Letras Salvajes                     Número 6                                        2004

 

 

 

Lady López

 

 

 

AYER

 

Ayer vi. tu rostro desgajado, sin dientes

tus brazos se aferraban a mis huesos.

Tus ojos me miraban sin miel, sin hiel

Desgarrado, sin palabras siquiera,

en el quicio del abismo, me pediste

quédate, siéntate, no te vayas todavía.

 

 

 

 

 

LA MUERTE

 

El amor es un ave de muerte,

me estoy muriendo,

te estoy amando.

Por favor, muérete.

 

 

 

 

 

EL CONJURO DE LA NOCHE

 

I

La noche está de mi lado, es la noche de la magia. La luna nueva en el centro del cenit asediada por un ejército de estrellas, sopla el viento del oriente, sube el canto del cenzontle. Huele a musgo, incienso, sal y yerba. Huele a ti.

 

 

II

 

La noche está de mi lado, que no me falta nada. Olfateo al lobo con sus ojos tibios al acecho de mi alma corrompida. Llueve en el desierto jade, ámbar y un corazón en la garganta. Es la hora del ensueño, es la hora del olvido.

 

 

III

 

La noche está de mi lado, luz y sombra se acompañan. Cardo o ceniza bajo la luna clara, a la sombra del árbol. Destierro el vestido blanco de este cuerpo dividido, desabrocho mi piel y unto rosas, sándalo y miel. Es la noche del presagio, es la hora del conjuro.

 

Arribo a tu voz sin viento,

surco en tus ojos fuera de todo titubeo,

oscilo en tu mirada sin huellas de vacío,

palomas tus pupilas,

luna menguante,

néctar tu boca,

fuego nuevo,

sol creciente,

detengo este instante para que nadie nos vea.

  Me pierdo en ti.

 

 

 

 

 

Bajo tu piel germinan las caricias alcalinas,

advierto en tu océano la quietud del silencio,

me apodero de tu cuerpo lluvia clara, rancia y muda

soy tus manos, soy tu luz, soy tu ausencia

deshojo tus ramas que anuncian sueños compartidos.

Amanece, que no quede duda,

                      Desperté en ti.

 

 

 

 

 

OTRO SECRETO DE LA NOCHE

 

Tus manos tibias acarician

mis labios húmedos.

Tiemblan al desprender el himen

de esta piel que tanto esperas.

Suave pétalo del rocío

que da la calma.

Con un beso me abres el infinito.

Luz sin sol, suave al viento.

 

 

 

 

 

Soy piel de manzana

 

Soy piel de manzana,

llevo el rocío del otoño entre mis muslos

soy lluvia anticipada a los tiempos, a la nada.

La luna fue hecha para mis pechos, para mi río.

 

Extiende tu cuerpo alado sobre el mío

vacila entre un labio y otro

expía en el moho de mi boca

dame el abismo de la aurora.

 

Déjame bordear por las orillas de tus ojos

naufragar en el hastío de tu mirada

profanar el caudal de tu alma

reposar en el centro de tu ombligo.

 

Mi vientre está desierto

anida pájaros en la sombra

pende un corazón en el exilio.

 

¡Ah! Las caricias de viento

anuncian la exacta soledad

frágil mariposa del olvido.

 

 

 

 

 

LA VENTANA

 

Erguido aún, el viejo álamo destierra su follaje,

sus ramas tienen el vacío que dejó el pájaro celeste,

se acerca el ocaso con la madrugada marina

las nubes reposan en las alas del crepúsculo ámbar

en el gris, el invierno susurra en la oscuridad.

¡Es cierto!, la noche más bella está del otro lado del cristal.

 

El paisaje es efímero, inmemorial.

Se renuevan las horas, el musgo,

las nubes, el alba, el polvo.

Si Dios estuviera al pie de la ventana

sería testigo de ello para acabar con todo.

En el poniente de la alcoba cuelga la ventana.

 

 

 

 

 

LA SOMBRA

 

Una suave tarde y la sombra desasida,

a lo lejos, el hastío de momentos

perfumados con sollozos de rosas.

 

Sobre la mesa, los pensamientos

le anuncian la batalla perdida.

En un hilo se juega la vida por diminutas cosas.

 

 

 

 

 

¿A qué sabe el color de la poesía?

 

He llorado torrentes de brisa incolora

mi garganta se ahoga en el fango.

desdibujada, lejana, pétrea,

así cruzo el vacío.

 

Despierto y no he dormido,

mi boca permanece alerta

para que penetre la fuerza del silencio

mientras transito por el sueño.

 

Abrigada por las nubes,

me estremezco como agua llovida del cielo.
Deseo mojarme con el sortilegio del agua,

¡cúbreme de ti, acógeme de la tempestad!

 

La realidad se torna en posibilidad insospechada,

en el momento mismo en que la noche

y el silencio total es la ocasión propicia

para la contemplación de las estrellas.

 

Cuando me invade la ausencia,

manan las voces de mi alma, 

          el infierno me habita, la palabra me redime.

levanto una plegaria perpetua, expío mis culpas.

 

Dios me ha tocado con la magia

juego con el Verbo Divino hasta deshuesarlo,

luz y sombra se entretejen

les extirpo el polvo, aura y fuego.

 

Habito el universo del color,

exploro la infinitud del firmamento,

desierto, selva y bosque son la partida

no existe certeza de llegada.

 

El color de la poesía es el de mis ojos,

que advierten sin pronunciar el azul perpetuo del mediodía,

luz y sombra traspasando las murallas de la incertidumbre.

palabras a lo largo y ancho de mis sentidos.

 

Bosquejo un abrazo cálido y ya cercano,

un beso tibio a la media noche

un poco de seducción con susurros al oído,

abrazos fugitivos y caricias mudas.

 

Desde las entrañas, me fundo con el ocaso

estrecho el universo sin fronteras,

sin paralelos ni meridianos.

 

 

 

 

 

Todos te nombran

 

No hay mar que no te nombre

ni cielo que no te anuncie,

cabalgas en las cordilleras de mi mente

gaviotas del augurio aquí presente.

 

Las horas secas

los grillos impacientes

el reposo de la tarde

una banca en la plazuela

me hacen recordarte.

 

Un perro callejero

muestra su mirada buena

y me lleva al centro de tus ojos

refugio de los míos.

 

Del bar surgen las notas

de una vieja melodía

te acercas a mi oído y al roce

suave de tus labios

la cantas dulcemente.

 

Llegaste en primavera

tejiste un cuerpo soleado

prendido con alfileres a tu follaje

ahora naufrago en la espesura.

 

Cruzo por la calle anidada a tu cintura

Infecunda reposa mi cabeza en tu hombro

ostia, pan y vino para consagrarte

Mi corazón emprendió este viaje

manantial que no regresa.

 

Afuera llueve,

cenizas en mis ojos

cuando solo quiero olvidarte

las nubes te han traído

todos te nombran

estoy lista para recordarte.

 

 

Lady López Zepeda.  Nace en Ciudad de México en 1956.  Hasta ahora su poesía permanece inédita y aparecen publicados en algunas revistas virtuales, tales como Casa de Asterión, Obra del día, Letralia y Mecenas.

 

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