Letras
Salvajes Número 6 2004
Esteban CHARPENTIER
DECÍ POR QUÉ NO
QUERÉS
Y nuevamente la
palabra te invita a morir,
y te preparás
ceremonioso, vas a la cama,
te vestís de blanco mortaja,
te corregís el pelo,
te acostás
sereno, desnudo de anillos y sin dientes,
estirás las piernas con sus últimos crujidos,
cruzás los brazos, pensás,
tal vez sea éste tu primer abrazo.
La palabra que te
invita a morir,
la que escuchó tu padre,
la abuela francesa,
tu perro enfermo y el desaparecido,
anda de visita, de ronda.
Y cerrás
los ojos de miradas,
te alistás
a escuchar
primero el silencio,
luego unos pasos,
unos labios que se acercan a tu oreja,
un aire cálido con olor a ajo,
un susurro.
La palabra que te
invita a morir,
te acomoda la infancia,
no se ríe de los sueños,
es una náufraga de la primer
llovizna,
reverbera mientras muerde tus miedos,
baila con fulgor de cuervos
pero presume de paloma,
grita.
Nuevamente la palabra
te invita a morir,
y esta vez, con una sonrisa descalza
de tristezas,
aceptás
HANDICAP
La culpa fue de Girondo, Oliverio Girondo,
que metió en mi cabeza enamorada
la oscura idea metafísica
de que una mujer puede volar.
No es cierto señor,
no lo crea,
las mujeres no vuelan
sino dígamelo a mi
aprendiz de poeta, dramatugro,
que llevé a esa fémina magra
a la cumbre de los Pirineos,
a la Torre de Londres,
a los fierros
parisinos,
y le pedí que lo hiciera,
por ahora no decía, no.
Entonces intenté más
alto
la llevé a las nubes,
a Dios, a las estrellas,
y le dije volá,
volá conmigo ya,
para nada.
Pero insistí
Oliverio,
y quise hacer el amor volando,
y la subí a mi corazón superesport,
y a mis ojos de murciélago lívido,
y a mi alma de ángel temible,
pero nada, nada de nada.
Las mujeres son todas
terrestres, pedestres, sangrantes.
Ahora cuando llueve,
y me faltan,
salgo a buscarlas a la altura del
cuello, con espaldas,
y antes de cualquier beso,
les susurro al oído,
sos vos..... sos
vos
LA TRECEAVA
REVELACIÓN
(Se
me cayó la autoestima)
Me dejaste abajo de un farol
Juan Gilberto
Soy el premio menor,
la equivocación manifiesta,
el príncipe pálido,
la pizza fría de tu pijama party,
Soy el pelotazo en
contra,
el problema mismo,
el garrón engangrenado,
el último orejón del tarro sin dulce
la resaca.
Soy el separado, el disgregado,
el descosido, el descamado,
el pozo vacante,
la pesadilla hueca,
la regla confirmada,
el metáforo
pinchado,
el deprimente, el depresor, el
deprimido de pomelo.
Soy de Ferro
verdolaga, soy poeta, ave negra, manosanta.
Soy la peor de todas...., el peor de todos,
la peoranza.
Pero aproveche Ud. señora,
cómpreme un número por favor,
me queda el 13 y me gana,
aproveche, ya que el día en que la palabra y
el corazón tengan valor,
los poetas naceremos pingüinos,
y nadie, pero nadie, ama a esos
bichos.
AMARECER
El mar se resiste a mis obstinados intentos de comprenderlo.
Alessandro Baricco
Hoy el mar amaneció
en mi cuarto
y esta no es una metáfora del vino.
Arremetió de bruces
con su galope de arena,
intentó pinceladas encendidas,
en unos barcos moribundos.
Me gritó a los ojos
con la fuerza de un ahogado inerme,
sediento de algas y de rocas blancas
en la costa de un vientre.
Ah mar...,
devuélveme,
con espuma azul de ceremonias,
con mi canto imperfecto y tartamudo,
con la prisa de las mínimas acciones.
Devuélveme,
que las olas hoy sean tu palabra,
la estocada perdida y manifiesta,
la mirada sin raíces ni miedos.
Estás sobre mí,
ahora, me vas comiendo lentamente a
sueños,
me dueles una y otra vez
con tus espinas de sal,
me amarro, me amarras.
Ah mar...
estoy contra la pared latiendo,
todo es tormenta, lamento antiguo,
deseo,
y la luna dice que debes irte, mar
irte,
entonces me zamarreas,
me envuelves en promesas de regresos,
augurios de vacío.
Ah mar...
esta noche he de convocarte,
desplegaré mis insignias de poeta,
izaré la bandera del desierto,
y esperaré hasta que salga el sol;
para entregarte de una vez y para
siempre
los despojos baldíos de mi alma.
ACHERONTHIA ATROPOS
Ha llegado el tiempo
de andar en poemas,
alguien ha dado la señal
de los últimos soles y las primeras
lunas.
Voy a caer sobre ti
como una bendición tardía.
Ya no soy yo el que
va de tu mano,
el que te lleva de ojos.
Por eso digo que no
me busques,
ni siquiera en la tristeza,
ya no estoy ,
y si me ves, si alguna vez me
vieras,
mira si estoy a la altura de mis
hombros,
o dentro de una canción ajena, pero
mía.
Porque lo que faltó
decir ya nunca vas a escucharlo.
Ya no aceptaré tus
preguntas negras,
me vaciaré de vacilaciones.
De ahora en adelante,
cada día construiré una mañana,
después una tarde y por la tarde la noche.
De algo van a
servirme
los mapas de las mujeres que tanto he
escrito,
y mis sentimientos de pájaro
que lanza serpentinas rojas de sus
pupilas.
Así llegaré andando
hasta volar,
y transformarme al fin,
en una criatura alada
de circunstancias mínimas.
La acheronthia atropos,
"mariposa de la noche",
hijo del último sol y de la primera
luna.
Me
lo pedía el corazón...
A María Laura Funes
Me lanzo en un abrazo
de baile en vientos.
Señalo a la luna;
no indico su voz ni su verbo.
La arena de la mujer
que me aprisiona,
marca en la clepsidra,
la buena espera,
la hora inmediata
del encuentro sin tiempo.
Vuelve el gesto
repetido otras veces,
que empieza
en el ala de un pájaro
y termina
en tus manos de agua.
Acaso la unción de tu
cuerpo
deambule hasta el tedio
por mis venas sordas.
Tu sonrisa se
envuelve
en el camino de la noche desierta.
No hay dulzura de pan
que no te encuentre
en mi boca
abandonada de mieles.
El aullido del mar,
el réquiem de Mozart
duelen
igual que la certeza de que nuevamente
el final es un poema.
Ah, si no sufriera
tanto, cada tanto
cada vez menos, pero más.
LAS MUCHACHAS QUE YA
NO
Las muchachas que ya
no puedo amar
llevan enjambres de peces alborotados en
sus mochilas,
tiñen sus cabellos del color de las
hojas del ciruelo,
vuelcan collares de almendras en sus
camisas,
desvirgan sus orejas
con setas y caracoles hundidos.
Las muchachas que ya
no me miran
vuelan con alas de seda de bautismos,
toman lo que quieren de los escaparates
elevándose en un vuelo infinito,
llevan guirnaldas encendidas en la
frente,
y una cajita de música por vestido.
Las muchachas que ya
no me aman,
me dicen, señor me da permiso ?
tienen un aire tan elemental, tan Blancanieves,
que piden desvestirse con la luz
encendida
y muerden las manzanas de a poquito.
Las muchachas que ya
no me nada
portan panales pequeños en sus corpiños
y vierten sus primeras mieles
escarlatas,
en el trono de un príncipe maldito.
Las muchachas que
digo, que ya no conmigo,
llevan entre sus piernas
perlas y animalitos.
Dicen que sí tantas
veces,
que enamoran hasta a los grillos
y lanzan por las ventanas
sus desnudos cristalinos.
Las muchachas que ya
ni mirar puedo
se sacan el corazón para exhibirlo,
tienen dientes de risa nacarada,
pies de mariposa albina,
boca de azúcar y membrillo.
Las muchachas que ya
no puedo amar, ni me aman ,
que ya no me miran, ni miro,
las muchachas que ya no me nada,
que ya no conmigo,
traen la muerte blanca en sus caricias
y yo les acerco la mejilla
en una suerte de suicidio.
DELIVERY
negrita ¿te has dado cuenta que sería
capaz de comer vidrio por vos?
Rodolfo Edwards
Suena dos veces el
timbre en el cuarto
...silencio
después otras dos en el tercero
te levantás
desnuda y desfilás por la alfombra
con tu estela de adagios
-suba por favor...
esta abierto?-
te vestís mínimamente
encontrás una sonrisa cómoda, dos moneditas y abrís
-arrolladitos
primavera, salsa agridulce,
ah... el chaw fan con camarones
viene con un poeta de regalo
lo quiere?-
-no sé y... qué come?-
-nada señora, solo
agua durante todo el día
con eso le basta
escribe llora y la mira sin parar,
siempre-
-está bien, déjelo, y
si no lo quiero más qué hago?-
-no se... hasta
luego-.
De esa manera volví
hasta tí,
como un milagro
durante cuatro días y sus noches te
dediqué
mis mejores poemas, mis más tiernas
lágrimas, mi mirada
el viernes alquilaste Armageddón
pediste pollo con almendras y cerdo frito
para dos
y con tu mejor sonrisa
le suplicaste al chino en inglés que
me llevara.
En una esquina de Bulnes
paró la bicicleta junto a un poste
me acomodó para los cartoneros
y me dejó, si volvía con otro poeta
el trompa seguro lo echaba
Ahora viajo en el
tren blanco, hacia José León Suarez
entre latas de guinnes
negras aplastadas
acá somos tantos los tristes mi
amor...
que la miseria de mi corazón
se siente al fin acompañada.
MERCY
Adónde vas
Donde me llevas
Con tus barcos de
humo
Y los enseres
melifluos del tiempo
No sumes más migajas
A mi espíritu hundido
Cualquiera puede
mirar
En mi los ,fondos
La necia esgrima de
estos verbos
Los avatares que me
provocó el silencio
No está de más que me
persigne
Quiebro así tu manera
de retenerme
Los sortilegios
rutinarios de tanto desencuentro
En la cadencia suave
de tus sienes
Que inducen
lentamente hacia el olvido
Adagio en el sol
Dame esta vez una
señal
Dime:
Si en la bitácora de
tus milagros
Existe un puerto con
mi nombre escrito.
NAINILEVEN
Para Craig Czury
Ella disfruta de su cuerpo
en la mirada de él.
El la ve con las manos
y la viste con sus ojos.
Alguien los espía con un prismático
desde una torre que está por estallar,
siempre lo hace.
El piloto observa aproximarse un espejo
la imagen del sol, su propia imagen,
un hombre que espía
con un prismático detrás de la ventana.
Otro desde el aire suelta al piloto
hace un gesto religioso en señal de victoria
y esboza una mueca que no se entiende.
Una japonesa mira al cielo con su cámara sony
un niño le tira de la pollera
y ella desvía su lente hacia un avión que aún vuela.
Un mexicano le ofrece un chupetín al niño,
con la otra mano toca en la armónica en re
una canción que repetirá dos años después,
en un acto de Dolores y poemas,
por su hija que estaba limpiando un baño.
Un perro al que le harán un
monumento
orina sobre el sombrero de un bombero
que no festejará su próximo aniversario
y lo patea con su bota de caucho.
Su mujer que ya no lo ama
lo despidió con un ojalá te mueras
al salir del departamento a la mañana.
Nosotros que nos habíamos quedado en casa
bebiéndonos los abrazos
estábamos mirando la tele en la cama
mientras suena el teléfono
y no contestamos, no podemos levantarnos.
Por un tiempo largo
no sabremos que hacer
ni qué decirnos.
Conjugación del
verbo AZNAR
Yo azné y lo voté
Tú aznaste y también te equivocaste
Él aznó y nos emBUSHó
Nosotros aznamos pero no lo volveremos a hacer nunca más
Vosotros aznais si lo apoyais
ELLOS AZNAN SOBRE EL
PUEBLO DE IRAK
TEATRO MÁGICO - SOLO
PARA.....
En las tempestades de
mi recuerdo
señalas las oscuras calles golondrinas
donde me exiliaron los articidas
Pero tú, mariposa
verde, intenta
solo intenta descifrar mi enigma
la minuciosa telaraña de delirios
los enjambres anquilosados de mi
vehemencia
y que no te ahuyente mi presbicia
visítame, venme a ver, invítate
eres mi fiesta,
que la orquesta de mis deseos
te erija un homenaje
porque he esperado para verte siete
muertes
Siete muertes he
esperado para verte
tiempos inexactos de dulces equivocamientos
Y ahora que suena el
vals de la memoria
te revive en su bulimia
te consagra de elementos
expresa en tí la
mayor de sus delicias
el vaivén enloquecido de tu sueños.
Soy el que mira las
calesitas de la nostalgia
el que va a llorar hasta el humedecer
la pólvora de su armamento
el que hoy te consagra
sin mishimas
ni artificios
geisha de su milenio
celébrate,
eres mi fiesta
la sortija azul de una vuelta más
en los laberintos del verso.
Festéjate, sé la
alegría egoísta
tomaré para mí
las máscaras de la censura
y en un idilio itinerante y ebrio
iré construyéndome en tu arena
( proyecto
enamorado )
dejaré para ti las banderas
y el destino de los vientos
que soplan desde tu blancura.
Viviré si por favor
me lo permiten
un poco distinto de como es debido
BLUMBER ETIQUETA NEGRA
Los que hubieran querido decir otra última palabra / Los que con
quien tanto querían / Los que por tanto tan poco / Los que por tan poco tanto /
Los que no pudieron parar de tomar y fumar / Los que debieron haberlo hecho /
Los que suavemente / Los que violentamente / Los unos y los otros (les uns et les autres) / Los que el
viento se llevó / Los que el mar / Los que pusieron todo / Los que tomaron poco
/ Los hombres perinola / Los que "algo habrán hecho" / Los que
"se la estaban buscando" / Los que "sabés
como terminan esos" / Los buenos para nada / Los nada pero buenos / Los
que por H por I por V, los miserables / Los que pese a tanto / Los que por
descuido / Los que por olvido / Los que mala praxis / Los que no se la sabían
todas / Los que sabían demasiado / Los que "pobrecitos no van a sufrir
más" / Los que no quisieron seguir más / Los que igual siguieron / Los que
"uno menos que alimentar" / Los que de tal palo tal astilla / Los que
"entran por una puerta y salen por la otra" / Los que no aprenden más
/ Los que "hay que matarlos de chiquitos" / Los que "hay que
matarlos a todos" / Los que "sin comerla ni beberla" / Los que
por borrachos / Los que no quisieron hablar / Los que anónimos / Los que
homónimos / Los que no bendecidos / Los que no bautizados / Los que no
sacramentados / Los que "Señor Juez:..." / Los que vieron lo que no
tenían que ver / Los que no vieron nada / Los que "por las dudas" /
Los que "ya que estamos" / Los que el destino / Los que bala perdida
/ Los desgraciados / Los que "in itinere" /
Los que accidente inculpable de trabajo / Los que dolosamente / Los que
culposamente / Los que curiosamente / Los que por mala leche / Los que por
leche mala / Los bien nacidos / Los mar muerto / Los que ¡saquemeló
doctor! / Los santos inocentes / Los que separó la muerte / Los que unidos
vencidos / Los que por nostalgia /
Los que en paz descansen.
Esteban Charpentier. Nace en Buenos Aires, Argentina, en 1958. Ha publicado sus textos en diarios y revistas de la Capital, del interior
y del extranjero. Parte de su obra integra diversas antologías poéticas y sus
poesías fueron traducidas al inglés y al francés. Colaboró en suplementos
literarios de diferentes diarios y revistas. Publicó Taller de memorias (1986),
La otra luna (1991) y El jinete de tu galope de risas (1997), Queridos Poetas:
Homenaje a los poetas de España (1998), Final Poético (1999), Me lo pedía el
corazón (2001) y Me Alejo Charpentier (2003). Condujo
programas radiales que se centraron en la actividad poética. En la actualidad
coordina el anticiclo de poesía “El Aullido,” junto a
Héctor Urruspuru. Organizó con Héctor Urruspuru y Juan Daniel Perrotta
la Primera Contraferia del Libro 1998. Conduce el
ciclo poético “Maldita Ginebra” en el Abasto desde el año 1997.