Letras
Salvajes Número 5 2004
Teresa Coraspe
ÉXTASIS DEL MAR
(Parte II )
La vida se me tejió al revés
impresa en el hongo del silencio
el que se hunde en la arena
y sólo trae colmillos disecados
por el tiempo
madeja desteñida sin el azul de tu nombre
el que se ha ido
quizás de donde vino
diseminado
por tantos universos de Viajes
y trajo una migaja, un retazo
para aullar en el canto de la desesperación
entre unas manos esquivas
que quise retener en la orgía del deseo
el que crece en las Iglesias
en los altares velados y encendidos
y que han surgido al margen
de los gritos que naufragan
al ser lanzada sin piedad contra los arrecifes
en una mar de donde nunca
se regresa.
YA TENDRÉ QUE CANTARTE CON LAS VOCES AJENAS
Ya tendré que cantarte con las voces ajenas
me he quedado en la orilla
donde mueren los sueños.
La voz no me acompaña
es un quejido lento lo que llevo por dentro
quejido que sale del fondo de
la mar
y me invade la vida en este
trajinar.
No sabes lo que siento (cómo puedes saberlo)
si observas la marea
trata de
acariciarla
entiende, espera un poco
después, cuando amanezca
la calma volverá.
Espera, espera tú
yo no sé lo que espero
ni si amanecerá.
ANTI-POEMA POR VENEZUELA
¡Cómo duele esta sangre más roja
que ninguna otra!
¡Cómo duelen las marchas de la gente a pleno sol
a lluvia plena! ¡Cómo duele la Patria!
¡Cómo duele tu amor entre la multitud!
Estos somos: eternos caminantes
que buscamos el ancho camino de la Libertad
un sólo corazón nos atraviesa el costado izquierdo
porque somos un puño cerrado
que nadie podrá abrir, porque deseamos
las fronteras abiertas, mares libres,
no círculos de ignominia que nos aprieten
la garganta
odios incubados por la explotación de
la ignorancia,
no somos anti-nada ,queremos
abrir las murallas que una bota salvaje
nos quiere cerrar, un único grito
nos recorre :
"vengo a decirle adiós", por si muero en la marcha.
DÉJAME
Escribí : Déjame
y escrito está
Creo que busco romper algo
y si lo rompo
no trates de unir pedazos rotos
déjalos en algún lugar
cerca del mar
déjalos irse
no los unas
ni los salves
La vida es eso
estarse yendo cada rato
(al destino no se le puede huir)
Temprano estoy contigo
el día es hermoso
y dentro de mi vuelan pájaros
tristes, pero llenos de cantos
Los de afuera
no sé dónde andarán
no se dejan oír
deben de estar dormidos,
trasnochados quizás
pero los míos, los que llevo por dentro
estos son para ti.
Llévame al mar, aunque sea en sueños
llévame
es allí donde quiero morir
donde quiero vivir
Es allí.
CABALLITO DE MAR
Caballito de mar que se sube a la espuma
al ritmo de la ola y cabalga
encabritándole a uno la piel
(como tú hiciste con la mía anoche)
y, luego
el sabor de los sentidos
imaginando las diferentes maneras
que uno tiene para amarse
y yo, contigo
subiendo, subiendo
por esos laberintos de aguas
mientras el mar, como un inmenso ojo negro
cubría su cara de amante furtivo.
DAME UN POCO DE
MAR
Dame un poco de mar
mientras me voy desdibujando
como esas acuarelas
a quien la lluvia cae
Entonces soy
el puerto que se pierde
cuando los barcos se alejan de las costas
un rostro triste amurallado y gris como las tardes
que se van ocultando entre la noche
Dame un poco de mar
el que guarda escondido tu mirada
y reposa en las esquinas de tus labios
Dame un poco de
mar
porque tu mar es dulce
y puedo sostenerlo entre mis brazos
abrir las rutas y encender los faros
que la vida no espera
y
ella también se va.
CONVERSACIÓN
Lo que se va
¿se escinde y no regresa?
Ando perdida entre
la niebla sin tus ojos
Me borro, amor, y tiemblo/
estoy confusa y por demás triste
siento que floto en el vacío
Sólo pedí un poco
de mar y recibí
un puñado de sal entre los labios
Y ¿dónde puedo
andar sino es contigo?
Tu sombra y la mía
juntas
con tormenta o sin ella
siempre incendiando el tiempo
quemando la distancia
con diferencias o sin ellas
¿Crees que es posible romper este
universo
estas palabras que son tan nuestras
como nosotros mismos?
Nadie se fue,
nadie se irá: estás
(nosotros nos llamamos Siempre, eternidad)
entiendo que no hay Déjame posible
porque falta continuar un viaje:
el que aún no ha comenzado
y yo te espero.
LUCES
EN LA CASA DEL RÍO
Hay que cuidar la casa
no olvides que es de vidrio
contiene letras de cristales
que bien pueden quebrarse
romperse con el tiempo
Si alguien
pretende entrar
nunca los dejes
en ella habitan duendes
hadas gnomos
que pueden asustarse
los fantasmas también
ellos encienden los cirios en
las tardes
cuando el mar y el río se aprestan a
dormir
y el silencio con velos sobre el
rostro
les canta una canción
Cuida la casa que
cambia en las mañanas
y en las puestas de sol.
Teresa
Coraspe. Poeta
y ensayista nacida en Soledad, estado Anzoátegui, Venezuela. Ha publicado Las fieras se dan golpes de pecho
(1975), Vuelvo con mis huesos (1978), Vértice del círculo (1987), Este
silencio, siempre (1991) obra que recibió primera mención en el Concurso de
Poesía "José Ramón del Valle Laveraux," y
Tanta nada para tanto infierno (1994).