Letras
Salvajes Número 6 2004
César sánchez Beras
La tristeza del Inca
Acuclillado y triste al borde de la acera,
los turistas contemplan su rostro estoico y serio.
Reducida al escombro la mano que tuviera,
el cayado del Inca, el poder del imperio.
Mira un gran edificio levantarse imponente,
y ve achicarse el mundo de su mundo pequeño.
Quien domara la roca y al oro refulgente,
hoy ve pasar su vida cual si fuera un mal sueño.
Ayer hijo del sol, hoy hijo del ultraje,
fue señor del desierto y de la primavera,
rubricando la piedra con sus lejanas huellas...
Acuclillado
espera al
final de su viaje,
aunque solo le quede del imperio que hiciera
un grano de maíz empolvado de estrellas.
A diario
A diario en algún puerto alguien rompe los remos
y entierra sus espadas, sus ánforas, sus sueños,
sepulta con sus velas la esperanza raída
o le entrega a las algas lo que queda del miedo.
A diario
atracan barco las playas del ensueño,
alguien iza las velas, desparrama el silencio,
y desentierran voces, construyen barcarolas
se arrojan nuevas flores al pie del sortilegio.
Nacer, morir de nuevo, vencer a la agonía,
levantarse del fango, inventar otro día,
correr tras esa música que nos invita al sueño...
Desmayar, resistir, volver a izar las velas,
desmontar la penumbra que ahoga la alegría,
y tornar a perderse igual que barcos viejos.
que achicó en sus pupilas un lejano confín,
que por primera vez de una boca quimérica,
oyó hablar de Neruda, de Frost y Ho Chi Minh.
Amo este chino triste que no oyó de Vespucio,
que desdeña el Kung Fu y el Año del Dragón,
este escuálido Buda que idolatra a James Bond,
porque no lo dejaron conocer a Confucio.
Amo este espejo extraño donde miro mi vida,
con su inglés de Hong Kong
y mirada perdida,
cercado en la muralla que perdió en el camino...
Amo este chino triste, este pobre Quijote,
que tuvo por La Mancha la cubierta de un bote,
y vino a vencer solo este enorme molino.
Amo este amor que nace
y deshace los hilos secretos de su angustia.
Amo este amor que tiene como las flores mustias,
una rara belleza de perfume inocente.
Amo esta cicatriz que llevo en la nostalgia,
esta sombra que tiende sus alas en
mis días.
Amo esta espina añeja que empaña mi alegría,
esta carne que hierve cada noche en su magia.
Por eso voy sonriente por entre el laberinto,
quitándole los pétalos a la flor de mi instinto,
escondiendo las huellas que nacieron por verte...
Por eso voy bebiéndome la noche en el latido,
con la sonrisa ajena del guerrero vencido,
con un amor que vive cada noche su muerte.
Amo tus labios claros
la claridad que viste tu corazón de lluvia.
Amo tu cuello largo donde sé que el otoño,
abre surcos por donde regresa la vendimia.
Amo tu pelo suelto, tus piernas sublevadas,
tus caderas de montes, pinos y madreselvas.
Amo tu risa miope que buscando mi pecho,
atraviesa mis sienes con límpidas palabras.
Amo andar en tu olor, beberme tu mirada,
desanudar tu gozo, oírte cantar el alba,
descifrar el conjuro que puebla tu cintura.
Amo el vuelo que soy cruzando tus volcanes,
el párpado que cruje la puerta que se abre,
el animal celeste que soy cuando te amo.
Preludio
Anoche había en mis sueños un cementerio en niebla
y entre todas las tumbas reconocí la mía.
Un ave picoteaba sobre marchitas flores
lo demás se borraba con la niebla sombría.
Anoche había en mis sueños un cementerio en niebla
y yo veía perderse entre hileras de tumbas,
mi mano de oficiante que descifra conjuros,
mi boca de Chamán, mi sombra de poeta.
Y mientras yo soñaba un cementerio hermoso,
con cayenas azules y bandadas de cuervos,
con un sol que intentaba desteñirse en el viento...
La noche diluía el sendero hacia el sueño,
donde se haya la llave que contiene
los nombres,
de los que como yo no volverán de nuevo.
Amor a la medida
Bórdame un traje nuevo con tu boca de aguja,
quítame estos hilvanes de tristezas que tengo,
estira con tu piel esta piel que se estruja
zúrceme a besos puros, ponme un sensual remiendo.
Cóseme un cuello
único que tenga tus caricias
y puntada a puntada descóseme este miedo,
abre un ojal inmenso por donde entre tu risa
deshilacha estas ansias que nacen desde el ruedo.
Dobla, corta, remata mi sueño descosido,
esta pasión maltrecha quiere ser tu vestido,
un escote por donde se fugue la ternura...
Y después que termine este raro diseño,
sobre tu piel desnuda colocará el ensueño
el vestido inefable que sueña tu
figura.
Modernidad
Como ayer en el Gran Circo Romano,
el mundo necesita de un payaso,
que pueda burlarse del fracaso
a donde se dirige el ser humano.
Y como ayer, depende del tirano,
y de un débil movimiento de su dedo,
que todo sea arropado por el miedo,
tras el cínico aplauso de su mano.
Cuán poco avanza la común historia,
si aún están frescas al pie de la
memoria,
las crueldades de aquel circo romano.
Y como si fueran mortales enigmas,
las carnes masacradas son las mismas,
solo cambian los payasos y el tirano.
Oda al barrio
Cuando en Lawrence llovizna
las ventanas parecen muchachas otoñales,
y se mojan de ausencia los amores más hondos,
y se ven entre nieblas llorando los cristales.
Cuando es noviembre en Lawrence algo en mi se desdobla,
y le quita la máscara a mi pobre alegría,
algo rompe sus alas, algo enturbia mis cauces,
algo muere conmigo cuando en Lawrence llovizna.
Este pueblo es distinto cuando la lluvia cae,
suena ajeno Tchaikovsky es insulso Vivaldi,
y el amor es el eco de la noche infinita.
Solo Frost y sus cuervos de plumas amarillas,
hacen que sea posible que la vida prosiga,
cuando es noviembre en Lawrence y llega la
llovizna.
César Sánchez Beras. Nace en. San Pedro de Macorís, República
Dominicana, en 1962. Poeta, ensayista,
periodista, activista cultural, abogado y maestro de secundaria. Reside en Lawrence, Massachussets. Ha publicado Memorias
del retorno (1993), Travesía a la quinta estación (1994), Con el pie forzado
(1995), En blanco y negro (1995), Comenzó a llenarse de pájaros el sueño
(1999) y Trovas del mar (2002). Entre
las distinciones recibidas se encuentran: Poeta laureado de Cambridge
College en Massachussets (2004) y el Premio Nacional
de Poesía de la República Dominicana (2004). Sánchez Beras ha
fungido como Asesor Cultural del Consulado Dominicano en Boston.