Letras Salvajes                     Número 6                                        2004

 

 

 

Claudia panno

 

 

 

Relatos del circo

 

 

Las penas del ciclista no tienen manubrio

 

       Con el filo de la rueda sobre los tablones describe círculos de acero.

 

       Avanza y se detiene. Sus manos arrojan pájaros incandescentes, que son palotes cuando caen. Muerde una barra de metal y se le parte la muela. No llora.

 

       Demuestra cordura en los extremos.

 

 

 

No hay más conejos que repartir entre el público

 

       Tiene el secreto de los ángeles, el rey de corazones, la flecha que tensa el arco. La cábala en la punta de los dedos para convertir la sustancia.

 

       El sombrero da a luz una paloma, que olvidó su condición en el pasaje y fascina al auditorio lanzando cuchillos al blanco.

 

       Al terminar la función, todos le piden el trabalenguas que impida a los dioses despertarse.

 

 

 

Variaciones del encanto

 

       Entra en el cubo de vidrio, y el aire se llena de escamas. Como si supiera a qué la reduce el espacio. Vertiginosa, rígida u obscena según el ángulo de observación.

 

       Estrella de nácar girando sobre su eje. Hace la redondez, el nudo. No tiene esqueleto ni cárcel. La falta le permite la realización del acto.

 

       Sale del cubo a recoger las flores.

 

 

 

Quién mueve las cuerdas musicales

 

       Hace pie sobre el alambre. Suelta guirnaldas. Hay un féretro esperando.

 

       Busca inspiración en la velocidad. Sujeto a un paraguas como a un flotador que lo salva del naufragio. En las antípodas, toma aire y vuelve a empezar.

 

       Todas las noches, boca abajo, en el fondo del baúl, sueña con errar el paso.

 

 

 

El último número, el de las leonas, emperatrices destronadas

 

       Cuánta vanidad hay en sus colmillos. Nadie les dijo que la supresión de un hábito debilita las fuerzas. Aunque se piense feroz la mordida, brutal el desgarro, no hay oportunidad de vencer en el combate. Porque los grilletes, la comida a tiempo han disipado la propensión a la caza. Ejecutan el salto del fuego por costumbre.

 

       Es privilegio de las bestias mirar al adversario de frente.

 

 

Claudia Panno.   Nace en Buenos Aires, Argentina, en 1966.  Cuentista y poeta.  Ha publicado en las antologías El placard (2003) y Mientras limpiamos la jaula  (2001).  Sus trabajos figuran en las revistas argentinas Vientos de tinta, Cazadores de utopías y El broquel, y en la revista puertorriqueña El Cuervo.  Sus poemas aparecen en el portal cibernético: www.poesiaargentina.8km.com.  Fue conductora y co-productora del programa radial “Mejor, esos mundos,” transmitido por Radio Fénix.  Claudia Panno ha fungido como vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Escitores (SADE) de la Zona Norte.  

 

 

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