoria 
Como se revuelcan los que acaban 
Olvidando las palabras 
 
En el poema del viejo cantor 
El eternamente joven 
-Que ya parece despistado-
 
En la imprecación 
Se transforma 
Un llamado sencillo 
Que no perdona el olvido 
Que no ahoga las lágrimas 
En una despedida sorda y ciega
Ya para entonces Muda
Como la misma palabra
La que se aleja
De la bestia
De su juego
Del miedo de ser 
Olvidada 
 
Ella misma se inventa en la guerra
Ella misma es el invento que juega
 
Tan vieja 
Como la misma palabra -palabra-
Como la misma guerra -guerra-
Como el mismo hombre -hombre-
Como la misma bestia -bestia-
 
Y los niños también juegan
-Los niños juegan a la guerra- 
Con sus juguetes 
Petálicos, fálicos...
De hombres 
Hacen la guerra 
Donde juegan 
Con sus juguetes 
Metálicos, matálicos... 
 
Y donde la guerra fue juego 
Ahora ya es el juguete
Del niño viejo
Aquel que quiere inventar la última palabra
Fin. 
 
 
 
 
 
Te veo poesía
 
de citas y visitas
a las que asisto puntualmente 
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.
       María Emilia Cornejo
 
Te veo bañada 
En estas mis hojas
Color de la vida
Te veo resuelta 
En estos tus pasos
Delicados poemas
Color de las flores 
Perdidas 
En el viejo sendero 
Caminando 
Contemplando absorto el río
 
Como viajera pura 
Apegada 
A esta bañada de flores ladera 
Color de la vida
Te veo perdida 
En estas laderas 
Bañadas por la lluvia negativa
Aquella que en vez de caer
Sube parriba
Como suben tus pasos luchando
A favor de la vida
 
Te veo dolida 
En estos mis versos
Color de la vida
Color 
De esa herida
Que yace 
Pegada 
A tu muslo
Como una sonrisa 
Que sangra
Cuando no es amada. 
 
 
 
 
 
De Lampa para El Porvenir
 
Ignoro otra mirada que no sea como un vuelo
reposado y profundo, ignoro otro paso lejano,
ola que fuese más clara que la vida en mi pecho.
                   Javier Sologuren
 
Yo siempre he estado en el mundo 
Ahora que me puedo acordar de mi futuro de mi presente 
Y sin pronunciarlo en lo que me antecedió 
 
En mi volquete sellados están 
Mis siete años felices 
Con juguetes bañados de un cariñoso océano verde 
Donde salta la vida 
Y se bañan las aves brillantes 
 
En ventanales de eternos crepúsculos 
Viajeros 
Mis ojos cambiantes en mí 
 
Ave de verano pintado en invierno 
Como recogido en el otoño perdido de setiembres 
Que a veces muy pocas me han hecho llorar 
 
Solitario en mi cuna de barro 
El abismo que me insita también a volar 
Un cernícalo de refracción sedosa 
Rodeado al ataque en las cimas 
Del cojo ratón estaré
Maltratado con una copa de puro alcohol  
Al olvidar mi tristeza 
Al recordar mi futuro los colores violeta 
De mis (s)alas de estar 
 
Siempre tan solo 
Como siempre parece que estaré aquí 
En mis cuadros de colores 
Donde el trazo de loco rememora 
En mi muerte el siglo XIX 
Cuando no me llamaba Vincent van Gogh 
Sino ahora cuando estoy solitario en el Perú 
Dejo a mis amigos querer y amar lo que ya no se puede 
Así como un único Víctor Humareda 
 
En mi camioncito vestido 
Del color que yo quiero 
Ahora que se me permite poder 
-Lo que quiero es volar-
 
¡Pero de Lampa para El Porvenir!         
 
 
 
 
 
Flores y crisálidas
 
unos hombres inmortales
los que cambiaron las historias
los que alimentaron la sangre
los que vivieron por algo
y nunca se cansaron
       En el mural, de Encrucijada
 
Leonardo Guaguin Botticelli Cusco  
Baudelaire Mallarmé Poe Vallejo 
Arcimboldo Rubens Guy El Greco    
Eielson Breton Gaudí Picasso Safo 
 
Byron Emilia Dante Moro Dalí 
Westphalen Arguedas Adán Rimbaud
Goya Joyce Mariategui Heraud 
Delgado Huidobro Darío Martí
 
Vincent Lam Matisse Rulfo Botero  
Cervantes el Inca Miró Borges
Blake Kant Rivera Neruda Homero  
 
Heidegger Paz Camus Sófocles
Guayasamín Marx Ingres Gabo Platón
Sartre Nietzsche Eguren Belli Napoleón
 
(...)
 
 
 
 
 
La fuenteflor
 
Y mi cuerpo será gozado
Trescientas veces más de lo que tú puedes
Imaginar
 
He ahí mi venganza, pequeño
He ahí mi goce.
         Patricia Alba
 
El pintor de las altas cumbres sueña
Olvidar la geometría plana
Para poder hacer en la manzana
A la mañana descubierta niña 
 
Como fuente del bebedor del cielo 
Y del raptor de largas flores solas
Las desdichadas hijas de las rosas 
Por las ventanas los besos del hielo
 
El sometido a la joven historia
Aquella que es escasa de los triunfos
Casi desconocida en la memoria
 
Vieja como es la madre del artista
Inventado por los hechizos brujos
El pintor de la fuenteflor más alta
 
 
 
 
 
No tiene que estar sino queremos
 
a José María Arguedas
 
Como un cuerpo 
Podrido 
Hace 500 años 
Tu cabeza está 
Bajo el pacífico mar 
De ese puente 
Donde está 
Depositado 
La barcaza del sol 
Esperando a su nave 
Secreta 
Esa que lo conducirá 
A prostituir 
El propio cuerpo 
Desnudo 

 

 

Salomón Valderrama.  Nace en Chilia, Departamento de La Libertad, Perú, en 1979.  Desde 1986 reside en Lima.  Ha publicado Encrucijada, entre el amor y otras pasiones, primera parte (2002) y Anemómetro, entre el amor y otras pasiones, segunda parte (2003).  Puede visitarse su página web: http://groups.msn.com/circulointernacionaldelapoesia/salomonvalderrama.msnw.

 

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